FIESTAS

. Solemnidades del Señor (Trinidad) (Corpus) (Corazón de Jesús) (Transfiguración)

 .Fiestas de la Virgen (Madre de Dios) (Presentación) (Anunciación) (Visitación) (Asunción) (Natividad) (Dolores)

                                     (Pilar) (Inmaculada) (Misas comunes de Stª Mª Virgen)

. Celebraciones varias (San Sebastián) (Exaltación de la Cruz) (San José) (Exequias de adultos)

 

SOLEMNIDADES DEL SEÑOR

SANTISIMA TRINIDAD - A

PRIMERA LECTURA Ex 34,4b-6.8-9.

Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él proclamando: Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.

Moisés al momento se inclinó y se echó por tierra.

Y le dijo: -Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Dan 3,52.53.54.55.56.

R./ A ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,

a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre santo y glorioso;

a él gloria y alabanza por los siglos.

R./

Bendito eres en el templo de tu santa gloria.

Bendito eres sobre el trono de tu reino.

Bendito eres tú,

que, sentado sobre querubines, sondeas los abismos.

Bendito eres en la bóveda del cielo.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Cor 13,11-13.

La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos;

tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso santo. Os saludan todos los fieles.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con vosotros.

Palabra de Dios.

ALELUYA Apoc 1,8.

Aleluya, aleluya. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. Aleluya.

EVANGELIO Jn 3,16,18.

Dios mandó a su Hijo al mundo, para que se salve por él.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: -Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él,: no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Palabra del Señor.

SANTISIMA TRINIDAD - B

PRIMERA LECTURA Dt 4,32-34.39-40.

Lectura del libro del Deuteronomio.

Habló Moisés al pueblo y dijo: -Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿Hubo jamás desde un extremo al otro del cielo palabra tan grande como ésta?, ¿se oyó cosa semejante?, ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?, ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto?

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que Seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor tu Dios te da para siempre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 32,4-5.6 y 9.18-19.20 y 22.

R./ Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor.

La palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra.

R./

La palabra del Señor hizo el cielo;

el aliento de su boca, sus ejércitos,

porque él lo dijo, y existió;

él lo mandó, y surgió.

R./

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre.

R./

Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

R./

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Palabra de Dios.

ALELUYA Apoc 1,8.

Aleluya, aleluya. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. Aleluya.

EVANGELIO

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:-Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Palabra del Señor.

SANTISIMA TRINIDAD - C

PRIMERA LECTURA Prov 8,22-31.

Antes de comenzar la tierra, la Sabiduría ya habla sido engendrada.

Lectura del libro de los Proverbios.

Esto dice la Sabiduría de Dios:

El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada,

antes de comenzar la tierra. Antes de los abismos fui

engendrada, antes de los manantiales de las aguas.

Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe.

Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar, y las aguas no traspasaban sus mandatos; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz; yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 8,4 5.6-7.8-9.

R./ ¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,

el ser humano, para darle poder?

R./

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos.

R./

Todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar,

que trazan sendas por el mar.

R./

SEGUNDA LECTURA Rom 5,1-5.

Caminamos hacia Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado en nuestros corazones por el Espíritu.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos, y nos gloriamos apoyados en la esperanza de la gloria de los hijos de Dios. Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones sabiendo que la tribulación produce constancia; la constancia, virtud probada; la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

Palabra de Dios.

ALELUYA Apoc 1,8.

Aleluya, aleluya. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. Aleluya.

EVANGELIO Jn 16,12-15.

Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu recibirá de lo mío y os lo anunciará.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.

Palabra del Señor.

SANTISIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO - A

PRIMERA LECTURA Dt 8,2-3.14b-16a.

Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres.

Lectura del libro del Deuteronomio.

Habló Moisés al pueblo y dijo: Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no. El te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná -que tú no conocías ni conocieron tus padres- para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 147,12-13.14-15.19-20.

R./ Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios Sión,

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

R./

Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina;

él envía su mensaje a la tierra

y su palabra corre veloz.

R./

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así

ni les dio a conocer sus mandatos. .

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 10,16 17.

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: El cáliz de nuestra acción de gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 6,51-52.

Aleluya, aleluya. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; quien coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya.

EVANGELIO Jn 6,51-59.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: -Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí: -¿cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo: -Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

Palabra del Señor.

SANTISIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO - B

PRIMERA LECTURA Ex 24,3-8.

Lectura del libro del Exodo.

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: -Haremos todo lo que dice el Señor.

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos y vacas, como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió: -Haremos todo lo que manda el Señor y le obedeceremos.

Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo: -Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 115,12-13.15 y 16bc.17-18.

R./ Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

rompiste mis cadenas.

R./

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 9,11-15.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Cristo ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. Su templo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado.

No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.

Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen el poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo!

Por eso él es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 6,51-52.

Aleluya, aleluya. Yo soy el pan vivo bajado del cielo, dice el Señor; quien coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya.

EVANGELIO Mc 14,12-16.27-26.

@ Lectura del santo Evangelio según San Marcos.

El primer día de los ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: -¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?

El envió a dos discípulos, diciéndoles: -Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?»

Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: -Tomad, esto es mi cuerpo.

Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio-y todos bebieron.

Y les dijo: -Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.

Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

Palabra del Señor.

SANTISIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO - C

PRIMERA LECTURA Gn 14,18-20.

Melquisedec ofreció pan y vino.

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo. Y bendijo a Abrahán diciendo: -Bendito sea Abrahán de parte del Dios Altísimo, que creó el cielo y la tierra. Y bendito sea el Dios Altísimo, que ha entregado tus enemigos a tus manos.

Y Abrahán le dio el diezmo de todo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 109,1.2.3.4.

R./ Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha.

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies».

R./

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

R./

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré,

como rocío, antes de la aurora».

R./

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec».

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 11,23-26.

Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan, y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». Lo mismo hizo con la copa después de cenar, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía». Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis de la copa, pro' clamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 6,51-52.

Aleluya, aleluya. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; quien coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya.

EVANGELIO Lc 9,11b-17.

Comieron todos y se saciaron.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban.

Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle: -Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.

El les contestó: -Dadles vosotros de comer.

Ellos replicaron: -No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. (Porque eran unos cinco mil hombres.)

Jesús dijo a sus discípulos: -Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.

Lo hicieron así, y todos se echaron.

El, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Palabra del Señor.

SAGRADO CORAZON DE JESUS - A

PRIMERA LECTURA Dt 7,6-11.

El Señor se enamoró de vosotros y os eligió.

Lectura del libro del Deuteronomio.

Habló Moisés al pueblo y dijo: -Tú eres un pueblo santo para el Señor tu Dios: él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad. Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás -porque sois el pueblo más pequeño-, sino que, por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del faraón, rey de Egipto.

Así sabrás que el Señor tu Dios es Dios: el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y guardan sus preceptos por mil generaciones. Pero paga en su persona a quien lo aborrece acabando con él. No se hace esperar, paga a quien lo aborrece en su persona. Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que te mando hoy.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 102,1-2.3 4.6-7.8 y 10.

R./ La misericordia del Señor dura siempre para los que cumplen sus mandatos.

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su

santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios.

R./

El perdona todas tus culpas

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura.

R./

El Señor hace justicia

y defiende a todos los oprimidos;

enseñó sus caminos a Moisés

y sus hazañas a los hijos de Israel.

R./

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia.

No nos trata como merecen nuestros pecados,

ni nos paga según nuestras culpas.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Jn 4,7-16.

