CICLO C

. Adviento

. Navidad

. Cuaresma

. Triduo Santo

. Pascua

. Tiempo Ordinario

TIEMPO DE ADVIENTO

DOMINGO I DE ADVIENTO - C

PRIMERA LECTURA Jr 33,14-16.

Suscitaré a David un vástago legítimo.

Lectura del profeta Jeremías.

Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: «Señor-nuestra-justicia».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R./ A ti, Señor, levanto mi alma.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas,

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

R./

El Señor es bueno y recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

R./

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad,

para los que guardan su alianza y sus mandatos.

El Señor se confía con sus fieles

y les da a conocer su alianza.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Tes 3,12-4,2.

Que el Señor os fortalezca interiormente, para cuando Jesús vuelva.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses.

Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente; para que cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre.

Para terminar, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús.

Palabra de Dios.

ALELUYA Sal 84,8.

Aleluya, aleluya. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Aleluya.

EVANGELIO Lc 21,25-28.34-36.

Se acerca vuestra liberación.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del hombre.

Palabra del Señor.

DOMINGO II DE ADVIENTO - C

PRIMERA LECTURA Bar 5,1-9.

Dios mostrará su esplendor sobre ti.

Lectura del profeta Baruc.

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y viste las galas perpetuas de la gloria que Dios te da; envuélvete en el manto de la justicia de Dios y ponte a la cabeza la diadema de la gloria perpetua, porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un nombre para siempre: «Paz en la justicia, gloria en la piedad».

Ponte en pie, Jerusalén; sube a la altura, mira hacia oriente y contempla a tus hijos, reunidos de oriente a occidente, a la voz del Espíritu, gozosos, porque Dios se acuerda de ti. A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real.

Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados, a todas las colinas encumbradas; ha mandado que se llenen los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios: ha mandado al bosque y a los árboles fragantes hacer sombra a Israel. Porque Dios guiará a Israel entre fiestas, a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6.

R./ El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía soñar;

la boca se nos llenaba de risas,

la lengua de cantares.

R./

Hasta los gentiles decían: «El Señor

ha estado grande con ellos».

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres.

R./

Que el Señor cambie nuestra suerte

como los torrentes del Negueb.

Los que sembraban con lágrimas,

cosechan entre cantares.

R./

Al ir, iban llorando,

llevando la semilla,

al volver, vuelven cantando,

trayendo sus gavillas.

R./

SEGUNDA LECTURA Flp 1,4-6.8 11.

Manteneos limpios e irreprochables para el día de Cristo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.

Hermanos: Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría.

Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del evangelio, desde el primer día hasta hoy.

Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena, la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús.

Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os quiero, en Cristo Jesús.

Y ésta es mi oración: que vuestra comunidad de amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.

Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 3,4.6.

Aleluya, aleluya. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos los hombres verán la salvación de Dios. Aleluya.

EVANGELIO Lc 3,1-6.

Todos verán la salvación de Dios.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

«Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale.

Y todos verán la salvación de Dios».

Palabra del Señor.

DOMINGO III DE ADVIENTO - C

PRIMERA LECTURA Sof 3,14-18a.

El Señor se alegrará en ti.

Lectura del profeta Sofonías.

Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Is 12,2-3.4bcd.5-6.

R./ Gritad jubilosos: «¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!»

El Señor es mi Dios y salvador;

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación.

Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

R./

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas.

R./

Tañed para el Señor, que hizo proezas,

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

«¡Qué grande es en medio de ti 11 el Santo de Israel!»

R./

SEGUNDA LECTURA Flp 4,4-7.

El Señor está cerca.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

ALELUYA Is 61,1.

Aleluya, aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres. Aleluya.

EVANGELIO Lc 3,10-18.

¿Qué hemos de hacer?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: -Entonces, ¿qué hacemos? El contestó: -El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene y el que tenga comida, haga lo mismo.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron: -Maestro, ¿qué hacemos nosotros? El les contestó: -No exijáis más de lo establecido. Unos militares le preguntaron: -¿Qué hacemos nosotros? El les contestó: -No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.

El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: -Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.

Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

Palabra del Señor.

DOMINGO IV DE ADVIENTO - C

PRIMERA LECTURA Miq 5,2-5a.

De ti saldrá el jefe le Israel.

Lectura del profeta Miqueas.

Esto dice el Señor: Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornarán a los hijos de Israel. En pie pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor su Dios. Habitarán tranquilos porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y ésta será nuestra paz.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 79,2ac.3b.15-16.18 19.

R./ ¡Oh Dios!, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Pastor de Israel, escucha;

tú que te sientas sobre querubines, resplandece.

Despierta tu poder y ven a salvarnos.

R./

Dios de los ejércitos, vuélvete;

mira desde el cielo, fíjate,

ven a visitar tu viña,

la cepa que tu diestra plantó

y que tú hiciste vigorosa.

R./

Que tu mano proteja a tu escogido,

al hombre que tú fortaleciste,

no nos alejaremos de ti;

danos vida, para que invoquemos tu nombre.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 10,5-10.

Aquí estoy para hacer tu voluntad.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Cuando Cristo entró en el mundo dijo: Tu no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: «Aquí estoy, ¡oh Dios!, para hacer tu voluntad». Primero dice: No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias -que se ofrecen según la ley-. Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 1,38.

Aleluya, aleluya. Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Aleluya.

EVANGELIO Lc 1,39-45.

¿Quién soy yo para que roe visite la madre de mi Señor?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, salto la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito: -¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

Palabra del Señor.

TIEMPO DE NAVIDAD

 

NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA VESPERTINA DE LA VIGILIA

PRIMERA LECTURA Is 62,1-5.

El Señor te prefiere a ti.

Lectura del profeta Isaías.

Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes, tu gloria; te pondrán un nombre nuevo pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán «abandonada», ni a tu tierra «devastada»; a ti te llamarán «mi favorita», y a tu tierra «desposada», porque el Señor te prefiere a ti y tu tierra tendrá marido. Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará-tu Dios contigo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 88,4-5.16-17.27 y 29.

R./ Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Sellé una alianza con mi elegido,

jurando a David mi siervo:

«Te fundaré un linaje perpetuo,

edificaré tu trono para todas las edades».

R./

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:

caminará, ¡oh Señor!, a la luz de tu rostro;

tu nombre es su gozo cada día,

tu justicia es su orgullo.

R./

El me invocará: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora».

Le mantendré eternamente mi favor,

y mi alianza con él será estable.

R./

SEGUNDA LECTURA Hch 13,16 17.22 25.

Pablo da testimonio de Cristo, Hijo de David.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Al llegar a Antioquía de Pisidia, Pablo se puso en pie en la sinagoga y, haciendo seña de que se callaran, dijo:-Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad:

El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto, y con brazo poderoso los sacó de allí.

Y después suscitó a David por rey ; de quien hizo esta alabanza:

«Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos».

De su descendencia, según lo prometido, sacó Dios un Salvador para Israel: Jesús.

Juan, antes de que él llegara, predicó a todo el pueblo de Israel un bautismo de conversión; y cuando estaba para acabar su vida, decía:-Yo no soy quien pensáis, sino que viene detrás de mí uno a quien no merezco desatarle las sandalias.

Palabra de Dios.

ALELUYA

Mañana quedará borrada la maldad de la tierra, y será nuestro rey el Salvador del mundo.

EVANGELIO Mt 1,1-25.

Genealogía de Jesucristo, Hijo de David.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

[Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Así las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.]

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:

La madre de Jesús estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta:

Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel (que significa «Dios con nosotros»).

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor, y se llevó a casa a su mujer.

Y sin que él hubiera tenido relación con ella, dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Jesús.

Palabra del Señor.

NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA DE MEDIANOCHE

PRIMERA LECTURA Is 9,2-7.

Un hijo se nos ha dado.

Lectura del profeta Isaías.

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada de sangre serán combustible, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz.

Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor lo realizará.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 95,1-2a.2b-3.11-12.13.

R./ Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre.

R./

Proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones.

R./

Alégrese el cielo, goce la tierra,

retumbe el mar y cuanto lo llena;

vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

aclamen los árboles del bosque.

R./

Delante del Señor, que ya llega,

ya llega a regir la tierra.

SEGUNDA LECTURA Tit 2,11-14.

Ha aparecido la gracia de Dios para todos los hombres.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a Tito.

Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. El se entregó por nosotros para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 2,10-11.

Aleluya, aleluya. Os traigo la buena noticia: os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 2,1-14.

Hoy os ha nacido un Salvador.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero

Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en: Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo: -No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.

Palabra del Señor.

NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA DE LA AURORA

PRIMERA LECTURA Is 62,11-12.

Mira a tu salvador que llega.

Lectura del profeta Isaías.

El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra: Decid a la hija de Sión: Mira a tu salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede. Los llamarán «Pueblo santo», «redimidos del Señor»; y a ti te llamarán «Buscada», «Ciudad no abandonada».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 96,1.6.11-12.

R./ Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor.

El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

Los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria.

R./

Amanece la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

Alegraos, justos, con el Señor,

celebrad su santo nombre.

R./

SEGUNDA LECTURA Tit 3,4 7.

Según su misericordia nos ha salvado.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a Tito.

Ha aparecido la bondad de Dios y su amor al hombre. No por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado: con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador. Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 2, 14.

Aleluya, aleluya. Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 2,15-20.

Los pastores encontraron a María y a José y al niño.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Cuando los ángeles los dejaron, los pastores se decían unos a otros: -Vamos derechos a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor. Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Palabra del Señor.

NATIVIDAD DEL SEÑOR MISA DEL DIA - C

PRIMERA LECTURA Is 52, 7-10.

Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Lectura del libro de Isaías.

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»!

Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara a Señor, que vuelve a Sión.

Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6.

R./ Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo.

R./

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

R./

Los confines de la tierra

han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Aclama al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad.

R./

Tañed la cítara para el Señor,

suenen los instrumentos:

con clarines y al son de trompetas,

aclamad al Rey y Señor.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 1, 1-6.

Dios nos ha hablado por el Hijo.

Lectura de la carta a los Hebreos.

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas.

Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo.

El es reflejo de su gloria, impronta de su ser. El sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.

Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado», o: «Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo»?

Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios».

Palabra de Dios.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado; venid, naciones, adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya

EVANGELIO Jn. 1, 1-18

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

@ Lectura del santo evangelio según san Juan.

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios.

Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:

Este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe.

No era él la luz, sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.

Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.

Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.

Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo:

«Este es de quien dije: El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.

LA SAGRADA FAMILIA: JESUS, MARIA Y JOSE - C

PRIMERA LECTURA Eclo 3, 3-7. 15-17a.

El que teme al Señor honra a sus padres.

Lectura del libro del Eclesiástico.

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida; al que honra a su madre el Señor lo escucha.

Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque flaquee su mente, ten indulgencia, no lo abochornes mientras seas fuerte.

La piedad para con tu padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados; el día del peligro se te recordará y se desharán tus pecados como la escarcha bajo el calor.

Palabra de Dios.

O bien:

PRIMERA LECTURA 1 Sam 1,20-22.24-28

Cedo Samuel al Señor de por vida, para que sea suyo

Lectura del primer libro de Samuel.

En aquellos días, Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo:

«Al Señor se lo pedí.»

Pasado un año, su marido Elcaná subió con toda la familia para hacer el sacrificio anual al Señor y cumplir la promesa. Ana se excusó para no subir, diciendo a su marido:

-«Cuando destete al niño, entonces lo llevaré para presentárselo al Señor y que se quede allí para siempre.»

Ana se quedó en casa y crió a su hijo hasta que lo destetó.

Entonces subió con él al templo del Señor, de Siló, llevando un novillo de tres años, una fanega de harina y un odre de vino. E1 niño era aún muy pequeño.

Cuando mataron el novillo, Ana presentó el niño a Elí, diciendo:

-«Señor, por tu vida, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, rezando al Señor. Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo.»

Después se postraron ante el Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 127,1-2.3.4-5.

R./ Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien.

R./

Tu mujer, como parra fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa.

R./

Ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor:

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida.

R./

O bien:

Salmo responsorial Sal 83, 2-3. 5-6. 9-10

R/. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

¡Qué deseables son tus moradas,

Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela

los atrios del Señor,

mi corazón y mi carne

retozan por el Dios vivo.

R/.

Dichosos los que viven en tu casa,

alabándote siempre.

Dichosos los que encuentran en ti su fuerza

al preparar su peregrinación.

R/.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;

atiéndeme, Dios de Jacob.

Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo,

mira el rostro de tu Ungido.

R/.

SEGUNDA LECTURA Col 3, 12-21.

La vida de familia vivida en el Señor.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

Hermanos: Como pueblo elegido de Dios, pueblo santo y amado, sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.

Y sed agradecidos: la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.

Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la acción de gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Palabra de Dios.

O bien:

SEGUNDA LECTURA 1 Jn 3,1-2.21-24

El Padre nos llama hijos de Dios, y lo somos

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó.

Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios.

 

ALELUYA Col 3,15a.l6a

Aleluya, aleluya. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza. Aleluya

O bien:

 

ALELUYA Hch 16, 14b

Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.

 

EVANGELIO Lc 2,41-52.

Los padres de Jesús lo encuentran en medio de los doctores.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

El les contestó: -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS - C

PRIMERA LECTURA Num 6, 22-27.

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Lectura del libro de los Números.

El Señor habló a Moisés: -Di a Aarón y a sus hijos: Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.

El Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 66,2-3.5.6 y 8.

R./ El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación.

R./

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

R./

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

Que Dios nos bendiga;

que le teman hasta los confines del orbe.

R./

SEGUNDA LECTURA Gál 4, 4-7.

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas.

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: Abba! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA Heb 1, 1-2

En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.

EVANGELIO Lc. 2, 16-21

Encontraron a María y a José, y al niño. Al cumplirse los ocho días, le pusieron por nombre Jesús.

@ Lectura del santo evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor.

SEGUNDO DOMINGO DESPUES DE NAVIDAD

PRIMERA LECTURA Eclo 24, 1-4. 12-16.

La sabiduría habita en medio del pueblo elegido.

Lectura del libro del Eclesiástico.

La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo. Abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus potestades. En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.

Entonces el Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: -Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me estableció; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 147,12-13.14-15.19-20.

R./ La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

R./

Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz.

R./

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos.

R./

SEGUNDA LECTURA Ef 1,3-6.15-18.

Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales, en el cielo. Ya que en Él nos eligió, antes de la creación del mundo, para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia, por amor. Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo, conforme a su agrado; para alabanza de la gloria de su gracia, de la que nos colmó en el Amado.

Por lo que también yo, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo e ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama y cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.

Palabra de Dios.

