Ciclo B 2014-2015 

 

TIEMPO ADVIENTO

DOMINGO I DE ADVIENTO

Isaías 63,16b-17.19b;64,2b-7: ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!

Salmo responsorial: 79: Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

1Corintios 1,3-9: Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo

Marcos 13,33-37: Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa

 

ESTAR VIGILANTES Y ATENTOS

            Hemos concluido el  año litúrgico correspondiente al ciclo “A”, y damos comienzo el ciclo “B” con el Adviento, un tiempo especial que va orientado a preparar nuestras vidas y corazones con el fin de acoger las promesas del Dios que se cumplen en la llegada del Mesías nuestro salvador que vino a liberarnos del  pecado y del poder del mal.

           El Señor nos habla en su palabra hoy, que necesitamos estar en vela, “Velad, pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad, entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!” (Mc 13,33-37). Necesitamos entender qué significa estar vigilantes. Esto es tener nuestros cinco sentidos despiertos, es caminar por la vida con el corazón puesto en Dios y en los hermanos, es mirar el rostro del otro y saber que es nuestro hermano, es detectar las necesidades del hermano, es saber socorrer al pobre y al necesitado, es testimoniar nuestra fe en la familia, con los hijos, es orar sin cansarnos, es en definitiva darle sentido a la vida ordinaria, mirando con ojos de Dios los acontecimientos que suceden.

            Así como el vigilante de nuestras cuadras presta atención en todo momento, nosotros como cristianos también tenemos que estar preparados, despiertos y vigilantes.

Recordamos el gran acontecimiento de la primera venida del Señor en la noche buena en Belén de Judá, un acontecimiento extraordinario, el pueblo elegido espera a su Mesías, pero cuando comenzó con su doctrina Cristo no ha sido reconocido por no adecuarse a los pensamientos del momento.

            Ahora nosotros tenemos este deseo de abrir nuestros corazones, de preparar nuestra vida.

            Hoy, miramos no al árbol sino al que cuelga del árbol, hoy es el día de la paz de Dios.

             Hoy, cambiamos, hoy es el día cero de mi conversión.

             Hoy, dedico mi tiempo a mi Señor.

            Hoy, Jesús no es un recuerdo sino un presencia en mi vida.

             Hoy, presente, me dejo cambiar por Jesús, vivo y presente en nuestra asamblea.

             Sí, el ayer de Dios cambió la historia y el mundo es para que yo cambie en este día de gracia.

    Nos puede ayudar la figura de Martín, un simple zapatero que una noche se soñó que Jesús vendría a visitarle; entonces arregló su casa, ordenó todo y se puso a esperar; no pasó mucho cuando un vagabundo pasó por su puerta casi sin aliento, Martín hizo pasar y le atendió ofreciendo una taza de leche. Mas tarde llegó una mujer con su niño en brazos tiritando de frío, igualmente Martín atendió y le ofreció sopa caliente. Estaba ansioso de acoger a Jesús; a veces pensaba si por atender  iba a perder a Jesús. Estaba pensando en esto cuando alguien empujó la puerta de su casa tan fuerte e ingresó. Pensó que era Jesús, pero no, era un borracho que venía casi arrastrándose. Martin hizo lo posible por atender. Finalmente llegó media noche y no pasaba nada. Martín tomó el evangelio y zas, abrió y vio el pasaje Mateo 25,  ‘Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vistieron...Cada vez que lo hiciste con uno de mis pequeños, a mí me lo hicieron...’

            Se le iluminó el rostro al pobre zapatero. ¡Claro que Dios le había visitado! ¡No una vez, sino tres veces! Y Martín, aquella noche, se durmió pensando que era el hombre más feliz del mundo...".

            El Adviento, es la esperanza de la venida de Dios que de muchas formas nos visita. A eso nos invita los personajes del adviento y las lecturas.

            Resaltamos la figura del primer personaje del tiempo de Adviento Isaías un  profeta por excelencia del tiempo de la espera; nos invita que nos invita a reconocer los proyectos divinos dirigidos a la salvación de la humanidad.

             De esta manera, en la primera lectura el profeta Isaías,  eleva a Dios una oración de confianza, de reconocimiento de la grandeza de Dios, que es capaz de modelar los corazones, curar las heridas. Ayuda al hombre a ponerse en las manos de Dios para dejarse moldear como arcilla en manos del alfarero.

            San Pablo, en la segunda lectura, nos recuerda el título tan especial de Padre referido a Dios, y la necesidad que tenemos de agradecer la inestimable gracia que hemos recibido de El al enviarnos a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para que con su muerte y resurrección nos diera la posibilidad de ser de verdad hijos de Dios.

            Toda nuestra existencia es un adviento, una preparación para el encuentro con el Señor. Todos, cada cual a su tiempo, seremos el invitado que se presenta a la gran fiesta del cielo donde nos aguarda “el dueño de la casa”. De ahí la invitación del Evangelio de hoy a estar vigilantes, a que nuestra vida esté orientada a Dios, “pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos” (Evangelio). La muerte, para un buen cristiano, no es nunca repentina o inesperada. Repentina es una cosa que no se espera, y nosotros debemos estar, con vigilante conciencia, aguardando a Dios. “La muerte repentina es como si el Señor nos sorprendiera por detrás y, al volvernos, nos encontráramos en sus brazos”.

            Que podamos aprovechar este tiempo en prepararnos interiormente y mejorar en  nuestras actitudes para disponer nuestros corazones y ser acogedores de los proyectos de Dios.

 

 ORACIÓN.      (Tomado del libro: “Oraciones ciclo A” del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

La esperanza de los creyentes

es el lema litúrgico del Adviento.

El pueblo de Israel es un gran maestro de esperanza:

«¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!»,

porque somos «la arcilla y tú el alfarero:

somos todos obra de tu mano...

mira que somos tu pueblo».

Esa «arcilla» debe dejarse moldear por la gracia.

Debemos estar dispuestos y preparados,

porque «sales al encuentro del que practica la justicia

y se acuerda de tus caminos».

Esos «caminos» de esperanza suponen:

— ESTAR VIGILANTES, mediante el servicio.

— TENER ESPERANZA, porque realizamos nuestra «tarea»...

Señor Jesús:

«Al comenzar el tiempo del Adviento,

aviva en tus fieles

el deseo de salir a tu encuentro,

acompañados por las buenas obras».

Tú eres ese dueño del Evangelio.

que confías a cada uno su tarea.

Queremos velar y comprometernos en serio,

para que Tú seas el «alfarero» de nuestras vidas

y, a través de ellas, «brille tu rostro y nos salve».

AMEN. Mc 13,24-32. AMÉN

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 01 de Diciembre de 2014 Lunes 1ª semana de Adviento

 

Isaías 2,1-5: El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del reino de Dios

Salmo responsorial: 121: Vamos alegres a la casa del Señor.

Mateo 8,5-11: Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos

 

Martes 02 de Diciembre de 2014 Martes 1ª semana de Adviento

 

Isaías 11,1-10: Sobre él se posará el espíritu del Señor

Salmo responsorial: 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Lucas 10,21-24: Jesús, se lleno de la alegría del Espíritu Santo

 

Miércoles 03 de Diciembre de 2014 Miércoles 1ª semana de Adviento

 

Isaías 25,6-10a: El Señor invita a su convite y enjuga las lágrimas de todos los rostros

Salmo responsorial: 22: Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Mateo 15,29-37: Jesús cura a muchos y multiplica los panes

 

Jueves 04 de Diciembre de 2014 Jueves 1ª semana de Adviento

 

Isaías 26,1-6: Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad

Salmo responsorial: 117: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Mateo 7,21.24-27: El que cumple la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos

 

Viernes 05 de Diciembre de 2014 Viernes 1ª semana de Adviento

 

Isaías 29,17-24: Aquel día, verán los ojos de los ciegos

Salmo responsorial: 26: El Señor es mi luz y mi salvación.

Mateo 9,27-31: Jesús cura a dos ciegos que creen en él

 

Sábado 06 de Diciembre de 2014 Sábado 1ª semana de Adviento

 

Isaías 30,19-21.23-26: Se apiadará a la voz de tu gemido

Salmo responsorial: 146: Dichosos los que esperan en el Señor.

Mateo 9,35-10,1.6-8: Al ver a las gentes, se compadecía de ellas

 

II DOMINGO DE ADVIENTO

Isaías 40,1-5.9-11: Preparadle un camino al Señor

Salmo responsorial: 84: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

2Pedro 3,8-14: Esperemos un cielo nuevo y una tierra nueva

Marcos 1,1-8: Allanad los senderos del Señor

 

SABER ESCUCHAR AL MENSAJERO

 

 

Hoy el tiempo de adviento nos invita a prestar atención a esa voz que nos dice: “prepara los caminos del Señor..” que importante es escuchar para luego actuar.

Es necesario escuchar para prepararnos convenientemente en este tiempo, es necesario escuchar para propiciar el cambio en nuestra vida y en la sociedad.

Que importante es muchas veces vaciar todo lo que tenemos para luego acoger lo nuevo de Dios, la alegría, la paz, y la presencia de un Dios que nos vino a salvar.

Cuentan que un profesor de universidad fue a visitar a un gurú, un maestro de sabiduría oriental y le dijo: “Maestro, enséñame lo que tengo que saber para ser feliz. He estudiado las Escrituras, he escuchado a los grandes maestros, pero aún no he encontrado la respuesta”.

El Maestro le invitó a té, llenó la taza y siguió echando té que se iba derramando por la mesa y el suelo.

El profesor sorprendido le dijo: “La taza está llena. Pare. Ya no cabe más”.

El Maestro le explicó: “Tú, como esta taza estás lleno de tus opiniones y de tus especulaciones. ¿Cómo puedo enseñarte el camino si antes no vacías tu taza?

Muchas veces nuestra “taza” o sea nuestro corazón y mente están llenas de preocupaciones ajenas o de aquello que en definitiva es superfluo, es necesario vaciar, limpiar, purificarnos con el sacramente del perdón y resurgir con nuestro salvador que ya llega.

El mensaje de conversión que proclama el Bautista para preparar el camino al Señor
encuentra eco en la magnífica exhortación de la segunda lectura de hoy, tomada de la segunda carta de san Pedro: Esperad y apresurad la venida del Señor con una vida santa y piadosa. Pues nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Por tanto,
hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculado s e irreprochables.

 

Ésta es la síntesis admirable que nos propone el adviento: preparar los caminos del Señor que viene a inaugurar su reinado de verdad, justicia y paz, en el que hemos de trabajar con ilusión hasta la culminación final del reino de Dios, que todavía esperamos. Así, en la exhortación "esperad y apresurad la venida del
Señor" confluyen el futuro y el presente de la fe, la esperanza y el esfuerzo, la vigilancia escatológica y el trabajo diario.

 

Confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Es decir, según el concepto bíblico y neotestamentario de justicia, anhelamos un mundo nuevo en que sea realidad el programa de Jesús en el discurso del monte: espíritu de las bienaventuranzas, cumplimiento pleno de la voluntad de Dios, fidelidad intachable, amor, perdón y hermandad universal bajo nuestro Padre común del cielo.

El Adviento nos prepara para todo esto, y nos prepara también para la celebración de la Navidad, en que recordamos la venida histórica de Cristo.  Pero la Carta de San Pedro que nos trae la Segunda Lectura nos recuerda el segundo significado del Adviento: nos recuerda que también nos preparamos para la segunda venida de Cristo, es decir, para el establecimiento de ese Reino que Cristo vendrá a establecer y del que habló a Nicodemo.  San Pedro nos describe, sin ahorrar detalles, cómo será ese día.

El Adviento es tiempo propicio para responder a la llamada de San Juan Bautista.  Es la misma llamada que nos hace el Mesías que viene y que nos hace la Iglesia siempre, pero muy especialmente en Adviento:  conversión, cambio de vida, enderezar el camino, rebajar las montañas y rellenar las bajezas de nuestros pecados, defectos, vicios, malas costumbres, faltas de virtud; nacer de arriba, nacer del Espíritu Santo, etc.

 

 

 

ORACIÓN     (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

 

Señor Jesús:

«Hijo de David, estandarte de los pueblos y los reyes,

a quien clama el mundo entero,

¡ven a libertamos, Señor, no tardes ya!»

Con esta actitud que nos sugiere la liturgia,

queremos aprender del «mensajero que te prepara el camino»,

que es Juan Bautista,

para «allanar los senderos» de nuestras vidas»

- escuchar tu mensaje, que es la Buena Noticia;

- reconocer los pecados, que es la base de la conversión;

- renunciar a los superfluo, que es practicar la austeridad;

- ser humildes, que es necesario para colaborar contigo;

- abrirnos al Espíritu Santo, que es nuestra fuerza...

Adviento es confiar en Ti, decirte:

«Muéstranos, Señor, tu misericordia

y danos tu salvación»,

pero también ser nosotros el «camino» adecuado,

que facilita tu presencia entre los hombres.

junto con el ejemplo de Juan Bautista,

nos ofreces también el de Santa María,

por eso, nos unimos al Prefacio, diciendo:

«Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos

por el misterio de la Virgen Madre.

Porque, si del antiguo adversario nos vino la ruina,

en el seno virginal de la hija de Sión ha germinado

aquel que nos nutre con el pan de los ángeles,

y ha brotado para todo el género humano

la salvación y la paz»,

AMEN.

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 08 de Diciembre de 2014 Inmaculada Concepción

 

Génesis 3,9-15.20: Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer

Salmo responsorial: 97: Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Efesios 1,3-6.11-12: Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lucas 1,26-38: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

 

Martes 09 de Diciembre de 2014 Martes 2ª semana de Adviento

 

Isaías 40,1-11: Dios consuela a su pueblo

Salmo responsorial: 95: Nuestro Dios llega con poder.

Mateo 18,12-14: Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños

 

Miércoles 10 de Diciembre de 2014 Miércoles 2ª semana de Adviento

 

Isaías 40,25-31: El Señor todopoderoso da fuerza al cansado

Salmo responsorial: 102: Bendice, alma mía, al Señor.

Mateo 11,28-30: Venid a mí todos los que estáis cansados

 

Jueves 11 de Diciembre de 2014 Jueves 2ª semana de Adviento

 

Isaías 41,13-20: Yo soy tu redentor, el Santo de Israel

Salmo responsorial: 144: El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad.

Mateo 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan, el Bautista

 

Viernes 12 de Diciembre de 2014 Nuestra Señora de Guadalupe

 

Zacarías 2,14-17: Canto de la Hija de Sión.

Salmo responsorial 95: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones

Lucas 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

 

Sábado 13 de Diciembre de 2014 Sábado 2ª semana de Adviento

 

Eclesiástico 48,1-4.9-11: Elías volverá

Salmo responsorial: 79: Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Mateo 17,10-13: Elías ya ha venido, y no lo reconocieron

 

 Mensaje doctrinal

1. El mensaje del desierto. Cuando el Antiguo Testamento veía el desierto como lugar geográfico, lo consideraba como la tierra que "Dios no ha bendecido", lugar, de tentación, de aridez, de desolación. Esta concepción cambió cuando Yahveh hizo pasar a su pueblo por el desierto antes de introducirlo en la tierra prometida. A partir de entonces, el desierto evoca, sobre todo, una etapa decisiva de la historia de la salvación: el nacimiento y la constitución del pueblo de Dios. El desierto se convierte en el lugar del "tránsito", del Éxodo, el lugar que se debe pasar cuando uno sale de la esclavitud de Egipto y se dirige a la tierra prometida. El camino del desierto no es, en sentido estricto, el camino más corto entre el punto de salida y el punto de llegada. Lo importante, sin embargo, es comprender que ése es el camino de salvación que Dios elige expresamente para su pueblo: en el desierto Yahveh lo purifica, le da la ley, le ofrece innumerables pruebas de su amor y fidelidad. El desierto se convierte, según el Deuteronomio (Dt 8,2ss 15-18), en el tiempo maravilloso de la solicitud paterna de Dios. Cuando el profeta Isaías habla del desierto florido expresa esta convicción: Dios siempre cuida de su pueblo y, en las pruebas de este lugar desolado, lo alimenta con el maná que baja del cielo y con el agua que brota de la roca, lo conforta con su presencia y compañía hasta tal punto que el desierto empieza a florecer. En nuestra vida hay momentos de desierto, momentos de desolación, de prueba de Dios, en ellos, más que nunca, el Señor nos repite por boca del profeta Isaías: fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes de corazón, sed fuertes, no temáis. Mirad que vuestro Dios viene en persona. 

2. Sed fuertes, no temáis. Parece ser ésta la principal recomendación de toda la liturgia. Sed fuertes, que las manos débiles no decaigan, que las rodillas vacilantes no cedan, que el que espera en la cárcel (Juan Bautista) persevere pacientemente en su testimonio: Dios en persona viene, Dios es nuestra salvación y ya está aquí. Es preciso ir al corazón de Juan Bautista para comprender la tentación de la incertidumbre; Juan era un hombre íntegro de una sola pieza; un hombre que nada anteponía al amor de Cristo y a su misión como precursor; un hombre ascético, sin respetos humanos y preocupado únicamente de la Gloria de Dios. Pues bien, Juan experimenta la terrible tentación de haber corrido en vano, de sentir que las características mesiánicas de Jesús no correspondían a lo que él esperaba. Experiencia tremenda que sacude los cimientos más sólidos de aquella inconmovible personalidad. Con toda humildad manda una legación para preguntar al Señor: ¿Eres realmente Tú el que ha de venir? La respuesta de Jesús nos reconduce a la primera lectura. Los signos mesiánicos están por doquier: los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen y a los pobres se les anuncia la buena noticia. Juan entiende bien la respuesta: ¡es Él y no hay que esperar a otro! ¡Es Él! ¡El que anunciaban las profecías del Antiguo Testamento! ¡Es Él y, por lo tanto, debe seguir dando testimonio hasta la efusión de su sangre! ¡Y Juan Bautista es fiel! ¡Qué hermoso contemplar a este precursor en la tentación, en el momento de la prueba, en el momento de la lucha y de la victoria! 

3. El Señor viene en persona. Éste es el motivo de la alegría, éste es el motivo de la fortaleza. Es Dios mismo quien viene a rescatar a su pueblo. Es Dios mismo quien se hace presente en el desierto y lo hace florecer. Es Dios mismo quien nace en una pequeña gruta de Belén para salvar a los hombres. Es Dios mismo quien desciende y cumple todas las esperanzas mesiánicas. Admirable intercambio: Dios toma nuestra humana naturaleza y nos da la participación en la naturaleza divina. 


Sugerencias pastorales

1. La alegría debe ser un distintivo del cristiano. La alegría cristiana nace de la profunda convicción de que en Cristo, el Señor, el pecado y la muerte han sido derrotados. Por eso, al ver que El Salvador está ya muy cerca y que el nacimiento de Jesús es ya inminente, el pueblo cristiano se regocija y no oculta su alegría. Nos encaminamos a la Navidad y lo hacemos con un corazón lleno de gozo. Sería excelente que nosotros recuperáramos la verdadera alegría de la Navidad. La alegría de saber que el niño Jesús, Dios mismo, está allí por nuestra salvación y que no hay, por muy grave que sea, causa para la desesperación. De esta alegría del corazón nace todo lo demás. De aquí nace la alegría de nuestros hogares. De aquí nacen la ilusión y el entusiasmo que ponemos en la preparación del nacimiento, el gozo de los cantos natalicios tan llenos de poesía y de encanto infantil. Es justo que estemos alegres cuando Dios está tan cerca. Pero es necesario que nuestra alegría sea verdadera, sea profunda, sea sincera. No son los regalos externos, no es el ruido ni la vacación lo que nos da la verdadera alegría, sino la amistad con Dios. ¡Que esta semana sea de una preparación espiritual, de un gozo del corazón, de una alegría interior al saber que Dios, que es amor, ha venido para redimirnos! Esta preparación espiritual consistirá, sobre todo, en purificar nuestro corazón de todo pecado, en acercarnos al sacramento de la Penitencia para pedir la misericordia de Dios, para reconocer humildemente nuestros fallos y resurgir a una vida llena del amor de Dios 

2. Salimos al encuentro de Jesús que ya llega con nuestras buenas obras. Esta recomendación que escuchamos ya el primer domingo de adviento se repite en este domingo de gozo. Hay que salir al encuentro con las buenas obras, sobre todo con caridad alegre y del servicio atento a los demás. En algunos lugares existe la tradición de hacer un calendario de adviento. Cada día se ofrece un pequeño sacrificio al niño Jesús: ser especialmente obediente a los propios padres, dar limosna a un pobre, hacer un acto de servicio a los parientes o a los vecinos, renunciar a sí mismo al no tomar un caramelo, etc. En otros lugares se prepara en casa, según la costumbre iniciada por San Francisco de Asís, el "tradicional nacimiento". A los Reyes Magos se les coloca a una cierta distancia, más bien lejana, de la cueva de Belén. Cada buena obra o buen comportamiento de los niños hace adelantar un poco al Rey en su camino hacia Jesús. Métodos sencillos, pero de un profundo valor pedagógico y catequético para los niños en el hogar. Pero no conviene olvidar que la mejor manera de salir al encuentro de Jesús es el amor y la caridad: el amor en casa entre los esposos y con los hijos; el amor y la caridad con los pobres y los necesitados, con los ancianos y los olvidados. Hay que formar un corazón sensible a las necesidades y sufrimientos de nuestro prójimo. Es esto lo que hará florecer el desierto. Es esto lo que hará que nuestras rodillas no vacilen en medio de las dificultades de la vida. Nada mejor para superar los propios sufrimientos que salir al encuentro del sufrimiento ajeno. 

3. La venida de Jesús es una invitación a tomar parte en el misterio de la redención de los hombres. El cristiano no es un espectador del mundo, él participa de las alegrías y gozos así como de las penas y sufrimientos de los hombres. "El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo, y nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón"(Gaudium et spes 1). El cristiano es por vocación, así como lo era Juan Bautista, uno que prepara el camino de Cristo en las almas. Debe participar en la vida y en la misión de la Iglesia. Debe sentir la dulce responsabilidad de hacer el bien, de predicar a Cristo, de conducir las almas a Cristo. Si alguno dice que no tiene tiempo para hacer apostolado es como si dijese que no tiene tiempo para ser cristiano, porque el mensaje y la misión están en la entraña misma de la condición cristiana. Nos conviene recuperar ese celo apostólico, nos conviene fortalecer las manos débiles, las rodillas vacilantes y dar nuevamente al cristianismo ese empuje y vitalidad que tenían las primeras comunidades cristianas. Veamos cómo los primeros discípulos de Cristo rápidamente se convertían en evangelizadores, llamaban a otros al conocimiento y al amor de Jesús. Veamos que el mundo espera la manifestación de los Hijos de Dios (Cfr. Rom 8,19). Espera nuestra manifestación, espera que cada uno de nosotros, desde su propio puesto, haga todo lo que pueda para preparar la venida del Señor. "¡Caminemos con esperanza! Un nuevo milenio se abre ante la Iglesia como un océano inmenso en el que hay que aventurarse, contando con la ayuda de Cristo. El Hijo de Dios, que se encarnó hace dos mil años por amor al hombre, realiza también hoy su obra. Hemos de agudizar la vista para verla y, sobre todo, tener un gran corazón para convertirnos en sus instrumentos... El Cristo contemplado y amado ahora nos invita una vez más a ponernos en camino: "Id pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19). El mandato misionero nos introduce en el tercer milenio invitándonos a tener el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros tiempos. Para ello podemos contar con la fuerza del mismo Espíritu, que fue enviado en Pentecostés y que nos empuja hoy a partir animados por la esperanza "que no defrauda" (Rm 5,5), (Novo Millennio Ineunte 58

 

 

III DOMINGO DE ADVIENTO

Isaías 61,1-2a.10-11: Desbordo de gozo con el Señor

Interleccional: Lucas 1,46-54: Me alegro con mi Dios.