El nos amó.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan.

Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.

Queridos hermanos: Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.

En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en Dios y Dios en él.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 11,19ab.

Aleluya, aleluya. Cargad con mi yugo -dice el Señor- y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Aleluya.

EVANGELIO Mt 11,25-30.

Soy manso y humilde de corazón.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, Jesús exclamó: -Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo mas que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.

Palabra del Señor.

SAGRADO CORAZON DE JESUS - B

PRIMERA LECTURA Os 11,1b.3-4.8c-9.

Lectura del profeta Oseas.

Esto dice el Señor: Cuando Israel era joven le amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñé a andar a Efraím, le alzaba en brazos, y él no comprendía que yo le curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor le atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraím; que soy Dios y no hombre, santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Is 12,2-3.4bcd.5-6.

R./ Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

El Señor es mi Dios y Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor;

él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación.

R./

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso.

R./

Tañed para el Señor, que hizo proezas;

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

«¡Qué grande es en medio de ti

el Santo de Israel!»

SEGUNDA LECTURA Ef 3,8-12.14-19.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios.

Hermanos: A mí, el más insignificante de todo el pueblo santo, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo; e iluminar la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.

Así, mediante la Iglesia, los principados y potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios; según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe en él.

Por eso doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu: robusteceros en lo profundo de vuestro ser; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todo el pueblo de Dios, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la Plenitud total de Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 11,29ab.

Aleluya, aleluya. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Aleluya.

EVANGELIO Jn 19,31-37.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar, la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».

Palabra del Señor.

SAGRADO CORAZON DE JESUS - C

PRIMERA LECTURA Ez 34,11 16.

Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré sestear.

Lectura del profeta Ezequiel.

Así dice el Señor Dios: Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como un pastor sigue el rastro de su rebaño cuando se encuentra las ovejas dispersas, así seguiré yo el rastro de mis ovejas; y las libraré, sacándolas de todos los lugares donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad.

Las sacaré de entre los pueblos, las congregaré de los países, las traeré a la tierra, las apacentaré por los montes de Israel, por las cañadas y por los poblados del país. Las apacentaré en pastizales escogidos, tendrán sus dehesas en lo alto de los montes de Israel, se recostarán en fértiles dehesas, y pastarán pastos jugosos en la montaña de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear-oráculo del Señor Dios.

Buscaré las ovejas perdidas, haré volver a las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré, y las apacentaré debidamente.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 22,1-3a.3b-4.5.6.

R./ El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor,

nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas.

R./

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

R./

Preparas una mesa ante mí

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

R./

Tu bondad y tu misericordia me acampañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

R./

SEGUNDA LECTURA Rom 5,5-11.

Dios nos da pruebas de su amor.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: EL amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado. En efecto, cuando nosotros estábamos todavía sin fuerza, Cristo, en el tiempo fijado, murió por los impíos -difícilmente se encuentra uno que quiera morir por un justo; puede ser que se esté dispuesto a morir por un hombre bueno-, pero la prueba del amor que Dios nos tiene nos la ha dado en esto: Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Y ya que ahora estamos justificados por su sangre, con más razón seremos salvados por él de la cólera.

En efecto, si cuando éramos todavía enemigos de Dios fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con más razón, reconciliados ya, seremos salvados por su vida. Más aún, ponemos nuestro orgullo en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por el que ahora hemos recibido la reconciliación.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 11.29ab.

Aleluya, aleluya. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Aleluya.

EVANGELIO Lc 15,3-7.

¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos y letrados esta parábola: -Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra?

Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.

Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Palabra del Señor.

TRANSFIGURACION DEL SEÑOR - 6 DE AGOSTO

PRIMERA LECTURA Dn 7,9-10.13-14.

Su vestido era blanco.

Lectura del profeta Daniel.

Miré y vi que colocaban unos tronos. Un Anciano se sentó. Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes.

Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Yo vi, en una visión nocturna, venir una especie de hombre entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el Anciano venerable y llegó hasta su presencia. A él se le dio poder, honor y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su poder es eterno, no cesará. Su reino no acabará.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 96,1-2.5-6.9.

R./ El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra

El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

Tiniebla y Nube lo rodean,

Justicia y Derecho sostienen su trono.

R./

Los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra.

Los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria.

R./

Porque tú eres, Señor,

altísimo sobre toda la tierra,

encumbrado sobre todos los dioses.

R./

SEGUNDA LECTURA 2 Pe 1,16 19.

Esta voz traída del cielo la oímos nosotros.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pedro.

Queridos hermanos: Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en invenciones fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. El recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la sublime gloria le trajo aquella voz: «Este es mi Hijo amado, en él yo me he complacido».

Esta voz traída del cielo la oímos nosotros estando con él en la montaña sagrada Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y el lucero nazca en vuestros corazones.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 17,5c.

Aleluya, aleluya. Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle. Aleluya.

EVANGELIO Mt 17,1-9.

Su rostro resplandeció como el sol.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: -Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: -Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: -Levantaos, no temáis.

Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: -No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

Palabra del Señor.

 

FIESTAS DE LA VIRGEN

 

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

PRIMERA LECTURA Nm 6, 22-27.

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Lectura del libro de los Números.

El Señor habló a Moisés: -Di a Aarón y a sus hijos: Esta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.

El Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 66, 2-3.5.6 y 8.

R./ El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,

ilumine su rostro sobre nosotros;

conozca la tierra tus caminos,

todos los pueblos tu salvación.

R./

Que canten de alegría las naciones,

porque riges el mundo con justicia,

riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

R./

Oh Dios, que te alaben los pueblos,

que todos los pueblos te alaben.

Que Dios nos bendiga;

que le teman hasta los confines del orbe.

R./

SEGUNDA LECTURA Gál 4, 4-7.

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas.

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: Abba! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA Heb 1, 1-2

En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.

EVANGELIO Lc. 2, 16-21.

Encontraron a María y a José, y al niño. Al cumplirse los ocho días, le pusieron por nombre Jesús.

@ Lectura del santo evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor.

PRESENTACION DEL SEÑOR - 2 de Febrero

PRIMERA LECTURA Mal 3,1-4.

Entrará en el santuario el Señor, a quien vosotros buscáis.

Lectura del profeta Malaquías.

Así dice el Señor Dios: Mirad, yo envío mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor, a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis: miradlo entrar dice el Señor de los ejércitos.

¿Quién podrá resistir el día de su venida? ¿Quién quedará de pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 23,7.8.9.10.

R./ ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor.

¡Portones, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria!

R./

¿Quién es ese Rey de la gloria?

-El Señor, héroe valeroso;

el Señor, héroe de la guerra.

R./

¡Portones, alzad los dinteles,

que se alcen las antiguas compuertas:

va a entrar el Rey de la gloria!

R./

¿Quién es ese Rey de la gloria?

-El Señor, Dios de los ejércitos:

él es el Rey de la gloria.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 2,14-18.

Tenía que parecerse en todo a sus hermanos.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como es clavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser compasivo y pontífice fiel en lo que a Dios se-refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 2,32.

Aleluya, aleluya. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Aleluya.

EVANGELIO Lc 2,22-40.

Mis ojos han visto a tu Salvador.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Cuando llegó el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor (de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor») y para entregar la oblación (como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones»).

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu Santo, fue al templo.

Cuando entraban con el Niño Jesús sus padres (para cumplir con él lo previsto por la ley), Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo Israel.