ALELUYA1 Tm 3,16

Gloria a ti, Cristo, proclamado a los gentiles. Gloria a ti, Cristo, creído en el mundo.

EVANGELIO Jn. 1, 1-18.

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

@ Lectura del santo evangelio según san Juan.

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.

Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal,ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

[Juan da testimonio de él y grita diciendo: -Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.]

Palabra del Señor.

LA EPIFANIA DEL SEÑOR - C

PRIMERA LECTURA Is 60,1-6.

La gloria del Señor amanece sobre ti.

Lectura del libro de Isaías.

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti. Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 71,1-2.7-8.10-11.12-13.

R./ Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

R./

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna;

que domine de mar a mar,

del Gran Río al confín de la tierra.

R./

Que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributos;

que los reyes de Saba y de Arabia

le ofrezcan sus dones;

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.

R./

Porque él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres.

R./

SEGUNDA LECTURA Ef 3,2-3a.5-6.

Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Hermanos: Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro.

Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 2,2.

Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo

EVANGELIO Mt. 2, 1-12.

Venimos de Oriente para adorar al Rey.

@ Lectura del santo evangelio según san Mateo.

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: -¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: -En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».

Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: -Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

EL BAUTISMO DEL SEÑOR - C

PRIMERA LECTURA Is 42,1-4.6-7.

Mirad a mi siervo, a quien prefiero.

Lectura del libro de Isaías.

Esto dice el Señor: Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.

Palabra de Dios.

O bien:

 

PRIMERA LECTURA Is 40,1-5.9-11

Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres

Lectura del libro de Isaías.

«Consolad, consolad a mi pueblo,

-dice vuestro Dios-;

hablad al corazón de Jerusalén,

gritadle que se ha cumplido su servicio,

y está pagado su crimen,

pues de la mano del Señor ha recibido

doble paga por sus pecados.»

Una voz grita:

«En el desierto preparadle

un camino al Señor;

allanad en la estepa

una calzada para nuestro Dios;

que los valles se levanten,

que montes y colinas se abajen,

que lo torcido se enderece

y lo escabroso se iguale.

Se revelará la gloria del Señor,

y la verán todos los hombres juntos

-ha hablado la boca del Señor-.»

Súbete a un monte elevado,

heraldo de Sión;

alza fuerte la voz,

heraldo de Jerusalén; álzala, no temas,

di a las ciudades de Judá:

«Aquí está vuestro Dios.

Mirad, el Señor Dios llega con poder,

y su brazo manda.

Mirad, viene con él su salario,

y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño,

su brazo lo reúne,

toma en brazos los corderos

y hace recostar a las madres.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 28,1a.2.3ac-4.3b y 9b-10.

R./ El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor,

postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

R./

La voz del Señor sobre las aguas,

el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,

la voz del Señor es magnífica.

R./

El Dios de la gloria ha tronado.

El Señor descorteza las selvas.

En su templo un grito unánime: ¡Gloria!

El Señor se sienta por encima del aguacero,

el Señor se sienta como rey eterno.

R./

O bien:

Salmo responsorial Sal 103,1-2a.2b-4.24-25.27-28.29-30

R/. Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mio, qué grande eres!

Bendice, alma mía, al Señor:

¡Dios mio, qué grande eres!

Te vistes de belleza y majestad,

la luz te envuelve como un manto.

R/.

Extiendes los cielos como una tienda,

construyes tu morada sobre las aguas;

las nubes te sirven de carroza,

avanzas en las alas del viento;

los vientos te sirven de mensajeros,

el fuego llameante, de ministro.

R/.

Cuántas son tus obras, Señor,

y todas las hiciste con sabiduría;

la tierra está llena de tus criaturas.

Ahí está el mar: ancho y dilatado,

en él bullen, sin número,

animales pequeños y grandes.

R/.

Todos ellos aguardan

a que les eches comida a su tiempo:

se la echas, y la atrapan;

abres tu mano, y se sacian de bienes.

R/.

Escondes tu rostro, y se espantan;

les retiras el aliento, y expiran

y vuelven a ser polvo;

envías tu aliento, y los creas,

y repueblas la faz de la tierra.

R/.

SEGUNDA LECTURA Hch 10,34-38.

Dios ungió a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: -Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.

Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Palabra de Dios.

O bien:

 

SEGUNDA LECTURA Tit 2,11-14;3,4-7

Nos ha salvado con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.

Querido hermano:

Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo.

Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

Mas, cuando ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.

Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mc 9,6.

Aleluya, aleluya. Los cielos se abrieron y se oyó la voz del Padre: Éste es mi Hijo amado; escuchadle. Aleluya

O bien:

ALELUYA Lc 3, 16

«Viene el que puede más que yo -dijo Juan-; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.»

EVANGELIO Lc 3,15-16.21-22.

Después del bautismo de Jesús, el cielo se abrió.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías él tomó la palabra y dijo a todos: -Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: -Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

Palabra del Señor.

 

TIEMPO DE CUARESMA

MIERCOLES DE CENIZA

PRIMERA LECTURA Jl 2,12 18.

Lectura del profeta Joel.

Dice el Señor todopoderoso: Convertíos a mí de todo corazón: con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones, no las vestiduras: convertíos al Señor Dios vuestro; porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad, y se arrepiente de las amenazas. Quizá se convierta y se arrepienta y nos deje todavía la bendición, la ofrenda, la libación del Señor nuestro Dios.

Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión; congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba; la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: «Perdona, Señor, perdona a tu pueblo, no entregues tu heredad al oprobio; no la dominen los gentiles, no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? Que el Señor sienta celos por su tierra y perdone a su pueblo».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14 y 17.

R./ Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

R./

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado.

Contra ti, contra ti solo pequé.

R./

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.

R./

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso.

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

SEGUNDA LECTURA 2 Cor 5,20-6,2.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Somos embajadores de Cristo, siendo Dios el que por medio nuestro os exhorta; os lo pedimos por Cristo: dejaos reconciliar con Dios. El cual, por nosotros, hizo pecado al que no conocía el pecado, para que por él llegáramos a ser justicia de Dios.

Os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Porque él dice: «En el tiempo de la gracia te escucho; en el día de la salvación te ayudo».

Pues mirad: Ahora es tiempo de la gracia; ahora es el día de la salvación.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Mt 6,1-6.16-18.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

Cuando recéis no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Palabra del Señor

DOMINGO I DE CUARESMA - C

PRIMERA LECTURA Dt 26,4-10.

Profesión de fe del pueblo escogido.

Lectura del libro del Deuteronomio.

Dijo Moisés al pueblo: -El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor tu Dios: «Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres; y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia.

El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo, que tú, Señor, me has dado». Lo pondrás ante el Señor tu Dios y te postrarás en presencia del Señor tu Dios.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 90,1-2.10-11.12-13.14-15.

R./ Acompáñame, señor, en la tribulación.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,

que vives a la sombra del Omnipotente,

di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,

Dios mío, confío en ti».

R./

No se te acercará la desgracia,

ni la plaga llegara hasta tu tienda,

porque a sus ángeles ha dado ordenes

para que te guarden en tus caminos

R./

Te llevarán en sus palmas,

para que tu pie no tropiece en la piedra;

caminarás sobre áspides y víboras,

pisotearás leones y dragones.

R./

Se puso junto a mí: lo libraré;

lo protegeré porque conoce mi nombre,

me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación,

lo defenderé, lo glorificaré.

R./

SEGUNDA LECTURA Rom 10,8-13.

Profesión de fe del que cree en Jesucristo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón». Se refiere al mensaje de la fe que os anunciamos. Porque si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justicia, y por la profesión de los labios a la salvación.

Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado». Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará».

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Mt 4,4b.

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO Lc 4,1,13.

El Espíritu le iba llevando por el desierto. Y era tentado.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y a final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo dile a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le contestó: -Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre».

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y e dijo: -Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mi me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tu te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Jesús le contestó: -Está escrito: «Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto».

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: -Si eres Hijo de Dios, tírate e aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras».

Jesús le contesto: - Está mandado: «No tentarás al Señor tu Dios».

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor.

DOMINGO II DE CUARESMA - C

PRIMERA LECTURA Gn 15,5-12.17-18.

Dios hace alianza con el fiel Abrán.

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo: -Mira al cielo, cuenta las estrellas si puedes.

Y añadió: -Así será tu descendencia.

Abrán creyó al Señor y se le contó en su haber.

El Señor le dijo: -Yo soy el Señor que te sacó de Ur de los caldeos, para darte en posesión esta tierra.

El replicó: -Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?

Respondió el Señor: -Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón. Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres y Abrán los espantaba.

Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.

Aquel día el Señor hizo alianza con Abrán en estos términos: -A tus descendientes les daré esta tierra desde el río de Egipto al Gran Río.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 26,1.7-8a.8b-9abc.13-14.

R./ El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

R./

Escúchame, Señor, que te llamo,

ten piedad respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».

R./

Tu rostro buscaré, Señor,

no me escondas tu rostro:

no rechaces con ira a tu siervo,

que tú eres mi auxilio.

R./

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,

ten ánimo, espera en el Señor.

R./

SEGUNDA LECTURA Flp 3,17-4,1.

Cristo nos transformará, según el modelo le su cuerpo glorioso.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.

Hermanos: [Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo; su paradero es la paradero es la perdición; su dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas.

Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. El transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa; con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: Este es mi Hijo, el amado; escuchadle.

EVANGELIO Lc 9,28b-36.

Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria; hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.

Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: -Maestro, ¡qué hermoso es estar aquí! Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

No sabía lo que decía.

Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: -Este es mi Hijo, el escogido; escuchadle.

Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Palabra del Señor.

DOMINGO III DE CUARESMA - C

PRIMERA LECTURA Ex 3,1-8a.13-15.

«Yo soy» me envía a vosotros.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días, pastoreaba Moisés el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.

Moisés se dijo: -Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.

Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: -Moisés, Moisés.

Respondió él: -Aquí estoy.

Dijo Dios: -No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.

Y añadió: -Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.

Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios.

El Señor le dijo: -He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel.

Moisés replicó a Dios:-Mira, yo iré a los israelitas y les diré: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntan cómo se llama este Dios, ¿qué les respondo?

Dios dijo a Moisés: -«Soy el que soy». Esto dirás a los israelitas: «Yo soy» me envía a vosotros.

Dios añadió: -Esto dirás a los israelitas: El Señor Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 102,1-2.3-4.6-7.8 y 11.

R./ El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios

R./

El perdona todas tus culpas,

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura.

R./

El Señor hace justicia

y defiende a todos los oprimidos;

enseñó sus caminos a Moisés

y sus hazañas a los hijos de Israel.

R./

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

como se levanta el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre sus fieles.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 10,1-6.10-12.

La vida del pueblo con Moisés en el desierto se escribió para escarmiento nuestro.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: No quiero que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.

Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo hicieron nuestros padres.

No protestéis como protestaron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.

Todo esto les sucedía como un ejemplo: y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree seguro, ¡cuidado no caiga!

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Mt 4,17.

Convertíos, dice el Señor, porque está cerca el Reino de los cielos.

EVANGELIO Lc 13,1-9.

Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquella ocasión se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: -¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

Y les dijo esta parábola: Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador: -Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?

Pero el viñador contestó: -Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

Palabra del Señor.

DOMINGO IV DE CUARESMA - C

PRIMERA LECTURA Jos 5,9a.10-12.

El pueblo de Dios celebra la pascua al entrar en la tierra prometida.

Lectura del libro de Josué.

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: -Hoy os he despojado del oprobio de Egipto.

Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó. El día siguiente a la pascua, ese mismo día comieron del fruto de la tierra: panes ácimos y espigas fritas. Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 33,2-3.4-5.6-7.

R./ Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren.

R./

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor y me respondió,

me libró de todas mis ansias.

R./

Contempladlo y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Cor 5,17-2-1.

Dios nos ha reconciliado consigo en Cristo.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: El que es de Cristo es una creatura nueva: lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el servicio de reconciliar. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado el mensaje de la reconciliación.

Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio nuestro. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados, para que nosotros, unidos a él, recibamos la salvación de Dios.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Lc 15,18.

Me pondré en camino a donde está mi padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti».

EVANGELIO Lc 15,1-3.11-32.

Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con ellos.

Jesús les dijo esta parábola: -Un hombre tenía dos hijos: el menor de ellos dijo a su padre: -Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.

Recapacitando entonces se dijo: -¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros».

Se puso en camino adonde estaba su padre: cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Su hijo le dijo: -Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.

Pero el padre dijo a sus criados: -Sacad en seguida el mejor traje, y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado.

Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo.

Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.

Este le contestó: -Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.

El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Y él replicó a su padre: -Mira: en tantos anos como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.

El padre le dijo: -Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido, y lo hemos encontrado.

Palabra del Señor.

DOMINGO V DE CUARESMA - C

PRIMERA LECTURA Is 43,16-21.

Mirad que realizo algo nuevo y daré bebida a mi pueblo.

Lectura del profeta Isaías.

Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas; que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes: caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue. No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?

Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo; me glorificarán las bestias del campo, chacales y avestruces, porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido, el pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 125,1 2ab.2cd-3.4-5.6.

R./ El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,

nos parecía soñar:

la boca se nos llenaba de risas,

la lengua de cantares.

R./

Hasta los gentiles decían: «El Señor

ha estado grande con ellos».

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres.

R./

Que el Señor cambie nuestra suerte,

como los torrentes del Negueb.

Los que sembraban con lágrimas,

cosechan entre cantares.

R./

Al ir, iban llorando,

llevando la semilla;

al volver, vuelven cantando,

trayendo sus gavillas.

R./

SEGUNDA LECTURA Flp 3,8-14.

Todo lo estimo pérdida comparado con Cristo, configurado, como estoy, con su muerte.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.

Hermanos: Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía -la de la ley-, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe. Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos.

No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo. Y aunque poseo el premio, porque Cristo Jesús me lo ha entregado, hermanos, yo a mí mismo me considero como si aún no hubiera conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Am 5,14.

Buscad el bien y no el mal y viviréis, y así estará con vosotros el Señor.

EVANGELIO Jn 8,1-11.

El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los letrados y los fariseos le traen una mujer sor prendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: -Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras: tú, ¿qué dices?

Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: -El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.

E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos, hasta el último. Y quedó solo Jesús, y la mujer en medio, de pie.

Jesús se incorporó y le preguntó: -Mujer, ¿dónde están tus acusadores?, ¿ninguno te ha condenado?

Ella contestó: -Ninguno, Señor.

Jesús dijo: -Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.

Palabra del Señor.

 

DOMINGO DE RAMOS - C

EVANGELIO 19,28-40.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo Jesús iba hacia Jerusalén, marchando a la cabeza. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos diciéndoles: -Id a la aldea de enfrente: al entrar encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: «¿Por qué lo desatáis?», contestadle: «El Señor lo necesita».

Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron: -¿^Por qué desatáis el borrico?

Ellos contestaron: -El Señor lo necesita.

Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos, y le ayudaron a montar. Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos. Y cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los milagros que habían visto, diciendo: ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en lo alto!

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: -Maestro, reprende a tus discípulos.

El replicó: -Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.

Palabra del Señor.

PRIMERA LECTURA Is 50,4-7.

No oculté el rostro a insultos; y sé que no quedaré avergonzado.

Lectura del profeta Isaías.

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor Dios me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos. Mi Señor me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24.

R./ Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme se burlan de mí,

hacen visajes, menean la cabeza:

«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;

que lo libre si tanto lo quiere».

R./

Me acorrala una jauría de mastines,

me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y los pies,

puedo contar mis huesos.

R./

Se reparten mi ropa,

echan a suerte mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.

R./

Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo;

temedlo, linaje de Israel.

R./

SEGUNDA LECTURA Flp 2,6-11.

Se rebajó a sí mismo; por eso Dios lo levantó sobre todo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.

Hermanos: Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble -en el cielo, en la tierra en el abismo-, y toda lengua proclame: «¡Jesucristo es Señor!», para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Flp 2,8-9.

Cristo por nosotros se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso, Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre».

EVANGELIO Lc 22,14-23,56.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas.

C. [Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos, y les dijo:

+ -He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios.

C. Y tomando una copa, dio gracias y dijo:

+ -Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.

C. Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo:

+ -Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa diciendo:

+ -Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.

Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va según lo establecido; pero ¡ay de ese que lo entrega!

C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso.

Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:

+ -Los reyes de los gentiles los dominan y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vos otros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve.

Porque ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve?; ¿verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el Reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi Reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.

C. Y añadió:

+ -Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti para que tu fe no se apague.

Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos

C. El le contestó:

S. Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.

C. Jesús le replicó:

+ -Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.

C. Y dijo a todos:

+ -Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?

C. Contestaron:

S. -Nada.

C. El añadió:

+ -Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: «Fue contado con los malhechores». Lo que se refiere a mí toca a su fin.

C. Ellos dijeron:

S. -Señor, aquí hay dos espadas.

C. El les contestó:

+ -Basta

C. Y salió jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio' les dijo:

+ -Orad para no caer en la tentación.

C. El se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba diciendo:

+ -Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.

C. Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba. En medio de su angustia oraba con más insistencia. Y le bajaba el sudor a goterones, como de sangre, hasta el suelo. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:

+ -¿Por qué dormís? Levantaos y orad para no caer en la tentación.

C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente: y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús.

Jesús le dijo:

+ -Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?

C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:

S. -Señor, ¿herimos con la espada?

C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha.

Jesús intervino diciendo:

+ -Dejadlo, basta.

C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:

+ -¿Habéis salido con espadas y palos como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vos otros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.

C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos.

Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se le quedó mirando y le dijo:

S. -También éste estaba con él.

C. Pero él lo negó diciendo:

S. -No lo conozco, mujer.

C. Poco después lo vio otro y le dijo:

S. -Tú también eres uno de ellos.

C. Pedro replicó:

S. -Hombre, no lo soy.

C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:

S. -Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.

C. Pedro contestó:

S. -Hombre, no sé de qué hablas.

C. Y estaba todavía hablando cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces». Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él dándole golpes.

Y, tapándole la cara, le preguntaban:

S. -Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?

C. Y proferían contra él otros muchos insultos.

Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y letrados, y, haciendo e comparecer ante su sanedrín, le dijeron:

S. -Si tú eres el Mesías, dínoslo.

C. El les contestó:

+ -Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder.

Desde ahora el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.

C. Dijeron todos:

S -Entonces, ¿tu eres el Hijo de Dios?

C. El les contestó:

+ -Vosotros lo decís, yo lo soy.

C. Ellos dijeron:

S. -¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.]

C. El senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y letrados, se levantaron y llevaron a Jesús a presencia de Pilato. Y se pusieron a acusarlo diciendo:

S. -Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.

C. Pilato preguntó a Jesús:

S. -¿Eres tú el rey de los judíos?

C. El le contestó:

+ -Tú lo dices.

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba:

S. -No encuentro ninguna culpa en este hombre.

C. Ellos insistían con más fuerza diciendo:

S. -Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.

C Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verlo hacer algún milagro.

Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra.

Estaban allí los sumos sacerdotes y los letrados acusándolo con ahinco.

Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.

Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo les dijo:

S. -Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.

C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa diciendo:

S. -¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.

C. (A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.)

Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:

S. -¡Crucifícalo, crucifícalo!

C. El les dijo por tercera vez

S. -Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.

Ellos se le echaban encima pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevase detrás de Jesús.

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él.

Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ -Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: «Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado». Entonces empezarán a decirles a los montes: «Desplomaos sobre nosotros»; y a las colinas: «Sepultadnos»; porque si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco?

C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.

Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús decía:

+ -Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

C. Y se repartieron sus ropas echándolas a suerte.

El pueblo estaba mirando.

Las autoridades le hacían muecas diciendo:

S. -A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.

C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

S.-Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS».

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:

S. -¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.

C. Pero el otro le increpaba:

S. -¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.

C. Y decía:

S -Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.

C. Jesús le respondió:

+ -Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

C. Era ya eso de mediodía y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. EL velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ -Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

C. Y dicho esto, expiró.

El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios diciendo:

S. -Realmente, este hombre era justo.

C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvían dándose golpes de pecho.

Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.

[Un hombre llamado José, que era senador, hambre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea y que aguardaba el Reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía.

Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acampanado desde Galilea fue ron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al manda miento.]

Palabra del Señor.

TRIDUO SANTO

JUEVES SANTO - MISA CRISMAL

PRIMERA LECTURA Is 61,1-3a.6a.8b-9.

El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren y para derramar sobre ellos perfume de fiesta.

Lectura del profeta Isaías.

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad; para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; para consolar a los afligidos, los afligidos de Sión; para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en perfume de fiesta, su abatimiento en cánticos.

Vosotros os llamaréis «Sacerdotes del Señor», dirán de vosotros: «Ministros de nuestro Dios». Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo. Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 88,21-22.25 y 27.

R./ Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Encontré a David, mi siervo,

y lo he ungido con óleo sagrado;

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga valeroso.

R./

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,

por mi nombre crecerá su poder.

El me invocará: «Tú eres mi Padre,

mi Dios, mi Roca salvadora».

R./

SEGUNDA LECTURA Ap 1,5-8.

Cristo nos ha convertido en su reino y nos ha hecho sacerdotes de Dios, su Padre.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Gracia y paz a vosotros de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. A aquel que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A El la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Mirad: él viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén. Dice Dios: Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Is 61,1.

El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres.

EVANGELIO Lc 4,16-21.

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado; entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: -Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

Palabra del Señor

JUEVES SANTO - MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR - C

PRIMERA LECTURA Ex 12,1-8.11-14.

Prescripciones sobre la cena pascual.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: -Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Di a toda la asamblea de Israel: el diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.

Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor.

Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora cuando yo hiera al país de Egipto.

Este será un día memorable para vosotros y lo celebraréis como fiesta en honor del Señor, de generación en generación. Decretaréis que sea fiesta para siempre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 115,12-13.15-16bc.17-18.

R./ El cáliz que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo.

¿Cómo pagaré al Señor

todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre.

R./

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

hijo de tu esclava;

rompiste mis cadenas.

R./

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 11,23-26.

Cada vez que coméis del pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía».

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Jn 13,34.

Os doy el mandato nuevo: que os améis mutuamente como yo os he amado, dice el Señor.

EVANGELIO Jn 13,1-15.

Los amó hasta el extremo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara) y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: -Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?

Jesús le replicó: -Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

Pedro le dijo: -No me lavarás los pies jamás.

Jesús le contestó: -Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

Simón Pedro le dijo: -Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

Jesús le dijo: -Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. (Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».)

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

Palabra del Señor.

VIERNES SANTO - C

PRIMERA LECTURA Is 52,13-53,12.

El fue traspasado por nuestras rebeliones.

Lectura del profeta Isaías.

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho. Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano; así asombrará a muchos pueblos: ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito. ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor?

Creció en su presencia como un brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros; despreciado y desestimado. El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como un cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron. ¿Quién meditó en su destino?

Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malhechores; porque murió con los malvados, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años; lo que el Señor quiere prosperará por sus manos. A causa de los trabajos de su alma, verá y se hartará; con lo aprendido, mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos.

Por eso le daré una parte entre los grandes, con los poderosos tendrá parte en los despojos; porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 30,2.6.12-13.15-16.17 y 25.

R./ Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti, Señor, me acojo:

no quede yo nunca defraudado;

tú que eres justo, ponme a salvo.

A tus manos encomiendo mi espíritu;

tú, el Dios leal, me librarás.

R./

Soy la burla de todos mis enemigos,

la irrisión de mis vecinos,

el espanto de mis conocidos;

me ven por la calle y escapan de mí.

Me han olvidado como a un muerto,

me han desechado como a un cacharro inútil.

R./

Pero yo confío en ti, Señor,

te digo: «Tú eres mi Dios».

En tu mano están mis azares;

líbrame de los enemigos que me persiguen.

R./

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

sálvame por tu misericordia.

Sed fuertes y valientes de corazón,

los que esperáis en el Señor.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 4,14-16; 5,7-9.

Experimentó la obediencia, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Tenemos un Sumo Sacerdote que penetró los cielos: Jesús, el Hijo de Dios. Mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo, igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno.

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su actitud reverente. El, a pesar de ser Hijo, aprendió sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación se ha convertido para todos los que obedecen en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Flp 2,8-9

Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre».

EVANGELIO Jn 18,1-19.42.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Juan.

C. En aquel tiempo Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

+ -¿A quién buscáis?

C. Le contestaron:

S. -A Jesús el Nazareno.

C. Les dijo Jesús:

+ -Yo soy.

C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:

+ -¿A quién buscáis?

C. Ellos dijeron:

S. -A Jesús el Nazareno.

C. Jesús contestó:

+ -Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.

C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste».

Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

+ -Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?

C. La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año, el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo».

Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Ese discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:

S. -¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre ?

C. El dijo:

S. -No lo soy.

C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de la doctrina.

Jesús le contestó:

+ -Yo he hablado abiertamente al mundo: yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, de qué les he hablado. Ellos saben lo que he dicho yo.

C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

S. -¿Así contestas al sumo sacerdote?

C. Jesús respondió:

+ -Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas ?

C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote. Simón Pedro estaba de pie, caléntandose, y le dijeron:

S. -¿No eres tú también de sus discípulos?

C. El lo negó diciendo:

S. -No lo soy.

C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

S. -¿No te he visto yo con él en el huerto?

C. Pedro volvió a negar, y en seguida cantó un gallo.

Llevaron a Jesús de casa de Caifás al Pretorio. Era el amanecer y ellos no entraron en el Pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos y dijo:

S. -Qué acusación presentáis contra este hombre?

C. Le contestaron:

S. -Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos.

C. Pilato les dijo:

S. -Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley.

C. Los judíos le dijeron:

S. -No estamos autorizados para dar muerte a nadie.

C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.

Entró otra vez Pilato en el Pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

S. -¿Eres tú el rey de los judíos?

C. Jesús le contestó:

+ -¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?

C. Pilato replicó:

S. -¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?

C. Jesús le contestó:

+ -Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

C. Pilato le dijo:

S. -Conque ¿tú eres rey?

C. Jesús le contestó:

+ -Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz. C. Pilato le dijo:

S. -Y ¿qué es la verdad?

C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:

S. -Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?

C. Volvieron a gritar:

S. -A ése no, a Barrabás.

C. (El tal Barrabás era un bandido).

Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:

S. -¡Salve, rey de los judíos!

C. Y le daban bofetadas.

Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

S. -Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.

C. Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:

S. -Aquí lo tenéis.

C. Cuando lo vieron los sacerdotes y los guardias gritaron:

S. -¡Crucifícalo, crucifícalo!

C. Pilato les dijo:

S. -Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él.

C. Los judíos le contestaron:

S. -Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.

C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra vez en el Pretorio, dijo a Jesús:

S. -¿De dónde eres tú?

C. Pero Jesús no le dio respuesta.

Y Pilato le dijo:

S. -¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?

C. Jesús le contestó:

+ -No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor.

C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:

S. -Si sueltas a ése, no eres amigo del César. Todo el que se declara rey está contra el César.

C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «El Enlosado» (en hebreo (Gábbata). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.

Y dijo Pilato a los judíos:

S. -Aquí tenéis a vuestro Rey.

C. Ellos gritaron:

S. -¡Fuera, fuera; crucifícalo!

C. Pilato les dijo:

S. ¿A vuestro rey voy a crucificar?

C. Contestaron los sumos sacerdotes:

S. -No tenemos más rey que al César.

C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS».

Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego.

Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato:

S. -No escribas «El rey de los judíos», sino «Este ha dicho: Soy rey de los judíos».

C. Pilato les contestó:

S. -Lo escrito, escrito está.

C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:

S. -No la rasguemos, sino echemos a suertes a ver a quién le toca.

C. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica».

Esto hicieron los soldados.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre María la de Cleofás y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

+ -Mujer, ahí tienes a tu hijo.

C. Luego dijo al discípulo:

+ -Ahí tienes a tu madre.

C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:

+ -Tengo sed.

C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:

+ -Está cumplido.

C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. El fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron todo, con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Palabra del Señor

VIGILIA PASCUAL - C

PRIMERA LECTURA Gn 1,1-31; 2,1-2.

Vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno.

Lectura del libro del Génesis.

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. [La tierra era un caos informe; sobre la faz del Abismo, la tiniebla. Y el Aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.

Y dijo Dios: Que exista la luz. Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla: llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla «Noche».

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero.

Y dijo Dios: Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas. E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y así fue. Y llamó Dios a la bóveda «Cielo».

Pasó una tarde, pasó una mañana; el día segundo.

Y dijo Dios: Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes. Y así fue. Y llamó Dios a los continentes «Tierra» y a la masa de las aguas la llamó «Mar». Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: Verdee la tierra hierba verde, que engendre semilla y árboles frutales que den fruto según su especie, y que lleven semilla sobre la tierra. Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno.

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.

Y dijo Dios: Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra. Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno.

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

Y dijo Dios: Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo. Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hace pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo diciendo: Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.

Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.

Y dijo Dios: Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies. Y así fue. E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno.

Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.

Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra -a todo ser que respira- la hierba verde les servirá de alimento. Y así fue.

Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno.

[Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.

Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos. Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.]

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 103,1-2a.5-6.10.12.13-14.24 y 35.

R./ Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor;

¡Dios mío, qué grande eres!