1Tesalonicenses 5,16-24: Que vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado hasta la venida del Señor

Juan 1,6-8.19-28: En medio de vosotros hay uno que no conocéis

.

YA LLEGA EL ENMANUEL

 

            Hermanos estamos en el tercer domingo de adviento, también el domingo de la alegría esperanzadora. Juan el bautista continúa llamando nuestra atención el día de hoy. El evangelista lo presenta de un modo muy claro: “No era él la luz, sino testigo de la luz”. No faltaron quienes pensaron que Juan era el Mesías anunciado. Juan, sin embargo, no permite esa confusión, él habla de uno que viene después de él, quien bautizará con espíritu y a quien él no es digno de desatarle la correa de las sandalias. La actitud de Juan es de una grandeza absoluta. Él se ubica perfectamente como testigo. Y su testimonio es creíble. El bautista tiene claro que él no es más que la voz. La voz sin palabra no tiene sentido, el valor de la voz está en pronunciar palabras. El Bautista adquiere valor sólo porque anuncia a quien es la Palabra por excelencia, a Jesucristo, la única Palabra que tiene el Padre, como señalaba san Juan de la Cruz.

            Juan, el hombre enviado por Dios, el presentador de Jesús, el vocero del bautismo en el Espíritu, comprendió también que él no era la luz, sino un reflejo de la luz, él era sólo el despertador que anuncia la luz del nuevo día, y al Señor de todos los días.

            Juan, un predicador al aire libre y callejero, metía mucho ruido y atraía a mucha gente y bautizaba en el río Jordán y tenía sus seguidores y esto preocupaba a las autoridades.

            Así pues el alcalde y las autoridades de Jerusalén le enviaron unos periodistas del Heraldo de Soria para hacerle una entrevista y tomar algunas fotos a Juan bautizando.

            ¿Quién eres tú?, le preguntaron.

            "Yo no soy el Cristo. Yo no soy Elías. Yo no soy el Profeta."

            Podía haber contestado: soy el hijo de Zacarías e Isabel. Mi padre es sacerdote del templo de Jerusalén.

            Juan se describe a si mismo en función de su trabajo, de su misión, de su ministerio. Su identidad, su ID se lo da Cristo. Es un hombre, enviado por Dios, para predicar el camino del Señor. Juan no quiere títulos para él, no quiere ser confundido ni revestirse con las ropas de otro.

            "Yo soy la voz del que grita en el desierto".

            Juan es una voz anónima y pasajera.

            Lo que importa es la voz.

            Lo que importa es lo que la voz grita.

            Lo que importa es que el mensaje se escuche.

            Lo que importa es que Jesús sea anunciado.

            Lo que no importa es de quién es la voz.

            Cuando escuchamos al mensajero podremos encontrar al Mesías, puesto que nuestros corazones estarán preparados a su mensaje.

           Muchos hombres y mujeres ante el sufrimiento y los contratiempos se desesperan y se vuelven tristes, aquellos penetrados del Espíritu de Cristo presentan su vida como una ofrenda a Dios y descubren una oportunidad para vincularse más a Cristo y “saben esperar”.

             El convencimiento de que Dios viene a nosotros, razón definitiva para la esperanza y la alegría, motiva un cambio de nuestra condición y posibilita un giro total de conversión a nuestra vida. Así lo advierte Juan Bautista en su predicación para “preparar el Camino al Señor”.

            Juan propone cambio concretos en la vida de cada uno de nosotros, que siguen siendo necesidades previas para la venida del Señor y su verdadera misión es la de preparar el camino para la llegada del Mesías.

            Ojala podamos también nosotros sentir esa alegría por el advenimiento del salvador esperado. La alegría de la espera que pueda inundar nuestro ser.

 

 ORACIÓN      (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

 

Señor Jesús:

Nos deslumbra la figura de Juan Bautista,

que «venía como testigo, para dar testimonio de la luz,

para que por él todos vinieran a la fe».

Desde luego consigue acercarnos a Ti,

porque consigue interpelarnos con su palabra:

«Allanen el camino del Señor».

Además nos da una lección de humildad:

«Viene detrás de mí el que existía antes que yo

y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

Debemos revisar nuestra conducta

y ser realistas en estos aspectos:

¿Facilito el camino para que Tú vengas?

¿Tengo la humildad suficiente para abrirte mi corazón?

Necesitamos practicar la esperanza con dinamismo,

haciendo lo que nos dice un teólogo:

«La esperanza se actúa dando el paso siguiente».

Ese «paso siguiente» sabe cada uno cuál es:

*valorar más la oración;

*potenciar más la fraternidad;

*vivir más la alegría;

*exigimos más responsabilidades;

*actuar con más humildad;

*ser más constantes...

Queremos, Señor Jesús, aprender de Juan Bautista

y «preparamos a los fiestas que se acercan,

purificándonos de todo pecado». AMEN.

 

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 15 de Diciembre de 2014 Lunes 3ª semana de Adviento

 

Números 24,2-7.15-17a: Avanza la constelación de Jacob

Salmo responsorial: 24: Señor, instrúyeme en tus sendas.

Mateo 21,23-27: El bautismo de Juan ¿de dónde venía?

 

Martes 16 de Diciembre de 2014 Martes 3ª semana de Adviento

 

Sofonías 3,1-2.9-13: Se promete la salvación mesiánica a todos los pobres

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Mateo 21,28-32: Vino Juan, y los pecadores le creyeron

 

Miércoles 17 de Diciembre de 2014 Feria privilegiada de Navidad

 

Génesis 49,2.8-10: No se apartará de Judá el cetro

Salmo responsorial: 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente

Mateo 1,1-17: Genealogía de Jesucristo, hijo de David

 

Jueves 18 de Diciembre de 2014 Feria privilegiada de Navidad

 

Jeremías 23,5-8: Suscitaré a David un vástago legítimo

Salmo responsorial: 71: Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Mateo 1,18-24: Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David

 

Viernes 19 de Diciembre de 2014 Feria privilegiada de Navidad

 

Jueces 13,2-7.24-25a: El ángel anuncia el nacimiento de Sansón

Salmo responsorial: 70: Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

Lucas 1,5-25: El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista

 

Sábado 20 de Diciembre de 2014 Feria privilegiada de Navidad

 

Isaías 7,10-14: Mirad: la virgen está encinta

Salmo responsorial: 23: Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

 

 

 

IV DOMINGO DE ADVIENTO

Primera lectura  2 Sam 7, 1-5.8b-12.14a.16  “El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor”.

 Salmo Responsorial  Salmo 88  “Cantaré eternamente tus misericordias , Señor”.

Segunda lectura  Rm 16, 25-27  “El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha menifestado”.

Evangelio  Lc 1, 26-38  “Jesús nacerá de María, desposada con José, de la estirpe de David"..

 

EL SÍ DE MARÍA

 

            Tanto en la primera lectura, del segundo libro de Samuel, como en la carta a los Romanos, cuyos primeros párrafos se leen como segunda, se recuerda la promesa que Dios hiciera a David, de que uno de su linaje sería rey para siempre

            En esta cuarta semana sobresale la figura de la Virgen María que escucha la propuesta del arcángel Gabriel para ser madre del Salvador, vemos que no ha sido sencillo para María, pero la fe, la confianza en Dios en grande en ella, por ello da un “sí” total a los proyectos de Dios. La respuesta de María a la vocación de Dios, su “hágase”, es un compromiso total y personal, al que se mantendrá fiel de por vida. Así aceptó el plan de Dios sin reserva alguna y en  medio del claroscuro del fe, pues le era imposible en un principio conocer en toda su complejidad las consecuencias de su opción. El paso de los años y los acontencimientos de la vida de Jesús le fueron mostrando al detalle la voluntad de Dios sobre ella; pero su decisión primera fue irrevocable.

            Esto hace posible para que el Espíritu Santo obre maravillas en su vida. María nos enseña también que la aceptación del hombre por Dios no torna ocioso nuestro compromiso mundano, pues Dios es tanto más creador cuanto más responsabiliza al hombre. Hoy sobran palabras de ideólogos, políticos y demagogos y faltan hechos concretos de liberación de los humildes. María nos enseña a evitar el verbalismo vacío, así como el activismo que no está al servicio de Dios y del hombre. “Alégrate el Señor está contigo” esto hoy nos sigue invitando que amar a Dios siempre nos llevará a la alegría, un cristiano, lleva serenidad, gozo en su vida, a pesar de muchos problemas o cruces que puede experimentar. Saber que el Señor va contigo, es tener su presencia en cada momento es convencerse que él nos ve, nos ama, está pendiente de cada uno de nosotros. Entonces el trabajo se hará mejor, las amistades serán verdaderas, sinceras, el perdón y la reconciliación serán cotidianas. Andamos tan desconcertados y perdidos, que no acertamos a volver a la senda del Evangelio. Pero no estamos solos, no. Jesús, buen pastor, nos busca, su Espíritu que habita en la Iglesia nos atrae, aquí todos tenemos nuestro lugar, nadie sobra. Si sumamos, si no somos excluyentes, la parroquia, la Iglesia, es nuestro lugar para colaborar y para crear esa comunidad en la que todos somos hermanos.

            Sí, "Dios está con nosotros" si amamos, si perdonamos, si nos entregamos, si —en definitiva— hacemos vida lo que el Señor nos ha mandado. Jesús no nos ha abandonado, está aquí en medio de nosotros. Con Él todo es posible.

            Debemos buscar al Señor en cada momento de nuestra vida, es verdad aquello que cuentan:

            Un día un hombre encontró a un amigo de rodillas en el suelo buscando algo y le preguntó: ¿Qué estás buscando? La llave. He perdido la llave de casa. Los dos arrodillados buscaban y buscaban la llave sin encontrarla. Al cabo de un rato, le preguntó al amigo: ¿Dónde la has perdido? Y le contestó: en la casa.

            Dios mío, ¿por qué la buscas aquí?

            Porque aquí hay más luz.

             "No temas" es lo siguiente que dice el ángel a María.

            Son muchos los miedos que nos paralizan a quienes tratamos de seguir a Jesús. Miedo al mundo moderno y a la secularización, miedo a un futuro incierto, miedo a nuestra debilidad; miedo, también, a nuestra conversión al Evangelio, miedo a "el que dirán", miedo a que nos vean como "santurrones". Pues bien, Dios nos dice: "No temáis, sed valientes".

            El miedo nos paraliza, nos hace refugiarnos en el pasado, en tradiciones, en costumbres, en aquello en lo que nos sentimos seguros. Pero en la fe, como en todo, hay que avanzar, hay que arriesgarse. De nosotros depende un futuro con esperanza para la Iglesia. No podemos con veinte, con cincuenta, con setenta y tres años o más, mantener una fe de niños de ocho años, de rezos, de velitas o de flores. Algo habrá madurado nuestra fe en estos años, algo habrá calado en nosotros las palabras de Jesús, algo de lo que domingo tras domingo se proclama en la misa nos tiene que haber hecho reflexionar para hacerlo vida, para transformarlo en obras, en testimonio, en conocimiento de Dios…

            "No temáis" es como decirnos "tened confianza". Confiemos, pues, en Dios, el es nuestra fortaleza, nuestra esperanza. Como María, con humildad, confiémonos en Dios.

            En nuestras manos está que esta Navidad, que ya viene, que ya está, sea una Navidad más, o que sea una Navidad distinta en la que seamos levadura de un mundo más sano y más fraterno.

            Estamos en manos de Dios y Dios no está en crisis. Atrevámonos a seguir a Jesús con alegría y confianza. Pero para ello también tenemos que purificar nuestra vida. Para que Dios entre, tenemos que "barrer la casa". Nuestro pecado es el que impide que Dios entre y tome posesión de nuestra vida, es momento de acercarnos al Sacramento del Perdón, de la Reconciliación o la Penitencia. Nuestro pecado individual es el pecado del mundo que no deja a Dios nacer. Que cada uno pueda convencerse de esto y buscar a Dios para llenar su corazón de plena felicidad.

 

 ORACIÓN     (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

¡Cuánto podemos aprender de la Virgen María!

Toda su vida es un canto al Padre y un seguirte a Ti,

dejándose llevar y siendo dócil al Espíritu Santo.

Hoy nos recuerda el Evangelio de la Visitación

una lección maravillosa y ejemplar.

María ha sido visitada por Gabriel

y le ha respondido como Tú al Padre:

«Aquí estoy para hacer tu voluntad».

No se queda estancada ni parada,

y, conociendo la situación de Isabel,

«se puso en camino y fue aprisa... entró en casa de Zacarías».

Esa es la actitud del auténtico creyente:

PONERSE EN CAMINO.

También cada uno de nosotros

necesitamos salir de nosotros mismos y caminar,

y, llevando a Cristo en nuestro corazón,

vivir la fe y ser apóstoles de ella ante los demás,

practicar el amor y servir a quienes nos rodean,

crecer en esperanza y transmitir ilusión...

Actuar así e imitar a María exige mucha humildad,

porque sólo los sencillos están dispuestos

a dejarse moldear por la voluntad del Padre.

Ayúdanos, Jesús, a preparamos y vivir la Navidad,

con la actitud de María, y, llevados de su mano,

hacer que Tú nazcas en nosotros

y transformes nuestras vidas.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 22 de Diciembre de 2014 Feria privilegiada de Navidad

 

1Samuel 1,24-28: Ana da gracias por el nacimiento de Samuel

Interleccional: 1Samuel 2,1-8: Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador.

Lucas 1,46-56: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí

 

Martes 23 de Diciembre de 2014 Feria privilegiada de Navidad

 

Malaquías 3,1-4.23-24: Os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor

Salmo responsorial: 24: Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Lucas 1,57-66: El nacimiento de Juan Bautista

 

Miércoles 24 de Diciembre de 2014 Feria privilegiada de Navidad

 

2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16: El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor

Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Lucas 1,67-79: Nos visitará el sol que nace de lo alto

 

 - TIEMPO DE NAVIDAD -

 

Jueves 25 de Diciembre de 2014 Natividad del Señor

 

Misa de la vigilia

Isaías 62, 1-5: El Señor te prefiere a ti

Salmo responsorial: 88, 4-5. 16-17. 27 y 29: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Hechos de los apóstoles 13, 16-17. 22-25: Testimonio de Pablo sobre Cristo, hijo de David

Mateo 1, 1-25: Genealogía de Jesucristo, hijo de David

 

Misa de media noche

Isaías 9,1-3.5-6: Un hijo se nos ha dado

Salmo responsorial: 95: Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Tito 2,11-14: Ha aparecido la gracia de Dios a todos los hombres

Lucas 2,1-14: Hoy nos ha nacido un Salvador

 

Misa de la aurora

Isaías 62,11-12: Mira a tu Salvador que llega

Salmo responsorial: 96: Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor.

Tito 3,4-7: Según su propia misericordia nos ha salvado

Lucas 2,15-20: Los pastores encontraron a María y a José, y al niño

 

Misa del día

Isaías 52,7-10: Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Hebreos 1,1-6: Dios nos ha hablado por el Hijo

Juan 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

 

Viernes 26 de Diciembre de 2014 San Esteban protomártir

Hechos 6,8-10;7,54-60: Veo el cielo abierto

Salmo responsorial: 30: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Mateo 10,17-22: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

 

Sábado 27 de Diciembre de 2014 San Juan apóstol y evangelista

 

1Juan 1,1-4: Os anunciamos lo que hemos visto y oído

Salmo responsorial: 96: Alegraos, justos, con el Señor.

Juan 20,2-8: El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro

  

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

Eclesiástico 3,2-6.12.14: El que teme al Señor honra a sus padres

Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Colosenses 3,12-21: La vida de familia vivida en el Señor

Lucas 2,22-40: El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

 

 

EL HOGAR DE NAZARETH

 

            Celebramos la fiesta de la Sagrada Familia, donde contemplamos a Jesús María y José viviendo en familia. Es también para nosotros una ocasión para reflexionar cómo el Hijo de Dios vivió en una familia normal, nació, creció en el seno de esta familia humilde y trabajadora de Nazareth, allí Jesús se realizó como hombre, fue aprendiendo, el lenguaje, las costumbres. Una familia con muchas carencias pero con mucha fe y amor de Dios. Se volvieron a Nazareth donde  el niño crecía y se formaba al lado de José y María. Una familia como dice la segunda lectura llena de misericordia, humildad, dulzura, comprensión, perdón mutuo y por encima de todo esto, el amor que indica la unidad.

            Ahora también es fundamental para la solidez familiar el amor entre los esposos, tener un espacio, dialogar perdonarse, así podrán hacer frente a cualquier prueba que venga. El amor se resume en la preocupación, el servicio del uno al otro, querer hacer feliz al otro.

            Es una ocasión para que cada cual veamos las familias de nuestra sociedad, nuestras familias, que atraviesan situaciones cada vez más duras y complejas. Sufre en muchas ocasiones distorsiones que van afectando el núcleo de la sociedad.

            Y los hijos, que son el gran don que Dios otorga, ordinariamente, a los esposos, como tarea a realizar, para que en el tener y educar a los hijos encuentren la misión que hará de ellos pro-creadores y orientadores de esas almas llamadas a ser hijos de Dios, herederos de una promesa de vida eterna.

            Nos dice la primera lectura qué importante es honrar a los padres, respetarlos a pesar de la edad que tengan, pues la vejez lleva consigo mucha enseñanza para los jóvenes, si éstos no toman en cuanta esto, pueden caer en muchas equivocaciones o distorsionar la realidad.

 

            El hogar de Nazaret debe ser, para los esposos cristianos, como su modelo a seguir, de modo que en cada hogar constituido por discípulos de Jesús haya otro como el de Jesús, José y María.

            Los esposos cristianos deben tener al Señor siempre entre ellos. En El encontrarán la fuerza para aceptar las dificultades y resolverlas, sabiendo que el Espíritu Santo estará con ellos como lo estuvo siempre en el hogar de Nazaret.

            No hay matrimonio que no tenga que pasar por pruebas y sinsabores. Pero cuando se han unido por un verdadero amor, abriendo siempre el corazón a la presencia de Dios en sus vidas, todo les será posible, pues vivirán felices sabiendo que cumpliendo la voluntad de Dios el premio será eterno.

            La Familia de Nazaret aparece hoy como una lección para las nuestras. Son varias las direcciones en que se puede concretar.

    a) Dios ha querido encarnarse en una familia humana, con hondas raíces genealógicas en un pueblo: Abrahán, David. El que era «de la misma naturaleza del Padre», se hizo uno de nosotros y «compartió en todo nuestra condición humana menos en el pecado». 

    b) Nos acercamos a esta Familia con infinito respeto. Ha sido llamada al servicio del plan salvador de Dios en clave muy especial. En ella encontramos la plenitud de la comunión interpersonal y del pacto conyugal y de las relaciones entre padres e hijo: aunque aquí la relación paternal biológica, que no es la más decisiva ni la más profunda, ha sido puesta al servicio de la perfecta fecundidad del Espíritu de Dios. 

    c) La Sagrada Familia nos invita a revisar el clima de amor, comprensión y comunicación en nuestra propia familia o comunidad. El mundo de hoy hace difícil esta comunión, pero la Navidad nos invita a que en verdad «la caridad empiece por casa», por haber experimentado la cercanía del amor de Dios. 

    d) La salud de una familia cristiana, su equilibrio y trabazón, tiene un factor decisivo en su actitud ante Dios: la escucha obediente a su Palabra, la oración, la «presentación en el Templo» y el encuentro con Dios en la Eucaristía dominical: esto es lo que da solidez al amor mutuo y firmeza a una fe que no pocas veces atraviesa momentos difíciles.

            Todo el edificio de la familia es sostenida por la fuerza del amor, si no hay amor entonces la familia y la casa no es más que una fonda, un dormitorio y una cárcel para todos: marido y mujer, padres e hijos. Si los hijos ven en sus padres amor mutuo plena honradez y sinceridad consigo mismos y respeto de ellos, entienden que pueden contar con unos amigos y compañeros que les quieren bien les aman desinteresadamente y respetan su propia persona. entonces es cuando los padres pueden educar con su ejemplo y su palabra, y están en óptimas condiciones para la transmisión de los valores básicos y permanentes, tanto humanos como cristianos: honradez y civismo, fe y oración, verdad y justicia, amor y servicio, firmeza y alegría.

 

 ORACIÓN     (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

 

Señor Jesús:

Señor, Jesús, Tú viviste en una familia feliz.

Haz de esta casa una morada de tu presencia,

un hogar cálido y dichoso.

Venga la tranquilidad a todos sus miembros,

la serenidad a nuestros nervios.

el control a nuestra lenguas,

la salud a nuestros cuerpos.

Que los hijos sean y se sientan amados

y se alejen de ella para siempre

la ingratitud y el egoísmo.

Inunda, Señor, el corazón de los padres

de paciencia y comprensión,

y de una generosidad sin límites.

Extiende, Señor Dios, un toldo de amor

Para cobijar y refrescar, calentar y madurar

a todos los hijos de la casa.

Danos el pan de cada día,

y aleja de nuestra casa

el afán de exhibir, brillar y aparecer,

líbranos de las vanidades mundanas

y de las ambiciones que inquietan y roban la paz.

Que la alegría brille en los ojos,

la confianza abra todas las puertas,

la dicha resplandezca como un sol;

sea la paz la reina de este hogar

y la unidad su sólido entramado.

Te lo pedimos a Ti que fuiste un hijo feliz

en el hogar de Nazaret junto a María y José. Amén

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 29 de Diciembre de 2014 5º día de la octava de Navidad

 

1Juan 2,3-11: Quien ama a su hermano permanece en la luz

Salmo responsorial: 95: Alégrese el cielo, goce la tierra.

Lucas 2,22-35: Luz para alumbrar a las naciones

 

Martes 30 de Diciembre de 2014 6º día de la octava de Navidad

 

1Juan 2,12-17: El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre

Salmo responsorial: 95: Alégrese el cielo, goce la tierra.

Lucas 2,36-40: Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén

 

Miércoles 31 de Diciembre de 2014 7º día de la octava de Navidad

 

1Juan 2,18-21: Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis

Salmo responsorial: 95: Alégrese el cielo, goce la tierra.

Juan 1,1-18: La Palabra se hizo carne

 

ENERO

 

Jueves 01 de Enero de 2015 Santa María Madre de Dios

 

Números 6,22-27: Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

Salmo responsorial: 66: El Señor tenga piedad y nos bendiga.