[José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo diciendo a María, su madre: -Mira: Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma.

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana: de jovencita había vivido siete años casada, y llevaba ochenta y cuatro de viuda; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.]

Palabra del Señor.

ANUNCIACION DEL SEÑOR - 25 de Marzo

PRIMERA LECTURA Is 7,10-14.

La Virgen está encinta.

Lectura del profeta Isaías.

En aquellos días dijo el Señor a Acaz: -Pide una señal al Señor tu Dios en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.

Respondió Acaz: -No la pido, no quiero tentar al Señor.

Entonces dijo Dios: -Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, sino que cansáis incluso a Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal.

Mirad: La virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre Enmanuel (que significa: «Dios con-nosotros»).

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 39,7-8a.8b-9.10.11.

R./ Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,

y, en cambio, me abriste el oído;

no pides sacrificio expiatorio.

Entonces yo digo: «Aquí estoy».

R./

Como está escrito en mi libro:

«Para hacer tu voluntad».

Dios mío, lo quiero

y llevo tu ley en las entrañas.

R./

He proclamado tu salvación

ante la gran asamblea;

no he cerrado los labios:

Señor, tú lo sabes.

R./

Me he guardado en el pecho tu defensa,

he contado tu fidelidad y tu salvación;

no he negado tu misericordia y tu lealtad

ante la gran asamblea.

R./

SEGUNDA LECTURA Heb 10,4-10.

Está escrito en el libro: «Aquí estoy, ¡oh Dios!, para hacer tu voluntad.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: «Aquí estoy, ¡oh Dios!, para hacer tu voluntad».

Primero dice: No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias -que se ofrecen según la ley-. Después añade: Aquí estoy yo para hacer tu voluntad. Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Jn 1,14ab.

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria.

EVANGELIO Lc 1,26-38.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen, desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la Virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: -Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: -No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel: -¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

El ángel le contestó: -El Espíritu Santo vendrá sobre ti,y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó: -Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Palabra del Señor.

VISITACION DE LA VIRGEN MARIA - 31 de Mayo

PRIMERA LECTURA Sof 3,14 18a.

El Señor será el rey de Israel en medio de ti.

Lectura del profeta Sofonías.

Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel en medio de ti, y ya no temerás.

Aquel día dirán a Jerusalén: No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.

Palabra de Dios.

O bien: Rom 12,9-16b.

Contribuid en las necesidades del Pueblo de Dios; practicad la hospitalidad.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Que vuestra caridad no sea una farsa: aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.

En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades del Pueblo de Dios; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Is 12,2-3.4bcd.5-6.

R./ «¡Qué grande es en medio de ti el Santo Israel!»

El Señor es mi Dios y salvador;

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor;

él fue mi salvación.

Sacaréis aguas con gozo

de las fuentes de la salvación.

R./

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas.

R./

Tañed para el Señor, que hizo proezas,

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión:

¡«Qué grande es en medio de ti

el Santo de Israel!»

R./

ALELUYA Lc 1,45.

Aleluya, aleluya. Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. Aleluya.

EVANGELIO Lc 1,39-56.

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

María dijo:

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es Santo.

Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres-, en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor.

ASUNCION DE LA VIRGEN MARIA - 15 de Agosto

PRIMERA LECTURA Ap 11,19a;12,1-6a.10ab.

Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Se abrieron las puertas del templo celeste de Dios y dentro de él se vio el arca de la alianza. Hubo rayos y truenos y un terremoto: una tormenta formidable Después apareció una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Estaba encinta, le llegó la hora, y gritaba entre los espasmos del parto.

Apareció otro portento en el cielo: un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. Mientras tanto, la mujer escapaba al desierto.

Se oyó una gran voz en el cielo: «Ya llega la victoria, el poder y el reino de nuestro Dios, y el mando de su Mesías».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 44,11.12ab.16.

R./ De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna.

R./

Prendado está el rey de tu belleza;

póstrate ante él, que él es tu Señor.

R./

Las traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 15,20 26.

Primero, Cristo como primicia; después, todos los cristianos.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero, Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos; después, los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios «haga de sus enemigos estrado de sus pies». El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque dice la Escritura: «Dios ha sometido todo bajo sus pies».

Palabra de Dios.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Hoy es la Asunción de María: se alegra el ejército de los ángeles. Aleluya.

EVANGELIO Lc 1,39-56.

El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: enaltece a los humildes.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

María dijo: -Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, por que ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es Santo.

Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes, y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres-, en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor

NATIVIDAD DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA 8 de Septiembre

PRIMERA LECTURA Miq 5,2-5a.

El tiempo en que la madre dé a luz.

Lectura del profeta Miqueas.

Esto dice el Señor: -Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornarán a los hijos de Israel. En pie pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y ésta será nuestra paz.

Palabra de Dios.

O bien:Rom 8,28-30.

A los que predestinó, Dios los llamó.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Sabemos que, a los que aman a Dios, todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 12,6ab.6cd.

R./ Desbordo de gozo con el Señor.

Porque yo confío en tu misericordia:

alegra mi corazón con tu auxilio.

R./

Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

R./

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Dichosa eres, Santa Virgen María, y muy digna de alabanza: de ti ha salido el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios. Aleluya.

EVANGELIO Mt 1,1-16.18-23.

La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

[Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azar, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.]

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:

La madre de Jesús estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -José, hijo de David, no tengas reparo en recibir a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel (que significa «Dios con nosotros»).

Palabra del Señor.

NUESTRA SEÑORA, LA VIRGEN DE LOS DOLORES 15 de Septiembre

PRIMERA LECTURA Heb 5,7-9.

Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de salvación eterna.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su actitud reverente. El, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen, en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 30,2-3a.3bc-4.5-6.15-16.20

R./ Sálvame, Señor, por tu misericordia.

A ti, Señor, me acojo;

no quede yo nunca defraudado;

tú que eres justo, ponme a salvo,

inclina tu oído hacia mí.

R./

Ven aprisa a librarme,

sé la roca de mi refugio,

un baluarte donde me salve,

tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame:

R./

Sácame de la red que me han tendido,

porque tú eres mi amparo.

A tus manos encomiendo mi espíritu;

tú, el Dios leal, me librarás.

R./

Pero yo confío en ti, Señor;

te digo: «Tú eres mi Dios».

En tus manos están mis azares;

líbrame de los enemigos que me persiguen.

R./

¡Qué bondad tan grande, Señor,

reservas para tus fieles

y concedes a los que a ti se acogen

a la vista de todos!

R./

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Dichosa es Santa María, la Virgen, porque sin morir mereció la palma del martirio junto a la Cruz del Señor. Aleluya.

EVANGELIO

I. Jn 19,25 27.

Ella gemía y suspiraba como Madre piadosa al ver las penas de su divino Hijo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: -Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: -Ahí tienes a tu madre.

Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.

II Lc 2,33-35.

Una espada te traspasará el corazón.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, el padre y la madre de Jesús estaban admirados por lo que decían del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:-Mira: Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será una bandera discutida: así quedará patente la actitud de muchos. Y a ti una espada te traspasará el corazón.

Palabra del Señor.

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR - 12 de octubre

PRIMERA LECTURA

I 1 Cr 15,3-4.15-16;16,1-2.

Lectura del primer libro de las Crónicas.

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas para trasladar el arca del Señor al lugar preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas. Los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron el arca de Dios, como mandó Moisés por orden del Señor. David ordenó a los jefes de los levitas que organizasen a sus hermanos cantores, para que entonasen cánticos de alegría, acompañados de instrumentos musicales, salterios, cítaras y címbalos.

Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David había preparado. Ofrecieron a Dios holocaustos y sacrificios de comunión, y cuando David terminó de ofrecerlos bendijo al pueblo en el nombre del Señor.

Palabra de Dios.

IIHch 1,12-14.

Perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas el de Santiago.

Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 26,1.3.4.5.

R./ El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

El Señor es mi luz y mi salvación;

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida;

¿quién me hará temblar?

R./

Si un ejército acampa contra mí,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo.

R./

Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo.

R./

El me protegerá en su tienda

el día del peligro;

me esconderá en lo escondido de su morada,

me alzará sobre la roca.

R./

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Afianzó mis pies sobre la roca y me puso en la boca un cántico nuevo. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11,27 28.

Dichoso el vientre que te llevó.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: -¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!

Pero él repuso: -Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!

Palabra del Señor.

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE SANTA MARÍA VIRGEN - 8 de Diciembre

PRIMERA LECTURAGn 3,9-15.20.

Establezco hostilidad entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya.

Lectura del libro del Génesis.

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: -¿Dónde estás?

El contestó: -Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí».

El Señor le replicó: -¿Quién te informó de que estabas desnudo? Es que has comido del árbol que te prohibí comer?

Adán respondió: -La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.

El Señor dijo a la mujer: -¿Qué es lo que has hecho?

Ella respondió: -La serpiente me engañó, y comí.

El Señor Dios dijo a la serpiente: -Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal. 97,1.2-3ab.3c-4

R./ Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas.

Su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo.

R./

El Señor da a conocer su victoria;

revela a las naciones su justicia:

se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

R./

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclamad al Señor, tierra entera;

gritad, vitoread, tocad.

R./

SEGUNDA LECTURA Ef 1,3-6.11-12.

Dios nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios.

Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. El nos eligió en la persona de Cristo, -antes de crear el mundo- para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

El nos ha destinado en la persona de Cristo -por pura iniciativa suya- a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

EVANGELIO Lc 1,26-38.

Alégrate, María llena de gracia, el Señor está contigo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: -Alégrate, llena de gracia, el Señor esta contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo: -No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel: -¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

El ángel le contestó: - El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó: - Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

 

MISAS COMUNES DE SANTA MARIA VIRGEN

PRIMERAS LECTURAS

I Gn 3,9-15.20.

Establezco hostilidades entre tu estirpe y la estirpe de la mujer.

Lectura del libro del Génesis.

Después que Adán comió del árbol, el Señor Dios lo llamó: -¿Dónde estás?

El contestó: -Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.

EL Señor le replicó -¿Quién te informó de que es tabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?

Adán respondió: -La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí.

El Señor Dios dijo a la mujer: -¿Qué es lo que has hecho?

Ella respondió: -La serpiente me engañó y comí.

El Señor Dios dijo a la serpiente: -Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios.

II Gn 12,1-7.

Como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.

Abrán marchó, como le había dicho el Señor, y con él marchó Lot. Abrán tenía setenta y cinco años cuando salió de Harán. Abrán llevó consigo a Saray, su mujer; a Lot, su sobrino; todo lo que había adquirido y todos los esclavos que había ganado en Harán.

Salieron en dirección de Canaán y llegaron a la tierra de Canaán. Abrán atravesó el país hasta la región de Siquén, hasta la encina de Moré (en aquel tiempo habitaban allí los cananeos). EL Señor se apareció a Abrán y le dijo: -A tu descendencia le daré esta tierra. El construyó allí un altar en honor del Señor que se le había aparecido.

Palabra de Dios.

III 2 Sm 7,1-5.8b-11.

Dios le dará el trono de David, su padre.

Lectura del segundo libro de Samuel.

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: -Mira: yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.

Natán respondió al rey: -Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:-Ve y dile a mi siervo David: «¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que animales lo aflijan como antes, desde el día que nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel. Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre».

Palabra de Dios.

IV 1 Cr 15,3-4.15-16;16,1-2.

Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le había preparado.

Lectura del primer libro de las Crónicas.

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todos los israelitas para trasladar el arca del Señor al lugar preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas. Los levitas se echaron los varales a hombros y levantaron el arca de Dios, como mandó Moisés por orden del Señor. David ordenó a los jefes de los levitas que organizasen a sus hermanos cantores para que entonasen cánticos de alegría acompañados de instrumentos musicales, salterios, cítaras y címbalos.

Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David había preparado. Ofrecieron a Dios holocaustos y sacrificios de comunión, y cuando David terminó de ofrecerlos bendijo al pueblo en el nombre del Señor.

Palabra de Dios.

V Prov 8,22-31.

María, trono de la sabiduría.

Lectura del libro de los Proverbios.

Esto dice la Sabiduría de Dios: El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar, y las aguas no traspasaban sus mandatos; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.

Palabra de Dios.

VI Eclo 24,1-2.5-7.12-16.26-30.

María, trono de la sabiduría.

Lectura del libro del Eclesiástico.

La sabiduría hace su propio elogio, se gloría en medio de su pueblo. Abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus potestades. Yo salí de la boca del Altísimo y como niebla cubrí la tierra; habité en el cielo con mi trono sobre columna de nubes.

Entonces el Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: -Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia ofrecí culto y en Sión me estableció; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. Venid a mí los que me amáis, y saciaos de mis frutos; mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia mejor que los panales. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed. El que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará.

Palabra de Dios.

VII Is 7,10-14.

Mirad: la Virgen está encinta.

Lectura del profeta Isaías.

En aquel tiempo dijo el Señor a Acaz: -Pide una señal al Señor tu Dios en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.

Respondió Acaz: -No la pido, no quiero tentar al Señor.

Entonces dijo Dios: -Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, sino que cansáis incluso a Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal. Mirad: la Virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre «Dios-con-nosotros».

Palabra de Dios.

VIII Is 9,2 4.6-7.

Un hijo se nos ha dado.

Lectura del profeta Isaías.

E pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz. Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor lo realizará.

Palabra de Dios.

IX Is 61,9-11.

Desbordo de gozo con el Señor.

Lectura del profeta Isaías.

Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos, entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios.

X Miq 5,2-5a.

El tiempo en que la madre dé a luz.

Lectura del profeta Miqueas.

Esto dice el Señor: Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornarán a los hijos de Israel. En pie pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor su Dios. Habitarán tranquilos porque se mostrará grande hasta los con fines de la tierra, y ésta será nuestra paz.

Palabra de Dios.

XI Zac 2,10-13.

¡Alégrate, hija de Sión!, que yo vengo.

Lectura del profeta Zacarías.

¡Alégrate y goza, hija de Sión!, que yo vengo a habitar dentro de ti -oráculo del Señor-. Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos, y serán pueblo mío. Habitaré en medio de ti, y comprenderás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. El Señor tomará posesión de Judá sobre la tierra santa y elegirá de nuevo a Jerusalén. ¡Calle toda carne ante el Señor cuando se levanta de su santa morada!

Palabra de Dios.

XII Hch 1,12-14.

Perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes, y Judas el de Santiago.

Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.

XIII Ap 11,19a;12,1-6a.10ab.

Apareció en el cielo un gran portento.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Se abrieron las puertas del templo celeste de Dios y dentro de él se vio el arca de la Alianza. Hubo rayos y truenos y un terremoto: una tormenta formidable. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Estaba encinta, le llegó la hora y gritaba entre los espasmos del parto.