Te vistes de belleza y majestad,

la luz te envuelve como un manto.

R./

Asentaste la tierra sobre sus cimientos,

y no vacilará jamás;

la cubriste con el manto del océano,

y las aguas se posaron sobre las montañas.

R./

De los manantiales sacas los ríos

para que fluyan entre los montes,

junto a ellos habitan las aves del cielo,

y entre las frondas se oye su canto.

R./

Desde tu morada riegas los montes,

y la tierra se sacia de tu acción fecunda;

haces brotar hierba para los ganados

y forraje para los que sirven al hombre.

R./

¡Cuántas son tus obras, Señor!,

y todas las hiciste con sabiduría;

la tierra está llena de tus criaturas.

¡Bendice, alma mía, al Señor!

R./

O bien: Sal 32,4 5.6-7.12-13.20 y 22.

R./ La misericordia del Señor llena la tierra.

La palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales.

El ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra.

R./

La palabra del Señor hizo el cielo,

el aliento de su boca, sus ejércitos;

encierra en un odre las aguas marinas,

mete en un depósito el océano.

R./

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se escogió como heredad.

El Señor mira desde el cielo,

se fija en todos los hombres.

R./

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

R./

SEGUNDA LECTURA Gn 22,1-18.

Sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán llamándole: -¡Abrahán!

El respondió: -Aquí me tienes.

Dios le dijo: -Toma a tu querido hijo único, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.

[Abrahán madrugó, aparejó al asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados: -Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar y después volveremos con vosotros.

Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos.

Isaac dijo a Abrahán, su padre: -Padre.

El respondió: -Aquí estoy, hijo mío

El muchacho dijo: -Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?

Abrahán contestó: -Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.

Y siguieron caminando juntos.] Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, [Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces] Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: -¡Abrahán, Abrahán!

El contestó: -Aquí me tienes

El ángel le ordenó: -No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. [Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «El monte del Señor ve».]

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a sus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 15,5.8.9-10.11.

R./ Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,

mi suerte está en tu mano.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré.

R./

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena:

porque no me entregarás a la muerte

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

R./

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.

R./

TERCERA LECTURA Ex 14,15.15,1.

Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días dijo el Señor a Moisés: -¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del faraón, de sus carros y de los guerreros.

Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este que secó el mar y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos en medio del mar, todos los caballos del faraón y los carros con sus guerreros.

Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio desde la columna de fuego y nube y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente.

Y dijo Egipto: -Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto.

Dijo el Señor a Moisés: -Extiende tu mano sobre el mar y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.

Y extendió Moisés su mano sobre el mar: y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios huyendo iban a su encuentro y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó. Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron un cántico al Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Ex 15,1-2.3-4.5 6.17 18.

R./ Cantemos al Señor, sublime es su victoria.

Cantemos al Señor, sublime es su victoria:

caballo y jinete ha arrojado en el mar.

Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

El es mi Dios: yo lo alabaré;

el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.

R./

El Señor es un guerrero,

su nombre es el Señor.

Los carros del faraón los lanzó al mar,

ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.

R./

Las olas los cubrieron,

bajaron hasta el fondo como piedras.

Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible;

tu diestra, Señor, tritura al enemigo.

R./

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,

lugar del que hiciste tu trono, Señor;

el santuario, Señor, que fundaron tus manos.

El Señor reina por siempre jamás.

R./

CUARTA LECTURA Is 54,5-14.

Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.

Lectura del profeta Isaías.

El que te hizo te tomará por esposa: su nombre es el Señor de los ejércitos. Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra. Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor como a esposa de juventud, repudiada -dice tu Dios-. Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré. En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero dice el Señor, tu redentor.

Me sucede como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no airarme contra ti ni amenazarte. Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia ni mi alianza de paz vacilará -dice el Señor, que te quiere.

¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada! Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras preciosas. Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos. Tendrás firme asiento en la justicia. Estarás lejos de la opresión, y no tendrás que temer; y lejos del terror, que no se acercará.

Salmo responsorial Sal 29,2.4.5-6.11.12a y 13b.

R./ Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Sacaste mi vida del abismo,

y me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

R./

Tañed para el Señor, fieles suyos;

dad gracias a su nombre santo;

su cólera dura un instante;

su bondad, de por vida;

al atardecer nos visita el llanto;

por la mañana, el júbilo.

R./

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;

Señor, socórreme.

Cambiaste mi luto en danzas.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

R./

QUINTA LECTURA Is 55,1-11.

Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua.

Lectura del profeta Isaías.

Esto dice el Señor: Oíd, sedientos todos, acudid por agua también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar, vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y cometéis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme y viviréis.

Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David: a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones; tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti; por el Señor, tu Dios, por el Santo de Israel que te honra. Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca; que el malvada abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor.

Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros; mis planes, que vuestros planes. Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come; así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Is 12,2-3.4bcd.5 6.

R./ Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

El Señor es mi Dios y salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

él fue mi salvación.

Sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación.

R./

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso.

R./

Tañed para el Señor, que hizo proezas;

anunciad las a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

«¡Qué grande es en medio de ti

el Santo de Israel!»

SEXTA LECTURA Bar 3,9-15.32-4,4.

Camina a la claridad del resplandor del Señor.

Lectura del profeta Baruc.

Escucha, Israel, mandatos de vida, presta oído para aprender prudencia. ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera, que estés impuro con los muertos, que te cuenten con los del abismo? -Es que abandonaste la sabiduría. Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre. Aprende dónde se encuentra la prudencia, el valor y la inteligencia; así aprenderás dónde se encuentra la vida larga, la luz de los ojos y la paz.

¿Quién encontró su puesto o entró en sus almacenes? El que todo lo sabe la conoce, la examina y la penetra. El que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos; el que manda a la luz, y ello va; la llama, y le obedece temblando; a los astros, que velan gozosos en sus puestos de guardia, los llama y responden: «Presentes»; y brillan gozosos para su Creador.

El es nuestro Dios y no hay otro frente a él: investigó el camino del saber y se lo dio a su hijo Jacob, a su amado, Israel. Después apareció en el mundo y vivió entre los hombres. Es el libro de los mandatos de Dios, la ley de validez eterna: los que la guardan, vivirán; los que la abandonan, morirán. Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su resplandor; no entregues a otros tu gloria ni tu dignidad a un pueblo extranjero. ¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 18,8.9.10.11.

R./ Señor, tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante.

R./

Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos.

R./

La voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y eternamente justos.

R./

Más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulce que la miel

de un panal que destila.

R./

SÉPTIMA LECTURA Ez 36,16-28.

Derramaré sobre vosotros un agua para, y os daré un corazón nuevo.

Lectura del profeta Ezequiel.

Me vino esta palabra del Señor: Cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta con sus acciones, como sangre inmunda fue su proceder ante mí. Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían derramado en el país, por haberlo profanado con sus idolatrías. Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países; según su proceder, según sus acciones los sentencié. Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo nombre; decían de ellos: «Estos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido». Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en las naciones a las que se fue.

Por eso, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor: No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros en las naciones a las que habéis ido. Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando les haga ver mi santidad al castigaros.

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo, arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 41,3.5bcd;42,3.4.

R./ Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios ?

R./

Desahogo mi alma conmigo:

¡cómo marchaba a la cabeza del grupo

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza,

en el bullicio de la fiesta!

R./

Envía tu luz y tu verdad;

que ellas me guíen

y me conduzcan hasta tu monte santo,

hasta tu morada.

R./

Que yo me acerque al altar de Dios,

al Dios de mi alegría;

que te dé gracias al son de la cítara,

Dios, Dios mío.

Salmo responsorial (2) Sal 50,12-13.14-15.18-19

R./ ¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.

R./

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso.

Enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

R./

Los sacrificios no te satisfacen;

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado,

un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

R./

EPÍSTOLA Rom 6,3-11.

Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud del pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con el; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.

Lo mismo vosotros consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 111,1-2.16ab-11.22-23.

R./ Aleluya, aleluya, aleluya.

Dad gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

Eterna es su misericordia.

R./

La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa.

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

R./

La piedra que desecharon los arquitectos,

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

es un milagro patente.

EVANGELIO Lc 24,1 12.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que~ habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos dijeron: -¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: «El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar».

Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás. María Magdalena, Juana y María la de Santiago y sus compañeros contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.

(Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.)

Palabra del Señor

TIEMPO PASCUAL

 

DOMINGO DE LA RESURRECCION DEL SEÑOR - C

PRIMERA LECTURA Hch 10,14a.37-43.

Nosotros hemos comido y bebido con él después de su resurrección.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: -Hermanos: Vosotros conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 117,1-2.16ab-17.22-23.

R./ Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo

Dad gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

Eterna es su misericordia.

R./

La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa.

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

R./

La piedra que desecharon los arquitectos,

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

R./

SEGUNDA LECTURA Col 3,1-4.

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses.

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Palabra de Dios.

SEGUNDA LECTURA (2) 1 Cor 5,6b-8.

Barred la levadura vieja, para ser una masa nueva.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ácimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.

Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.

Palabra de Dios.

SECUENCIA

Ofrezcan los cristianos

ofrendas de alabanza

a gloria de la Víctima

propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado

que a las ovejas salva,

a Dios y a los culpables

unió con nueva Alianza.

Lucharon vida y muerte

en singular batalla,

y, muerto el que es Vida,

triunfante se levanta.

¿Qué has visto de camino,

María, en la mañana?

-A mi Señor glorioso,

la tumba abandonada,

los ángeles testigos,

sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras

mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,

allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos

la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos,

sabemos por tu gracia

que estás resucitado;

la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate

de la miseria humana

y da a tus fieles parte

en tu victoria santa.

Amén. Aleluya.

ALELUYA 1 Cor 5,7b-8a.

Aleluya. Aleluya. Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua. Aleluya.

EVANGELIO Jn 20,1-9.

El había le resucitar de entre los muertos.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y les dijo: -Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

DOMINGO II DE PASCUA - C

PRIMERA LECTURA Hch 5,12 16.

Crecía el número de los creyentes.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor.

La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que al pasar Pedro, su sombra por lo menos cayera sobre alguno. Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén llevando enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 117,2-4.23-24.25-27a.

R./ Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia.

R./

La piedra que desecharon los arquitectos,

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

Este es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

R./

Señor, danos la salvación,

Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios: él nos ilumina

R./

SEGUNDA LECTURA Ap 1,9-11a.12-13.17-19.

Estaba muerto, y ya ves, vivo por los siglos de los siglos.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la esperanza en Jesús estaba desterrado en la isla de Palmos, por haber predicado la palabra de Dios y haber dado testimonio de Jesús. Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente, como una trompeta, que decía: -Lo que veas escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete iglesias de Asia.

Me volví a ver quién me hablaba, y al volverme vi siete lámparas de oro, y en medio de ellas una figura humana, vestida de larga túnica con un cinturón de oro a la altura del pecho. Al verla, caí a sus pies como muerto. El puso la mano derecha sobre mí y dijo:-No temas: Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto, y ya ves, vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la Muerte y del Infierno. Escribe, pues, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 20,29.

Aleluya, aleluya. Porque me has visto, Tomás has creído, dice el Señor: Paz a vosotros. Dichosos los que creen sin haber visto. Aleluya.

EVANGELIO Jn 20,19-31.

A los ocho días se les apareció Jesús.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: -Paz a vosotros.

Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: -Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidas.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: -Hemos visto al Señor.

Pero él les contestó: -Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: -Paz a vosotros.

Luego dijo a Tomás: -Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Contestó Tomás: -¡Señor mío y Dios mío!

Jesús le dijo: -¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

Palabra del Señor.

DOMINGO III DE PASCUA - C

PRIMERA LECTURA Hch 5,27b-32.

Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo: -¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hambre.

Pedro y los apóstoles replicaron: -Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. «El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero». «La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados». Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

Azotaron a los apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Consejo, contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 29,2.4.5.6.11.12a y 13b.

R./ Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

y no has dejado que mis enemigos se rían de mi.

Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

R./

Tañed para el Señor, fieles suyos,

dad gracias a su nombre santo;

su cólera dura un instante,

su bondad, de por vida.

R./

Escucha, Señor, y ten piedad de mí,

Señor, socórreme.

Cambiaste mi luto en danzas.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

R./

SEGUNDA LECTURA Ap 5,11-14.

Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la alabanza.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, miré y escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».

Y oí a todas las creaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar -todo lo que hay en ellos- que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos».

Y los cuatro vivientes respondían: Amén. Y los ancianos cayeron rostro en tierra, y se postraron ante el que vive por los siglos de los siglos.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 24,46.

Aleluya, aleluya. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más. La muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya.

EVANGELIO Jn 21,1-19.

Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio; lo mismo el pescado.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.

Simón Pedro les dice: -Me voy a pescar.

Ellos contestan: -Vamos también nosotros contigo.

Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: -Muchachos, ¿tenéis pescado?

Ellos contestaron: -No.

El les dice: -Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.

La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: -Es el Señor.

Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: -Traed de los peces que acabáis de coger.

Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: -Vamos, almorzad.

Ninguno de los discípulos se abrevia a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

[Después de comer dice Jesús a Simón Pedro: -Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?

El le contestó: -Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

Jesús le dice: -Apacienta mis corderos.

Por segunda vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me amas?

El le contesta: -Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

El le dice: -Pastorea mis ovejas.

Por tercera vez le pregunta: -Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?

Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:-Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.

Jesús le dice: -Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.

Dicho esto, añadió: -Sígueme.]

DOMINGO IV DE PASCUA - C

PRIMERA LECTURA Hch 13,14.43-52

Nos dedicamos a los gentiles.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento Muchos judío prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, qué siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a favor de Dios.

El sábado siguiente casi toda la ciudad acudió a oír a palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones: -Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: «Yo te haré luz de los gentiles, para que seas la salvación hasta el extremo de la tierra».

Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron mucho y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna, creyeron.

La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguí das y devotas y a los principales de la ciudad, pro vacaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio. Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 99,2.3.5.

R./ Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores.

R./

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño.

R./

El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.

R./

SEGUNDA LECTURA Ap 7,9.14b-17.

El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas' de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y uno de los ancianos me dijo: -Estos son los que vienen de la gran tribulación, han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios dándole culto día y noche en su templo.

El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 10,14.

Aleluya, aleluya. Yo soy el buen Pastor, dice el Señor, conozco mis ovejas y ellas me conocen. Aleluya.

EVANGELIO Jn 10,27-30.

Yo doy la vida eterna a mis ovejas.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús: -Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.

Palabra del Señor.

DOMINGO V DE PASCUA - C

PRIMERA LECTURA Hch 14,21b-27.

Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días volvieron Pablo y Bernabé a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios.

En cada iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. AL llegar, reunieron a la comunidad, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 144,8-9.10 11.12-13ab.