Gálatas 4,4-7: Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Lucas 2,16-21: Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

 

Viernes 02 de Enero de 2015 Antes de Epifanía

 

1Juan 2,22-28: Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 1,19-28: En medio de vosotros hay uno que no conocéis

 

Sábado 03 de Enero de 2015 Antes de Epifanía

 

1Juan 2,29-3,6: Todo el que permanece en él no peca

Salmo responsorial: 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 1,29-34: Éste es el Cordero de Dios

 

 

DOMINGO DE LA EPIFANIA DEL SEÑOR.

 

Isaías 60, 1-6: La gloria del Señor amanece sobre ti

Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los reyes de la tierra.

Efesios 3, 2-6: Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos

Mateo 2, 1-12: Venimos de Oriente para dorar al Rey

 

 

VINIERON DESDE LEJOS A VER AL NIÑO

 

            La celebración de hoy acrecienta en nosotros el espíritu alegre propio del tiempo de Navidad. El Hijo de Dios  nacido en carne humana no es solo el Mesías para el  pueblo de Israel sino el Salvador de todas las naciones. Tres son las maneras de presentarse y darse a conocer de Jesús al mundo. Primero la presencia de reyes magos que indica que la presencia de Jesucristo es para todo el mundo, sin ninguna excepción o  discriminación de ningún tipo, en segundo lugar, es también la epifanía, el momento del bautismo de Cristo que sale de las aguas del Jordán reconocida por la voz del Padre que dice: “Este es mi Hijo el amado” finalmente también indica epifanía las bodas de Canáa, donde realiza Jesús el primer milagro de convertir agua en vino y como tal la muestra de su divinidad.

            En Jesucristo ya no hay muro divisorio entre elegidos y gentiles, gracias al nacimiento del Hijo de Dios en la carne conocemos que todos los hombres somos llamados a la salvación. San Pablo en la segunda lectura afirma que “también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo”.

            La adoración de los magos, escena central de pasaje evangélico de hoy, es anuncio de aquella salvación destinada a todos los hombres. El anuncio de Isaías: “caminarán los pueblos a tu luz” y el deseo expresado en el salmo: “que se postren ante él todos los reyes y que todos los pueblos le sirvan” son en cierta medida realizados en la escena de los Magos de Oriente adorando a Jesús. El anuncio vibrante de la solemnidad de hoy es que la salvación de Jesucristo es para todos los hombres. La figura de los Magos es también símbolo de la importancia de buscar al Señor con determinación y decisión. Los Magos de muestran determinación de encontrar a Aquel cuya estrella han visto y no cesan en su empeño a pesar de la muchas dificultades que se les presentan en el camino. Tal actitud contrasta  con la indiferencia de los letrados y sacerdotes quienes sabiendo dónde debía nacer el Mesías, no mostraron interés alguno de encontrarle al ser consultados por Herodes. Dichos letrados y sacerdotes debían ser “profesionales” de la esperan del Mesías, no obstante ello no mostraron interés alguno ante el anuncio de los Magos.

            La celebración de hoy es invitación a la alegría porque somos parte de aquellos gentiles que somos llamados a ser coherederos y miembros del Cuerpo de Cristo, partícipes de su promesa. Pero al mismo tiempo es ocasión de preguntarnos si tenemos la misma actitud de búsqueda que mostraron los magos o tal vez coincidamos con la indiferencia de los letrados y sumos sacerdotes: duros, indiferentes, ante las promesa de Dios.

            Los judíos, los sacerdotes, los escribas y Herodes siguieron estudiando la Biblia, pero no se pusieron en camino. Nunca hicieron el viaje al lugar de la cita, Belén, a la cita con Jesús. Los profesionales de la religión no encontraron al Dios de la vida.

            Su libro santo no les sirvió de nada. Porque Jesús no es un libro, es el Salvador. Más tarde estos profesionales rechazaron y mataron a Jesús y a sus seguidores.

            Hermanos, hay que viajar al lugar de la cita del amor y con el amor.

            Hay que viajar y preguntar el camino como los Magos y no descansar hasta encontrar al Rey.

            Hay que viajar, sin regresar a los Herodes, que quieren matar el amor de Dios que llevamos todos dentro.

            Hay que viajar, ahora que es Navidad, ahora que hay una oferta, ahora que te sientes bien. Hay que viajar al encuentro del Dios que nos ha visitado en su hijo. Hay que viajar sin maletas, sin regalos, con el corazón abierto para adorar a Dios.

            "Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo".

 

 ORACIÓN      (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

 

Señor Jesús:

Con Simón y Ana te reconocemos

y te descubrimos, por la fe, como Salvador.

¿Qué es la fe para nuestras vidas?:

«Tener fe es como recibir una linterna

en una excursión nocturna.

El paisaje no cambia al ser iluminado,

ni disminuye el cansancio por la marcha.

Lo que pasa es que el que tiene la linterna

ve mejor cómo es la espesura

y camina con más seguridad.

El peso de la linterna le puede exasperar a veces,

las sombras producidas hacerle imaginar feroces fantasmas,

pero, afortunado el caminante que pasea una linterna

en su deambular nocturno;

iluminará con ella su camino

y no caerá nunca», así nos lo dice un sacerdote.

La fe es esa «linterna» que nos ayuda cada día

a seguir el camino del Evangelio

y a proclamarte como Salvador.

Ayúdanos, Señor Jesús, en este día de la «luz»,

a mantener «encendidas en las manos... estos cirios...

para caminar por la senda del bien

y poder llegar a la luz eterna».

También nosotros queremos decir:

«Mis ojos han visto al Salvador»,

y darte gracias por el regalo de la fe. . Amén

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 05 de Enero de 2015 Después de Epifanía

1Juan 3,22-4,6: Examinad si los espíritus vienen de Dios

Salmo responsorial: 2: Te daré en herencia las naciones.

Mateo 4,12-17.23-25: Está cerca el reino de los cielos

 

Martes 06 de Enero de 2015 Después de Epifanía

 

1Juan 4,7-10: Dios es amor

Salmo responsorial: 71: Que todos los pueblos de la tierra se postren ante ti, Señor.

Marcos 6,34-44: Jesús se revela como profeta en la multiplicación de los panes

 

Miércoles 07 de Enero de 2015 Después de Epifanía

 

1Juan 4,11-18: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros

Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Marcos 6,45-52: Lo vieron andar sobre el lago

 

Jueves 08 de Enero de 2015 Después de Epifanía

 

1Juan 4,19-5,4: Quien ama a Dios, ame también a su hermano

Salmo responsorial: 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Lucas 4,14-22a: Hoy se cumple esta Escritura

 

Viernes 09 de Enero de 2015 Después de Epifanía

 

1Juan 5,5-13: El Espíritu, el agua y la sangre

Salmo responsorial: 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Lucas 5,12-16: En seguida le dejó la lepra

 

Sábado 10 de Enero de 2015 Después de Epifanía

 

1Juan 5,14-21: Nos escucha en lo que le pedimos

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Juan 3,22-30: El amigo del esposo se alegra con la voz del esposo

 

 

 

DOMINGO DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

Primera lectura  Is 55, 1-11  “Acudid por agua; escuchadme y viviréis”.

Salmo Responsorial  Is 12  “Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación”.

 Segunda lectura  1 Jn 5, 1-9  “El Espíritu, el agua y la sangre”.

Evangelio  Mc 1, 7-11  “Tú eres mi Hijo amado, mi preferido".

 

 LLAMADOS A BUSCAR LA SANTIDAD.

            Hermanos, damos por concluido las fiestas navideñas con el acontecimiento del “bautismo del Señor”, acontecimiento que marcó profundamente la vida de nuestro Señor, impulsando a iniciar con la misión salvadora.

            No sabemos mucho de la infancia y adolescencia de Jesús, a excepción del establecimiento en Nazareth y lo que aconteció en el templo cuando tenía doce años: el niño perdido y hallado por José y María en el templo. En definitiva es una vida normal como de cualquier muchacho de su edad, con la diferencia que tenía un gran espíritu interior y mostraba  siempre una reacción frente al mal, el pecado.

            También nuestra vida tiende a transcurrir en una normalidad, el crecimiento, el estudio, los amigos, etc. Hasta que algún acontecimiento marca de una manera determinada la vida del hombre, puede ser el haberse graduado después de mucho estudio, la joven que está próximo a tener su hijo, aquel hombre que buscaba ansiosamente el trabajo y lo encuentra. El bautismo del Señor, marcó de manera determinante a Jesús. Fue un acontecimiento único donde la Trinidad se manifiesta, donde la misión de Jesús se hace más explícito y donde la gente reconoce que algo grande está sucediendo. Aquí aparece Cristo como mesías e hijo de Dios que viene  a realizar el programa liberador del Siervo del señor, como profetizó el segundo Isaías (1ra. lectura), y atestiguó posteriormente el apóstol Pedro: “pasó haciendo el bien y curando al os oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (2da. Lectura). A impulsos del Espíritu, cuya fuerza lo ungió en su bautismo, Cristo se entregó apasionadamente a realizar la obra de Dios, la obra del bien, de la justicia y de la liberación del hombre.

            Nuestro bautismo también lleva un gran compromiso en la vida cristiana, somos marcados como hijos de Dios, por el espíritu quien nos da a nosotros conciencia de nuestra adopción filial. Es el sacramento, el punto de partida y comienzo de nuestra existencia como cristianos. En el bautismo somos sumergidos en Cristo y resucitados con él a una vida nueva de Dios. Gracias al bautismo recibimos gracias divinas de Dios para comenzar con las obras de la santidad, somos llamados por Dios para vivir eternamente con él en el cielo. Purificados del pecado original podemos llegar a ser santos. Por tanto, nuestro bautismo, marca un nuevo inicio, una nueva etapa como cristianos.

            Ojalá podamos, celebrar este gran regalo de Dios y poder así comprometernos a una vida santa. Es necesario, despertar, tomar conciencia de nuestra condición de bautizados y ser testigos de la fe y de la esperanza en Cristo. Siempre ha de ser pentecostés bautismal en nuestra existencia cristiana para interiorizar a Dios dentro de nosotros, para recuperar nuestra propia identidad cristiana.

            El bautismo nos señala la dirección del camino hacia Dios, primer paso hacia la meta, una relación cada día más estrecha con nuestro nuevo Padre, sacramento renovado diariamente y cada vez que hacemos la señal de la cruz.

            El bautismo de Jesús que hoy celebramos más que una mirada al pasado es una invitación a renovar diariamente el bautismo en el Espíritu. Es agradecer a  Dios que sigue confiando en sus hijos, es sentirnos que estamos llenos del Espíritu Santo, llamados a servir a Dios y servir a los demás.

 

 ORACIÓN

 

Señor Jesús;

Así te invocaba Pablo VI

y también lo hacemos nosotros:

«Cristo, Tú eres el único Salvador,

nada se puede hacer sin Ti.

Donde Tú no estás, hay oscuridad:

Tú eres la luz del mundo.

Donde Tú no estás,

está la confusión, el odio, el pecado;

Tú eres la Vida.

Tú, el Maestro.

Tú, el Amigo.

Tú, el Buen Pastor.

Tú, el fundamento de la paz.

Tú, la esperanza del mundo.

Tú debes ser nuestro modelo.

Tú, nuestro ideal.

Tú, nuestra fuerza».

Por ser « el Hijo, el amado, el preferido» del Padre,

lo eres todo para nosotros,

que hemos sido bautizados «con Espíritu Santo y fuego».

Te pedimos, Señor Jesús,

reconocerte siempre como «único Salvador»

e imitarte «haciendo el bien» siempre,

porque caminas a nuestro lado,

transformando nuestras vidas.

AMÉN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 12 de Enero de 2015 Lunes 1ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 1,1-6: Dios nos ha hablado por el Hijo

Salmo responsorial: 96: Adorad a Dios, todos sus ángeles.

Marcos 1,14-20: Convertíos y creed en el Evangelio

 

Martes 13 de Enero de 2015Martes 1ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 2,5-12: Dios juzgó conveniente perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación

Salmo responsorial: 8: Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.

Marcos 1,21-28: Enseñaba con autoridad

 

Miércoles 14 de Enero de 2015Miércoles 1ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 2,14-18: Tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser compasivo

Salmo responsorial: 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Marcos 1,29-39: Curó a muchos enfermos de diversos males

 

Jueves 15 de Enero de 2015Jueves 1ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 3,7-14: Animaos, los unos a los otros, mientras dure este "hoy"

Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Marcos 1,40-45: La lepra se le quitó, y quedó limpio

 

Viernes 16 de Enero de 2015Viernes 1ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 4,1-5.11: Empeñémonos en entrar en aquel descanso

Salmo responsorial: 77: No olvidéis las acciones de Dios.

Marcos 2,1-12: El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados

 

Sábado 17 de Enero de 2015 Sábado 1ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 4,12-16: Acerquémonos con seguridad al trono de la gracia

Salmo responsorial: 18: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

Marcos 2,13-17: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores

 

TIEMPO ORDINARIO

 

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  1 Sam 3, 3b-10.19  “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.

Salmo Responsorial  Sal 39  “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.

Segunda lectura  1 Cor 6, 13c-15a. 17-20  “Vuestros cuerpos son miembros de Cristo”.

Evangelio  Jn 1, 35-42  “Vieron donde vivía y se quedaron con Él".

 

DIOS NOS LLAMA SIEMPRE.

            Continuamos con la reflexión dominical,  la liturgia de hoy nos presenta a Dios que sigue llamando e invitando a su seguimiento, es el tema vocacional. La primera lectura nos presenta a Samuel, un adolescente que estaba al cuidado de su tío sacerdote del templo.  Dios se presenta hasta tres veces pronunciando su nombre.  Ante esto, podría haber tomado una actitud indiferente o desinteresado, pero vemos que da una respuesta acogedora, se convence de que es Dios el que le llama. Samuel conoce así los planes de Dios. Esto es para nosotros importante, si escuchamos a Dios podremos saber los planes que tiene para cada uno de nosotros.

            Dios llamó al joven Samuel cuatro veces mientras dormía. Y como no conocía la voz de Dios fue a Elí, el sacerdote, y le dijo: "Aquí estoy, ¿para qué me llamaste? Era la única voz que conocía y quería ponerse a su disposición. Elí le dio esta consigna, si vuelves a ser llamado contesta: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".

            Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le decía se cumplía:"

Dios no llama a tu puerta de tu casa, sino llama en la puerta de tu corazón. Dios sí habla y Todo habla de Dios. No ahogues ni apagues la voz de Dios con tus excusas, con tus mentiras, con tus discursos, con tus pecados.

            En el evangelio Juan Bautista presenta a sus discípulos a Jesús, reconoce que su tarea es dirigirles hacia la presencia del Mesías. Síganlo- dice- Juan.  No sabemos por qué Andrés y su compañero siguieron a Jesús después de ese primer encuentro, tal vez, sus motivos no fueran del todo desinteresados, pero sí sabemos que se quedaron con Él para siempre y sus motivos se fueron purificando con el paso del tiempo.

            ¿Qué buscáis? La verdad es que las preguntas son siempre más importantes que las respuestas. Sus respuestas y las nuestras apuntan casi siempre a objetivos terrenales, de supervivencia. ¿Qué buscamos nosotros, los aquí congregados en el templo?

 

            En un mundo en que prima  la tecnología, donde se multiplican los celulares y computadoras,  cada vez se hace más difícil una comunicación familiar, un diálogo en familia, así  vemos  a la familia reunida pero cada cual con sus respectivas actividades, no hay un diálogo óptimo en la familia, no hay una escucha de los problemas de los hijos, no hay un acompañamiento oportuno en las dificultades.

            La liturgia de hoy nos invita a escuchar, reconocer y seguir al maestro. Juan y Andrés escucharon atentamente a Juan el Bautista que les presenta al cordero de Dios, el cordero que ya no es un  animal, sino Cristo mismo que será dado en sacrificio para salvar a la humanidad.

            “Fueron y vieron donde vivía el Mesías y se quedaron con él”, esto debe ser también nuestra actitud, encontrarnos con el Mesías, donde nuestros corazones quedaran colmados de su presencia, entonces podremos también anunciar su mensaje a otros, invitar para que otros también se acerquen al Maestro. Simón Pedro escuchó a su hermano y también se encontró con Jesús y se quedó con él. Pidamos esto a nuestro Dios, nos dé la gracia de ser acogedores y así escucharle, para conocer sus designios y así podamos servir mejor a los demás.

            Cada uno de nosotros fue llamado de forma distinta; uno a uno fuimos elegidos para formar parte de la comunidad de los cristianos, la experiencia es personal, pero se vive con otros. Y aquí estamos en la comunidad del seguimiento, recordándonos unos a otros, qué un día nos miró y comenzamos el camino. Sigue poniéndote a tiro, sigue buscando, acogiendo, que su música suene dentro y bailaras por las noches debajo de las estrellas, con todos tus amigos, al ritmo del Evangelio. 

 

 ORACIÓN

 

Señor Jesús:

También Juan Bautista nos dice de Ti:

«Éste es el cordero de Dios».

Y necesitamos tener la experiencia de seguirte

para escuchar de tus labios:

«¿Qué buscan?»

Sabes que buscamos el sentido de la vida,

la fuente del amor verdadero,

la luz que despeje nuestros interrogantes...

Debemos «quedarnos contigo»,

descubrir tu mirada comprensiva,

valorar tu ejemplo y entrega...

Nuestra misión, como Andrés nos enseña,

es proclamar: «Hemos encontrado al Mesías».

Sin embargo, lo hacemos de forma incompleta,

porque los cristianos no estamos unidos.

Es verdad que somos herederos de:

- circunstancias históricas,

- protagonismos personales,

- dogmatismos,

- intransigencias...,

pero también nosotros somos responsables de:

- una FE que vacila,

- una ESPERANZA que no se contagia,

- un AMOR que no se compromete...

Ayúdanos, Señor Jesús,

a encontrarte y dejarnos transformar por Ti,

para ser creadores de unidad en la Iglesia. AMÉN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 19 de Enero de 2015 Lunes 2ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 5,1-10: A pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer

Salmo responsorial: 109: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Marcos 2,18-22: El novio está con ellos

 

Martes 20 de Enero de 2015 Martes 2ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 6,10-20: La esperanza que se nos ha ofrecido es para nosotros como ancla segura y firme

Salmo responsorial: 110: El Señor recuerda siempre su alianza.

Marcos 2,23-28: El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado

 

Miércoles 21 de Enero de 2015 Miércoles 2ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 7,1-3.15-17: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

Salmo responsorial: 109: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Marcos 3,1-6: ¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

 

Jueves 22 de Enero de 2015 Jueves 2ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 7,25-8,6: Ofreció sacrificios de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Marcos 3,7-12: Los espíritus inmundos gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios", pero él les prohibía que lo diesen a conocer

 

Viernes 23 de Enero de 2015 Viernes 2ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 8,6-13: Es mediador de una alianza mejor

Salmo responsorial: 84: La misericordia y la fidelidad se encuentran.

Marcos 3,13-19: Fue llamando a los que él quiso y los hizo sus compañeros

 

Sábado 24 de Enero de 2015 Sábado 2ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 9,2-3.11-14: Con su propia sangre, ha entrado en el santuario una vez para siempre

Salmo responsorial: 46: Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.

Marcos 3,20-21: Su familia decía que no estaba en sus cabales

 

 

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Jos 3, 1-5.10  “Los ninivitas se convirtieron de su mala vida”.

Salmo Responsorial  Sal 24  “Señor, enséñame tus caminos”.

Segunda lectura  1 Cor 7, 29-31  “La representación de este mundo se termina”.

Evangelio  Mc 1, 14-20  “Convertíos y creed en el Evangelio".

 

DIOS NOS OFRECE SU REINO.

            Hermanos hoy la liturgia  nos presenta la necesidad de cada hombre, de cada cristiano de dar una respuesta adecuada hacia Dios, una respuesta que tiene que nacer de un corazón limpio, fruto de la conversión, arrepentimiento como nos insta Jesús en el evangelio.

            A veces,  vemos en los programas o en los diversos eventos desafíos u ofrecimientos y cómo unos ganan y a veces nos decimos. “eso no es para mí”, parece que nos quedamos en lo negativo, nos alegramos solo del logro de los otros.  Esto mismo podemos muchas veces pensar con respecto a la vocación de los primeros apóstoles, cómo Jesús llamó a Simón, Andrés, Santiago y Juan, y dejarlo como algo que pasó y que solo ellos han sido los indicados. Hermanos, hoy en día sigue el Señor llamándonos, sigue pronunciando nuestros nombres, sigue invitándonos a dar  todo nuestro ser a causa del reino de Dios. Pero nos parecemos como aquellos niños,  que se hacen que no escuchan. Sus padres, les dirigen la palabra pero los chicos siguen jugando aunque haya resonado en los oídos la voz de sus padres no quieren escuchar porque siguen entretenidos en sus juegos. 

            Para que podamos escuchar hermanos, como nos dice la primera lectura (Jon 3,1-5.10) es necesario una disposición, una purificación de nuestra vida, una conversión profunda que nos lleve a dar prioridad a lo divino.

            Si Jonás con su obediencia a Dios y su predicación movió el corazón de los ninivitas, la Palabra de Dios encarnada ha de tener mayor fuerza y capacidad de conversión. El cristiano se sabe elegido por Dios, no para encerrarse en sí mismo, sino para compartir los privilegios propios de hijo de Dios y heredero de su gloria. Una conversión no solo por costumbre, sino que conlleve una renovación interior, un hábito que ayude a vivir en profundidad el mensaje divino.

            Para que podamos sentirnos llenos de Dios, llenos del reino de Dios, demos vivir el arrepentimiento, así podremos aprovechar el reino de Dios.

Debemos saber que Jesús no es un mito, algo que ya pasó, sino que alguien vivo, presente. Jesús es el Señor que transforma la vida de sus seguidores para que transformen la vida de otros muchos hermanos.

            A Pedro, Andrés, Juan y Santiago, pescadores en el lago de Genesaret, Jesús le dijo: seguidme, dejad las redes, y conmigo seréis “pescadores de hombres”, expresión que es la quintaesencia de la evangelización.

            Como se ve, la vocación significa la llamada del hombre por parte de Dios. Dios llama al cumplimiento de tareas que asigna al hombre y, al llamarlo, le manda tener confianza de que llegará a realizar su misión. Así fue precisamente en el caso de Jonás, que incluso quería huir de la llamada de Dios, juzgando que era superior a sus fuerzas. Los hijos de Jonás y de Zebedeo, llamados junto al mar de Galilea, siguieron muy gustosamente a Cristo. Sin embargo, es sabido que en el camino de su vocación apostólica les esperaban diversas pruebas a cada uno de ellos.

            Al tema de la “vocación” se refieren también las palabras del Salmo de la liturgia de hoy: “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas. Haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador” (Sal 25, 4-5).

            Que podamos prestar atención y disponer nuestra mente y corazón para escuchar la llamada de Jesús que nos invita a seguirle con nuestra vida renovada.

 

 ORACIÓN

 

Señor Jesús:

Iniciaste la proclamación del Evangelio

con estas palabras significativas:

- «SE HA CUMPLIDO EL PLAZO»;

* se han hecho realidad las promesas,

* ha llegado el momento de la verdad,

* se trata de empezar a caminar contigo...

- «ESTÁ CERCA EL REINO DE DIOS»:

* ha comenzado en Ti la salvación,

* no hay que esperar a un futuro,

* se trata de comprometerse ya ahora...