Apareció otro portento en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.

Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. Mientras tanto, la mujer escapaba al desierto. Se oyó una gran voz en el cielo:

«Ya llega la victoria, el poder y el reino de nuestro Dios, y el mando de su Mesías».

Palabra de Dios.

XIV Ap 21,1-5a.

Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Y escuché una voz potente que decía desde el trono: -Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Ahora hago el universo nuevo».

Palabra de Dios.

 

SALMOS RESPONSORIALES

I 1 Sam 2,1.4-5.6-7.8abcd.

R./ Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

Mi corazón se regocija en el Señor,

mi poder se exalta por Dios;

mi boca se ríe de mis enemigos,

porque gozo con tu salvación.

R./

Se rompen los arcos de los valientes,

mientras los cobardes se ciñen de valor;

los hartos se contratan por el pan,

mientras los hambrientos engordan;

la mujer estéril da a luz siete hijos,

mientras la madre de muchos queda baldía.

R./

EL Señor da la muerte y la vida,

hunde en el abismo y levanta;

da la pobreza y la riqueza,

humilla y enaltece.

R./

El levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para hacer que se siente entre príncipes

y que herede un trono de gloria.

R./

II Jdt 13,23bc-24a.25abc.

R./ Tú eres el orgullo de nuestra raza.

El Señor te ha bendecido, hija nuestra,

más que a todas las mujeres de la tierra.

Bendito el Señor, creador de cielo y tierra.

R./

El Señor ha glorificado hoy tu nombre:

por eso, los que en adelante guarden memoria

de esta obra poderosa de Dios,

conservarán tu esperanza en el corazón.

R./

III Sal 44,11-12.14-15.16-17.

R./ Escucha, hija, mira: inclina el oído.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna;

prendado está el rey de tu belleza;

póstrate ante él, que él es tu señor.

R./

Ya entra la princesa bellísima,

vestida de perlas y brocado;

la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes;

la siguen sus compañeras.

R./

Las traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos,

que nombrarás príncipes por toda la tierra».

R./

IV Sal 112,1-2.34.5-6.7-8.

R./ Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

Alabad, siervos del Señor,

alabad el nombre del Señor.

Bendito sea el nombre del Señor,

ahora y por siempre.

R./

De la salida del sol hasta su ocaso,

alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,

su gloria sobre el cielo.

R./

¿Quién como el Señor Dios nuestro,

que se eleva en su trono,

y se abaja para mirar

al cielo y a la tierra?

R./

Levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para sentarlo con los príncipes,

los príncipes de su pueblo.

R./

V Lc 1,46-47.48-49.50-51.52-53.54-55.

R./ El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es Santo

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

R./

Porque ha mirado la humillación de su esclava

desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es Santo.

R./

Y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón.

R./

Derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes;

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

R./

Auxilia a Israel su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

R./

 

SEGUNDAS LECTURAS

I Rom 5,12.17-19.

Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Lo mismo que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron... Si por la culpa de aquel que era uno solo, la muerte inauguró su reino, mucho más los que reciben a raudales el don gratuito de la amnistía vivirán y reinarán gracias a uno solo, Jesucristo.

En resumen, una sola culpa resultó condena de todos, y un acto de justicia resultó indulto y vida para todos. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

Palabra de Dios.

II Rom 8,28-30.

A los que Dios predestinó, los llamó.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Palabra de Dios.

III Gál 4,4-7.

Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Gálatas.

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: Abba! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y, si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.

IV Ef 1,3-6.11-12.

Dios nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios.

Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo -antes de crear el mundo- para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. El nos ha destinado en la persona de Cristo -por pura iniciativa suya- a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosa mente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Con Cristo hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

 

ALELUYAS Y VERSICULOS ANTES DEL EVANGELIO

I Lc 1,28.

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo bendita tú entre las mujeres.

II Lc 1,45.

Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

III Lc 2,19.

Dichosa es la Virgen María que conservaba la palabra de Dios, meditándola en su corazón.

IV

Dichosa eres santa Virgen Maria, y muy digna de alabanza; de tu ha salido el sol de justicia, Cristo nuestro Señor.

 

EVANGELIOS

I Mt 1,1-16.18-23.

La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

[Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David el rey. David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías, Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós, Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.]

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: La madre de Jesús estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:-José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a- luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta:

Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel (que significa «Dios-con nosotros»).

Palabra del Señor.

II Mt 2,13,15.19-23.

Coge al niño y a su madre, y huye a Egipto.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

Cuando se marcharon los Magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: -Levántate, coge al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto, y se quedó hasta la muerte de Herodes; así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto».

Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto, y le dijo: -Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.

Se levantó. cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea, y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno

Palabra del Señor.

III Lc 1,26-38.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: -Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.

Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba que saludo era aquél. El ángel le dijo: -No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel: -¿Cómo será eso, pues no conozco varón?

El ángel le contestó: -El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó: -Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.

IV Lc 1,39-47

¡Dichosa tú que has creído!

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entro en casa de Zacarías, y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se lleno Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito: -¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá!

María dijo: -Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Palabra del Señor.

V Lc 2,1-14.

Dio a luz a su hijo primogénito.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciar dad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa, María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: -No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama».

Palabra del Señor.

VI Lc 2,15b-19.

Conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, los pastores se decían unos a otros: -Vamos derechos a Belén a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor. Fueron corriendo y encontraron a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Palabra del Señor.

VII Lc 2,27-35.

Una espada te traspasará el alma.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, Simeón, impulsado por el Espíritu Santo, fue al templo. Cuando entraban con el Niño Jesús sus padres (para cumplir con él lo previsto por la ley), Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel.

José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo diciendo a María, su madre: -Mira: Este está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.

Palabra del Señor.

VIII Lc 2,41-52.

Tu padre y yo te buscábamos angustiados.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el Niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían, quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

El les contestó: -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.

El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

Palabra del Señor.

IX Lc 11,27 28.

Dichoso el vientre que te llevó.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: -¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!

Pero él repuso: -Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!

Palabra del Señor.

X Jn 2,1-11.

La madre de Jesús estaba allí.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: -No les queda vino.

Jesús le contestó: -Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.

Su madre dijo a los sirvientes: -Haced lo que él diga.

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: -Llenad las tinajas de agua.

Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: -Sacad ahora, y llevádselo al mayordomo.

Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua); entonces llamó al novio y le dijo:-Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.

Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra del Señor.

XI Jn 19,25,27.

Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: -Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Luego dijo al discípulo: -Ahí tienes a tu madre.

Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Palabra del Señor.

 

CELEBRACIONES VARIAS

 

FIESTA DE SAN SEBASTIAN - 20 de enero

PRIMERA LECTURA Is 61,1-3a

El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren

Lectura del libro de Isaías.

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.

Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren,

para vendar los corazones desgarrados,

para proclamar la amnistía a los cautivos,

y a los prisioneros la libertad,

para proclamar el año de gracia del Señor,

el día del desquite de nuestro Dios,

para consolar a los afligidos,

los afligidos de Sión;

para cambiar su ceniza en corona,

su traje de luto en perfume de fiesta,

su abatimiento en cánticos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

R./ Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,

más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»

R./

Sellé una alianza con mi elegido,

jurando a David, mi siervo:

Te fundaré un linaje perpetuo,

edificaré tu trono para todas las edades.

R./

Encontré a David, mi siervo,

y lo he ungido con óleo sagrado;

para que mi mano esté siempre con él

y mi brazo lo haga valeroso.