R./ Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey.

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas.

R./

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas.

R./

Explicando tus hazañas a los hombres,

la gloria y majestad de tu reinado.

Tu reinado es un reinado perpetuo,

tu gobierno va de edad en edad.

R./

SEGUNDA LECTURA Ap 21,1-5a.

Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Y escuché una vez potente que decía desde el trono: -Esta es la morada de Dios con los hombres. acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Ahora hago el universo nuevo».

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 13,34.

Aleluya, aleluya. Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado, dice el Señor.

EVANGELIO Jn 13,31-33a.34-35.

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: -Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él (si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).

Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.

Palabra del Señor

DOMINGO VI DE PASCUA - C

PRIMERA LECTURA Hch 15,1-2.22-29.

Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, unos que bajaban de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban como manda la ley de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes de la comunidad y les entregaron esta carta:

«Los apóstoles, los presbíteros y los hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido por unanimidad elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor. En vista de esto mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que no os contaminéis con la idolatría, que no comáis sangre ni animales estrangulados y que os abstengáis de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 66,2-3.5.6 y 8.

R./ ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación.

R./

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud,

y gobiernas las naciones de la tierra.

R./

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

Que Dios nos bendiga; que le teman

hasta los confines del orbe.

R./

SEGUNDA LECTURA Ap 21,10-14.22-23.

Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo.

Lectura del libro del Apocalipsis.

El ángel me transportó en espíritu a un monte altísimo y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido.

Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. El muro tenía doce cimientos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Templo no vi ninguno, porque es su templo el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es.el Cordero.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 14,13.

Aleluya, aleluya. Si alguno me ama guardará mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará, y vendremos a él. Aleluya.

EVANGELIO Jn 14,13-29.

El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amara, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.

La paz os dejo, mi paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado». Si me amárais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.

Palabra del Señor.

ASCENSION DEL SEÑOR - C

PRIMERA LECTURA Hch 1,1-11.

Se elevó a la vista de ellos.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos les recomendó: -No os alejéis dé Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizo con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.

Ellos lo rodearon preguntándole: -Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar la soberanía de Israel?

Jesús contestó: -No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.

Dicho esto, lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: -Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo, volverá como le habéis visto marcharse.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 46,2-3.6-7.8-9.

R./ Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor es sublime y terrible,

emperador de toda la tierra.

R./

Dios asciende entre aclamaciones,

el Señor, al son de trompetas;

tocad para Dios, tocad,

tocad para nuestro Rey, tocad.

R./

Porque Dios es el rey del mundo;

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado.

R./

SEGUNDA LECTURA Ef 1,17-23.

Lo sentó a su derecha en el cielo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios.

Hermanos: Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Palabra de Dios.

O bien:

 

SEGUNDA LECTURA Hb 9,24-28;10,19-23

Cristo ha entrado en el mismo cielo

Lectura de la carta a los Hebreos.

Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres -imagen del auténtico-, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.

Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces -como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio.

De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos.

La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.

Hermanos, teniendo entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina, o sea, de su carne, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura.

Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa.

Palabra de Dios.

 

ALELUYA Mt 28,19 y 20.

Aleluya, aleluya. Id y haced discípulos de todos los pueblos, dice el Señor. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Aleluya.

O bien:

ALELUYA Mt 28, 19. 20

Id y haced discípulos de todos los pueblos -dice el Señor-; yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

EVANGELIO Lc 24,46 53.

Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo.

@ Final del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha pro metido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.

Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo).

Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Palabra del Señor.

O bien:

EVANGELIO Lc 24,46-53

Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo

Conclusión del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»-

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.

Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.

Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Palabra del Señor.

DOMINGO VII DE PASCUA - C

PRIMERA LECTURA Hch 7,55-60.

Veo al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: -Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.

Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y como un solo hombre se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los presentes, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: -Señor Jesús, recibe mi espíritu.

Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: -Señor, no les tengas en cuenta este pecado.

Y con estas palabras expiró. Y Saulo aprobaba aquel asesinato.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 96,1-2b.6-7c.9.

R./ El Señor reina sobre toda la tierra.

El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

Justicia y Derecho sostienen su trono.

R./

Los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria.

Ante él se postran todos los dioses.

R./

Porque tú eres, Señor,

altísimo sobre toda la tierra.

Encumbrado sobre todos los dioses.

R./

SEGUNDA LECTURA Ap 22,12-14.16-17.20.

¡Ven, Señor Jesús!

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, escuché una voz que me decía: Mira, llego en seguida y traigo conmigo mi salario, para pagar a cada uno su propio trabajo. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Dichosos los que lavan su ropa, para tener derecho al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la ciudad. Yo' Jesús, os envío mi ángel con este testimonio para las Iglesias: «Yo soy el renuevo y el vástago de David, la estrella luciente de la mañana».

El Espíritu y la novia dicen: ¡Ven! El que lo oiga, que repita: ¡Ven! El que tenga sed y quiera, que venga a beber de balde el agua de la vida. El que atestigua esto responde: «Sí, vengo en seguida».-Amén. ¡Ven, Señor Jesús!

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 14,18.

Aleluya, aleluya. No os dejaré huérfanos, dice el Señor; me voy, pero volveré y os llenaré de gozo. Aleluya.

EVANGELIO Jn 17,20-26

Que sean completamente uno.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo: -Padre santo, no solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.

Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

Palabra del Señor.

DOMINGO DE PENTECOSTES - MISA VESPERTINA DE LA VIGILIA - C

PRIMERA LECTURA

I Gn 11,1-9.

Se llamó Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra.

Lectura del libro del Génesis.

Toda la tierra hablaba una sola lengua con las mismas palabras.

Al emigrar (el hombre) de Oriente, encontraron una llanura en el país de Sinaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: -Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos (emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de cemento).

Y dijeron: -Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos, y para no dispersarnos por la superficie de la tierra.

El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres y se dijo: -Son un solo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Voy a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la lengua del prójimo.

El Señor los dispersó por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad. Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra.

Palabra de Dios.

II Ex 19,3-8a.16-20b.

El Señor bajará al monte Sinaí a la vista del pueblo.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo: -Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los israelitas: «Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa». Estas son las palabras que has de decir a los israelitas.

Moisés convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado. Todo el pueblo, a una, respondió: -Haremos todo cuanto ha dicho el Señor.

Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar. Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el Sinaí humeaba porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego. Subía el humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno. El Señor bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a Moisés a la cima de la montaña.

Palabra de Dios.

III Ez 37,1-14.

¡Huesos secos! Os infundiré espíritu y viviréis.

Lectura del profeta Ezequiel.

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí, y con su Espíritu el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.

Me preguntó: -Hombre mortal, ¿podrán revivir estos huesos?

Yo respondí:-Señor, tú lo sabes.

El me dijo: -Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: ¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: «Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor».

Y profeticé como me había ordenado, y a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima ten dones, la carne había crecido y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.

Entonces me dijo: -Conjura al espíritu, conjura, hombre mortal, y di al espíritu: Así dice el Señor: «De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan».

Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.

Y me dijo: -Hombre mortal, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: «Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados». Por eso profetiza y diles: Así dice el Señor: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago». Oráculo del Señor.

Palabra de Dios.

IV Jl 2,28-32.

Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu.

Lectura del profeta Joel.

Así dice el Señor Dios: Derramaré mi espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos e hijas, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. También sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

Haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego, columnas de humo. El sol se entenebrecerá, la luna se pondrá color sangre, antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible. Cuantos invoquen el nombre del Señor se salvarán. Porque en el monte Sión y en Jerusalén quedará un resto; como lo ha prometido el Señor a los supervivientes que llamó.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 103,1-2a.24.35c.27-28.29bc-30.

R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor.

¡Dios mío, qué grande eres!

Te vistes de belleza y majestad,

la luz te envuelve como un manto.

R./

¡Cuántas son tus obras, Señor,

y todas las hiciste con sabiduría;

la tierra está llena de tus criaturas!

¡Bendice, alma mía, al Señor!

R./

Todos ellos aguardan

a que les eches comida a su tiempo;

se la echas y la atrapan,

abres tu mano y se sacian de bienes.

R./

Les retiras el aliento, y expiran,

y vuelven a ser polvo;

envías tu aliento y los creas,

y repueblas la faz de la tierra.

R./

EPISTOLA Rom 8,22-27.

El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvados. Y una esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Cómo seguirá esperando uno aquello que ve? Cuando esperamos lo que no vemos, esperamos con perseverancia.

Así también el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Aleluya.

EVANGELIO Jn 7,37 39.

Manarán torrentes de agua viva.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús en pie gritaba: -El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba. (Como dice la Escritura: De sus entrañas manarán torrentes de agua viva.)

Decía esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

Palabra del Señor.

DOMINGO DE PENTECOSTES - MISA DEL DIA - C

PRIMERA LECTURA Hch 2,1-11.

Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés. De repente un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban: -¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31 y 34.

R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor.

¡Dios mío, qué grande eres!

¡Cuántas son tus obras, Señor;

la tierra está llena de tus criaturas!

R./

Les retiras el aliento, y expiran,

y vuelven a ser polvo;

envías tu aliento y los creas,

y repueblas la faz de la tierra.

R./

Gloria a Dios para siempre,

goce el Señor con sus obras.

Que le sea agradable mi poema,

y yo me alegraré con el Señor.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 12,3b-7.12-13.

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Nadie puede decir «Jesús es Señor» si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios.

O bien:

SEGUNDA LECTURA Rm 8,8-17

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

Hermanos:

Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. E1 que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo.

Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenido. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

Así pues, hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios.

Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre).

Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

Palabra de Dios.

SECUENCIA

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre

don, en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre

si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones

según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

Amén.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Aleluya.

EVANGELIO Jn 20,19-23.

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. En esto entro Jesús, se puso en medio y les dijo: -Paz a vosotros.

Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: -Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: -Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidas.

Palabra del Señor

O bien:

EVANGELIO Jn 14,15-16.23b-26

EL Espíritu Santo os lo enseñará todo

@ Lectura del santo evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros.

E1 que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

Palabra del Señor

 

TIEMPO ORDINARIO

 

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Is 62,1-5.

El marido se alegrará con su esposa.

Lectura del profeta Isaías.

Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré hasta que rompa la aurora de su justicia y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes, tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán «abandonada» ni a tu tierra «devastada»; a ti te llamarán «Mi favorita», y a tu tierra «Desposada»; porque el Señor te prefiere a ti y tu tierra tendrá marido. Como un joven se casa con su novia así te desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 95,1 2a.2b-3.7-8a.9-10a y c

R./ Contad a todos los pueblos las maravillas del Señor

Cantad al Señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra;

cantad al Señor, bendecid su nombre.

R./

Proclamad día tras día su victoria,

contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones.

R./

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,

aclamad la gloria y el poder del Señor,

aclamad la gloria del nombre del Señor

R./

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,

tiemble en su presencia la tierra toda.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,

él gobierna a los pueblos rectamente».

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 12,4-11

El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor, y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios,que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.

Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, el don de curar. A éste le han concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, el lenguaje arcano; a otro, el don de interpretarlo. El mismo y único Espíritu obra todo esto, rapar tiendo a cada uno en particular como a él le parece.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Jn 2,1-12.

En Caná de Galilea Jesús comentó sus signos.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: -No les queda vino.

Jesús le contestó: -Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.

Su madre dijo a los sirvientes: -Haced lo que él diga.

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.

Jesús les dijo: -Llenad las tinajas de agua. Y las

llenaron hasta arriba.

Entonces les mandó: -Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: -Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta

ahora.

Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en el.

Después bajo a Cafarnaúm con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.

Palabra del Señor.

DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Neh 8,2-4a.5-6.8-10

Leyeron el libro de la ley y todo el pueblo estaba atento.

Lectura del libro de Nehemías.

En aquellos días, Esdras, el sacerdote, trajo el libro a la asamblea de hombres y mujeres y de todos los que podían comprender. Era el día primero del mes séptimo leyó el libro en la plaza que hay ante la puerta del Agua desde el amanecer hasta el mediodía, en presencia de hombres, mujeres y de los que podían comprender; y todo el pueblo estaba atento al libro de la ley. Esdras el sacerdote, estaba de pie sobre un estrado de madera que habían hecho para el caso. Esdras abrió el libro a vista del pueblo, pues los dominaba a todos, y cuando lo ebrio, el pueblo entero se puso en pie. Esdras pronunció la bendición del Señor Dios grande, y el pueblo entero, alzando las manos, respondió: «Amén, amén»; se inclinó y se postró rostro a tierra ante el Señor. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura.

Nehemías, el gobernador; Esdras, el sacerdote y letrado, y los levitas que enseñaban al pueblo, decían al pueblo entero: -Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis (porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la ley). Y añadieron: -Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene preparado, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 18,8.9.10.15.

R./ Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante.

R./

Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos.

R./

La voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos.

R./

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,

Señor, roca mía, redentor mío.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 12,12-30.

Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.

[Si el pie dijera:«No soy mano, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo. Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería?

Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso. Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito». Más aún, los miembros que parecen más débiles son mas necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan.

Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los más necesitados. Así, no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos le felicitan.]

Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.

[Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto, los apóstoles; en el segundo, los profetas; en el tercero, los maestros; después vienen los milagros luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas, el don de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos son profetas?, ¿o todos maestros?, ¿o hacen todos milagros?, ¿tienen todos don para curar?, ¿hablan todos en lenguas o todos las interpretan?]

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 4,18-19.

Aleluya, aleluya. El Señor me ha enviado a dar la Buena Noticia, a proclamar la liberación a los cautivos. Aleluya.

EVANGELIO Lc 1,1-4;4,14-21.

Hoy se cumple esta Escritura.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Ilustre Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la Palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea, con la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.

Fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: -Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

Palabra del Señor.

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Jr 1,4-5.17-19.

Te nombré profeta de los gentiles.

Lectura del profeta Jeremías.

En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor: Antes de formarte en el vientre, te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré: Te nombré profeta de los gentiles. Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos.

Mira: yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: Frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo; lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte-oráculo del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 70,1-2.3-4a.5-6ab.15ab y 17.

R./ Mi boca anunciará tu salvación.

A ti, Señor, me acojo:

no quede yo derrotado para siempre;

tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,

inclina a mí tu oído, y sálvame.

R./

Sé tu mi roca de refugio,

el alcázar donde me salve,

porque mi peña y mi alcázar eres tú,

Dios mío, líbrame de la mano perversa.

R./

Porque tú, Dios mío,

fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud.

En el vientre materno ya me apoyaba en ti,

en el seno, tú me sostenías.

R./

Mi boca contará tu auxilio,

y todo el día tu salvación.