- «CONVIÉRTANSE»:

* reconozcamos que somos pecadores,

* abrámonos a la gracia que nos regalas,

* comportémonos como «hombres nuevos...»

- «CREAN LA NUEVA NOTICIA»:

* tu mensaje es vida y esperanza,

* el Evangelio nos saca de nuestras «oscuridades»,

* vale la pena fiarse de Ti y obedecerte...

A partir de estos presupuestos,

también resuena en nosotros tu invitación:

«VENGAN CONMIGO Y LES HARÉ

PESCADORES DE HOMBRES».

Ayúdanos, Señor Jesús,

a SEGUIRTE y a dejar las REDES que nos impiden:

- estar ACTIVOS en el apostolado,

- ser CONSTRUCTORES del Reino de Dios,

- salir del pecado y acoger la GRACIA,

- transmitir con ilusión el EVANGELIO. AMÉN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 26 de Enero de 2015 Santos Timoteo y Tito

 

2Timoteo 1,1-8: Refrescando la memoria de tu fe sincera

Salmo responsorial: 95: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Lucas 10,1-9: La mies es abundante y los obreros pocos

 

Martes 27 de Enero de 2015 Martes 3ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 10,1-10: Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Marcos 3,31-35: El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre

 

Miércoles 28 de Enero de 2015 Miércoles 3ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 10,11-18: Ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados

Salmo responsorial: 109: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Marcos 4,1-20: Salió el sembrador a sembrar

 

Jueves 29 de Enero de 2015 Jueves 3ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 10,19-25: Llenos de fe, mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos;

fijémonos los unos en los otros, para estimularnos a la caridad

Salmo responsorial: 23: Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Marcos 4,21-25: El candil se trae para ponerlo en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros

 

Viernes 30 de Enero de 2015 Viernes 3ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 10,32-39: Soportasteis múltiples combates. No renunciéis, pues, a vuestra valentía

Salmo responsorial: 36: El Señor es quien salva a los justos.

Marcos 4,26-34: Echa simiente, duerme, y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo

 

Sábado 31 de Enero de 2015 Sábado 3ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 11,1-2.8-10: Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios

Interleccional: Lucas 1: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.

Marcos 4,35-41: ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

 

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Deuteronomio 18,15-20: Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca

Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

1Corintios 7,32-35: La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos

Marcos 1,21-28: Enseñaba con autoridad

 

HABLABA CON MUCHA AUTORIDAD.

 

            Vemos en la liturgia cómo Dios elige a sus mensajeros y les va enviando al mundo para que con su ejemplo y perseverancia puedan anunciar y enseñar los caminos de Dios. Es el profetismo, los llamados de Dios, consagrados a la tarea de esta misión en medio de un pueblo que se ha apartado de su Dios.

           Hablar enseñar no es tan fácil, vemos en campañas políticas, o discursos la presencia de innumerables personas, de mucha convocatoria, pero no siempre tiene un final feliz, muchos se retiran con un aire de lo haber obtenido lo que pensado, muchas veces la gente se disgrega en medio del discurso o a veces termina en protestas.

            A Jeremías lo tachan de traidor a la patria, lo rechazan y se burlan de él. La gente se vuelve enemiga de los profetas porque éstos denuncian el mal y se niegan a participar en el pecado de todos. Muchos rechazan su palabra, las autoridades los ven como un estorbo y buscan eliminarlos. Es lo que le sucedió a Juan Bautista, a Jesús, a Mons. Romero…

            La misión de un profeta también, no era tan fácil, muchas veces fueron rechazados, o difamados a causa de los mensajes divinos. Porque ellos, noo  siempre anunciaron lo que la gente esperaba.

            Vemos en el evangelio a Cristo que habla no como los rabinos que comentaban la escritura a base de citar autoridades y de leyes, el estilo de Jesús al enseñar era liberador, era el anuncio de una buena noticia para los sencillos. Naturalmente, la gente captó la diferencia; por eso le entusiasmaba, “porque no enseñaba como los letrados sino con autoridad”

            Es la autoridad que viene del carisma y no del poder; por esa autoridad optó Jesús. El poder se da y se quita a dedo por los votos, pero la autoridad se gana a pulso, se merece y se goza. Tener autoridad supone tener carisma. Éste era el punto fuerte de Jesús, quien por otra parte, había renunciado a todo poder para sí y los suyos: “El que quiera ser primero entre ustedes se haga el último y el servido de todos. Igual que el Hijo del hombre que no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos” (Mc 10,44).

Jesús buscaba a los de abajo, a los pecadores, a los olvidados, a los poseídos. Los de arriba no necesitaban a Dios.

            Tenía y tiene autoridad sobre los espíritus malos.

            Aquel sábado, Jesús fue interrumpido por uno de los presentes en la sinagoga, por uno que tenía un espíritu malo, por uno que tenía la enfermedad del pecado.

            El que está empecatado no escucha la Palabra de Dios, se siente amenazado por Dios, sabe que Dios quiere su conversión, quiere estar presente en su vida, quiere su conversión y quiere arrojar fuera el espíritu malo, el pecado.

            El pecado es la enfermedad del cristiano.

            Al comienzo de la eucaristía, nosotros nos ponemos bajo la mirada de Dios y confesamos los pecados y le gritamos a Jesucristo: Señor ten piedad, Cristo ten piedad, Señor ten piedad.

            Lo hemos dicho tantas veces que ya ni nos damos cuenta, no creemos lo que decimos y nos quedamos tan anchos.

            Ese momento de perdón es vital para celebrar con limpieza y con gozo en el corazón la eucaristía.

            Cada uno de nosotros somos ese hombre, presente en la sinagoga, que tiene un espíritu malo, el espíritu de la ira, del rencor, de la lujuria, del egoísmo, de la indiferencia, de la tibieza...

            Ninguno de nosotros tenemos dentro el demonio, pero sí estamos habitados por espíritus malos y mundanos. Que reconocen al Salvador, y si verdaderamente nosotros escuchamos la voz de Dios mediante la conversión podremos también sentirnos aliviados, libres de las ataduras del poder del mal.

            Creo que podemos ver que lo importante no es solamente saber el nombre de Jesús.  Hasta el diablo sabe su nombre.  Lo importante es estar en su presencia; escuchar sus palabras; ver sus obras; quedar asustados por su mensaje; y al final reconocerle como el Mesías.  Hay que tener una relación con Jesús, por medio de oración, de estudio, y más que todo, por medio de la Santa Comunión.  No es solamente venir a la misa y estar presente.  Hay que entrar en la presencia del Señor con el corazón abierto y la mente lista para aprender ideas nuevas.

 

            También podemos aprender que por más que aprendemos de autores espirituales y teólogos, es importante meditar las palabras de Jesús en silencio, porque Jesús enseña con autoridad.  Su mensaje es sencillo;  hay que amar a Dios con todo el corazón, y hay que amar al prójimo.    Más que entendemos este mensaje, mejor podemos contestar la pregunta clave del Evangelio, “¿Quién es este Jesús de Nazaret?’

 

ORACIÓN

Señor Jesús:

Quienes te observaban y te escuchaban

“se quedaban asombrados de tu enseñanza,

porque no enseñabas como los letrados,

sino con autoridad”.

También esperas, hoy, de nosotros

un testimonio alegre y valiente que llegue

a “la comarca entera”, eso es, a todos los hombres:

* por unas OBRAS, que autentifiquen la FE;

* por una VIDA ESPIRITUAL, que dignifique la VIDA HUMANA;

* por un EJEMPLO, que demuestre unas ACTITUDES MORALES;

* por una ORACIÓN, que exprese un COMPROMISO;

* por una CONSTANCIA, que garantice la FIDELIDAD;

* por una ESPERANZA, que supere las DIFICULTADES;

* por un SERVICIO, que concrete el AMOR;

* por una VOCACIÓN, que permita la ENTREGA...

Cuando actuemos así,

haremos realidad en el mundo

la NOVEDAD Y LIBERTAD del Evangelio,

que hará salir de nuestras vidas

el «espíritu inmundo» que nos esclaviza y paraliza.

Ayúdanos, Señor Jesús,

a no ser «letrados» que buscan:

la apariencia, el destacar, el interés personal...

sino verdaderos «PROFETAS entre los hermanos».  AMÉN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 02 de Febrero de 2015 Presentación del Señor

 

Malaquías 3,1-4: Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis

Salmo responsorial: 23: El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

Hebreos 2,14-18: Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Lucas 2,22-40: Mis ojos han visto a tu Salvador

 

Martes 03 de Febrero de 2015 Martes 4ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 12,1-4: Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos

Salmo responsorial: 21: Te alabarán, Señor, los que te buscan.

Marcos 5,21-43: Contigo hablo, niña, levántate

 

Miércoles 04 de Febrero de 2015 Miércoles 4ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 12,4-7.11-15: El Señor reprende a los que ama

Salmo responsorial: 102: La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

Marcos 6,1-6: No desprecian a un profeta más que en su tierra

 

Jueves 05 de Febrero de 2015 Jueves 4ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 12,18-19.21-24: Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo

Salmo responsorial: 47: Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo.

Marcos 6,7-13: Los fue enviando

 

Viernes 06 de Febrero de 2015 Viernes 4ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 13,1-8: Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre

Salmo responsorial: 26: El Señor es mi luz y mi salvación.

Marcos 6,14-29: Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

 

Sábado 07 de Febrero de 2015 Sábado 4ª semana de tiempo ordinario

 

Hebreos 13,15-17.20-21: Que el Dios de la paz, que hizo subir de entre los muertos al gran Pastor, os ponga a punto en todo bien

Salmo responsorial: 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.

Marcos 6,30-34: Andaban como ovejas sin pastor

 

 

V DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura ● Job 7, 14.6-7 ● “Mis días se consumen sin esperanza”.
● Salmo Responsorial ● Sal 146 ● “Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados”.
● Segunda lectura ● 1 Cor 9, 16-19.22-23 ● “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!”.
● Evangelio ● Mc 1, 29-39 ● “Curó a muchos enfermos de diversos males".

 

 JESÚS NOS SANA

 

            La liturgia de hoy nos presenta a Jesús venciendo  con su poder divino todos los males del alma y del cuerpo, esto va  relacionado también con la primera lectura (Job 7) donde vemos a Job que a pesar de la situación dolorosa que le ha tocado vivir mantiene la esperanza y la confianza en Dios. Es un hombre que nos da ejemplo de paciencia y confianza en Dios a pesar de la situación adversa que puede golpearnos.

            A menudo, se ve en nuestra sociedad, cómo la gente va en pos de grupos y personas que a simple vista devuelven la salud a los enfermos, a veces acuden también a prácticas no tan religiosas como los baños de florecimiento, o las mesadas y otras prácticas; en los campos sigue practicándose costumbres antiguos que supuestamente conceden la salud o la buena suerte.

            Efectivamente la enfermedad es una limitación, muchas  veces dolorosa, que impide una actividad normal. Vemos a Jesús que visita a la suegra de Pedro que está enferma. Estar enferma en ese entonces era signo del pecado, y eran muchas veces vista como impura y no estaba permitido acercarse demasiado. Pero Jesús se acerca le tocó de la mano y la levantó y la fiebre la dejó. Tocar al enfermo tiene mucha importancia, es signo de solidarizarse, es vencer cualquier prejuicio que pueda haber. Cuantas veces vemos a personas postradas en camas, en los hospitales, enfermos muchas veces con enfermedades muy contagiosas que dan un cierto recelo, temor al contagio.  Jesús no es de los que actúa a distancia. Jesús, primero, se acerca tanto a nosotros que se hace uno de nosotros y luego no es de los que vive a distancia y a actúa sin contagiarse. Al contrario, Jesús no solo cura y sana, sino de los que entran en contacto con la realidad del hombre. Le dicen que la suegra de Simón está con fiebre. No hace falta que le digan que vaya y la cure. Él mismo se acerca a ella y “la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”.

            ¡Cuán importante es el gesto de que “tocar y coger de la mano!

            ¡Qué importantes son las manos para hacer sentir a los demás nuestra proximidad! ¡Qué importantes son las manos para expresar nuestros sentimientos humanos y sentir que el que sufre no nos es ajeno! Desde ese día, tengo la manía de que cuando alguien se me acerca, lo primero que hago es alargar mi mano y tomar la del otro.

            Porque el sufrimiento humano es tan controversial, el Papa Juan Pablo II tocó el tema con frecuencia, sobre todo en sus visitas a los enfermos, a quienes exhortaba a ofrecer sus sufrimientos por el bien y la santificación propia y de los demás.  Y en 1984 nos escribió su Encíclica “Salvifici Doloris” sobre el tema.  Allí nos dice, basado en muchos textos de la Sagrada Escritura: “Todo hombre tiene su participación en la redención.  Cada uno está llamado también a participar en ese sufrimiento por medio del cual se ha llevado a cabo la redención... Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención.  Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo”  (JP II-SD #19).

            Tal vez no estemos enfermos físicamente pero podemos sufrir muchas veces enfermedades que nos alejan de Dios, situaciones de pecado, frialdad, indiferencia que nos alejan de nuestro creador y de los hermanos. Necesitamos que Jesús nos toque la mano y nos levante, diciendo: “levántate”. Para ello pidamos con confianza, hoy que estamos celebrando por los enfermos que todos podamos sentir esa presencia sanadora de nuestro Salvador, para servirle mejor y servir a nuestros hermanos, como lo hizo la suegra de Simón Pedro.

 ORACIÓN

 Señor Jesús:

Los apóstoles te dicen en el evangelio de hoy:

«TODO EL MUNDO TE BUSCA».

Y es ésta una afirmación verdadera,

porque todos necesitamos de Ti:

* los creyentes, porque das sentido a nuestras vidas;

* los ateos, porque se han encerrado y les falta luz para descubrirte;

* los indiferentes, porque se han acomodado en sí mismos;

* los infieles, porque no han tenido oportunidad de conocerte...

Todos te buscamos, consciente o inconscientemente,

pero no siempre te encontramos,

porque nos falta quedarnos deslumbrados por muchas cosas,

que nos impiden reconocer, como Job,

que la vida entera es corta y frágil,

tendida noche sin verdadero amanecer,

si no nos abrimos a la fe y a la confianza en Ti.

Señor Jesús:

«Curaste a muchos enfermos de diversos males»,

y depositaste en nosotros la responsabilidad

de asumir esa tarea solidaria, que te hace presente en el mundo.

Queremos asumir el compromiso como creyentes

de erradicar tantas «hambres» que nos rodean:

* POBREZAS Y CARENCIAS materiales, culturales y espirituales;

* INJUSTICIAS Y DESIGUALDADES de todo tipo,

* EGOÍSMOS Y SOLEDADES afectivas...

Ayúdanos a que te encuentren en los creyentes,

porque compartimos lo que somos y tenemos con los demás.

AMÉN.

 LA PALABRA DE DIOS ALIMENTO DE NUESTRA ALMA

 

Lunes 09 de Febrero de 2015Lunes 5ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 1,1-19: Dijo Dios, y así fue

Salmo responsorial: 103: Goce el Señor con sus obras.

Marcos 6, 53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos

 

Martes 10 de Febrero de 2015 Martes 5ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 1,20-2,4a: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza

Salmo responsorial: 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Marcos 7,1-13: Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres

 

Miércoles 11 de Febrero de 2015 Miércoles 5ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 2,4b-9.15-17: El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén

Salmo responsorial: 103: Bendice, alma mía, al Señor.

Marcos 7,14-23: Lo que sale de dentro es lo que hace impuro el hombre

 

Jueves 12 de Febrero de 2015 Jueves 5ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 2,18-25: Dios presentó la mujer al hombre. Y serán los dos una sola carne

Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor.

Marcos 7,24-30: Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños

 

Viernes 13 de Febrero de 2015 Viernes 5ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 3,1-8: Seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal

Salmo responsorial: 31: Dichoso el que está absuelto de su culpa.

Marcos 7,31-37: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

 

Sábado 14 de Febrero de 2015 Sábado 5ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 3,9-24: El Señor lo expulsó del jardín de Edén, para que labrase el suelo

Salmo responsorial: 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

Marcos 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha

 

VI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura ● Lev 13, 1-2.44.46 ● “El leproso tendrá su morada fuera del campamento.

Salmo Responsorial ● Sal 31 ● “Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación”

Segunda lectura ● 1 Cor 10, 31-11,1 ● “Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo”.

Evangelio ● Mc 1, 40-45 ● “La lepra se le quitó, y quedó limpio".

 

JESÚS NOS PURIFICA

 

            Estamos en el sexto domingo del Tiempo Ordinario; hoy la liturgia nos presenta que Dios tiene un poder muy grande, es capaz de purificar, sanar y devolver la alegría a todos.

            La lepra era una enfermedad que no tenía curación, el leproso era considerado impuro, despreciado por la sociedad, tenía que vivir en las afueras de la ciudad. Las molestias de la lepra hacían que la persona fuera considerada indigna para participar en el culto. El sacerdote debía declarar que una persona había sido infectada de lepra y también era potestad suya declarar que había sido curada. Las prescripciones del libro del Levítico eran cumplidas con exactitud. En el evangelio vemos que Jesús tiene un encuentro con un leproso. Un leproso no debía acercarse a una persona sana ni ésta acoger. Jesús en cambio deja que el leproso le hable, mostrando así que el reino de Dios y la salvación no conocen confines.

            "Si quieres, puedes limpiarme», dice el leproso a Jesús. El enfermo reconoce el poder de Jesús, que es poder para curar/o. Entonces Jesús, compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero: queda limpio». La acción de Jesús liberó a un hombre segregado y marginado, privado del culto y de la vida social. Las palabras «Quiero: queda limpio» expresan el querer más profundo de Jesús: Él quiere salvar a todos, quiere destruir todo lo que impide que la vida del hombre sea feliz. Dios quiere que todo hombre, sanado  de lo que le impide relacionarse con su Señor, pueda vivir en comunión verdadera con él.

            Jesús le manda que vaya donde el sacerdote para que el hombre curado sea readmitido a la comunidad cultual, y además le manda callar. El hombre sanado, en cambio, no puede callar. Siente la exigencia de anunciar a todas las bondades y el amor salvador de Dios que él encontró en Jesús. Que la experiencia del leproso sea también la nuestra. Que cada uno de nosotros seamos capaces de presentamos ante Jesús pidiendo que nos limpie, que nos libere de lo que  nos impide ser felices en verdad, que nos libre del pe-
cado y luego seamos evangelizadores, testigos alegres del amor del Señor.

            Es muy conmovedor la película del P. Damian de Veuster, donde a imitación de Cristo se identifica con los leprosos, había entrado sano a la isla maldita, y comenzó a ganarse a los mas despreciados de la sociedad, pudo ayudarnos, limpiarlos, dirigirlos a Dios y finalmente contagiado por la lepra tuvo que ofrecer su vida en oblación.

            También nosotros queremos dialogar con Jesús, queremos ser escuchados porque necesitamos su palabra, su presencia sanadora, sus mensajes y sus enseñanzas, pero para ello se requiere oración constante, meditación.

            Jesús no solo se atreve a tocar al enfermo, sino que además lo sana y lo integra a la comunidad, dice: “vete y preséntate al sacerdote”. “Para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés”. Es esta, una intervención social modélica, pero sobre todo una intervención  de salvación.

            Jesús le dice: “No se lo digas a nadie. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones”, provocando lo que temía: de todas parte vendrán a buscar sus milagros, pero sin la fe de aquel hombre. Lo único importante es la de fe, el milagro es algo accidental en la vida cristiana. Cada uno de nosotros también puede tener cierta lepra interior que nos deforma y nos aparta de los hermanos, no somos “los puros”. Querer curarse es la condición para acercarnos a Jesucristo y a toda la comunidad, la oración es simple: Si quieres… puedes limpiarme.

 ORACIÓN.

Señor Jesús:

También nosotros necesitamos ser PURIFICADOS

de distintos males que nos esclavizan, como:

- el MATERIALISMO, que nos hace pragmáticos;

- el CONSUMISMO, que nos hace  competitivos,

- la TACAÑERÍA, que nos hace egoístas;

- la INERCIA, que nos hace pasivos;

- la DOBLEZ, que nos hace superficiales;

- la DUREZA, que nos hace intransigentes;

- la AMBIGÜEDAD, que nos hace oportunistas;

- la MENTIRA, que nos hace falsos;

- la PRESUNCIÓN, que nos hace malpensados;

- la IMPUREZA, que nos hace hedonistas;

- el CÁLCULO, que nos hace egocéntricos;

- la DUDA, que nos hace indecisos...

Porque deseamos estar PURIFICADOS por.

- la apertura a lo ESPIRITUAL,

- la capacidad de COMPARTIR,

- la actitud de GENEROSIDAD,

- la disponibilidad para CRECER,

- la posibilidad de ser TRANSPARENTES,

- el esfuerzo de comportarme con SINCERIDAD,

- la exigencia de actuar con COHERENCIA,

- el realismo de defender la VERDAD,

- la ilusión de tener ESPERANZA,

- la constancia de comportarse en CASTIDAD,

- el compromiso de conseguir CONFIANZA,

- la claridad de conseguir la FE

 

 ALIMENTANDO NUESTRA ALMA CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 16 de Febrero de 2015 Lunes 6ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 4,1-15.25: Caín atacó a su hermano Abel y lo mató

Salmo responsorial: 49: Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.

Marcos 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

 

Martes 17 de Febrero de 2015 Martes 6ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 6,5-8;7,1-5.10: Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado

Salmo responsorial: 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Marcos 8,14-21: Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes

 

TIEMPO DE CUARESMA

 

Miércoles 18 de Febrero de 2015 Miércoles de Ceniza

 

Joel 2,12-18: Rasgad los corazones y no las vestiduras

Salmo responsorial: 50: Misericordia, Señor: hemos pecado.

2Corintios 5,20-6,2: Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable

Mateo 6,1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará

 

Jueves 19 de Febrero de 2015 Jueves después de Ceniza

 

Deuteronomio 30,15-20: Hoy te pongo delante bendición y maldición

Salmo responsorial: 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Lucas 9,22-25: El que pierda su vida por mi causa la salvará

 

Viernes 20 de Febrero de 2015 Viernes después de Ceniza

 

Isaías 58,1-9a: El ayuno que quiere el Señor

Salmo responsorial: 50: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.

Mateo 9,14-15: Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán

 

Sábado 21 de Febrero de 2015 Sábado después de Ceniza

 

Isaías 58,9b-14: Cuando partas tu pan con el hambriento..., brillará tu luz en las tinieblas

Salmo responsorial: 85: Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.

Lucas 5,27-32: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan

 

 

 

 I DOMINGO DE CUARESMA

Gen 9,8-15: Pacto de Dios con Noé después del diluvio.

Sal 24. Tus sendas Señor, son misericordia y lealtad.

1 Pe 3,18-33: Aquello fue un símbolo del bautismo que os salva.

Mc 1,12-15: Tentaciones  del desierto. Anuncio del Reino y conversión.

 

CRISTO NOS TRAJO LA SALVACIÓN

            Con el Miércoles de Ceniza, donde el sacerdote nos ha recordado que no somos eternos sino  frágiles, temporales; hemos dado comienzo al tiempo cuaresmal caracterizado por la conversión y el cambio de vida, que nos conduzca hacia la pascua eterna.