R./

Mi fidelidad y misericordia lo acompñarán,

por mi nombre crecerá su poder.

El me invocará: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora.»

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Pe 3,14-17

No les tengáis miedo ni os amedrentéis.

Lectura de la priemra carta del apóstol San Pedro.

Queridos hermanos:

Dichosos vosotros si tenéis que sufrir por causa de la justicia; no les tengáis miedo ni os amendrentéis.

Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempres prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo, que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.

Palabra de Dios.

Aleluya

Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida.

EVANGELIO Mt 10,28-33

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.

@ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

-«No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor.

 

EXALTACION DE LA SANTA CRUZ - 14 de Septiembre

PRIMERA LECTURANm 21,4-9.

Los mordidos quedarán sanos al mirarla.

Lectura del libro de los Números.

En aquellos días desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo rodeando el territorio de Edom. El pueblo estaba extenuado del camino y habló contra Dios y contra Moisés: -¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos pan ni agua y nos da náusea ese pan sin cuerpo. El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas que los mordían, y murieron muchos israelitas.

Entonces el pueblo acudió a Moisés diciendo:-Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.

Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: -Haz una serpiente y colócala en un estandarte: los mordidos de serpiente quedarán sanos al mirarla.

Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte; cuando una serpiente mordía a uno, miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 77,1-2.34-35.36-37.38.

R./ No olvidéis las acciones del Señor.

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza;

inclinad el oído a las palabras de mi boca,

que voy a abrir mi boca a las sentencias

para que broten los enigmas del pasado.

R./

Y cuando los hacía morir lo buscaban,

y madrugaban para volverse hacia Dios;

se acordaban de que Dios era su roca,

el Dios Altísimo, su redentor.

R./

Lo adulaban con sus bocas,

pero sus lenguas mentían:

su corazón no era sincero con él

ni eran fieles a su alianza.

R./

El, en cambio, sentía lástima,

perdonaba la culpa y no los destruía:

una y otra vez reprimió su cólera,

y no despertaba todo su furor.

R./

SEGUNDA LECTURA Flp 2,6-11.

Se despojó de su rango; por eso Dios lo levantó sobre todo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que, al nombre de Jesús, toda rodilla se doble -en el cielo, en la tierra, en el abismo- y toda lengua proclame: «¡Jesucristo es Señor!», para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Te adoramos y te bendecimos, Señor, porque con tu cruz has redimido al mundo. Aleluya.

EVANGELIO Jn 3,13-17.

Tiene que ser elevado el Hijo del hombre.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: -Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Palabra del Señor.

SAN JOSE ESPOSO DE LA VIRGEN - 19 de Marzo

PRIMERA LECTURA 2 Sm 7,4-Sa.17-14a.16.

El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

Lectura del segundo libro de Samuel.

En aquellos días recibió Natán la siguiente palabra del Señor: -Ve y dile a mi siervo David: Cuando hayas llegado al término de tu vida y descanses con tus padres estableceré después de ti a un descendiente tuyo, un hijo de tus entrañas, y consolidaré su reino. El edificará un templo en mi honor y yo consolidaré su trono real para siempre. Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo.

Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia, y tu trono durará por siempre.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 88,2-3.4-5.17 y 29.

R./ Su linaje será perpetuo.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,

anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,

más que el cielo has afianzado tu fidelidad».

R./

Sellé una alianza con mi elegido,

jurando a David, mi siervo:

«Te fundaré un linaje perpetuo,

edificaré tu trono para todas las edades».

R./

El me invocará: «Tú eres mi padre,

mi Dios, mi Roca salvadora».

R./

Le mantendré eternamente mi favor

y mi alianza con él será estable.

R./

SEGUNDA LECTURA Rom 4,13.16-18.22.

Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: No fue la observancia de la ley, sino la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia: así la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así lo dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos».

Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó.

Apoyado en la esperanza creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia». Por lo cual le fue computado como justicia.

Palabra de Dios.

Versículo antes del Evangelio Sal 83,5.

Dichosos los que viven en tu casa, Señor, alabándote siempre.

EVANGELIO Mt 1,16.18-21.24a.

José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: La madre de Jesús estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había tomado esta resolución se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -Jose, hizo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

Cuando José se despertó hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Palabra del Señor.

O bien: Lc 2-41-51a.

Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: -Hijo, ¿Por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados. El les contestó: -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.

Palabra del Señor.

 

EXEQUIAS DE ADULTOS

PRIMERAS LECTURAS

I Job 19,1.23-27a.

Yo sé que está vivo mi Vengador.

Lectura del libro de Job.

Respondió Job: ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá se grabaran en cobre, con cincel de hierro y en plomo se escribieran para siempre en la roca! «Yo sé que está vivo mi Vengador y que al final se alzará sobre el polvo: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré, y no otro, mis propios ojos lo verán». ¡Desfallezco de ansias en mi pecho!

Palabra de Dios.

II Sab 3,1-9.

Los recibió como sacrificio de holocausto.

Lectura del libro de la Sabiduría.

La vida de los justos está en manos de Dios y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia; su partida de entre nosotros, como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que eran castigados, pero ellos esperaban seguros la inmortalidad. Sufrieron un poco, recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba, y los halló dignos de sí: los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto.

[El día de la cuenta resplandecerán ellos como chispas que prenden por un cañaveral. Gobernarán naciones, someterán pueblos, y su Señor reinará eternamente. Los que en él confían conocerán la verdad y los fieles permanecerán con él en el amor, porque sus elegidos encontrarán gracia y misericordia.]

Palabra de Dios.

III Sab 4,7-15.

La edad avanzada, una vida sin tacha.

Lectura del libro de la Sabiduría.

El justo, aunque muera prematuramente, tendrá el descanso. Vejez venerable no son los muchos días, ni se mide por el número de los años; que las canas del hombre son la prudencia, la edad avanzada, una vida sin tacha. Agradó a Dios, y Dios lo amó; vivía entre pecadores, y Dios se lo llevó; lo arrebató, para que la malicia no pervirtiera su conciencia, para que la perfidia no sedujera su alma.

La fascinación del vicio oscurece lo bueno, el vértigo de la pasión pervierte una mente sin malicia. Madurando en pocos años, llenó mucho tiempo. Como su alma era agradable a Dios, lo sacó aprisa de en medio de la maldad. Lo vieron las gentes, pero no lo entendieron, no reflexionaron sobre ello; la gracia y la misericordia son para los elegidos del Señor, y la visitación para sus santos.

Palabra de Dios.

IV Is 25,6a.7 9.

Aniquilará la muerte para siempre.

Lectura del profeta Isaías.

En aquel día, preparará el Señor de los ejércitos, para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre.

El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país -lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación.

Palabra de Dios.

V Lam 3,17-26.

Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Lectura del libro de las Lamentaciones.

Me han arrancado la paz y ni me acuerdo de la dicha: me digo: Se me acabaron las fuerzas y mi esperan,a en el Señor. Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello y estoy abatido.

Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien se renuevan cada mañana. ¡Qué grande es tu fidelidad! «El Señor es mi lote», me digo, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Palabra de Dios.

VI Dn 12,1-3.

Los que duermen en el polvo despertarán.

Lectura del profeta Daniel.

En aquellos días, yo, Daniel, estaba llorando y oí esta palabra del Señor: En el tiempo aquel se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo. Serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad.

Palabra de Dios.

VII 2 Mac 12,43-46.