Dios mío, me instruiste desde mi juventud,

y hasta hoy relato tus maravillas.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 12,31-13,13.

Quedan la fe, la esperanza, el amor; pero lo más grande es el amor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: [Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.]

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

¿El don de predicar? Se acabará. ¿El don de lenguas? Enmudecerá. ¿El saber? Se acabará. Porque inmaduro es nuestro saber e inmaduro nuestro predicar pero cuando venga la madurez, lo inmaduro se acabará.

Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo de adivinar; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora inmaduro, entonces podré conocer cómo Dios me conoce.

En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 4,21-30.

Jesús, como Elías y Eliseo no es enviado sólo a los judíos.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo comenzó Jesús a decir en la sinagoga: -Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: -¿No es éste el hijo de José?

Y Jesús les dijo: -Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»: haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaum.

Y añadió: -Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio.

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor.

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Is 6,1-2a.3-8.

Aquí estoy, mándame.

Lectura del profeta Isaías.

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro diciendo: -¡Santo, santo, santo el Señor de los ejércitos; la tierra está llena de su gloria! Y temblaban las jambas de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.

Yo dije: -¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.

Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: -Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.

Entonces escuché la voz del Señor, que decía: -¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?

Contesté: -Aquí estoy, mándame.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 137,1-2a.2bc-3.4-5.7c-8.

R./ Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti,

me postraré hacia tu santuario.

R./

Daré gracias a tu nombre

por tu misericordia y tu lealtad.

Cuando te invoqué, me escuchaste,

acreciste el valor en mi alma.

R./

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,

al escuchar el oráculo de tu boca;

canten los caminos del Señor,

porque la gloria del Señor es grande.

R./

Extiendes tu brazo y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos.

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 15,1-11.

Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: [Os recuerdo el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado nuestra adhesión a la fe.

Porque] lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los Apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.

[Porque yo soy el menor de los Apóstoles, y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo.]

Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 5,1-11.

Dejándolo todo, lo siguieron.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.

Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -Rema mar adentro y echad las redes para pescar.

Simón contestó: -Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes. Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: -Apártate de mí, Señor, que soy un pecador. Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: -No temas: desde ahora serás pescador de hombres.

Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.

DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Jr 17,5-8.

Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.

Lectura del profeta Jeremías.

Así dice el Señor: Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita.

Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza: será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 1,1-2.3.4 y 6.

R./ Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre

que no sigue el consejo de los impíos;

ni entra por la senda de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los cínicos,

sino que su gozo es la ley del Señor,

y medita su ley día y noche.

R./

Será como un árbol plantado al borde de la acequia:

da fruto en su sazón,

y no se marchitan sus hojas;

y cuanto emprende tiene buen fin.

R./

No así los impíos, no así:

serán paja que arrebata el viento.

Porque el Señor protege el camino de los justos,

pero el camino de los impíos acaba mal.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 15,12.16-20.

Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que decía alguno que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo, se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados.

¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 6,17.20-26.

Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

El, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo:

Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.

Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.

Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero ¡ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

Palabra del Señor.

DOMINGO VII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA

El Señor te puso hoy en mis manos, pero yo no he querido atentar contra ti.

Lectura del libro primero de Samuel.

En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas y bajó al desierto de Zif, persiguiendo a David.

David y Abisaí fueron de noche al campamento enemigo y encontraron a Saúl durmiendo, echado en el círculo de carros, la lanza hincada en tierra junto a la cabecera. Abner y la tropa dormían echados alrededor.

Abisaí dijo a David: -Dios te pone al enemigo en la mano. Voy a clavarlo en tierra con la lanza de un solo golpe; no hará falta repetirlo.

Pero David replicó: -No le mates. No se puede atentar impunemente contra el Ungido del Señor.

Entonces David cogió la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl, y los dos se marcharon. Nadie los vio, ni se enteró, ni se despertó. Todos siguieron dormidos, porque el Señor les había enviado un sueño profundo.

David volvió a cruzar el valle y se detuvo en lo alto de la montaña, a buena distancia de Saúl. Desde allí gritó: -¡Rey!, aquí está tu lanza, manda uno de tus criados a recogerla. El Señor recompensará a cada uno su justicia y su lealtad. El te puso hoy en mis manos, pero yo no he querido atentar contra el Ungido del Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 102,1-2.3-4.8 y 10.12-13.

R./ El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios.

R./

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura.

R./

El Señores compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

no nos trata como merecen nuestros pecados,

ni nos paga según nuestras culpas.

R./

Como dista el oriente del ocaso,

así aleja de nosotros nuestros delitos;

como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 15,45-49.

Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: El primer hombre, Adán, se convirtió en ser vivo. El último Adán, en espíritu que da vida. El espíritu no fue lo primero: primero vino la vida y después el espíritu. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo.

Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 6,27-38.

Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores con intención de cobrárselo.

¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.

La medida que uséis la usarán con vosotros.

Palabra del Señor.

DOMINGO VIII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Eclo 27,5-8.

No alabes a nadie antes de que razone.

Lectura del libro del Eclesiástico.

Se agita la criba y queda el desecho, así el desperdicio del hombre cuando es examinado, el horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en su razonar; el fruto muestra el cultivo de un árbol, la palabra la mentalidad del hombre; no alabes a nadie antes de que razone, porque ésa es la prueba del hombre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 91,2-3.13-14.15 16.

R./ Es bueno dar gracias al Señor.

Es bueno dar gracias al Señor,

y tañer para tu nombre, ¡oh Altísimo!;

proclamar por la mañana tu misericordia

y de noche tu fidelidad.

R./

El justo crecerá como palmera,

se alzará como cedro del Líbano:

plantado en la casa del Señor,

crecerá en los atrios de nuestro Dios.

R./

En la vejez seguirá dando fruto

y estará lozano y frondoso;

para proclamar que el Señor es justo,

que en mi Roca no existe la maldad.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 15,54-58.

Nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Cuando esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita:

«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?»

El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Así, pues, hermanos míos queridos, manteneos firmes y constantes. Trabajad siempre por el Señor, sin reservas, convencidos de que el Señor no dejará sin recompensa vuestra fatiga.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 6,39-45.

Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: -¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Un discípulo no es más que su maestro; si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mata que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.

No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.

Palabra del Señor.

DOMINGO IX DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA 1 Re 8,41-43.

Cuando venga un extranjero, escúchalo.

Lectura del libro primero de los Reyes.

En aquellos días, Salomón oró en el templo diciendo: -Los extranjeros oirán hablar de tu nombre famoso, de tu mano poderosa, de tu brazo extendido. Cuando uno de ellos, no israelita, venga de un país extranjero, atraído por tu nombre, para rezar en este templo, escúchale tú desde el cielo, tu morada, y haz lo que te pide el extranjero. Así te conocerán y te temerán todos los pueblos de la tierra, lo mismo que tu pueblo Israel; y sabrán que este templo, que he construido, está dedicado a tu nombre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 116,1.2.

R./ Id al mundo entero y predicad el Evangelio.

Alabad al Señor todas las naciones,

aclamadlo todos los pueblos.

R./

Firme es su misericordia con nosotros,

su fidelidad dura por siempre.

SEGUNDA LECTURA Gál 1,1-2.6-10.

Si siguiera agradando a los hombres, no sería servidor de Cristo.

Comienzo de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas.

Yo, Pablo, enviado no de hombres, nombrado Apóstol no por un hombre, sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó, y conmigo todos los hermanos, escribimos a las iglesias de Galacia. Me sorprende que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por amor a Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, lo que pasa es que algunos os turban para volver del revés el evangelio de Cristo.

Pues, bien, si alguien os predica un evangelio distinto del que os hemos predicado -seamos nosotros mismos o un ángel del cielo-, ¡sea maldito! Os lo dije antes y os lo repito ahora~ Si alguien os predica un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea maldito! Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres o la de Dios?; ¿trato de agradar a los hombres¿ Si siguiera agradando a los hombres, no sería servidor de Cristo.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 7,1-10.

Ni en Israel he encontrado tanta fe.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaúm. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecida mente:- Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.

Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: -Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: «ve», y va; al otro: «ven», y viene; y a mi criado: «haz esto», y lo hace.

Al oír esto, Jesús se admiró de él, y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: -Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe. Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.

Palabra del Señor.

DOMINGO X DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA 1 Re 17,11-14.

Tu hijo está vivo.

Lectura del libro primero de los Reyes.

En aquellos días cayó enfermo el hijo de la señora de la casa. La enfermedad era tan grave que se quedó sin respiración. Entonces la mujer dijo a Elías: -¿Qué tienes tú que ver conmigo?, ¿has venido a mi casa para avivar el recuerdo de mis culpas y hacer morir a mi hijo?

Elías respondió: -Dame a tu hijo

Y, tomándolo de su regazo, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó en su cama. Luego invocó al Señor: -Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me hospeda la vas a castigar haciendo morir a su hijo?

Después se echó tres veces sobre el niño, invocando al Señor: -Señor, Dios mío, que vuelva al niño la respiración.

El Señor escuchó la súplica de Elías: al niño le volvió la respiración y revivió. Elías tomó al niño, lo llevó al piso bajo y se lo entregó a su madre diciendo: -Mira tu hijo está vivo.

Entonces la mujer dijo a Elías: -Ahora reconozco que eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor en tu boca es verdad.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 29,2.4.5-6.11.12a y 13b.

R./ Te ensalzaaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

R./

Tañed para el Señor, fieles suyos;

dad gracias a su nombre santo;

su cólera dura un instante;

su bondad, de por vida.

R./

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;

Señor, socórreme.

Cambiaste mi luto en danzas.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

R./

SEGUNDA LECTURA Gál 1,11-19.

Se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Os notifico que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano; yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados.

Pero cuando Aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó a su gracia, se dignó revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles, en seguida, sin consultar con hombres, sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, y después volví a Damasco. Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Pedro, y me quedé quince días con él. Pero no vi a ningún otro apóstol; vi solamente a Santiago, el pariente del Señor.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 7,11-17.

¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando estaba cerca de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: -No llores.

Se acercó al ataúd (los que lo llevaban se pararon) y dijo: -¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios diciendo:-Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.

La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Palabra del Señor.

DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA 2 Sm 12,7,10.13.

El Señor perdona tu pecado. No morirás.

Lectura del libro segundo de Samuel.

En aquellos días dijo Natán a David: -Así dice el Señor, Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel, te libré de las manos de Saúl, te entregué la casa de tu señor, puse sus mujeres en tus brazos, te entregué la casa de Israel y la de Judá, y, por si fuera poco, pienso darte otro tanto. ¿Por qué has despreciado tú la palabra del Señor, haciendo lo que a él le parece mal? Mataste a espada a Urías el hitita y te quedaste con su mujer. Pues bien, la espada no se apartará nunca de tu casa, por haberme despreciado, quedándote con la mujer de Urías.

David respondió a Natán: -He pecado contra el Señor. Y Natán le dijo: -Pues el Señor perdona tu pecado. No morirás.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 31,1-2.5.7.11.

R./ Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

Dichoso el que está absuelto de su culpa,

a quien le han sepultado su pecado;

dichoso el hombre a quien el Señor

no le apunta el delito.

R./

Había pecado, lo reconocí,

no te encubrí mi delito;

propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,

y tú perdonaste mi culpa y mi pecado

R./

Tú eres mi refugio: me libras del peligro,

me rodeas de cantos de liberación

R./

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;

aclamadlo los de corazón sincero.

R./

SEGUNDA LECTURA Gál 2,16.19-21.

No soy yo, es Cristo quien vive en mí.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Sabemos que el hombre no se justifica por cumplir la ley, sino por creer en Cristo Jesús. Por eso hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe de Cristo y no por cumplir la ley. Porque el hombre no se justifica por cumplir la ley. Para la ley yo estoy muerto, porque la ley me ha dado muerte pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí Y mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí Yo no anulo la gracia de Dios. Pero si la justificación fuera efecto de la ley, la muerte de Cristo sería inútil.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 7,36-8,3.

Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume, y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado, se dijo: -Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.

Jesús tomó la palabra y le dijo: -Simón, tengo algo que decirte.

El respondió: -Dímelo, Maestro.

Jesús le dijo: -Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?

Simón contestó: -Supongo que aquel a quien le perdonó más.

Jesús le dijo: -Has juzgado rectamente.

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: -¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.

Y a ella le dijo: -Tus pecados están perdonados.

Los demás convidados empezaron a decir entre sí:

-¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?

Pero Jesús dijo a la mujer: -Tu fe te ha salvado, vete en paz.

[Más tarde iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo predicando la Buena Noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de C:usa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.]

Palabra del Señor.

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Zac 12.10-11

Mirarán al que traspasaron.

Lectura del profeta Zacarías.

Esto dice el Señor: -Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito. Aquel día será grande el luto de Jerusalén, como el luto de Hadad Rimón en el valle de Megiddo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 62.2.3-4.5-6.8-9.

R./ Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo;

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

R./

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

R./

Toda mi vida te bendeciré,

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

R./

Porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti

y tu diestra me sostiene.

R./

SEGUNDA LECTURA Gál 4,31b-5.1.13-18.

Los que habéis sido bautizados, os habéis revestido de Cristo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo, os habéis revestido de Cristo.

Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 9,18-24.

Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: -¿Quién dice la gente que soy yo?

Ellos contestaron: -Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

El les preguntó: -Y vosotros, ¿quién decís que soy?

Pedro tomó la palabra y dijo: -El Mesías de Dios.

El les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: -El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacar dotes y letrados, ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Y, dirigiéndose a todos, dijo: -El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.

Palabra del Señor.

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA 1 Re 19,16b.19-21.

Eliseo se levantó y marchó tras Elías.

Lectura del libro primero de los Reyes.

En aquellos días, el Señor dijo a Elías: -Unge como profeta sucesor a Eliseo, hijo de Safat, natural de Abel-Mejolá.

Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando, con doce yuntas en fila y él llevaba la última. Elías pasó a su lado y le echó encima su manto. Entonces Eliseo, dejando los bueyes, curtió tras Elías y le pidió: -Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.

Elías contestó: -Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?

Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 15,1-2a.5.7-8.9-10.11.

R./ El Señor es mi lote y mi heredad.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;

yo digo al Señor: «Tú eres mi bien».

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,

mi suerte está en tu mano.

R./

Bendeciré al Señor, que me aconseja;

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré.

R./

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas

y mi carne descansa serena,

porque no me entregarás a la muerte,

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

R./

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.

R./

SEGUNDA LECTURA Gál 4,31b-5.1.13-18.

Vuestra vocación es la libertad.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo».

Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente. Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne, pues la carne desea contra el espíritu, y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal, que no hacéis lo que quisierais. Pero, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la ley.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 9,51-62.

Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré a donde vayas.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: -Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?

El se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: -Te seguiré a donde vayas.

Jesús le respondió: -Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.

A otro le dijo: -Sígueme.

El respondió: -Déjame primero ir a enterrar a mi padre.

Le contestó: -Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.

Otro le dijo: -Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.

Jesús le contestó: -El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.

Palabra del Señor.

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Is 66,10-14c.

Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz.

Lectura del profeta Isaías.

Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes.

Porque así dice el Señor: Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz; como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo (en Jerusalén seréis consolados). Al verlo se alegrará vuestro corazón y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 65,1-3a.4-5.6-7a.16 y 20.

R./ Aclamad al Señor, tierra entera.

Aclamad al Señor, tierra entera,

tocad en honor de su nombre,

cantad himnos a su gloria;

decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras !»

R./

Que se postre ante ti la tierra entera,

que toquen en tu honor,

que toquen para tu nombre.

Venid a ver las obras de Dios,

sus temibles proezas en favor de los hombres.

R./

Transformó el mar en tierra firme,

a pie atravesaron el río.

Alegrémonos con Dios,

que con su poder gobierna eternamente.

R./

Fieles de Dios, venid a escuchar,

os contaré lo que ha hecho conmigo.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,

ni me retiró su favor.

R./

SEGUNDA LECTURA Gál 6,14-18.

Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino criatura nueva.

La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre Israel. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo está con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 10,1-12.17-20.

Vuestra paz descansará sobre ellos.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: -La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el Reino de Dios». [Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros». «De todos modos, sabed que está cerca el Reino de Dios». Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.

Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: -Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.

El les contestó: -Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

Palabra del Señor.

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Dt 30,10-14.

El mandamiento está muy cerca de ti; cúmplelo.

Lectura del libro del Deuteronomio.

Habló Moisés al pueblo diciendo: -Escucha la voz del Señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el código de esta ley; conviértete al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda el alma. Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable; no está en el cielo no vale decir: «¿Quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?» Ni está más allá del mar; no vale decir: «¿Quién de nos otros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará, para que lo cumplamos?» El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 68,14.17.30-31.33-34.36ab y 37.

R./ Buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.

Mi oración se dirige a ti,

Dios mío, el día de tu favor;

que me escuche tu gran bondad,

que tu fidelidad me ayude.

Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia,

por tu gran compasión vuélvete hacia mí.

R./

Yo soy un pobre malherido,

Dios mío; tu salvación me levante.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,

proclamaré su grandeza con acción de gracias.

R./

Miradlo, los humildes, y alegraos;

buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres,

no desprecia a sus cautivos.

R./

El Señor salvará a Sión,

reconstruirá las ciudades de Judá.

La estirpe de sus siervos la heredará,

los que aman su nombre vivirán en ella.

R./

SEGUNDA LECTURA Col 1,15-10.

Todo fue creado por él y para él.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses.

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos, dominaciones, principados, potestades, todo fue creado por él y para él.

El es anterior a todo, y todo se mantiene en él. El es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 10,25-37.

¿Quién es mi prójimo?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:-Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

El le dijo: -¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?

El letrado contestó: -Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.

El le dijo: -Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.

Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: -¿Y quién es mi prójimo?

Jesús dijo: -Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino, y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y dándoselos al posadero, le dijo:-Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?

El letrado contestó: -El que practicó la misericordia con él.

Díjole Jesús: -Anda, haz tú lo mismo.

Palabra del Señor.

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Gn 18,1-10a.

Señor, no pases de largo junto a tu siervo.

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y vio tres hombres en pie frente a él. Al verlos corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo:-Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo.

Contestaron: -Bien, haz lo que dices.

Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: -Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza.

El corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase en seguida. Tomó también cuajada, leche y el ternero guisado, y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron. Después le dijeron: -¿Dónde está Sara, tu mujer?

Contestó: -Aquí, en la tienda.

Añadió uno: -Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 14,2-3ab.3cd-4ab.5.

R./ Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua.

R./

El que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino;

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor.

R./

El que no presta dinero a usura,

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra, nunca fallará.

R./

SEGUNDA LECTURA Col 1,24-28.

El misterio que Dios ha tenido escondido, lo ha revelado ahora a su pueblo santo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses.

Hermanos: Me alegro de sufrir por vosotros: así completo en mi come los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo, que es la Iglesia. Dios me ha nombrado ministro de la Iglesia, asignándome la tarea de anunciaros a vosotros su mensaje completo: el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a su pueblo santo.

Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza que este misterio encierra para los gentiles: es decir, que Cristo es para vosotros la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos con todos los recursos de la sabiduría, para que todos lleguen a la madurez en su vida cristiana.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 10,38-42.

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: -Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.

Pero el Señor le contestó: -Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitaran.

Palabra del Señor.

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Gn 18,20-32.

No se enfade mi Señor si sigo hablando.

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, el Señor dijo: -La acusación contra Sodoma y Gomorra es fuerte y su pecado es grave; voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la acusación; y si no, lo sabré.

Los hombres se volvieron y se dirigieron a Sodoma, mientras el Señor seguía en compañía de Abrahán. Entonces Abrahán se acercó y dijo a Dios: -¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?

El Señor contestó: -Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos.

Abrahán respondió: -Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?

Respondió el Señor: -No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco.

Abrahán insistió: -Quizá no se encuentren más que cuarenta.-En atención a los cuarenta, no lo haré.

Abrahán siguió hablando: -Que no se enfade mi Señor si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta? -No lo haré, si encuentro allí treinta.

Insistió Abrahán: -Me he atrevido a hablar a mi Señor; ¿y si se encuentran veinte?

Respondió el Señor: -En atención a los veinte no la destruiré.

Abrahán continuó: -Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez?

Contestó el Señor: -En atención a los diez no la destruiré.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 137,1-2a.2bc-3.6-7ab.7c-8.

R./ Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;

delante de los ángeles tañeré para ti,

me postraré hacia tu santuario.

R./

Daré gracias a tu nombre

por tu misericordia y tu lealtad,

porque tu promesa supera a tu fama.

Cuando te invoqué, me escuchaste,

acreciste el valor en mi alma.

R./

EL Señor es sublime, se fija en el humilde,

y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,

me conservas la vida.

R./

Extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,

y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo;

Señor, tu misericordia es eterna,

no abandones la obra de tus manos.

R./

SEGUNDA LECTURA Col 2,12-14.

Os dio vida en Cristo, perdonándoos todos los pecados.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses.

Hermanos: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo resucitó. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en Cristo, perdonándoos todos los pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 11,1-13.

Pedid y se os dará.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: -Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.

El les dijo: -Cuando oréis, decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación».

Y les dijo: -Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene durante la media noche para decirle: «Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle». Y, desde dentro, el otro le responde: «No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos».

Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

Palabra del Señor.

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Ecl 1,2; 2,21-23.

¿Qué saca el hombre de todo su trabajo?

Lectura del libro del Eclesiastés.

Vaciedad sin sentido, dice el Predicador; vaciedad sin sentido, todo es vaciedad. Hay quien trabaja con destreza, con habilidad y acierto, y tiene que legarle su porción al que no la ha trabajado. También esto es vaciedad y gran desgracia. ¿Qué saca el hombre de todo su trabajo y de los afanes con que trabaja bajo el sol? De día, dolores, penas y fatigas; de noche no descansa el corazón. También esto es vaciedad.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 94,1-2.6-7.8-9.

R./ Escucharemos tu voz, Señor.

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

vitoreándolo al son de instrumentos.

R./

Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

R./

¡Ojalá escuchéis hoy su voz!:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto,

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

R./

SEGUNDA LECTURA Col 3,1,5.9-11.

Buscad los bienes de arriba, donde está Cristo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses.

Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vos otros apareceréis, juntamente con él, en gloria. Dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos de la vieja condición humana, con sus obras, y revestíos de la nueva condición, que se va reno vendo como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo.

En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 11,13-21.

Lo que has acumulado, ¿de quién será?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo uno del público a Jesús: -Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

El le contestó: -Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros? Y dijo a la gente: -Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes. Y les propuso una parábola: -Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo dónde almacenar la cosecha. Y se dijo: «Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida». Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

Palabra del Señor.

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Sab 18,6-9.

Castigaste a los enemigos y nos honraste llamándonos a ti.

Lectura del libro de la Sabiduría.

Aquella noche se les anunció de antemano a nuestros padres, para que tuvieran ánimo al conocer con certeza la promesa de que se fiaban. Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables. Pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas llamándonos a ti. Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y de común acuerdo se imponían esta ley sagrada: que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos tradicionales.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 32,1.12.18-19.20 y 22.

R./ Dichoso el pueblo a quien Dios escogió.

Aclamad, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos;

dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se escogió como heredad.

R./

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre.

R./

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 11,1-2.8-19.

Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve. Por su fe son recordados los antiguos, por fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber a dónde iba. Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas -y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa- mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.

Por fe también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque se fió de la promesa. Y así, de una persona, y ésa estéril, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.

[Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido la tierra prometida; pero viéndola y saludándola de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra. Es claro que los que así hablan, están buscando una patria; pues si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver. Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios, porque les tenía preparada una ciudad.

Por fe Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac: y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia». Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar muertos. Y así recobró a Isaac como figura del futuro.]

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 12,32-48.

Estad preparados.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: [No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Vended vuestros bienes, y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.] Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas; vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. [Pedro le preguntó: -Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?

El Señor le respondió: -¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.]

Palabra del Señor.

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Jr 38,4-6.8-10.

Me engendraste hombre de pleitos para todo el país.

Lectura del profeta Jeremías.

En aquellos días, los príncipes dijeron al rey: -Muera ese Jeremías, porque está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad, y a todo el pueblo, con semejantes discursos. Ese hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia.

Respondió el rey Sedecías: -Ahí lo tenéis, en vuestro poder: el rey no puede nada contra vosotros.

Ellos cogieron a Jeremías y lo arrojaron en el aljibe de Melquías, príncipe real, en el patio de la guardia, descolgándolo con sogas. En el aljibe no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo.

Ebedmelek salió del palacio y habló al rey: -Mi rey y señor, esos hombres han tratado inicuamente al profeta Jeremías, arrojándolo al aljibe, donde morirá de hambre (porque no quedaba pan en la ciudad).

Entonces el rey ordenó a Ebedmelek: -Toma tres hombres a tu mando, y sacad al profeta Jeremías del aljibe, antes de que muera.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 39.2.3.4.18.

R./ Señor, date prisa en socorrerme.

Yo esperaba con ansia al Señor;

él se inclinó y escuchó mi grito.

R./

Me levantó de la fosa fatal,

de la charca fangosa;

afianzó mis pies sobre roca

y aseguró mis pasos.

R./

Me puso en la boca un cántico nuevo,

un himno a nuestro Dios.

Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos

y confiaron en el Señor.

R./

Yo soy pobre y desgraciado,

pero el Señor se cuida de mí;

tú eres mi auxilio y mi liberación;

Dios mío, no tardes.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 12,1-4.

Corramos la carrera que nos toca, sin retirarnos.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Una nube ingente de espectadores nos rodea; por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, sin miedo a la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del Padre. Recordad al que soportó la oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 12,49-53.

No he venido a traer paz, sino división.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Is 66,18-21.

Traerán a todos nuestros hermanos de entre todas las naciones.

Lectura del profeta Isaías.

Esto dice el Señor: -Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria, les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia; a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria, y anunciarán mi gloria a las naciones.

Y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos a caballo y en carros y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi monte santo de Jerusalén -dice el Señor-, como los israelitas, en vasijas puras, traen ofrendas al templo del Señor. De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas dice el Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 116,1.2.

R./ Id al mundo entero y predicad el Evangelio.

Alabad al Señor todas las naciones,

aclamadlo todos los pueblos.

R./

Firme es su misericordia con nosotros,

su fidelidad dura por siempre.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 12,5-7.11-13.

El Señor reprende a los que ama.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: «Hijo mío, no rechaces el castigo del Señor, no te enfades por su reprensión, porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos». Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ningún castigo nos gusta cuando lo recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por él, nos da como fruto una vida honrada y en paz.

Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 13,22-30.

Vendrán de Oriente y Occidente y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.

Uno le preguntó: -Señor, ¿serán pocos los que se salven?

Jesús les dijo: -Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar, y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos», y él os replicará: «No sé quiénes sois». Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas». Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados».

Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oliente y Occidente, del Norte y del Sur, y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Eclo 3,19-21.30-31.

Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios.

Lectura del libro del Eclesiástico.

Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes. No corras a curar la herida del cínico, pues no tiene cura, es brote de mala planta. El sabio aprecia las sentencias de los sabios, el oído atento a la sabiduría se alegrará.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 67,4-5ac.6-7ab.10-11.

R./ Has preparado, Señor, tu casa a los desvalidos.

Los justos se alegran,

gozan en la presencia de Dios,

rebosando de alegría.

Cantad a Dios, tocad en su honor,

alegraos en su presencia.

R./

Padre de huérfanos,

protector de viudas,

Dios vive en su santa morada.

Dios prepara casa a los desvalidos,

libera a los cautivos y los enriquece.

R./

Derramaste en tu heredad, ¡oh Dios!, una lluvia copiosa,

aliviaste la tierra extenuada;

y tu rebaño habitó en la tierra

que tu bondad, ¡oh Dios!, preparó para los pobres.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 12,18-19.22-24a.

Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando.

Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo; a la asamblea de innumerables ángeles, a la congregación de los primogénitos inscritos en el cielo; a Dios, juez de todos; a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 14,1.7-14.

Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo: -Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: «Cédele el puesto a éste». Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba» Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Y dijo al que lo había invitado:-Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Sab 9,13-19.

¿Quién comprende lo que Dios quiere?

Lectura del libro de la Sabiduría.

¿Qué hombre conoce el designio de Dios, quién comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es lastre del alma y la tienda terrestre abruma la mente que medita. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: pues ¿quién rastreará las cosas del cielo, quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría enviando tu santo Espíritu desde el cielo?

Sólo así serán rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprenderán lo que te agrada; y se salvarán con la sabiduría los que te agradan, Señor, desde el principio.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 89,3-4.5-6.12-13.14 y 17.

R./ Señor, tu has sido nuestro refugio de generación en generación.

Tú reduces el hombre a polvo,

diciendo: «Retornad, hijos de Adán».

Mil años en tu presencia

son un ayer que pasó,

una vela nocturna.

R./

Los siembras año por año,

como hierba que se renueva;

que florece y se renueva por la mañana,

y por la tarde la siegan y se seca.

R./

Enséñanos a calcular nuestros años,

para que adquiramos un corazón sensato.

Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?

Ten compasión de tus siervos.