            Cuaresma un tiempo de escucha de la palabra de Dios, de oración, de renovación bautismal, de conversión al Señor y de amor a los hermanos. La figura de Jesús en el desierto que vence las tentaciones de Satanás y lo que nos recuerda: “conviértanse y crean en el evangelio” nos anima para acoger la gracia de la conversión de nuestros corazones.

            El color  morado signo de penitencia, nos ayudará  a vivir este tiempo acercándonos a la purificación de nuestros corazones. .

            La experiencia de sentirnos tentados, inducidos al mal, solicitados por lo que no es bueno es una experiencia de la vida diaria. Estas tentaciones tienen mucha fuerza y se presentan muy atractivas, novedosas, placenteras, apetitosas, pero una vez cedido, se levantan en nuestra contra, deja el corazón amargo, otras veces llena de heridas, a veces las buenas relaciones se aceleran, hasta la misma creación gime de dolor –nos dice san Pablo- son las consecuencias del pecado. ¿Pero quién no se ha sentido alguna vez atraído hacia el mal? ¿Quién no ha experimentado la tentación? Hoy Jesús nos da una gran enseñanza para cada uno de nosotros, Él como hombre perfecto también quiso ser probado con las tentaciones, saliendo victorioso  de la experiencia. Son tres las tentaciones de Jesús que en definitiva se reducen a huir del plan de Dios, a huir del camino de la cruz, buscando una vida cómoda, satisfaciendo las fragilidades humanas. Cristo el nuevo  Adán en el desierto alimentado por la oración vence las tentaciones.

            Nos dice Santa Teresa: “cuando un alma se entrega a Dios busca el silencia, pero este se la hace  pesado porque nos canta muchas verdades que no siempre queremos escuchar, e inmediatamente el alma vuelve a buscar consuelo en las criaturas y lo divino se le hace insípido, aburrido”. También Don Bosco decía que el demonio atrae a los jóvenes diciéndoles que la muerte está lejana y que las cosas de Dios son aburridas.

            La salvación que Cristo ofrece  está prefigurada en la alianza que Dios realizó con Noé y su familia después del diluvio mediante el arco iris. El arca de Noé, arca de salvación, prefigura el bautismo, del que trata la segunda lectura, y por el cual el cristiano participa de la salvación que Jesucristo ha traído a los hombres mediante su muerte. Necesitamos salvación. Si miramos con sinceridad nuestra vida, descubriremos unas fuerzas, unos impulsos que quieren dominarnos y  llevarnos al mal, impidiéndonos realizar el bien que deseamos. Necesitamos al redentor. Mirémosle a Él, aprendamos de Él, imitemos su fidelidad al Padre y experimentaremos  el amor salvador de Dios.

            Siguiendo el estilo, el talante y las actitudes de Jesús en el desierto, renaceremos a la vida nueva y a la alianza filial con Dios que supone el bautismo. Tal conversión partirá del interior de la persona, porque del corazón del hombre brota todo el mal que hace inhabitable nuestro mundo. Jesús lo dijo: de dentro del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, difamaciones, adulterios, codicias, fraudes, desenfrenos, envidias, difamación, orgullo y frivolidad (Mc 7,21)

            Que esta cuaresma podamos cada uno de nosotros acercarnos al manantial de la gracia, podamos convertirnos y vivir una vida según el designio de Dios.

 

ORACIÓN

 

Señor Jesús:

«Tú llamas a todos los hombres

para que se conviertan y crean en el Evangelio.

Ofreciendo tu vida en la cruz,

nos has librado del pecado y de la muerte

y nos has dado un CORAZÓN NUEVO,

para que vivamos como Tú»,

éste es el sentido de la Cuaresma que estamos iniciando.

Para vivir esta actitud de CONVERSIÓN,

te pedimos, llenos de confianza:

«Perdónanos, Señor,

las veces que no hemos valorado tus dones

y las que no hemos aceptado nuestras limitaciones.

Acéptanos con nuestras debilidades y errores.

Haz que, con tu perdón, seamos mejores de lo que somos.

Y que, reconciliados contigo,

seamos instrumentos de reconciliación

entre familiares y amigos».

Queremos, Señor Jesús, CREER LA BUENA NOTICIA,

y, por eso, te suplicamos con confianza:

«Te pedimos, Señor, que estés a nuestro lado,

que nos ayudes a valorar el tiempo en Cuaresma

y a descubrir en nosotros los signos de tu gracia.

Danos tiempo, Señor, para reflexionar y orar,

para escuchar y perdonar, para dar y recibir,

para recordar y soñar.

Y sobre todo, Señor,

danos tiempo para amar».

AMEN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 23 de Febrero de 2015  Lunes 1ª semana de Cuaresma

 

Levítico 19,1-2.11-18: Juzga con justicia a tu conciudadano

Salmo responsorial: 18: Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

Mateo 25,31-46: Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis

 

Martes 24 de Febrero de 2015 Martes 1ª semana de Cuaresma

 

Isaías 55,10-11: Mi palabra hará mi voluntad

Salmo responsorial: 33: El Señor libra de sus angustias a los justos.

Mateo 6,7-15: Vosotros rezad así

 

Miércoles 25 de Febrero de 2015 Miércoles 1ª semana de Cuaresma

 

Jonás 3,1-10: Los ninivitas se convirtieron de su mala vida

Salmo responsorial: 50: Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.

Lucas 11,29-32: A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás

 

Jueves 26 de Febrero de 2015 Jueves 1ª semana de Cuaresma

 

Ester 14,1.3-5.12-14: No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor

Salmo responsorial: 137: Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.

Mateo 7,7-12: Quien pide recibe

 

Viernes 27 de Febrero de 2015 Viernes 1ª semana de Cuaresma

 

Ezequiel 18,21-28: ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Salmo responsorial: 129: Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?

Mateo 5,20-26: Vete primero a reconciliarte con tu hermano

 

Sábado 28 de Febrero de 2015 Sábado 1ª semana de Cuaresma

 

Deuteronomio 26,16-19: Serás el pueblo santo del Señor

Salmo responsorial: 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Mateo 5,43-48: Sed perfectos como vuestro Padre celestial

 

 

 

II DOMINGO DE CUARESMA

Primera lectura  Gn 22, 1-2.9-13.15-18  “Te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes".

Salmo Responsorial  Sal 115  “Tus sendas, Señor son misericordia y lealtad para lo que guardan tu alianza”.

 Segunda lectura  Rm 8, 31b-34  “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”.

 Evangelio  Mc 9, 2-10  “Este es mi Hijo, el Amado, escuchadle".

 

EL MESÍAS QUE SUFRE

        Comenzamos la 2da. Semana del tiempo cuaresmal, si el domingo anterior nos hablaba de un Mesías que derrotaba al enemigo, venciendo las tentaciones, hoy nos habla del mismo Mesías pero que no es triunfalista, sino un Mesías sufriente, un Mesías que es traicionado hasta morir.  El pueblo judío esperaba un Mesías más político, líder del pueblo que les lleve a una autonomía de Roma, mediante la lucha, un Mesías en definitiva gobernante de su pueblo. No fue así la actitud ni la persona de Jesús, no le interesan los cargos o victorias sobre los demás, su vida y la de sus seguidores está cargada de dolores, sufrimientos y persecuciones.  Hoy Jesús asciende al Tabor donde se le hace presente a sus discípulos la gloria celestial, una experiencia inigualable para los discípulos. Jesús afirma que esto será realidad pero al final de los tiempos y para ellos hay que pasar por la cruz. Sus seguidores del Hijo de Dios tendrán  que sufrir también muchas pruebas; los discípulos al principio no podían entender. ¿Sufrir nosotros?  Pero si de verdad iban a seguir a Cristo tendrían que participar del sufrimiento y de la muerte. No hay otra forma. El que piensa que puede salvar su vida, la perderá. El que dé su vida por Dios la disfrutará de la eterna. Qué distintos son los valores divinos a los de este mundo.

        Esto ha sido la realidad en la vida de sus seguidores a lo largo de la historia hasta el día de hoy. Cristianos que por su fe son perseguidos, torturados, maltratados e incluso llevados a la muerte. Repiten con San Pablo ¿Quién nos apartará del amor de Dios? la muerte, el dolor el sufrimiento? En todo esto vencemos fácilmente.

        La Transfiguración es una llamada a vernos nosotros en nuestra Transfiguración llevada a cabo en nosotros por el Espíritu que nos hace hombres nuevos. Se trata de ese cambio interior que se opera en nosotros por la gracia del Resucitado y por la presencia del Espíritu que nos renueva y nos hace hombres nuevos.

        Un cambio, por otra parte, que no queda en nosotros sino que tiene que ser percibido por los demás y tiene que ser como una invitación a que los demás se sientan atraídos por Jesús. Que esta cuaresma, seamos luz para nuestros hermanos, guía para los demás.

        Ver la transfiguración es como estar en la cima de una montaña desde donde se contemplan las maravillas del mundo, donde uno se siente cercano al cielo.

        Subir la montaña de la Cuaresma es admitir y valorar críticamente nuestra vida que necesita conversión y cambio. Pero al mismo tiempo esta historia de la transfiguración en lo alto de la montaña nos anima a estar despiertos para ver las horas y momentos en que se nos abre el cielo, sale el sol, o nos iluminan las estrellas. El que ha subido al monte puede recordar agradecido muchas experiencias, que se nos dan en nuestra vida como un regalo del cielo. Se impone la belleza, mirar desde allí los valles, contemplar y después saber que hay que desandar el camino hacia la vida cotidiana. Habrá que subir con frecuencia para estar con Él, escucharle y renovar las fuerzas para nuestro camino. Subir y bajar, ese es el camino. En este camino de conversión Dios nos ofrece la luz y el consuelo que animan nuestros corazones.

        Es la fe y el amor que nos moverá en este tiempo de cuaresma a contemplar a Jesús y comenzar a seguirle así como lo hizo Abraham en la Primera lectura; había recibido con gozo la llegada de Isaac su único hijo, ahora Dios le pedía que sacrifique,  le costó a Abraham, pero iba a hacerlo, ha sido grande la fe y su amor hacia Dios. Esto mismo ha sido recompensado por Dios,  su hijo a sido devuelto, y ha sido ratificado sus promesas de salvación.

        Todo esto pueda servirnos para asumir  con más consciencia nuestra fe  en este tiempo de cuaresma, acercarnos más al Mesías pedirle que nos aumente la fe y el amor; pues, cuantas veces en nuestra vida pudimos haber sacrificado  algo para seguir al Mesías pero no lo hicimos por buscar nuestras preferencias o intereses propios.

 

ORACIÓN.

(Tomado del libro “Oraciones del ciclo A del P. Vicente Folgado”

 Señor Jesús:

Un obispo español nos dice:

«El mundo de la increencia exige hoy militantes creyentes
con más fuerza que en otros tiempos.
En otras etapas la evangelización la hacían,
prácticamente en exclusiva, los predicadores presbíteros.
Hoy el pulpito más amplio está en el taller o en la mina,
en la oficina o en la escuela, en el mar,
en el mundo de los jóvenes y de los niños,
en el barrio de la asociación de vecinos
o en las organizaciones sociales.

Como está también en apoyar el sentido misionero de la parroquia
y en formar en ella militantes cristianos
cada día más responsables».
Hacen falta creyentes convencidos,
que proclamen con sus palabras y con sus obras;

«Tú eres el Mesías»,

dispuestos a «perder la vida por el Evangelio».
No resulta fácil «negarse a sí mismo»
y «cargar con la cruz»,

pero tú mismo eres nuestro «abogado» y «nos ayudas».
Permítenos, Señor Jesús,

reconocerte como único Salvador y comprometemos contigo,
para anunciarte a todos los hombres,
«caminando siempre en tu presencia ».
AMEN.

  

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 02 de Marzo de 2015 Lunes 2ª semana de Cuaresma

 

Daniel 9,4b-10: Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos

Salmo responsorial: 78: Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados.

Lucas 6,36-38: Perdonad, y seréis perdonados

 

Martes 03 de Marzo de 2015 Martes 2ª semana de Cuaresma

 

Isaías 1,10.16-20: Aprended a obrar bien, buscad el derecho

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Mateo 23,1-12: No hacen lo que dicen

 

Miércoles 04 de Marzo de 2015 Miércoles 2ª semana de Cuaresma

 

Jeremías 18,18-20: Venid, lo heriremos con su propia lengua

Salmo responsorial: 30: Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Mateo 20,17-28: Lo condenarán a muerte

 

Jueves 05 de Marzo de 2015 Jueves 2ª semana de Cuaresma

 

Jeremías 17,5-10: Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor

Salmo responsorial: 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Lucas 16,19-31: Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces

 

Viernes 06 de Marzo de 2015 Viernes 2ª semana de Cuaresma

 

Génesis 37,3-28: Ahí viene el de los sueños, vamos a matarlo

Salmo responsorial: 104: Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Mateo 21,33-43.45-46: Éste es el heredero: venid, lo mataremos

 

Sábado 07 de Marzo de 2015 Sábado 2ª semana de Cuaresma

 

Miqueas 7,14-15.18-20: Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Lucas 15,1-3.11-32: Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido

 

 

III DOMINGO DE CUARESMA

Éxodo 20,1-17: La Ley se dio por medio de Moisés

Salmo responsorial: 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

1Corintios 1,22-25: Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero, para los llamados, sabiduría de Dios

Juan 2,13-25: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré

 

CRISTO NOS DIRIGE HACIA EL PADRE

            La liturgia de este domingo cuaresmal nos propone pautas, luces para nuestra vida espiritual, pues, los mandamientos son guías, luces que nos ayudarán a llegar  a meta sin confundirnos. Cuanta alegría encuentra aquel que a podido explorar lugares turísticos ayudado por el guía, ha podido comprender muchas cosas que no sabía y se siente feliz.

            Vivimos en una sociedad donde la vida espiritual se va oscureciéndose cada vez más y más, nuestro corazón y nuestra mirada muchas veces se queda solamente en aquello que es relativo, superficial, inmediato. No se ama a Dios con todo el corazón y la mente cuando estamos así, tampoco ya no percibimos al único Dios verdadero, sino que nos hemos creados otros dioses falsos efímeros, pueda ser el dinero, el placer, los bienes temporales, que aunque no llenan el corazón dan consuelo a través de migajas. Examinando nuestra vida, la sociedad, podemos deducir cómo vivimos los mandamientos de Dios, verdaderamente son para nosotros normas, guías, luces en nuestra vida? ¿Sabemos vivir estos mandamientos con total entrega a Dios? Jesús en el Nuevo Testamento ratificó también estos mandamientos, dio cumplimiento, los resumió en el mandamiento nuevo: “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”.

            El evangelio nos presenta a Jesús, reaccionando ante la situación de desorden que se había establecido en el templo, expulsa a los vendedores del templo, les hace reflexionar que es necesario el respeto, de la casa de Dios; aunque él no desprecia sin embargo resalta lo sagrado del lugar. Jesús, es el verdadero templo, donde el hombre puede encontrarse con el Padre, es el puente, el intermediario entre la humanidad y Dios. “Destruid este templo y en tres días lo levantaré” dirá a los judíos que reclamaban sobre el hecho. Cuando la muerte parezca que acaba con Jesús, él resucitará, volverá a la vida venciendo a la muerte. Con Jesús verdadero templo de Dios entre los hombres por medio de su humanidad, se inaugura el nuevo culto, “en espíritu y verdad” (Jn 4,23). Ese culto ofrecido por los verdaderos adoradores se realiza cuando el ser humano vive como Cristo de acuerdo a la voluntad de Dios. Es por eso que Pablo proclama la sabiduría que propone la cruz de Cristo. En Jesús crucificado contemplamos realizada la mejor actitud de obediencia a la voluntad del Padre, en la cruz hallamos aquello que puede parecer necedad y debilidad, pero que es la mayor sabiduría y fuerza.

            Los diez mandamientos por tanto seguirán siendo para la humanidad el auténtico camino de realización humano, el que Jesús recorrió y perfeccionó. Por eso el cristiano desde su seguimiento a Jesús acoge y hace suya estas normas, repite como el salmo nos dice: “Tú tienes palabra de vida eterna”.

            Que esta cuaresma todos podamos dirigir nuestra mirada a Jesús que según el designio de Dios nos guía hacia la casa del Padre.

 

ORACIÓN

 

Señor Jesús:

«Muchos creyeron en tu nombre, viendo los signos que hacías;

pero no confiabas en ellos porque lo conocías a todos...

y sabías lo que hay dentro de cada hombre»,

nos ha dicho el evangelio de san Juan.

También hoy nos recuerdas

que quieres inaugurar un tiempo nuevo

en el campo de las relaciones del hombre con Dios.

Tú eres el nuevo templo, el lugar del encuentro con Dios.

Quieres que cada hombre esté purificado

y sea también presencia tuya en el mundo.

Sin embargo, no somos coherentes

y lo estropeamos por muchas razones:

*decimos lo que pensamos,

  sin tener en cuenta la caridad de los otros;

*no decimos lo que pensamos,

  cayendo en lo teatral y en la apariencia;

*nunca pensamos lo que decimos,

  porque nos dejamos llevar por lo inmediato;

*decimos lo que otros piensan,

  siendo esclavos de los tópicos y de las modas;

*sólo hablamos, hablamos y hablamos,

  menos exigimos y comprometernos;

*no pensamos, resulta más fácil y cómodo...

Purifícanos y haznos transparentes,  Señor Jesús,

para ser «templos»  y lugar de encuentro contigo

de quienes nos contemplen. Amén

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 09 de Marzo de 2015 Lunes 3ª semana de Cuaresma

 

2Reyes 5,1-15a: Muchos leprosos había en Israel, sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio

Salmo responsorial: 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Lucas 4,24-30: Jesús, igual que Elías y Eliseo, no ha sido enviado únicamente a los judíos

 

Martes 10 de Marzo de 2015 Martes 3ª semana de Cuaresma

 

Daniel 3,25.34-43: Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde

Salmo responsorial: 24: Señor, recuerda tu misericordia.

Mateo 18,21-35: Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará

 

Miércoles 11 de Marzo de 2015. Miércoles 3ª semana de Cuaresma

 

Deuteronomio 4,1.5-9: Poned por obra los mandatos

Salmo responsorial: 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Mateo 5,17-19: Quien cumpla y enseñe será grande

 

Jueves 12 de Marzo de 2015. Jueves 3ª semana de Cuaresma

 

Jeremías 7,23-28: Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios

Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Lucas 11,14-23: El que no está conmigo está contra mí

 

Viernes 13 de Marzo de 2015.

 

Viernes 3ª semana de Cuaresma

Oseas 14,2-10: No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos

Salmo responsorial: 80: Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz.

Marcos 12,28b-34: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás

 

Sábado 14 de Marzo de 2015. Sábado 3ª semana de Cuaresma

 

Oseas 6,1-6: Quiero misericordia, y no sacrificios

Salmo responsorial: 50: Quiero misericordia, y no sacrificios.

Lucas 18,9-14: El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no

 

 

IV DOMINGO DE CUARESMA

 

Primera lectura  2 Cro 36, 14.19-23  “La ira y la misericordia del Señor se manifieta en la deportación y en la liberación del pueblo".

Salmo Responsorial  Sal 136  “Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de Ti”.

Segunda lectura  Ef 2, 4-10  “Estamos muertos por los pecado, nos has hecho vivir con Cristo”.

Evangelio  Jn 3, 14-22  “Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre".

 

NOS AMÓ HASTA EL EXTREMO

            Hoy domingo, vemos, la actitud compasiva y misericordiosa de Dios, que tiene paciencia con su pueblo, espera su conversión, pero el tiempo también se acaba y el pueblo no quiere volver a su Señor, por tanto es necesario pasar por la prueba del dolor, para que finalmente el pueblo pueda reaccionar, examinar su conducta y volver su corazón a Yahvé su Dios. Dios mira la conversión de su pueblo, mira el sufrimiento de su pueblo se conmueve y suscita personas de buen corazón como Ciro rey de Persia para que el pueblo nuevamente comience a reconstruir su templo. Es una grandeza inigualable la de nuestro Dios.  Esto es lo que nos manifiesta la primera lectura (2 Cron 36,14-16.19-23).

            El evangelio resalta el amor grandioso de Dios en su Hijo Jesús, “tanto amor nos dio que nos envió a su Hijo el amado, para que no perezca ninguno sino que tenga vida eterna”. Nicodemo entabla una conversación larga con Jesús. Nicodemo no es solo un individuo, es “maestro en Israel”, fariseo e integra el Sanedrín, el consejo de gobierno. Viene a Jesús de noche a oscuras. Eso es importante. Representa el judaísmo oficial. Quiere saber cómo uno, ya viejo, puede nacer de nuevo. Da a entender que los ritos judíos, no purifican, no salvan. Nicodemo representa también la imagen de todo aquel que busca a Dios en su historia, y cómo Jesús lo van conduciendo por los caminos de la luz. La salvación  que Jesús ofrece y los cristianos esperamos es un don de Dios, originando en su amor infinito. El amor de Dios es gratuito, libre, no merecido por nosotros los hombres. Dios no está obligad a amarnos. Él nos ama libremente y por eso nos ofrece la salvación y la vida. Creer “tener vida”. No creer, en cambio, es rechazar el amor revelado, es escoger un camino que conduce al hombre a la muerte definitiva. La cruz representa la presencia salvadora de nuestro Dios.

            Hay muchas cruces, y vemos en muchas ocasiones pero a veces no somos capaces de  reconocer a un Dios que nos quiere fortaleces, consolar, abrazarnos; que esta cuaresma podamos cada cual examinarnos y preguntarnos si verdaderamente estamos buscando a >Jesús, si verdaderamente reconocemos su presencia salvadora en los diversos acontecimientos de nuestra vida diaria. Es necesario buscar aunque sea de noche a Jesús, solo así podremos ser encaminados por las sendas de la luz, Cristo levantado en lo alto da la vida eterna a los que le acogen con fe. Es necesario acoger el camino de la salvación, es esforzarse por realizar en la vida nuestro destino auténtico, pues “el que obra la verdad, va a la luz para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios”. Revisemos hoy nuestra opción por Jesucristo y examinemos si nos estamos disponiendo a acoger la salvación que Él nos ofrece.

            Pero el amor de Dios ¿hace algún efecto en nuestra vida? Efectivamente es grande la fuerza del amor, cuántas personas han podido cambiar gracias al amor brindado, la madre Teresa de Calcuta no podía creer lo que una enferma le decía, “por primera vez escuché que alguien me amaba” también a menudo escuchamos: el  testimonio de personas que  dicen: yo empecé a sentar la cabeza y a tomarme la vida en serio cuando conocí a la que hoy es mi esposa. Hay amores que nos cambian el rumbo de la vida, nos hacen más maduros y nos ayudan a ver las cosas con ojos nuevos. Si así es el afecto del amor humano, cuánto más ha de ser la grandeza del amor de Dios que ama sin esperar nada a cambio, su amor no cambia, es eterno.

            Al igual que Nicodemo en esta cuaresma busquemos a Dios, reconozcamos su gran misericordia y acojamos su amor infinito en nuestra vida y entonces será otro la historia de la humanidad será mejor la historia de la familia y de nosotros mismos.