Pensando con gran rectitud y nobleza en la resurrección.

Lectura del segundo libro de los Macabeos.

En aquellos días, Judas, príncipe de Israel, hizo una colecta y envió a Jerusalén dos mil dracmas de plata, para que ofreciesen un sacrificio por los pecados de los caídos: obrando con gran rectitud y nobleza, pensando en la resurrección.

(Si no hubiera esperado la resurrección de los caídos, habría sido inútil y ridículo rezar por los muertos.) Pues veía que a los que habían muerto piadosamente les estaba reservado un magnífico premio.

Es una idea piadosa y santa rezar por los difuntos para que sean liberados del pecado.

Palabra de Dios.

 

SEGUNDAS LECTURAS

I Hch 10,34-43.

Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: -Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia. sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas anunciando la paz por Jesucristo, el Señor de todos.

[Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.]

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.

Palabra de Dios.

II Rom 5,5-11.

Justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que nos ha dado. En efecto, cuando estábamos todavía sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos-en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir-; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera!

Si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Palabra de Dios.

III Rom 5,17-71.

Donde reinó el pecado, reinará la gracia.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Por el pecado de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte. ¡Cuánto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la salvación! Por tanto, si el pecado de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la salvación y la vida.

Si, por la desobediencia de uno, todos se convirtieron en pecadores, así, por la obediencia de uno, todos se convertirán en justos. La ley se introdujo para que creciera el pecado; pero si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y así como reinó el pecado causando la muerte, así también, por Jesucristo nuestro Señor, reinará la gracia causando la salvación y la vida eterna.

Palabra de Dios.

IV Rom 6,3-9.

Andemos en una vida nueva.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. [Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.

Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.]

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él.

Palabra de Dios.

V Rom 8,14-23.

Aguardando la redención de nuestro cuerpo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.

Palabra de Dios.

VI Rom 8,31b-35.37-39.

¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió; más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?; ¿la aflicción? ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?

Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.

VII Rom 14,7-9.10b-12.

En la vida y en la muerte somos del Señor.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos.

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos. Todos compareceremos ante el tribunal de Dios, porque está escrito: «Por mi vida, dice el Señor, ante mí se doblará toda rodilla, a mí me alabará toda lengua». Por eso, cada uno dará cuenta a Dios de si mismo.

Palabra de Dios.

VIII 1 Cor 15,20-24a.25-28.

Por Cristo, todos volverán a la vida.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos, [después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios «haga de sus enemigos estrado de sus pies» -el último enemigo aniquilado será la muerte-. Porque dice la Escritura: «Dios ha sometido todo bajo sus pies», y al decir que lo ha sometido todo, es evidente que excluye al que lo ha sometido todo. Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.]

Palabra de Dios.

IX 1 Cor 15,5 1-57.

La muerte ha sido absorbida en la victoria.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Os voy a declarar un misterio: no todos moriremos, pero todos nos veremos transformados. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la última trompeta; porque resonará, y los muertos despertarán incorruptibles y nosotros nos veremos transformados. Porque esto corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto mortal tiene que vestirse de inmortalidad. Cuando esto corruptible se vista de incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita:

«La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?»

El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!

Palabra de Dios.

X 2 Cor 5,1.6-10.

Tenemos una casa eterna en los cielos.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Es cosa que ya sabemos: si se destruye este nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene duración eterna en los cielos. Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.

Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

Palabra de Dios.

XI Flp 3,20-21.

Transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses.

Hermanos: Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. El transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.

Palabra de Dios.

XII 1 Tes 4,12-17.

Estaremos siempre con el Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses.

Hermanos: No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos, para que no os afliJáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él.

Esto es lo que os decimos como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venida, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Palabra de Dios.

XIII 2 Tim 2,8-13.

Si morimos con él, viviremos con él.

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo.

Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo el Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Este ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor. Pero la Palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna.

Es doctrina segura: si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.

Palabra de Dios.

XIV 1 Jn 3,1-2.

Le veremos tal cual es.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan.

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Queridos: ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.

Palabra de Dios.

XV 1 Jn 3, 14-16.

Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan.

Queridos hermanos: Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestras vidas por los hermanos.

Palabra de Dios.

XVI Ap 14,13.

Dichosos los muertos que mueren en el Señor.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, oí una voz que decía desde el cielo: ¡Dichosos ya los muertos que mueren en el Señor! Sí (dice el Espíritu), que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.

Palabra de Dios.

XVII Ap 20,11-21,1.

Los muertos fueron juzgados según sus obras.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi un trono blanco y grande, y al que estaba sentado en él. A su presencia desaparecieron cielo y tierra, porque no hay sitio para ellos. Vi a los muertos, pequeños y grandes, de pie ante el trono. Se abrieron los libros y se abrió otro libro, el registro de los vivos. Los muertos fueron juzgados según sus obras escritas en los libros.

El mar entregó sus muertos, Muerte y Abismo entregaron sus muertos, y todos fueron juzgados según sus obras. Después, Muerte y Abismo fueron arrojados al lago de fuego -el lago de fuego es la segunda muerte-. Los que no estaban escritos en el libro de los vivos fueron arrojados al lago de fuego. Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado y el mar ya no existe.

Palabra de Dios.

XVIII Ap 21,1-5a.6b-7.

Ya no habrá muerte.

Lectura del libro del Apocalipsis.

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Y escuché una voz potente que decía desde el trono: -Esta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: -«Ahora hago el universo nuevo». Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Los sedientos beberán de balde de la fuente de agua viva. El que ha vencido es heredero universal: yo seré su Dios y él será mi hijo.

Palabra de Dios.

 

SALMOS RESPONSORIALES

I Sal 22,1-3a.3b-4.5.6.

R./ El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor,

nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas.

R./

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

R./

Preparas una mesa ante mí

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

R./

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

R./

II Sal 24,6-7bc.17-18.20-21.

R./ A ti, Señor, levanto mi alma.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

R./

Ensancha mi corazón oprimido

y sácame de mis tribulaciones.

Mira mis trabajos y mis penas

y perdona todos mis pecados.

R./

Guarda mi vida y líbrame,

no quede yo defraudado de haber acudido a ti.

La inocencia y la rectitud me protegerán,

porque espero en ti.

III Sal 26,1.4.7.8b.9a.13-14.

R./ El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

R./

Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo.

R./

Escúchame, Señor, que te llamo;

ten piedad, respóndeme.

-Tu rostro buscaré, Señor;

no me escondas tu rostro.

R./

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

-Espera en el Señor, sé valiente;

ten ánimo, espera en el Señor.

R./

IV Sal 41,2.3.5bcd;42,3.4.5.

R./ Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Como busca la cierva corrientes de agua,

así mi alma te busca a ti, Dios mío.

R./

Tiene sed de Dios, del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

R./

Y desahogo mi alma conmigo:

¡cómo marchaba a la cabeza del grupo

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza,

en el bullicio de la fiesta!

R./

Envía tu luz y tu verdad:

que ellas me guíen

y me conduzcan hasta tu monte santo,

hasta tu morada.

R./

Que yo me acerque al altar de Dios,

al Dios de mi alegría;

que te dé gracias al son de la cítara,

Dios, Dios mío.

R./

¿Por qué te acongojas, alma mía;

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

«Salud de mi rostro, Dios mío».

R./

V Sal 62,2-3a.3bc-4.5-6.8-9.

R./ Mi alma está sedienta de ti, Señor, mi Dios.