R./

Por la mañana sácianos de tu misericordia,

Y toda nuestra vida será alegría y júbilo;

baje a nosotros la bondad del Señor

y haga prósperas las obras de nuestras manos.

R./

SEGUNDA LECTURA Flm 9b-10.17-17.

Recíbelo no como esclavo, sino como hermano querido.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a Filemón.

Querido hermano: Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo: así me harás este favor no a la fuerza, sino con toda libertad.

Quizá se apartó de ti para que le recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, ¿cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano! Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 14,25-33.

El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús él se volvió y les dijo: -Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla ? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar». ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Ex 32,7-11.13-14.

El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días dijo el Señor a Moisés: -Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un toro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: «Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto». Y el Señor añadió a Moisés: -Veo que es¿e pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.

Entonces Moisés suplicó al Señor su Dios: -¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos Abrahán, Isaac y Jacob, a quienes juraste por ti mismo diciendo: «Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre».

Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 50,3-4.13-13.17 y 19.

R./ Me pondré en camino adonde está mi padre.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;

por tu inmensa compasión borra mi culpa.

Lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

R./

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.

R./

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Tim 1,12-17.

Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano.

Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: Que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 15,1-37.

Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con ellos.

Jesús les dijo esta parábola: -Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles:-¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.

Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.

[También les dijo: Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: -Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: -¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros».

Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Su hijo le dijo: -Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.

Pero el padre dijo a sus criados: -Sacad en seguida el mejor traje, y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto, y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.

Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó:-Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.

El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: -Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.

El padre le dijo: -Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.]

Palabra del Señor.

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Am 8,4,7.

Contra los que compran por dinero al pobre.

Lectura del profeta Amós.

Escuchad esto los que exprimís al pobre, despojáis a los miserables, diciendo: ¿Cuándo pasará la luna nueva para vender el trigo, y el sábado para ofrecer el grano? Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo. Jura el Señor por la gloria de Jacob que no olvidará jamás vuestras acciones.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 112,1-2.4-6.7-8.

R./ Alabad al Señor, que ensalza al pobre.

Alabad, siervos del Señor,

alabad el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor

ahora y por siempre.

R./

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

su gloria sobre el cielo;

¿quién como el Señor Dios nuestro,

que se eleva en su trono

y se abaja para mirar

al cielo y a la tierra?

R./

Levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre

para sentarlo con los príncipes,

los príncipes de su pueblo.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Tim 2,1-8.

Pedid por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Te ruego, pues, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en el mando, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos; éste es el testimonio en el tiempo apropiado; para él estoy puesto como anunciador y apóstol -digo la verdad, no miento-, maestro de los paganos en fe y verdad, Encargo a los hombres que recen en cualquier lugar alzando las manos limpias de ira y divisiones.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 16,1-13.

No podéis servir a Dios y al dinero.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -[Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: -¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.

El administrador se puso a echar sus cálculos: -¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: -¿Cuánto debes a mi amo?

Este respondió: -Cien barriles de aceite.

El le dijo: -Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe «cincuenta».

Luego dijo a otro: -Y tú, ¿cuánto debes?

El contestó: -Cien fanegas de trigo.

Le dijo: -Aquí está tu recibo; escribe «ochenta».

Y el amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.]

El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, lo vuestro, ¿quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Am 6,1a.4-1.

Los que lleváis una vida disoluta, iréis al destierro.

Lectura del profeta Amós.

Esto dice el Señor todopoderoso: -¡Ay de los que se fían de Sión, confían en el monte de Samaria! Os acostáis en lechos de marfil, tumbados sobre las camas, coméis los carneros del rebaño y las terneras del establo; canturreáis al son del arpa, inventáis, como David, instrumentos musicales, bebéis vinos generosos, os ungís con los mejores perfumes, y no os doléis de los desastres de José.

Por eso Irán al destierro, a la cabeza de los cautivos. Se acabó la orgía de los disolutos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 145,7.8,9a.9bc-10.

R./ Alaba, alma mía, al Señor.

El hace justicia a los oprimidos,

da pan a los hambrientos,

liberta a los cautivos.

R./

El Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos,

el Señor guarda a los peregrinos.

R./

Sustenta al huérfano y a la viuda,

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente;

tu Dios, Sión, de edad en edad.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Tim 6,11-16.

Guarda el mandamiento hasta la venida del Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Hermano, siervo de Dios: Practica la justicia, la religión, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos. Y ahora, en presencia de Dios,que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato, te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz-inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

A él honor e imperio eterno. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 16,19,31.

Tú recibiste bienes, y Lázaro males; ahora él encuentra consuelo, mientras que tú padeces.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: -Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.

Se murió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó: -Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.

Pero Abrahán le contesto: -Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro a su vez males; por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.

El rico insistió: -Te ruego entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.

Abrahán le dice: -Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.

El rico contestó: -No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.

Abrahán le dijo: -Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Hab 1,2-3; 2,2 4.

El justo vivirá por su fe.

Lectura del profeta Habacuc.

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Te gritaré «Violencia», sin que me salves? ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas?

EL Señor me respondió así: Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido. La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse.

El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 94,1-2.6-7.8-9.

R./ Escucharemos tu voz, Señor.

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

vitoreándolo al son de instrumentos.

R./

Entrad, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

R./

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto,

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y me tentaron, aunque habían visto mis obras».

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Tim 1,6-8.13-14.

No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Querido hermano: Aviva el fuego de la gracia de Dios que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor y por mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio según las fuerzas que Dios te dé. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas, y vive con fe y amor cristiano. Guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 17,5-10.

¡Si tuvierais fe...!

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: -Auméntanos la fe.

El Señor contestó: -Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú»? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

Palabra del Señor.

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA 2 Re 5,14-17.

Volvió Naamán a Eliseo, y alabó al Señor.

Lectura del segundo libro de los Reyes.

En aquellos días, Naamán el sirio bajó y se bañó siete veces en el Jordán, como se lo había mandado Eliseo, el hombre de Dios, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva al hombre de Dios y se le presentó diciendo: -Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Y tú acepta un presente de tu servidor.

Contestó Eliseo: -Juro por Dios, a quien sirvo, que no aceptaré nada.

Y aunque le insistía, lo rehusó. Naamán dijo: -Entonces, que entreguen a tu servidor una carga de tierra, que pueda llevar un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios de comunión a otro dios que no sea el Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 97.1.2-3ab.3cd-4.

R./ El Señor revela a las naciones su justicia.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas.

R./

Su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo;

el Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

R./

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclama al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Tim 2,8-13.

Si perseveramos, reinaremos con Cristo.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Este ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor. Pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna.

Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 17,11 19.

¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:-Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros.

Al verlos, les dijo: -Id a presentaros a los sacerdotes. Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo:-¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?

Y le dijo: -Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Ex 17,8-13.

Mientras Moisés tenía en lo alto la mano, vencía Israel.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días, Amalec vino y atacó a los israelitas en Rafidín. Moisés dijo a Josué: -Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima del monte con el bastón maravilloso en la mano.

Hizo Josué lo que le decía Moisés y atacó a Amalec Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte. Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel; mientras la tenía bajada, vencía Amalec. Y como le pesaban las manos, sus compañeros cogieron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentase; Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sostuvo en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su tropa a filo de espada.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 120,1-2.3-4.5-6.7-8.

R./ El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Levanto mis ojos a los montes;

¿de dónde me vendrá el auxilio?;

el auxilio me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

R./

No permitirá que resbale tu pie,

tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa

el guardián de Israel.

R./

El Señor te guarda a su sombra,

está a tu derecha,

de día el sol no te hará daño,

ni la luna de noche.

R./

El Señor te guarda de todo mal,

él guarda tu alma;

el Señor guarda tus entradas y salidas,

ahora y por siempre.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Tim 3,14-4,2.

El hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Querido hermano: Permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado; sabiendo de quién lo aprendiste, y que de niño conoces la Sagrada Escritura, ella puede darte la sabiduría que por la fe en Cristo Jesús conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud: así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta con toda comprensión y pedagogía.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 18,1-8.

Dios hará justicia a sus elegidos que claman a él.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les pro puso esta parábola: -Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: «Hazme justicia frente a mi adversario»; por algún tiempo se negó, pero después se dijo: «Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esa viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara».

Y el Señor respondió: -Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?, ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?

Palabra del Señor.

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Eclo 35,15b-17.20-22a.

Los gritos del pobre atraviesan las nubes.

Lectura del libro del Eclesiástico.

El Señor es un Dios justo que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor y su grito alcanza las nubes; los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansa; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 33,2 3.17-18.19 y 23.

R./ Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca,

mi alma se gloria en el Señor;

que los humildes lo escuchen y se alegren.

R./

EL Señor se enfrenta con los malhechores

para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha

y lo libra de sus angustias.

R./

El Señor está cerca de los atribulados,

salva a los abatidos.

El Señor redime a sus siervos,

no será castigado quien se acoge a él.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Tim 4,6-8.16-18.

Ahora me aguarda la corona merecida.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.

La primera vez que me defendí ante el tribunal, todos me abandonaron y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. El me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. ¡A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén!

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 18,9-14.

El publicano bajó a su casa justificado; el fariseo, no.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús esta parábola por algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás: -Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era un fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.

El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Sab 11,23-12,2.

Te compadeces, Señor, de todos, porque amas a todos los seres.

Lectura del libro de la Sabiduría.

Señor, el mundo entero es ante ti como un grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra. Te compadeces de todos, porque todo lo puedes; cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepienten. Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. Y ¿cómo subsistirían las cosas si tú no lo hubieses querido? ¿Cómo conservarían su existencia si tú no las hubieses llamado?

Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor, amigo de la vida. En todas las cosas está tu soplo incorruptible. Por eso corriges poco a poco a los que caen; a los que pecan les recuerdas su pecado, para que se conviertan y crean en ti, Señor.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 144,1 2.8,9.10 11.13cd-14.

R./ Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey;

bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré,

y alabaré tu nombre por siempre jamás.

R./

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas.

R./

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor;

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas.

R./

El Señor es fiel a sus palabras,

bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que van a caer,

endereza a los que ya se doblan.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Tes 1,11-2,2.

Que Jesús nuestro Señor sea vuestra gloria y vosotros seáis la gloria de él.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses.

Hermanos: Siempre rezamos por vosotros para que nuestro Dios os considere dignos de vuestra vocación; para que con su fuerza os permita cumplir buenos deseos y la tarea de la fe; y para que así Jesús nuestro Señor sea vuestra gloria y vosotros seáis la gloria de él, según la gracia de Dios y del Señor Jesucristo.

Os rogamos, a propósito de la última venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestro encuentro con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras: como si afirmásemos que el día del Señor está encima.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 19,1-10.

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: -Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.

El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: -Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.

Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: -Mira, la mitad de mis bienes. Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.

Jesús le contestó: -Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA 2 Mac 7,1-2.9-14.

El rey del universo nos resucitará para una vida eterna.

Lectura del segundo libro de los Macabeos.

En aquellos días arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hito azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la ley. El mayor de ellos habló en nombre de los demás: -¿Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres.

El segundo, estando para morir, dijo: -Tú, mal vado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna.

Después se divertían con el tercero. Invitado a sacar la lengua, lo hizo en seguida y alargó las manos con gran valor. Y habló dignamente: -De Dios las recibí y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios.

El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos. Cuando murió éste torturaron de modo semejante al cuarto. Y cuando estaba a la muerte, dijo: -Vale la pena morir a manos de los hombres cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 16,1.5-6,8b y 15.

R./ Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.

Señor, escucha mi apelación,

atiende a mis clamores;

presta oído a mi súplica,

que en mis labios no hay engaño.

R./

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,

y no vacilaron mis pasos.

Yo te invoco, porque tú me respondes; Dios mío,

inclina el oído y escucha mis palabras.

R./

A la sombra de tus alas escóndeme.

Yo con mi apelación vengo a tu presencia,

y al despertar me saciaré de tu semblante.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Tes 2,16-3,5.

El Señor os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses.

Hermanos: Que Jesucristo nuestro Señor y Dios nuestro Padre -que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza- os consuele internamente y os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas. Por lo demás, hermanos, rezad por nosotros, para que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros, y para que nos libre de los hombres perversos y malvados, porque la fe no es de todos.

El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del malo. Por el Señor estamos seguros de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos enseñado. Que el Señor dirija vuestro corazón para que améis a Dios y esperéis en Cristo.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 20,27-38.

Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, [y le preguntaron: -Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella].

Jesús les contestó: -En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos están vivos.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO - C

PRIMERA LECTURA Mal 4,1-2a.

Os iluminará un sol de justicia.

Lectura del profeta Malaquías.

Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir -dice el Señor de las huestes-, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 97,5-6.7-8.9.

R./ El Señor llega para regir la tierra con justicia.

Tocad la cítara para el Señor,

suenen los instrumentos;

con clarines y al son de trompetas,

aclamad al Rey y Señor.

R./

Retumbe el mar y cuanto contiene,

la tierra y cuantos la habitan;

aplaudan los ríos, aclamen los montes

al Señor, que llega para regir la tierra.

R./

Regirá el orbe con justicia

y los pueblos con rectitud.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Tes 3,7-12.

El que no trabaja, que no coma.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses.

Hermanos: Ya sabéis cómo tenéis que imitar mi ejemplo. No viví entre vosotros sin trabajar, nadie me dio de balde el pan que comí, sino que trabajé y me cansé día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviera derecho para hacerlo, pero quise daros un ejemplo que imitar.

Cuando viví con vosotros os lo dije: el que no trabaja, que no coma. Porque me he enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les digo y les recomiendo, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 21.5-19.

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: -Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.

Ellos le preguntaron: -Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?

El contestó: -Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre, diciendo: «Yo soy», O bien: «El momento está cerca»; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.

Luego les dijo: -Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre; así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Palabra del Señor.

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO - CRISTO REY - C

PRIMERA LECTURA 2 Sm 5,1-3.

Ungieron a David como rey de Israel.

Lectura del libro segundo de Samuel.

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: -Hueso y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además, el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel». Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 121,1,2.34a.4b-5.

R./ ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

R./

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor.

R./

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor.

En ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.

R./

SEGUNDA LECTURA Col 1.12-20.

Nos ha trasladado al reino de su Hijo querido.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses.

Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. El nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades; todo fue creado por él y para él.

El es anterior a todo, y todo se mantiene en él. El es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mc 11,10.

Aleluya, aleluya. Bendito el que viene en nombre del Señor; bendito el reino que viene de nuestro padre David. Aleluya.

EVANGELIO

Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús, diciendo: -A otros ha salvado; que se salve a sí mismo si él es el Mesías de Dios, el Elegido.

Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: -Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.

Pero el otro lo increpaba: -¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada. Y decía: -Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.

Jesús le respondió: -Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.

Palabra del Señor.

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