 

 ORACIÓN   (Del libro “Oraciones ciclo B del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

Nos presentas el camino de la cruz como necesario,

«para que todo el que cree en Ti tenga vida eterna...

y para que el mundo se salve por Ti».

Quieres que los hombres podamos salvarnos

y nos haces la oferta de la vida,

que sigue abierta y debe aceptarse por la fe,

ya que de lo contrario nos autoexcluimos.

En este tiempo de Cuaresma deseamos:

  *CREER «que la luz vino al mundo

   y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz,

   porque sus obras eran malas»,

   pero luchando para vivir el Evangelio como estilo de vida.

  *CREAR un ambiente de conversión,

   «pues todo el que obra perversamente detesta la luz,

   y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras»,

   y renovarnos con tu gracia y

  *CRECER en el amor y el compromiso, con tu ayuda

   y con tu fuerza, porque «el que realiza la verdad se acerca a la luz,

   para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

Ésta es nuestra petición, Señor Jesús:

  *creer firmemente en Ti,

  *crear un clima de luz y

  *crecer en obras de amor

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 16 de Marzo de 2015 Lunes 4ª semana de Cuaresma

 

Isaías 65,17-21: Ya no se oirán gemidos ni llantos

Salmo responsorial: 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Juan 4,43-54: Anda, tu hijo está curado

 

Martes 17 de Marzo de 2015 Martes 4ª semana de Cuaresma

 

Ezequiel 47,1-9.12: Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente

Salmo responsorial: 45: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Juan 5,1-3.5-16: Al momento aquel hombre quedó sano

 

Miércoles 18 de Marzo de 2015 Miércoles 4ª semana de Cuaresma

 

Isaías 49,8-15: Te he constituido alianza del pueblo, para restaurar el país

Salmo responsorial: 144: El Señor es clemente y misericordioso.

Juan 5,17-30: Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere

 

Jueves 19 de Marzo de 2015 San José

 

2Samuel 7,4-5a.12-14a.16: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre

Salmo responsorial: 88: Su linaje será perpetuo.

Romanos 4,13.16-18.22: Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza

Mateo 1,16.18-21.24a: José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor O bien Lucas 2,41-51a: Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados

 

Viernes 20 de Marzo de 2015 Viernes 4ª semana de Cuaresma

 

Sabiduría 2,1a.12-22: Lo condenaremos a muerte ignominiosa

Salmo responsorial: 33: El Señor está cerca de los atribulados.

Juan 7,1-2.10.25-30: Intentaban agarrarlo, pero todavía no había llegado su hora

 

Sábado 21 de Marzo de 2015 Sábado 4ª semana de Cuaresma

 

Jeremías 11,18-20: Yo, como cordero manso, llevado al matadero

Salmo responsorial: 7: Señor, Dios mío, a ti me acojo.

Juan 7,40-53: ¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?

 

V DOMINGO DE CUARESMA

 

Primera lectura  Jr 31, 31-34  “Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados".

Salmo Responsorial  Sal 50  “Oh Dios, crea en mi un corazón puro”.

Segunda lectura  Hb 5, 7-9  “Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de salvación eterna”.

Evangelio  Jn 1  12, 20-33  “Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto".

LLEGA LA HORA DE JESÚS.

            Un hombre no estaba bien en su compromiso matrimonial ya no consideraba a su esposa como su compañera de su vida, ya no mostraba los signos de amor, por ejemplo de ir cogidos de las manos. Él iba cinco metros delante y ella tenía que seguirle. Con gran esfuerzo a pedido de sus hijos asistieron al retiro de Juan XXIII. Este retiro había sido para ellos como resucitar a la vida, de valorar su compromiso, porque ahora eran como los nuevos enamorados, andaban muy juntos con una alegría grande, no tenían ya vergüenza de ir por las calles cogidas de las manos. Él decía, el retiro ha sido para mí como resucitar a la verdadera vida. De valorar a mi esposa y caminar los dos a la par por la vida.

            El tema de hoy también nos quiere darnos a entender que es necesario morir para resucitar, morir a nuestros egoísmos, comodidades, morir a vivir solos, lejos de Dios, buscar nuestra conversión y resucitar a la luz, a la vida con Cristo nuestro Señor.

            Ha llegado la hora, dice Jesús, en que el Hijo del hombre sea glorificado, esto es la pasión muerte y resurrección de Cristo. Cristo compara esto con el grano del trigo que muere y crece para dar más frutos; el seguimiento de sus discípulos y la obediencia al Padre. Jesús sabe lo que le espera sufrir, pero como humano siente una repugnancia ante la muerte, debido a su auténtica humanidad y condición mortal como hombre que era. “Mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre líbrame de esta hora. Pero si para esto he venido, para esta hora Padre, glorifica tu nombre”.

            Con su muerte en la cruz Jesús ha sido levantado en lo alto, así como la semilla que muere y dará mucho fruto. En la persona de Jesús se realizó  la nueva alianza con Dios, con su pueblo y con  toda la humanidad, como profetizó Jeremías, al anunciar una nueva religión y una nueva alianza interiores, personales, vivas, escritas no en tablas de piedra sin o en el corazón mismo del hombre (1ra. Lectura).

            Debemos preguntarnos como se realiza en nuestra vida esa alianza de Dios, es verdaderamente fructuoso,  se basa en el amor liberador o seguimos en el olvido. ¿Vivimos en verdad la alianza de Dios? ¿Hay interés por las cosas de Dios?

            Nos dice el evangelio que nos griegos buscaban a Jesús, es decir, había un interés por conocer a Jesús. Es así como se comienza la vida cristiana con una búsqueda del maestro, un deseo de estar con él. Cuántas personas han sido capaces de conocerle y mejorar en su vida personal y familiar, cuantos han sido capaces de lograr su conversión y ser verdaderamente cristianos.

            Esta semana Santa sea para nosotros no solo momento de ver los diversos acontecimientos sino  vivir auténticamente, de participar con nuestra conversión, de seguir a Jesús verdaderamente con nuestras actitudes. Cada vez que optamos por ese “perder la vida de este mundo”, cada vez que optamos por “morir” a nuestro yo, es decir, a nuestras propias inclinaciones, deseos, ideas, criterios, planes, etc., de hecho estamos optando por el bando de Dios, que es el bando ganador.

            Jesús es el grano de trigo que debe morir para darnos vida eterna, él nos invita a dar fin a los pensamientos, sentimientos y deseos que nos llevan a tener acciones poco cristianas, esto impide nuestra glorificación es decir la resurrección en Cristo, de tal manera que si hemos sido llamados a hacer la voluntad del Padre, aunque duela o sintamos miedo, debemos esforzarnos en hacerlo, pues así como Jesús se glorificó al abandonándose en su Padre, nosotros también seremos glorificados por entregarnos y confiar completamente en Dios. Así mismo, debemos imitar a Jesús en el servicio, como lo dice el Papa Francisco en el Mensaje de Cuaresma (2015), “El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres”. La promesa de Jesús es clara, quien le sirve será honrado por Dios. Lo que significa que la fidelidad de Dios es rebosante con aquel que sirve a su Hijo.

            Nuestra sociedad de hoy no es ya tan devoto, viven muchas veces al margen de todo lo referente a Dios, nos lamentamos de la indiferencia, del desinterés de muchas personas de nuestro tiempo hacia Dios, hacia las cosas de la Iglesia.  Hoy día hay muchas personas dormidas en la fe, pero ante esto se nos plantea una pregunta: ¿qué hacemos nosotros por despertar a tantas personas dormidas?  ¿Qué imagen de Dios somos capaces de presentar a otras personas? 

            Que este tiempo sea para nosotros un reto, de poder ir a nuestros hermanos, de llevarles a Jesús para que ellos también conozcan al Mesías de Dios.

 

 ORACIÓN   (Del libro “Oraciones ciclo B del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

Nos impresionan tus palabras en el Evangelio de hoy:

«Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo;

pero si muere, da mucho fruto».

Nos cuesta «morir» y padecer,

porque «nos amamos a nosotros mismos».

Deseamos hacer realidad tu exigencia:

«El que quiera servirme que me siga

y donde esté yo, allí también estará mi servidor»,

porque el servicio es la clave del cristiano.

Queremos vivir esta última etapa cuaresmal

de la mano de san Ignacio de Loyola,

cuando nos invita, en los Ejercicios Espirituales,

a hacer un COLOQUIO ANTE TI EN LA CRUZ:

«Imaginando a Cristo Nuestro Señor

delante y puesto en cruz, hacer un coloquio:

cómo de Criador es venido a hacerse hombre

y de vida eterna a muerte temporal, y así morir por mis pecados.

Otro tanto mirándome a mí mismo,

lo que ha hecho por Cristo,

lo que hago por Cristo,

lo que debo hacer por Cristo,

y así viéndole tal, y así colgado en la cruz,

discurrir por lo que se ofreciere».

Confiamos en Tí, Cristo amigo,

y estamos decididos a seguirte, incluso con la cruz,

para que lo «atraigas a todos hacia Ti».

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 23 de Marzo de 2015 Lunes 5ª semana de Cuaresma

 

Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62: Ahora tengo que morir, siendo inocente

Salmo responsorial: 22: Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.

Juan 8,1-11: El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

 

Martes 24 de Marzo de 2015 Martes 5ª semana de Cuaresma

 

Números 21,4-9: Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce

Salmo responsorial: 101: Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.

Juan 8,21-30: Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy

 

Miércoles 25 de Marzo de 2015 La Anunciación

 

Isaías 7,10-14;8,10: Mirad: la virgen está encinta

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Hebreos 10,4-10: Está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"

Lucas 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

 

Jueves 26 de Marzo de 2015 Jueves 5ª semana de Cuaresma

 

Génesis 17,3-9: Serás padre de muchedumbre de pueblos

Salmo responsorial: 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Juan 8,51-59: Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día

 

Viernes 27 de Marzo de 2015 Viernes 5ª semana de Cuaresma

 

Jeremías 20,10-13: El Señor está conmigo, como fuerte soldado

Salmo responsorial: 17: En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.

Juan 10,31-42: Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos

 

Sábado 28 de Marzo de 2015 Sábado 5ª semana de Cuaresma

 

Ezequiel 37,21-28: Los haré un solo pueblo

Interleccional: Jeremías 31: El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño.

Juan 11,45-57: Para reunir a los hijos de Dios dispersos

 

SEMANA SANTA

DOMINGO DE RAMOS

Primera lectura  Is 50, 4-7  “No oculté el rostro a insultos y sé que no quedaré avergonzado".

Salmo Responsorial  Sal 21  “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

Segunda lectura  1 Flp 2, 6-11  “Se rebajó a sí mismo; por eso Dios lo levantó sobre todo”.

Evangelio ● Mc 11, 1-10  “Bendito el que viene en nombre del Señor".

 

BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR

            Hermanos hemos llegado a la gran semana de nuestra fe cristiana: La Semana Santa, en la que no solo recordaremos, sino que intentaremos vivir junto a Jesús que sufrirá la pasión muerte y resurrección por la salvación del mundo. Cristo es el siervo sufriente, humillado, llevado al matadero de la que nos habla la primera lectura (Is 50,4-7), al mismo tiempo camina hacia su pasión mediante la autohumillación que expresa el himno de la segunda lectura (Filp 2,6-11).

            La entrada de Jesús a Jerusalén es visto  al principio como un triunfo, es aclamado por la muchedumbre, alabado por todo lo que habían visto y escuchado en los últimos tiempos. Pero luego se tornará en una acusación persecución injusta, el Hijo del Hombre tendrá que sufrir indudablemente la humillación, traición. En muchas ocasiones se había referido  a todo esto y nos consta la repugnancia natural de Jesús, como hombre que era, ante  los sufrimientos de su pasión, tanto físico; torturas, flagelación, coronación de espinas, crucifixión, ingratitud del pueblo judío, envidia y odio de sus jefes religiosos. La agonía de Getsemaní es suficiente para hacernos ver la actitud de Jesús frente al dolor y la muerte: “Pero no se haga mi voluntad sino la tuya” decía Jesús en sus oraciones.

            Hoy nosotros celebramos este comienzo de la pasión de Jesús, y con esta celebración estamos iniciando la Semana Mayor, esas palmas que han sido bendecidas en muchas iglesias a lo largo y ancho del mundo, recuerdan para siempre la alegría espontánea de la gente cuando Jesús entró en Jerusalén. La gente en ese momento pudo reconocer en Jesús, en el humilde Jesucristo, pudo reconocer a su rey, pudo reconocer al Mesías , pudo reconocer al enviado, y por eso este domingo se llama Domingo de Ramos, porque recuerda ese día en que la gente sintió entusiasmo y gozo, celebrando a Jesucristo, celebrándolo como Mesías y como rey.

            Pero que poco duró ese entusiasmo, que efímera esa alegría, pocos días después una multitud semejante, quizás algunas de las mismas personas, tiene un canto distinto, un grito diferente, esta vez ya no están aclamando a Jesús como rey sino están denunciándolo como impostor, como criminal, esta vez no quieren exaltarlo, no quieren llevarlo a un trono, esta vez quieren humillarlo, y quieren conducirlo hacia la cruz. El Domingo de Ramos nos da las claves fundamentales para los días que van a seguir, por una parte, nos enseña a encontrar en Jesucristo nuestro verdadero rey, por otra parte, nos muestra de que manera reina éste al que consideramos nuestro Mesías y nuestro rey. ¿Qué significa reconocer a Cristo como rey? Significa, entre otras cosas, haberse desengañado de tantos poderes, de tantos imperios, de tantas promesas falsas como existen en esta tierra.

            Hermanos es una oportunidad para reconocer y preguntarnos ¿Quién es verdaderamente nuestro rey? ¿En verdad dejamos que Jesús reine en nuestros corazones?  Que podamos entender que seguir a Jesús no triunfo en el mundo, es cargar nuestra cruz de cada día y seguirle, es ir  en contracorriente con Jesús ante las insinuaciones de la sociedad actual, es optar por la paz, la justicia, la verdad, la libertad verdadera, es seguir el dictamen moral de nuestra conciencia frente a la verdad. Es cargar nuestra cruz eligiendo la humillación muchas veces, es en definitiva morir  con Cristo al pecado para resucitar con él a la vida de Dios.

            Es importante saber por qué somos cristianos, a quién seguimos y por qué hemos elegido llevar el apellido que llevamos. Para todo eso necesitamos saber quién es Cristo porque sabiéndolo no seremos unos cristianos rutinarios incapaces de dar al mundo la magnífica lección de vida que dio ese Hombre que entra hoy en Jerusalén para apurar hasta el final, un final feliz no lo olvidemos, el cáliz que tanto le costó beber. El nervio, la garra, el distintivo de nuestra vida cristiana depende mucho de que hayamos emprendido el camino preguntándonos, en un momento determinado quién es Jesús y no siguiendo por inercia una costumbre sociológica, afortunadamente debilitada, que no vale para salar ni alumbrar al mundo.

 ORACIÓN    (Del libro “Oraciones ciclo B del P. Vicente Folgado)

Bendito seas, Padre,

porque llegada la hora tu Hijo Jesús como grano de trigo,

 entra a Jerusalén no va para recibir alguna corona humana,

 tan solo la corona de espinas,

 se acerca Señor, momentos muy dolorosos en tu pasión,

 lo cual nos recuerda que en nuestra vida también

experimentamos dolores sufrimientos, incomprensiones,

rechazos, pero como nos dices todo es vencido por la fuerza del amor.

Señor Jesús, el Rey de Gloria. Entra en mi corazón de la manera que entraste a Jerusalén, manso y humilde.

Con palmas de gozo te recibo y te alabo.

Enséñame a ser un verdadero creyente,

no de los que te siguen por complacer a la gente,

como los judíos que después de recibirte,

al cabo de unos días decidieron crucificarte.

En esta Semana Mayor, enséñame a amarte Señor,

y vivir con auténtica piedad el sufrimiento de tu humanidad.. Amén

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

 Domingo 29 de Marzo de 2015 Domingo de Ramos

 

Isaías 50,4-7: No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado

Salmo responsorial: 21: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Filipenses 2,6-11: Se rebajo, por eso Dios lo levantó sobre todo

Marcos 14,1-15,47: Pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte

 

Lunes 30 de Marzo de 2015 Lunes Santo

 

Isaías 42, 1-7: Sobre él he puesto mi esperanza

Salmo responsorial 26: El señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado

Juan 12, 1-11: Los secaba con sus cabellos

 

Martes 31 de Marzo de 2015 Martes Santo

 

Isaías 49, 1-6: El Señor me llamó desde las entrañas maternas

Salmo responsorial 70: Mi boca contará tu auxilio

Juan 13, 21-33. 36-38:  Detrás del pan entró satanás en el corazón de Judas

 

Miércoles 01 de Abril de 2015 Miércoles Santo

 

Isaías 50, 4-9: No me he rebelado a sus proyectos.

Salmo responsorial 68: Señor, que tu bondad me escuche en el día de tu favor

Mateo 26, 14-25: Les aseguro que uno de ustedes me entregará.

 

Jueves 02 de Abril de 2015 Jueves Santo

 

Éxodo 12,1-8.11-14: Prescripciones sobre la cena pascual

Salmo responsorial: 115: El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

1Corintios 11,23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Juan 13,1-15: Los amó hasta el extremo

 

Viernes 03 de Abril de 2015 Viernes Santo

 

Isaías 52,13-53,12: Él fue traspasado por nuestras rebeliones

Salmo responsorial: 30: Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

Hebreos 4,14-16;5,7-9: Aprendió a obedecer / y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación

Juan 18,1-19,42: Pasión de N.S.Jesucristo según san Juan

 

Sábado 04 de Abril de 2015 Sábado Santo

 

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

Primera lectura Génesis 1,1-2,2: Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno O bien más breve: Génesis 1, 1. 26-31a: Al principio creó Dios el cielo y la tierra.

Salmo responsorial: 103.: Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. O bien: Salmo responsorial: 32.: La misericordia del Señor llena la tierra

Segunda lectura Génesis 22, 1-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe O bien más breve: Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

Salmo responsorial: 15>: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Tercera lectura Éxodo 14, 15-15, 1: Los israelitas en medio del mar a pie enjuto

Interleccional:: Ex 15, 1-2. 3-4. 5-6. 17-18: Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Cuarta lectura Isaías 54, 5-14: Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor

Salmo responsorial: 29 Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Quinta lectura Isaías 55, 1-11: Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua

Interleccional: Isaías 12, 2-3. 4. 5-6: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Sexta lectura Baruc 3, 9-15. 32-4, 4: Caminad a la claridad del resplandor del Señor

Salmo responsorial: 18, 8. 9. 10, 11: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Séptima lectura Ezequiel 36, 16-28: Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo

Salmo responsorial: 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. O bien Salmo responsorial: 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Epístola Romanos 6, 3-11: Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más

Salmo responsorial: 117: Aleluya, aleluya, aleluya.

Evangelio: Marcos 16,1-7: Jesús Nazareno, el crucificado, ha resucitado

 

TIEMPO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

 

Hechos de los apóstoles 10,34a.37-43: Hemos comido y bebido con él después de su resurrección

Salmo responsorial: 117: Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Colosenses 3,1-4: Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo 

O bien 1Corintios 5,6b-8: Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva

Juan 20,1-9: Él había de resucitar de entre los muertos.

 

HA RESUCITADO, NO ESTÁ AQUÍ.

 

            Aleluya, Aleluya, no está en la cruz, no está en la tumba, ha resucitado, vive ahora glorioso. Es el triunfo sobre el dolor, la muerte, ha vencido la vida, ha vencido Dios. Por eso nuestra vida tampoco terminará en la muerte y la destrucción, sino, como dice Pablo, nuestra vida se prolonga, estamos llamados a vivir con el resucitado, estamos llamados al triunfo, a participar de esa victoria de nuestro Dios..

            Es domingo de pascua, domingo de mucho gozo y alegría, porque este gran suceso da sentido a nuestra fe, somos creyentes con un destino fijo que nos trazado nuestro amigo y salvador. Si Cristo no ha resucitado nuestra predicación es vana, carece de fundamento y nuestra fe lo mismo.. si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo ha resucitado de entre los muertos: el primero de todos (1Cor 15,14).

            Para los primeros cristianos decir: "Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos" era algo tan natural como respirar. No necesitaban ni largos sermones ni explicaciones complicadas. Y saludarse con un "Cristo ha resucitado" era tan apropiado como nuestro rutinario "buenos días".

            Fue el primer grito de fe, de vida nueva, y victoria definitiva.

            La victoria de la Resurrección de Jesús nos concierne también a nosotros. Estamos llamados a compartir y experimentar la Resurrección de Cristo.

            Dejemos de "buscar al que vive entre los muertos"; dejemos de resistirnos a salir de nuestras tumbas. La piedra y las piedras de todas las tumbas han sido quitadas y somos invitados a vivir la novedad de la vida nueva, resucitada.

            Creer en la Resurrección es creer en que llegará el Reino, lo que proclamó Jesús en su vida, por eso el cristianismo no es “el opio del pueblo”. Es pensar que es posible hacerlo todo nuevo, que triunfa la vida sobre la muerte, los crucificados sobre sus verdugos, que se puede transformar el mundo. Un dato: fueron las mujeres las primeras en descubrir la resurrección. Parece que Dios consideró que, quienes padecen la más antigua marginación de la historia, debían ser la primeras que en aquel amanecer vieran el resplandor de la nueva vida. Algo se nos debe querer decir sobre cómo vivir en nuestro actuar eclesial y social.

            Al fortalecer cada día nuestra fe, vencemos con el Resucitado la dificultad y lo glorificamos. Con Él, tenemos la seguridad de creer en un futuro más humano e incluyente. Esto es posible sólo si nos identificamos con aquellos que en nuestro entorno y en el mundo son subvalorados y excluidos. En la experiencia del amor la resurrección se actualiza, porque a través de vivimos la misma entrega de Jesús y hacemos presente al “Dios con Nosotros”: esta es la fuerza que nos permite transformar el mundo El amor y la esperanza en la resurrección se identifican; porque no hay amor más significativo que el de un ser que para nosotros es i rreemplazable y por el cual nosotros estamos prestos a dar nuestra propia vida. De igual forma, cuando estemos dispuestos a tal donación y entrega, estaremos predicando un Dios con nosotros; he aquí el poder de transformar el mundo. La invitación que recibimos hoy del Resucitado es la de ser portadores de la buena noticia, y que lo hagamos con entusiasmo y urgencia. El anuncio de la resurrección nos desacomoda, nos obliga a correr para buscar a los más cercanos y a los más lejanos y decirles: ¡Jesús está vivo! Por la muerte somos hombres y mujeres libres y de allí nacen nuevas actitudes que transforman la realidad

 

 ORACIÓN     (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

 

Señor resucitado:

Hemos contemplado en los anteriores días santos que:       

— curas a Malco, a pesar de perseguirte;  

— miras misericordiosamente a Pedro, a pesar de negarte;

— consuelas a las mujeres, a pesar de tu mucho sufrimiento;   

— perdonas a los verdugos, a pesar de que pareces solo y

abandonado;                                                                    

— pones tu espíritu en las manos del Padre, a pesar de tu inmenso 

dolor.