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti

como tierra reseca, agostada, sin agua.

R./

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

R./

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré como de enjundia y de manteca,

y mis labios te alabarán jubilosos.

R./

Porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo;

mi alma está unida a ti

y tu diestra me sostiene.

R./

VI Sal 102,8.10.13-14.15-16.11-18.

R./ El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

no nos trata como merecen nuestros pecados,

ni nos paga según nuestras culpas.

R./

Como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles;

porque él conoce nuestra masa,

se acuerda de que somos barro.

R./

Los días del hombre duran lo que la hierba,

florecen como flor del campo,

que el viento la roza, y ya no existe;

su terreno no volverá a verla.

R./

Pero la misericordia del Señor dura siempre,

su justicia pasa de hijos a nietos

para los que guardan la alianza

y recitan y cumplen sus mandatos.

VII Sal 114,5.6;115,10-11.15-16a-c.

R./ Caminaré en presencia del Señor, en el país de la vida.

El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo.

R./

El Señor guarda a los sencillos:

estando yo sin fuerzas, me salvó.

R./

Tenía fe, aun cuando dije:

«¡Qué desgraciado soy!»

Yo decía en mi apuro:

«Los hombres son unos mentirosos».

R./

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,

rompiste mis cadenas.

R./

VIII Sal 121,1-2.3-4a.4b-5.6-7.8-9.

R./ ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!.

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

R./

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor.

R./

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor.

En ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.

R./

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios».

R./

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo».

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

IX Sal 129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8.

R./ Desde lo hondo a ti grito, Señor.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.

R./

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.

R./

Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.

R./

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa,

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.

R./

X Sal 142,1-2.5-6.7ab.8ab.10.

R./ Señor, escucha mi oración.

Señor, escucha mi oración;

tú que eres fiel, atiende a mi súplica;

tú que eres justo, escúchame.

No llames a juicio a tu siervo,

pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

R./

Recuerdo los tiempos antiguos,

medito todas tus acciones,

considero las obras de tus manos

y extiendo mis brazos hacia ti:

tengo sed de ti como tierra reseca.

R./

Escúchame en seguida, Señor,

que me falta el aliento.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,

ya que confío en ti.

R./

Enséñame a cumplir tu voluntad,

ya que tú eres mi Dios.

Tu espíritu, que es bueno,

me guíe por tierra llana.

R./

 

EVANGELIOS

I Mt 5,1-1-2a.

Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándolos:

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los hijos de Dios».

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Palabra del Señor.

II Mt 11,25-30.

Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado.

a la gente sencilla

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, Jesús exclamó: -Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has reve lado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo mas que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadera y mi carga ligera.

Palabra del Señor.

III Mt 25,1-13.

¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias, y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:-¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas:-Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.

Pero las sensatas contestaron: -Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.

Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas; y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: -Señor, señor, ábrenos.

Pero él respondió: -Os lo aseguro: no os conozco.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Palabra del Señor.

IV Mt 25,31-46.

Venid vosotros, benditos le mi Padre.

@ Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. El separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: -Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me hospedasteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.

Entonces los justos le contestarán: -Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?, ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?, ¿cuándo te vi mas enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?

Y el rey les dirá: -Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

Y entonces dirá a los de su izquierda: -Apartaos de mí, malditos; id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me hospedasteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también éstos contestarán: -Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?

Y él replicará: -Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.

Y éstos Irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Palabra del Señor

V Mc 15,33-39;16,1-6.

Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

@ Lectura del santo Evangelio según San Marcos.

Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: -Eloí, Eloí, lamá sabactaní. (Que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?)

Algunos de los presentes, al oírlo, decían: -Mira está llamando a Elías.

Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber diciendo: -Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.

Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo -Realmente este hombre era Hijo de Dios.

[Pasado el sábado, María la Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: -¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?

Al mirar vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. El les dijo: -No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el Crucificado? No está aquí. HA RESUCITADO. Mirad el sitio donde lo pusieron.]

Palabra del Señor.

VI Lc 7,11-17.

¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando estaba cerca de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: -No llores.

Se acercó al ataúd (los que lo llevaban se pararon) y dijo: -¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios diciendo: -Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.

La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Palabra del Señor.

VII Lc 12,35-40.

Vosotros estad preparados.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos.

Comprended que, si supiera el dueño de la casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

Palabra del Señor.

VIII Lc 23,33.39-43.

Hoy estarás conmigo en el Paraíso.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», crucificaron allí a Jesús y a dos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: -¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.

Pero el otro le increpaba: -¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos en cambio, éste no ha faltado en nada.

Y decía: -Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.

Jesús le respondió: -Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Palabra del Señor.

IX Lc 23.44-49;24,1-6.

Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Era ya eso de mediodía cuando se oscureció el sol y toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. EL velo del templo se rasgó por medio. Jesús gritó con fuerza:-Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

Y dicho esto, expiró.

Viendo lo que sucedía, el centurión glorificaba a Dios diciendo: -Realmente, este hombre era inocente.

La muchedumbre que había acudido al espectáculo, al ver lo ocurrido, se volvía a la ciudad dándose golpes de pecho. Sus conocidos se mantenían a distancia, y también las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.

[El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: -¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado.]

Palabra del Señor.

X

¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?

@ Lectura del santo Evangelio según San Lucas.

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

[El les dijo: -¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?

Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: -¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?

El les preguntó: -¿Qué?

Ellos le contestaron: -Lo de Jesús el Nazareno, que fue un Profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro libertador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron.

Entonces Jesús les dijo: -¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?

Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.]

Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron diciendo: -Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.

Ellos comentaron: -¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?

Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: -Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

XI Jn 6,37-40.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí, no lo echaré afuera; porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Palabra del Señor

XII Jn 6,51-59.

El que come este pan tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí: -¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo: -Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come, vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

Palabra del Señor.

XIII Jn 11,17-27.

Yo soy la resurrección y la vida.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

[Cuando Jesús llegó a Betania, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y] dijo Marta a Jesús: -Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.

Jesús le dijo: -Tu hermano resucitará.

Marta respondió: -Sé que resucitará en la resurrección del último día.

Jesús le dice: -Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?

Ella le contestó: -Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

Palabra del Señor.

XIV Jn 11,32-45.

Lázaro, ven afuera.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, cuando llegó María (hermana de Lázaro) a donde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies diciéndole: -Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.

Jesús, viéndola a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó: -¿Dónde lo habéis enterrado?

Le contestaron: -Señor, ven a verlo.

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: -¡Cómo lo quería!

Pero algunos dijeron: -Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?

Jesús, sollozando de nuevo, llega a la tumba. (Era una cavidad cubierta con una losa.) Dice Jesús: -Quitad la losa.

Marta, la hermana del muerto, le dice: -Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.

Jesús le dice: -¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?

Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: -Padre, te doy gracias, porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.

Y dicho esto, gritó con voz potente: -Lázaro, ven afuera.

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: -Desatadlo y dejadlo andar.

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Palabra del Señor.

XV Jn 12,23-28.

Si el grano de trigo muere, da mucho fruto.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero, si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará.

[Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora, Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: -Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.]

Palabra del Señor.

XVI Jn 14,1-6.

En la casa de mi Padre hay muchas estancias.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino.

Tomás le dice: -Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?

Jesús le responde: -Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Palabra del Señor.

XVII Jn 17,24-26.

Este es mi deseo: que estén donde yo estoy.

@ Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, elevando los ojos al cielo, Jesús oró diciendo: -Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy, y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

Palabra del Señor.

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