Pero hoy ha cambiado la perspectiva       

y María Magdalena le dice a Pedro:       

«Se han llevado del sepulcro al Señor                

y no sabemos dónde le han puesto».      

Sin embargo, muy pronto descubren que:           

«No habían entendido la Escritura:                       

que Él había de resucitar de entre los muertos».     

Y pueden proclamar a todos: ¡RESUCITÓ!            

Y te encuentran en la vida de cada día:                 

— si son capaces de convertirse y seguirte;

— si son capaces de testimoniarte y anunciarte;

— si son capaces de tener alegría y mantener la esperanza;

— si son capaces de anunciar la reconciliación y sentirse

perdonados;

— si son capaces de ser contemplativos y también activos;

— si son capaces de construir el Reino y no desanimarse;

— si son capaces de confiar en el Padre y sentirse cerca...

Queremos, Señor Resucitado, «ver y creer»,

y caminar siempre contigo. AMEN. ALELUYA.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 06 de Abril de 2015 Lunes de la octava de Pascua

 

Hechos 2,14.22-23: Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos

Salmo responsorial: 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Mateo 28,8-15: Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán

 

Martes 07 de Abril de 2015 Martes de la octava de Pascua

 

Hechos 2,36-41: Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo

Salmo responsorial: 32: La misericordia del Señor llena la tierra.

Juan 20,11-18: He visto al Señor

 

Miércoles 08 de Abril de 2015 Miércoles de la octava de Pascua

 

Hechos 3,1-10: Te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo, echa a andar

Salmo responsorial: 104: Que se alegren los que buscan al Señor.

Lucas 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan

 

Jueves 09 de Abril de 2015 Jueves de la octava de Pascua

 

Hechos 3,11-26: Matasteis al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos

Salmo responsorial: 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Lucas 24,35-48: Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día

 

Viernes 10 de Abril de 2015 Viernes de la octava de Pascua

 

Hechos 4,1-12: Ningún otro puede salvar

Salmo responsorial: 117: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Juan 21,1-14: Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado

 

Sábado 11 de Abril de 2015 Sábado de la octava de Pascua

 

Hechos 4,13-21: No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído

Salmo responsorial: 117: Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.

Marcos 16,9-15: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio

 

II DOMINGO DE PASCUA

 

Hechos de los apóstoles 4,32-35: Todos pensaban y sentían lo mismo

Salmo responsorial: 117: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

1Juan 5,1-6: Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo

Juan 20,19-31: Porque me has visto, Tomás, has creído, -dice el Señor-. Dichosos los que crean sin haber visto.

 

MI PAZ LES DOY, MI PAZ LES DEJO.

 

            Jesús después de resucitar sigue comienza nuevamente a fortalecer el ánimo de los apóstoles Pues el  estado de ánimo de los discípulos era deplorable: puertas cerradas por miedo a los judíos, tristeza, miedo y duda radical sobre Jesús de Nazaret en quien habían puesto tantas esperanzas y que acabó muerto en cruz por sus enemigos. En este contexto comunitario tiene lugar la inesperada aparición de Jesús al atardecer. Cristo les saluda: ¡Paz a vosotros! Y en seguida les muestra las manos y el costado con las llagas de su pasión, como
pruebas de su identidad personal. Era necesario transmitir la paz, Jesús lo sabía, por ello quiere que el sosiego venza el miedo, las dudas, quiere que la calma pueda vencer la debilidad en que se encontraban sus amigos. Cuenta que los apóstoles pueden llevar el mensaje divino, comienza a encargarles la misión por el mundo entero, “vayan por el mundo entero, anuncien, perdonen los pecados…” En la creación Dios insufló la vida a Adán, ahora Jesús exhaló su aliento de vida, de fortaleza y compromiso a sus apóstoles, es la segunda creación del hombre nuevo con Jesucristo. Perdonar los pecados es propio de Dios, Él que es Dios verdadero da ese poder a sus apóstoles. Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado (cf. Mt 18, 21-22). Serían falsas aquellas palabras, si los Apóstoles no pudieran realmente perdonar o retener los pecados.

            Y serían inútiles, si cuando ellos perdonan los pecados otra potestad los retuviera, o cuando ellos los retuvieran, otra potestad los perdonara.

            Igualmente serían esas palabras de Cristo inútiles e ilusorias, si todo pecador no quedara obligado a manifestar sus pecados al hombre que recibió el poder de perdonarlos. Porque si para recibir el perdón, bastara confesarlos sólo a Dios, ningún pecador vencería la repugnancia a manifestar sus pecados, y entonces serían vanas las palabras tan categóricas de Jesucristo.

             Si en la Iglesia no hubiera remisión de los pecados, no habría ninguna esperanza, ninguna expectativa de una vida eterna y de una liberación eterna. Demos gracias a Dios que ha dado a la Iglesia semejante don (San Agustín, serm. 213, 8). Esto es la primera parte de la aparición de Jesús en este domingo. San Cipriano, Obispo de Cártago, mártir en 258, exhortaba a los fieles: «Cada cual, hermanos, mientras vive, confiese su pecado, mientras puede recibirse su confesión, mientras es grata ante Dios la satisfacción y el perdón dado por los sacerdotes». Todo esto nos invita a nosotros seguir la doctrina de nuestro Maestro. Participar en la Iglesia con nuestra conversión y disposición ante Dios.

            Hoy justamente es la fiesta del Señor de la Divina Misericordia, instituida por Juan Pablo II que nos invita a confiar mucho en Jesús a saborear su misericordia compasiva cada que nos dirigimos con la conversión de nuestra vida, los rayos que se desprenden de su costado son rayos de gracias de amor y compasión para todos nosotros, ojalá que sea una ocasión para acercarnos a su gracia y sentir su presencia salvadora en nuestra vida.

             Vemos a Tomás que no estuvo presente, Jesús  lo sabe, ante sus dudas y temores tuvo que demostrar que él vive de una manera concreta, visible, palpable. Tomás es un modelo paradójico de fe. Pues si en un principio es paradigma de la incredulidad, de la duda y de la crisis racionalista, hoy tan frecuente, posteriormente es modelo de fe absoluta. Al aparecer por segunda vez, Jesús, después de saludados de nuevo con la paz, invita a Tomás a realizar sus comprobaciones empíricas. Y es entonces cuando de labios de Tomás, antes incrédulo y ahora creyente, brota la más alta confesión de fe en Cristo que leemos en todo el nuevo testamento: ¡Señor mío y Dios mío! Su fe va más lejos y afirma mucho más de lo que está viendo, porque no es fruto de la razón ni de la evidencia, sino de un corazón rendido al amor.

            Hoy vivimos en un mundo cada vez exigente de pruebas empíricas, demostraciones ante esto sigue vigente las palabras de Jesús: “dichosos los que creen sin haber visto”, dichoso nosotros que a pesar que no hemos vivido con Jesús confiamos, creemos en él; no hemos visto pero sabemos que él está con nosotros, sentimos su fuerza, su presencia y su gracia salvadora.

            Pidamos al Señor que pueda llenarnos de su gracia, pues muchas veces hay un conflicto entre la fe y la razón, entre la ciencia y la fe. Advertimos que en el fondo de nuestro ser existe resistencia a creer; eso es lo que provoca la “incredulidad” del creyente.

            ¿Y la paz? Uno de los males de nuestro tiempo sin duda es la ausencia de paz. Necesito un poco de paz, es el comentario que a menudo escuchamos de jóvenes, adultos, ancianos, ricos o pobres, todos experimentan en mayor o menor medida este mal que nos hace caminar muchas veces por caminos errados en busca de lo que encontraremos únicamente en los brazos de Dios. Necesitamos al paz que proviene de Dios y entonces podremos decir con el salmista: “En paz me acuesto y en seguida me duermo, pues tú sólo, Señor, me das seguridad.” (Sal. 4,9)El evangelio de hoy lo menciona tres veces. Y en cada misa también nos damos un abrazo de paz. En la Biblia la paz es fraternidad y justicia. Es alegría y abundancia. Es Shalom. Vale la pena reflexionar sobre ella. Y rezar.

            La Iglesia es misión. Su razón de ser, dice el Concilio Vaticano II, es que sea luz y sea fermento en el mundo. Es savia que da vida. Cristo nos deja su paz en forma definitiva e incondicional, distinta a la del mundo que siempre es mezquina e insuficiente para el corazón del hombre. En la eucaristía nos damos la paz justo antes de recibir el Cuerpo de Jesús, pues con ello queremos implorar la paz y unidad entre nosotros igualmente la caridad con todos, pues Cristo es nuestro Maestro que quiere que seamos hombres que siembran la paz, la caridad y el amor en el mundo de hoy.

 

ORACIÓN   (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

 

Señor Jesús.

Hoy queremos contemplarte,

 queremos acogerte

aunque la mediocridad de nuestra fe

 a veces nos impidan, aunque la incredulidad nos vence.

Queremos sentir tu cercanía en nuestra vida,

Tú has dicho “dichosos los que crean sin haber visto”,

aunque no te vea con los ojos de la cara quiero encontrarte

y sentirte en los sacramentos,

quiero sentir tu misericordia en la reconciliación,

 quiero saborear la paz que das en la eucaristía.

Por eso Señor,

te doy gracias por tu presencia resucitada,

que nos llena de esperanza y felicidad.

Tú eres, Señor, la razón de nuestra fe, esperanza y amor.

Ábrenos Señor Jesús, a los demás, a sus penas y alegrías,

porque cuando amamos y compartimos con nuestros hermanos

 estamos testimoniando tu resurrección

en un mundo nuevo de amor y fraternidad. Amén.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

 Lunes 13 de Abril de 2015 Lunes 2ª semana de Pascua

 

Hechos 4,23-31: Al terminar la oración, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios

Salmo responsorial: 2: Dichosos los que se refugian en ti, Señor.

Juan 3,1-8: El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios

 

Martes 14 de Abril de 2015 Martes 2ª semana de Pascua

 

Hechos 4,32-37: Todos pensaban y sentían lo mismo

Salmo responsorial: 92: El Señor reina, vestido de majestad.

Juan 3,5a.7b-15: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre

 

Miércoles 15 de Abril de 2015 Miércoles 2ª semana de Pascua

 

Hechos 5,17-26: Los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Juan 3,16-21: Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él

 

Jueves 16 de Abril de 2015. Jueves 2ª semana de Pascua

 

Hechos 5,27-33: Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo

Salmo responsorial: 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.

Juan 3,31-36: El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano

 

Viernes 17 de Abril de 2015 Viernes 2ª semana de Pascua

 

Hechos 5,34-42: Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús

Salmo responsorial: 26: Una cosa pido al Señor: habitar en su casa.

Juan 6,1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

 

Sábado 18 de Abril de 2015 Sábado 2ª semana de Pascua

 

Hechos 6,1-7: Eligieron a siete hombres llenos de espíritu

Salmo responsorial: 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Juan 6,16-21: Vieron a Jesús caminando sobre el lago

 

III DOMINGO DE PASCUA

 

Primera lectura  Hch 3, 13-15.17-19  “Matásteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos".

Salmo Responsorial  Sal 117  “Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor”.

Segunda lectura  1 Jn 5, 1-6  “Él es victima de propiciación por nustros pecados”.

Evangelio  Lc 24, 35-48  “Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día".

 

 SOY YO NO TEMAN.

 

            La pascua, es un acontecimiento único en nuestra fe cristiana.  El paso de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida. El hombre muchas veces puede seguir caminos contrarios a su fe, opciones que contrarían su misma naturaleza. San Pedro en la Primera lectura  explica la realidad del Mesías salvador, “sé que ustedes lo hicieron por ignorancia” –dice- a la gente. Pero por encima de todo esto los proyectos de Dios son tan grades que tienen que cumplirse, Dios es tan sabio que guía al pueblo en su historia. Nuestra ignorancia sigue siendo grande, pues muchas veces nuestra realidad es reducido a lo racional, limitado, es necesario acoger la fe, lo sobrenatural y nuestra mente se verá todavía más enriquecida. La ignorancia si no es vencida por la claridad de la verdad trae consecuencias muy lamentables para la sociedad y para la familia, entonces seguimos fomentando la violencia, los malos tratos, los valores van en decadencia, no hay presencia de lo divino en la vida diaria.

            El evangelio de hoy sigue al episodio de los discípulos de Emaús que, vueltos a Jerusalén, cuentan al grupo de los discípulos su encuentro con Jesús resucitado. Por eso es muy sorprendente que mientras el grupo está escuchando  a los de Emaús, precisamente al aparecer Cristo en persona en medio de ellos, los discí pulos tienen miedo y se resisten a creer lo que están viendo sus ojos.

            No es fácil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que sólo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su resurrección.

            Algo de esto nos viene a decir Lucas al describirnos el encuentro de Jesús resucitado con el grupo de discípulos. Entre ellos hay de todo. Dos discípulos están contando cómo lo han reconocido al cenar con él en Emaús. Pedro dice que se le ha aparecido. La mayoría no ha tenido todavía ninguna experiencia. No saben qué pensar.

            Entonces «Jesús se presenta en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros”». Lo primero para despertar nuestra fe en Jesús resucitado es poder intuir, también hoy, su presencia en medio de nosotros, y hacer circular en nuestros grupos, comunidades y parroquias la paz, la alegría y la seguridad que da el saberlo vivo, acompañándonos de cerca en estos tiempos nada fáciles para la fe.

            Hoy el Señor sigue apareciéndonos en medio de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra comunidad, somos nosotros quienes debemos reconocer, confiar y saber que es él en persona que viene a fortalecernos. De esta manera encontraremos en la oración, él nos habla, él nos explica así como lo hizo con los apóstoles que todo lo concerniente a Él tenía que suceder.

            El Señor se hace presente en la reflexión, cuando nos ponemos de cara a Dios, cuando movidos muchas veces por las situaciones de la vida ponemos a los ojos de Dios. Él está ahí, nos da su paz, nos consuela.

            Está presente en el compartir y en servir a los demás.

            Se hace presente entre nosotros por la Palabra y en la comida. Esto es lo que tiene que ser la Eucaristía.

            “Paz a ustedes”. A todos nos hace falta esa paz del Señor para quitar miedos y dudas y poder encontrarnos con Él.

            El Señor quiere ver las heridas del corazón producidas por la impaciencia, la falta de generosidad y el perdón.

            Nos pregunta también: “¿Tienen algo que comer? Cristo quiere compartir con nosotros la comida, el alimento. Él se hace comida en definitiva y nos alimenta a nosotros en la santa Eucaristía.

            Por tanto hermanos a medida que los discípulos y nosotros nos encontramos con Cristo, entendemos mejor que su palabra nos llena de luz y de sentido. Nos hace entender que nuestra debilidad puede ser fortalecida por la fuerza de su Espíritu. Nos hace entender que el encuentro sincero sobre posibilidades, crea expectativas, alivia dificultades y obra maravillas. En este encuentro el Señor nos hace dar cuenta la necesidad que tenemos de encontrarnos, de dialogar entre nosotros, de hablarnos y saber compartir con los demás.

            Es necesario por tanto hermanos creer en Él y a la fe no se llega por deducciones lógicas ni
argumentos contundentes, sino por la entrega, la confianza, el encuentro personal y la aceptación de Dios a través de su palabra. Creer hermanos no es un salto al vacío, sino un encuentro, por tanto nuestra fe es también razonable. La fe no puede ser irracional; eso contradiría nuestra estructura humana de seres racionales. Aunque la fe no es ciertamente fruto del raciocinio ni conclusión evidente de una demostración, no obstante, es una actitud razonable, libre y, en definitiva, don personal de Dios. Aunque no se basa en seguridades palpables, la fe tampoco es absurda, ni ciega, ni fanatismo visceral. El que cree en Dios sabe de quién se ha fiado. Sabe el por qué ha renunciado a los propios proyectos para asumir los planes de Dios.

            En cada Eucaristía nuevamente Jesús se hace presente para transmitirnos su paz que tanto necesitamos, para animarnos en la fe para vencer cualquier desaliento. Así como transmite su paz y le explica y les envía para ser sus testigos, hoy sigue el Señor esperando que nosotros le descubramos y nos hagamos así sus testigos de su salvación para nuestros hermanos.

 

ORACIÓN

(Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

Señor Resucitado:

Queremos tener un corazón abierto a la gracia,

para sentirte vivo en medio de nosotros.

«Abre nuestro entendimiento para comprender las Escrituras»,

para descubrirte presente en la Iglesia y en el mundo.

Deseamos proclamar al mundo

que «Dios te resucitó de entre los muertos

y nosotros somos tus testigos».

Porque nos «escuchas cuando te invocamos»,

te pedimos con san Clemente de Roma:

«Sé nuestra ayuda y protección.

Salva a los atribulados,

compadécete de los humildes,

levanta a los caídos,

cura a los enfermos,

atrae a los extraviados,

da salud a los débiles;

que todas las naciones te conozcan

como el Hijo de Dios,

y nosotros seamos tu pueblo,

ovejas de tu rebaño».

Danos, Señor Resucitado, tu «paz»,

para que salgamos de nuestros «miedos»

y te reconozcamos cada día

«en el camino» de nuestras vidas

y al «partir el pan».

AMEN. ALELUYA.

Lc 24,35-43

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 20 de Abril de 2015 Lunes 3ª semana de Pascua

 

Hechos 6,8-15: No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba

Salmo responsorial: 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Juan 6,22-29: Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna

 

Martes 21 de Abril de 2015 Martes 3ª semana de Pascua

 

Hechos 7,51-8,1a: Señor Jesús, recibe mi espíritu

Salmo responsorial: 30: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Juan 6,30-35: No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo

 

Miércoles 22 de Abril de 2015 Miércoles 3ª semana de Pascua

 

Hechos 8,1b-8: Al ir de un lugar para otro, iban difundiendo el Evangelio

Salmo responsorial: 65: Aclamad al Señor, tierra entera.

Juan 6,35-40: Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna

 

Jueves 23 de Abril de 2015 Jueves 3ª semana de Pascua

 

Hechos 8,26-40: Siguió su viaje lleno de alegría

Salmo responsorial: 65: Aclamad al Señor, tierra entera.

Juan 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

 

Viernes 24 de Abril de 2015Viernes 3ª semana de Pascua

 

Hechos 9,1-20: Es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a los pueblos

Salmo responsorial: 116: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Juan 6,52-59: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

 

Sábado 25 de Abril de 2015 San Marcos Evangelista

 

1Pedro 5,5b-14: Os saluda Marcos, mi hijo

Salmo responsorial: 88: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Marcos 16,15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación

 

 

 

IV DOMINGO DE PASCUA

Primera lectura  Hch 4, 8-12 “Ningún otro puede salvar”

 Salmo Responsorial  Sal 117  “Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor”.

Segunda lectura  1 Jn 3,1-2 Veremos a Dios tal cual es.

Evangelio  Jn 1,11-18. “ El buen  pastor da la vida por sus ovejas.".

 

CONOZCO A MIS OVEJAS.

            Este cuarto domingo de pascua es llamada también domingo del Buen Pastor, Jesús que es nuestro Buen Pastor. Jesús se define como el buen pastor, el pastor verdadero, auténtico y único, le caracteriza porque:

            Está dispuesto a dar la vida por sus ovejas en momentos de peligro.

            Conoce a sus ovejas y es conocido por ellas.  Es un conocimiento profundo, conoce sus habilidades y debilidades sus éxitos y fracasos, sus alegrías y penas, pero no solo los conoce sino que se identifica con ellas, se alegra con ellas, sufre con ellas, es un pastor que huele a oveja porque vive con ellas, como lo decía el Papa Francisco.  El buen pastor conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía a Entregar la propia vida en esta actitud misionera que solo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular 'éxodo' que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva.

            La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascua! En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su Muerte y Resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que Él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de
nuestra vida y de nuestra felicidad” (Papa Francisco)

            Por ser un día dedicado a las vocaciones es importante relacionar nuestras actitudes diarias como  pastores con las del Buen Pastor que es Jesús, es un día para pedir que nos dé el corazón de buenos pastores, sacrificados, tolerantes, misericordiosos con nuestros hermanos que Dios nos ha confiado.

            Cuentan que cuando la oveja se dio cuenta de que era el animal más indefenso, se lamentó con el Creador. ¿Quieres agudos colmillos? – NO. No. Me parecería una fiera.

            ¿Quieres garras o cuernos? – No. Podría hacer daño a otros.

            Te puedo poner venero en la saliva. No, ni hablar. ¿Quién me acariciaría entonces?

            Si quieres defenderte, necesitas algo para dañar a quien te ataque. ¿Dañar?, >No. No quiero. Me quedo como soy.

            Comparando esto podemos preguntarnos. ¿Por qué el Señor nos comparó con la oveja y él mismo se hizo cordero? ¿Por qué los hombres no tenemos colmillos, garras, aguijón para defendernos? Porque Dios quiere que nuestra defensa no sea la crueldad, el odio, la venganza, sino la bondad. Será nuestra ternura la que nos dará la de los otros. Pero, pertenecer a su redil no significa conformismo, despersonalización. Es comprometerse más de los que parece, es identificarse  con el Pastor, en el “servir”, es “dar la vida”, es seguirlo con perseverancia.

            Reconocer a Jesús como el Buen Pastor es  supone cultivar una relación de amor con Jesús lo cual se concreta en la vida de la oración y los sacramentos en el testimonio de un vida coherente a semejanza de la primera comunidad cristiana aún en medio de las dificultades. Ahí es donde escucharemos la voz del Señor que sigue hablándonos, ahí experimentaremos su presencia misericordiosa. Es el momento de preguntarnos hermanos, ¿Cómo es mi actitud frente a la oración y los sacramentos? ¿Valoro lo que hizo Jesús por mí? ¿Soy consciente que Jesús me quiere siempre a su lado renovado mi vida cada vez?  Por ello un cristiano maduro entiende que su fe, su seguimiento de Cristo y su opción por el reino de Dios no depende de que los sacerdotes sean mejores o peores, seguimos a Jesús nuestro modelo y nuestro Buen Pastor.

 ORACIÓN

(Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

Tú eres el Buen Pastor,

que eres para nosotros:

— CENTRO, que crea comunión,

— UNIDAD, que crea fraternidad,

— VIDA, que crea amor,

— VOZ, que crea mensaje de verdad,

— REDIL, que crea seguridad...

También nos permites vivir estas realidades

en cada una de las Iglesias Diocesanas,

que «diseminadas por el mundo

manifiestan el misterio de la Iglesia universal,

una, santa, católica y apostólica.

Haz que tu familia se una a su pastor

y, por el Evangelio y la Eucaristía,

se congregue en el Espíritu Santo,

para que manifieste dignamente

la universalidad de tu pueblo

y sea signo e instrumento

de tu presencia en el mundo».

Nuestra diócesis de Carabayllo

presidida por su Pastor Lino

también es para nosotros:

— centro de acción y APOSTOLADO,

— unidad de COMUNIÓN y solidaridad,

— vida de EUCARISTÍA y gracia,

— voz de EVANGELIO y verdad,

— redil de corresponsabilidad y MISIÓN...

AMÉN.     Jn 10, 11-16

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

LUNES 27 DE ABRIL DEL 2015

 

PRIMERA: lsa 6 6. 1-8 ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?

RESPONSORIAL: Salmo 116 Vayan al mundo entero y proclamen el evangelio.

SEGUNDA: 1 CorlnUos4. 1-5 Servidores de Cristo y administradores de
Dios. EVANGELIO: Maleo 28. 16-20 Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos.

 

MARTES 28 DE ABRIL DEL 2015

PRIMERA: Hechos 11. 19-26  Se pusieron a hablar también a los griegos anunciándoles el Señor Jesús.

RESPONSORIAL: Salmo 86 Alabad al Señor. todas las naciones.

EVANGELIO: Juan 10.22-30 Yo y el Padre somos uno

 

MIÉRCOLES 29 DE ABRIL DEL 2015

PRIMERA: Hechos 12.24-13.5 Apartadme a Bernabé y a Saulo.

RESPONSORIAL: Salmo 66 Oh Dios. Que te alaben los pueblos. Que todos los pueblos te alaben.

EVANGELIO: Juan 12. 44-50 Yo he venido al mundo como luz.

 

JUEVES 30 DE ABRIL DEL 2015

PRIMERA: Hechos 13. 13-25  Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús.

RESPONSORIAL: Salmo 88 Cantaré eternamente tus misericordias. Señor.

EVANGELIO: Juan 3. 1.6-20  El  que  recibe a mi enviado me recibe a mí.

 

VIERNES 01 DE MAYO DEL 2015

PRIMERA: Gn 1.26-2.3 Llenad la tierra y sometedla

RESPONSORIAL. Salmo 89. Haz prosperar, Señor, las obras de nuestras manos

EVANGELIO Mt 13,54-58.  ¿No es el hijo del carpintero?

 

SÁBADO 02 DE MAYO DEL 2015

PRIMERA: Hechos 13.44-52  Sabed que nos  dedicamos a los gentiles.

         RESPONSORIAL: Salmo 97  Los confines de la tierra han contemplado la
victoria de nuestro Dios.

EVANGELIO: Juan 14.7-14  Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

 

 

VI DOMINGO DE PASCUA

Hechos de los apóstoles 10,25-26.34-35.44-48: El don del Espíritu Santo se ha derramado también sobre los gentiles

Salmo responsorial: 97: El Señor revela a las naciones su salvación.

1Juan 4,7-10: Dios es amor

Juan 15,9-17: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos

 

AMAOS UNOS A OTROS.

 

            Estamos a las puertas de la Ascensión del Señor, finalizando de este modo el tiempo pascual,

            Hoy la palabra de Dios nos presenta a Pedro que visita a Cornelio, un hombre extranjero, pagano pero que ha recibido la luz de Dios. Vemos a Pedro inicialmente vacilante, ceñido a las reglas judías, “no está bien comer carne de animales impuros”; pero es Dios quien le despeja de todo temor, duda: “no llames impuro a lo que Dios ha purificado”; sabiendo esto Pedro alaba a Dios, se da cuenta que Dios es para todos; que la salvación no se ha reducido a un grupo de personas. Esto demuestra una maduración en la fe de Pedro, ha pasado de la vacilación al convencimiento, de la duda a la verdad del temor a la confianza.

            Cuantas veces también nosotros podemos vacilar, dudar, llenarnos de temor, influenciados por diversos prejuicios o la ignorancia y esto es necesario aclarar con la gracia de Dios.

            Pedro ahora está convencido que Dios extiende su salvación a todo el género humano porque Dios es amor, ama a todos, y por amor no solo murió sino que nos abrió las puertas de la salvación a todo el género humano. La resurrección de Jesús es el triunfo del amor de Dios. El amor consiste en que Dios nos quiere. Nos quiere antes de que podamos corresponderle. Nos quiere aunque no lo queramos. El amor de Dios es amor que lleva la iniciativa; “en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación por nuestros pecados”, es pura gratuidad que no necesita.

            Amar a Jesús es guardar sus mandamientos, porque el amor no suprime la obediencia. El amor y la obediencia no se excluyen mutuamente sino que dependen el uno del otro, pues lleva a plenitud a la obediencia creando paz y alegría. Quien ama, quiere agradar al amado y esto es con obras, sacrificios muchas veces con sufrimientos. Jesús ya nos demostró cuánto era su amor hacia nosotros, no se cansó de enseñarnos su mensaje, liberó de la enfermedad y del dolor a aquellos que padecían sin compasión, les libró del poder de la ley a aquellos pecadores que excluidos por la sociedad, perdonó el pecado y les devolvió la esperanza a los que sufrían las consecuencias del pecado. Murió finalmente por salvarnos del pecado y resucitó venciendo de este modo el poder del  mal y de la muerte.

            Él nos enseñó cómo debemos amarnos, además él nos encargó cumplir el mandamiento nuevo. "Amaos como yo os he amado". Y tiene también un modelo que es molde original del mismo: "Como el Padre me ha amado, así os he amado yo". Cuando Jesús dice "como yo os he amado" está aludiendo a la entrega de su vida; lo cual constituye la máxima prueba y garantía de amor, pues "nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos".

            Amor con sacrificio y con total olvido de sí mismo para darse al hermano necesitado, triste, deprimido, solo, marginado, anciano, enfermo, encarcelado, ... es siempre amor verdadero.

Era la noche de Navidad. Un ángel se apareció a una familia rica y le dijo a la dueña de la casa:

            - Te traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a visitarte a tu casa.

La señora quedó entusiasmada: Nunca había creído posible que en su casa sucediese este milagro. Trató de preparar una cena excelente para recibir a Jesús. Encargó pollos, conservas y vino importados.

De repente sonó el timbre. Era una mujer mal vestida, de rostro sufrido, con el vientre hinchado por un embarazo muy adelantado.

            - Señora, ¿no tendría algún trabajo para darme? Estoy embarazada y tengo mucha necesidad del trabajo.

            -¿Pero esta es hora de molestar? Vuelva otro día, respondió la dueña de la casa. Ahora estoy ocupada con la cena para una importante visita.

Poco después, un hombre, sucio de grasa, llamó a la puerta.

            - Señora, mi camión se ha arruinado aquí en la esquina. ¿Por casualidad no tendría usted una caja de herramientas que me pueda prestar?

La señora, ocupada como estaba limpiando los vasos de cristal y los platos de porcelana, se irritó mucho:

            - ¿Usted piensa que mi casa es un taller mecánico? ¿Dónde se ha visto importunar a la gente así?. Por favor, no ensucie mi entrada con esos pies inmundos.

La anfitriona siguió preparando la cena: abrió latas de caviar, puso champaña en el refrigerador, escogió de la bodega los mejores vinos, preparó unos coctelitos.

Mientras tanto alguien afuera batió las palmas. Será que ahora llega Jesús, pensó ella emocionada y con el corazón acelerado fue a abrir la puerta. Pero no era Jesús. Era un niño harapiento de la calle.

            - Señora, deme un plato de comida.

            -¿Cómo te voy a dar comida si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana, porque esta noche estoy muy atareada.

Al final, la cena estaba ya lista. Toda la familia emocionada esperaba la ilustre visita. Sin embargo, pasaban las horas y Jesús no parecía. Cansados de esperar empezaron a tomar los coctelitos, que al poco tiempo comenzaron a hacer efecto en los estómagos vacíos y el sueño hizo olvidar los pollos y los platos preparados.

A la mañana siguiente, al despertar, la señora se encontró, con gran espanto frente a un ángel.

            - ¿Un ángel puede mentir? Gritó ella. Lo preparé todo con esmero, aguardé toda la noche y Jesús no apareció. ¿Por qué me hizo esta broma?

            - No fui yo quien mentí, fue usted la que no tuvo ojos para ver, dijo ángel. Jesús estuvo aquí tres veces, en la persona de la mujer embarazada, en la persona del camionero y en el niño hambriento. Pero usted no fue capaz de reconocerlo y de acogerlo.

Por tanto el amor de Dios se centra en considerar al hombre tal cual es, imagen de su creador. Eso ha de ser también nuestra postura no amamos porque nos cae bien, o porque nos favorece o porque es bueno. Amamos porque lleva la imagen de Dios. Es inigualable. Dios es tan grande en cuanto a su amor. Él nos dice:

Tú eres mi creación. Tú eres mi hijo.

Nunca te abandonaré. 

Cuando llores, tendré compasión y lloraré contigo. 

Cuando estés gozoso, me alegraré contigo.

Cuando estés deprimido, te animaré. 

Cuando caigas, te levantaré. 

Cuando te sientas cansado, te llevaré sobre mis hombros.

Estaré contigo hasta el fin de los días, y te amaré por siempre.

 

ORACIÓN     (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

Señor Jesús:

Explicando la «carta de la caridad» de Pablo,

nos dice Gregorio Magno, que el amor:

«NO ES AMBICIOSO, porque,

dedicado con ardor a su provecho interior,

no siente deseo alguno de las cosas ajenas y exteriores.

NO ES EGOÍSTA, porque considera como ajenas

todas las cosas que posee aquí de modo transitorio,

ya que sólo reconoce como propio

aquello que ha de perdurar junto a él.

NO SE IRRITA, porque aunque sufre injurias,

no se incita a sí mismo a la venganza,

pues espera un premio muy superior a sus sufrimientos».

También nosotros quisiéramos

que fuese así nuestro amor:

*DESPRENDIDO y gratuito,

 esto es, a fondo perdido.

*GENEROSO y enriquecedor,

 porque busca vivir el Evangelio.

*PACIENTE y comprensivo en el compartir

 haciéndolo con naturalidad y espontaneidad.

Ayúdanos, Señor Jesús,

en este día de caridad, a vivir como Tú,

y a encontrar en la Eucaristía, «sacramento de amor»,

la fuerza para construir

«la fraternidad universal de todos los hombres». Amén

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 11 de Mayo de 2015Lunes 6ª semana de Pascua

 

Hechos 16,11-15: El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Juan 15,26-16,4a: El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí

 

Martes 12 de Mayo de 2015 Martes 6ª semana de Pascua

 

Hechos 16,22-34: Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia

Salmo responsorial: 137: Señor, tu derecha me salva.

Juan 16,5-11: Si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor

 

Miércoles 13 de Mayo de 2015 Miércoles 6ª semana de Pascua

 

Hechos 17, 15.22-18,1: Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo

Salmo responsorial: 148: Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Juan 16,12-15: El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena

 

Jueves 14 de Mayo de 2015 San Matías apóstol

 

Hechos 1,15-17.20-26: Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles

Salmo responsorial: 112: El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.

Juan 15,9-17: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido

 

Viernes 15 de Mayo de 2015 Viernes 6ª semana de Pascua

 

Hechos 18,9-18: Muchos de esta ciudad son pueblo mío

Salmo responsorial: 46: Dios es el rey del mundo.

Juan 16,20-23a: Nadie os quitará vuestra alegría

 

Sábado 16 de Mayo de 2015 Sábado 6ª semana de Pascua

 

Hechos 18,23-28: Apolo demostraba con la Escritura que Jesús es el Mesías

Salmo responsorial: 46: Dios es el rey del mundo.

Juan 16,23b-28: El Padre os quiere, porque vosotros me queréis y creéis

DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Hechos de los apóstoles 1,1-11: Lo vieron levantarse

Salmo responsorial: 46: Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas

Efesios 1,17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo O bien Efesios: 4,1-13: A la medida de Cristo en su plenitud

Marcos 16,15-20: Subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios

 

SIGUE GUIANDO CON SU PRESENCIA.

 

            Finalizamos este tiempo pascual con la solemnidad de la ascensión del Señor a los cielos, acontecimiento que ha marcado profundamente la vida de la Iglesia, Cristo asciende, sube a los cielos, pero al mismo tiempo se queda en su Iglesia pero de un modo diferente. Se queda presenta en la manera de vivir de sus discípulos, se queda en los signos sensibles que son los sacramentos, se queda en su Cuerpo y Sangre esto es la Eucaristía, definitivamente todas sus enseñanzas van cobrando un sentido. La ausencia física de Jesús, abre un tiempo nuevo. Ahora es el tiempo de la comunidad de discípulos. Somos nosotros, ahora, los responsables del evangelio, la buena noticia del Reino de Dios. El reino abarca todo y todas las dimensiones de la vida. “Serán mis testigos” dice la primera lectura de hoy. Y nosotros ya no contamos con la presencia física de Jesús.

            Cuando el dueño de la casa se ausenta un tiempo prologado, va encargando el cuidado de todos sus bienes a sus empleados, quiere que funcione sus negocios, sus iniciativas, quiere que la casa este cuidada, limpia, arreglada. Esto exigirá un compromiso serio de la persona encargada, pues sabe, que al final llegará el dueño y tomará cuentas. Algo así es lo que hizo Jesús con su Iglesia, primero no le dejó en la oscuridad, lo formó tres años con su enseñanza, no la dejó en desorientada, lo nombró a personas concretas para ser sus columnas de su Iglesia, no los dejó expuesto al poder del mal, sino que la insufló su mediante la llegada del Espíritu Santo, que los abrió el entendimiento, les fortaleció con sus siete dones, robusteciendo la fe de los apóstoles, por eso , no había razón para preguntarse: ¿Ahora qué haremos?, ¿Cómo lo haremos?, era el mismo Jesús que dijo: “Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos” quien les acompañaba en cada momento.

            La Iglesia, superando toda contrariedad ha ido aumentando a lo largo de la  historia, quiso insertarse en la historia de cada pueblo, nación, sus pastores remarcaron el valor de Ver, Juzgar y Actuar  para llegar a cada acontecimiento en la historia de los pueblos.

            Esta solemnidad nos hace entender que Jesús al subir a los cielos encarga a los apóstoles dos verdades:

            Primero que su misión salvadora debe continuar ahora por medio de sus seguidores en el mundo entero.

            Segundo, que esa misión, es un reto, pues el camino no es nada fácil, ni conocido. Dice Jesús: “Les envió como cordero en medio de lobos”, por ello es necesario anunciar el Reino de Vida en un contexto de muerte injusta y temprana muchas veces, es importante percatarse de la gran exclusión, maltrato y violencia de diferente índole para poder tomar con otros pasos firmes de testimonio de lo que dice el himno: “Tu reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia, tu Reino es Paz..” por tanto para celebrar de verdad la ascensión del Señor hemos de pasar de la comodidad de los buenos sentimientos a la realidad de los hechos, hasta complicarnos la vida por amor de Cristo y de los hermanos más oprimidos. Solamente así cumpliremos los discípulos de  Jesús la tarea y misión que él ha encomendado a los Iglesia, su pueblo.

            El Papa Francisco lo dijo muy claro: “La evangelización es tarea de la Iglesia. Pero este sujeto de evangelización es más que una institución orgánica y jerárquica, porque es ante todo un pueblo que peregrina hacia Dios. Es ciertamente un misterio que hunde sus raíces en la Trinidad, pero tiene su concreción histórica  en un pueblo peregrino y evangelizador, lo cual siempre trasciende toda necesaria expresión institucional. Propongo detenernos  en esta forma entender la Iglesia, que tiene su fundamento en la libre y gratuita iniciativa de Dios.” (EG n111)

            “Esta salvación que realiza Dios y anuncia gozosamente la Iglesia, es para todos y Dios ha elegido un camino para unirse a cada uno de los seres humanos de todos los tiempos.” (EG 112-13)

            Jesús se va, pero deja la Iglesia. Jesús vuelve al Padre, pero deja la Iglesia entre los hombres y para los hombres. Era necesaria la Ascensión como el triunfo de Jesús. Pero era necesaria para que nosotros comenzásemos a crecer asumiendo nuestras responsabilidades. La Iglesia no podía quedarse en el grupo de los Once, tenía que abrirse al mundo. No podía seguir bajo las alas de Jesús, tenía que llegar la hora de volar por sí misma. Tenía que llegar la hora de dar el examen de su fe y comenzar a anunciar a todos los hombres. Como Él también la Iglesia tenía que abrirse a buenos y malos. A los de dentro, pero también a los de fuera. Jesús no tiene que volver, siempre está presente, presente en la Palabra, presente en los sacramentos, presente en la asamblea que formamos y presente en cualquier gesto de amor.

            Todas nuestras oraciones terminan siempre con la misma invocación: Por Jesucristo nuestro Señor. En la vida del cristiano nadie tan presente como Cristo, el ascendido a la derecha del Padre y siempre presente en su Iglesia.

 

ORACIÓN     (Tomado del libro Oraciones ciclo A. del P. Vicente Folgado)

 

Señor Resucitado:

«Fue motivo de una inmensa e inefable alegría

el hecho de que tu naturaleza humana,

en presencia de una santa multitud,

ascendiera por encima de todas las criaturas celestiales,

para ser elevada más allá de todos los ángeles,

por encima de los mismos arcángeles,

sin que ningún grado de elevación

pudiera dar la medida de su exaltación,

hasta ser recibida junto al Padre,

entronizada y asociada a la gloria

de aquél con cuya naturaleza divina

se había unido en la persona del Hijo», nos dice san León Magno.

Esto celebramos en la solemnidad de la Ascensión,

que nos invita a descubrir tus OTRAS PRESENCIAS

por las que «estás con nosotros todos los días,

hasta el fin del mundo» por:

— la PALABRA REVELADA, en la que nos hablas,

e iluminas nuestro camino diario;

— la EUCARISTÍA y los demás Sacramentos,

en los que nos santificas y das la gracia;

— la IGLESIA, como comunidad tuya,

en la que creas comunión y fraternidad; 

— los HERMANOS, especialmente los necesitados,

en los cuales te ayudamos a amarles...

Permítenos, Señor Resucitado y Ascendido a los cielos,

que nosotros, miembros de tu Cuerpo,

vivamos con la ardiente esperanza de seguirte en tu Reino».

AMÉN. ALELUYA.     Mc 16, 15-20

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 18 de Mayo de 2015 Lunes 7ª semana de Pascua

 

Hechos 19,1-8: ¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 16,29-33: Tened valor: yo he vencido al mundo

 

Martes 19 de Mayo de 2015 Martes 7ª semana de Pascua

 

Hechos 20,17-27: Completo mi carrera, y cumplo el encargo que me dio el Señor Jesús

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 17,1-11a: Padre, glorifica a tu Hijo

 

Miércoles 20 de Mayo de 2015 Miércoles 7ª semana de Pascua

 

Hechos 20,28-38: Os dejo en manos de Dios, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia

Salmo responsorial: 67: Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Juan 17,11b-19: Que sean uno, como nosotros

 

Jueves 21 de Mayo de 2015 Jueves 7ª semana de Pascua

 

Hechos 22,30;23,6-11: Tienes que dar testimonio en Roma

Salmo responsorial: 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Juan 17,20-26: Que sean completamente uno

 

Viernes 22 de Mayo de 2015 Viernes 7ª semana de Pascua

 

Hechos 25,13-21: Un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo

Salmo responsorial: 102: El Señor puso en el cielo su trono.

Juan 21,15-19: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas

 

Sábado 23 de Mayo de 2015 Sábado 7ª semana de Pascua

 

Hechos 28,16-20.30-31: Vivió en Roma, predicando el reino de Dios

Salmo responsorial: 10: Los buenos verán tu rostro, Señor

Juan 21,20-25: Éste es el discípulo que ha escrito todo esto, y su testimonio es verdadero

 

 

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

 Primera lectura  Hch 2, 1-11  “Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar".

Salmo Responsorial  Sal 103  “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”.

Segunda lectura  Col 12, 3b-7.12-13  “Hemos sido bautizados en un mismo espíritu, para formar un solo cuerpo”.

Evangelio  Jn 20, 19-23  “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo. Recibid el Espíritu Santo".

 

 DECIDIRSE POR CRISTO

            Pentecostés es uno de los acontecimientos grandiosos de nuestros de nuestra fe cristiana, es el encargado de hacernos santos, de conducir a la Iglesia por los caminos de la santidad hasta llegar a la presencia de Dios.

            La primera lectura nos muestra cómo actúo el Espíritu Santo,  en el nacimiento de la primera comunidad cristiana, los hizo pasar de hombres temerosos, a ser valientes, de hombres desalentados a comprometerse con lo divino ahora prefieren incluso morir que traicionar a Dios. "Estaban los discípulos en casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos". Es una descripción muy clara de una comunidad que no ha experimentado el Espíritu de Jesús resucitado.

            Todavía estaban con el desconcierto de la pasión y de la muerte de Jesús. Pasión y muerte que para ellos fue también un escándalo. Por eso cuando experimentan y creen en Jesús resucitado "se llenaron de alegría". Alegría, gozo, paz, son "dones" del Espíritu Santo. 

            Podríamos preguntarnos hoy, nosotros que somos la comunidad que vivimos y creemos en el Espíritu de Jesús resucitado, por nuestros miedos. Miedo porque quizás somos pocos; miedo porque parece que en nuestra sociedad vamos perdiendo influencia; miedo porque no vemos el camino claro; miedo porque tenemos pocas vocaciones... ¡Como si no tuviéramos la fuerza del Espíritu! Esto nos indica que es necesario renovar la presencia del Espíritu que ya poseemos, es necesario dar acogida al Espíritu Santo, que es necesario prestar atención a las mociones del Santo Espíritu que nos comunica y quiere dirigir nuestros proyectos, nuestra  vida, quiere renovar todo con sus siete dones y entonces podremos comenzar a dar frutos, frutos de santidad, de alegría gozo, paz, amor, mansedumbre, fe, benignidad, humildad, continencia,

            "Exhaló su aliento sobre ellos". En este "exhalar" de JC resucitado sobre sus discípulos, contemplamos que son creados de nuevo. En la primera creación se nos dice que "Dios insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente" (/Gn/02/07). Como nosotros por el bautismo y la confirmación hemos recibido el Espíritu para una vida nueva. No la del hombre egoísta y pecador, sino la que valora y vive aquello que no pasará nunca. Nosotros, por el bautismo y la confirmación, nos hacemos portadores del Espíritu a los hombres hermanos, y trabajamos para que de hombres pecadores y dispersos vayamos construyendo el pueblo de Dios que es templo del Espíritu. 

 

            En los Hechos de los Apóstoles, hemos visto como cinco presencias de pentecostés en los diferentes momentos de la comunidad cristiana; también hoy sigue vivo y presente en su Iglesia, hace que por el bautismo renazcamos a la vida divina, en la confirmación nos llena dela plenitud de sus dones, también en la Eucaristía es el Espíritu Santo es el que nos abre los ojos y el corazón para ser acogedores de la palabra de Dios y poder comprometernos de enseñar y transmitir hacia nuestros hermanos, fomentando la unión, la conversión y el amor.

            Por eso el misterio de Pentecostés está actuando siempre. Es el Espíritu que nos da la fe por la que confesamos que "Jesús es Señor". Es el Espíritu que nos congrega y nos hace una comunidad, la Iglesia. Es el Espíritu que suscita múltiples carismas, servicios, dones, regalos, ministerios, al servicio de la comunidad. El Espíritu es el que hace posible que siendo muchos, y teniendo distintas maneras de pensar y actuar, sepamos amarnos y ser "uno". El Espíritu Santo nos hace superar todas las divisiones, fruto del pecado, y salta todas las barreras sociales, de raza, de religión. El Espíritu Santo es la única bebida que da la Vida de Dios.

 

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Cardenal Verdier

Oh Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo,

Inspírame siempre
lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia Santificación.

Espíritu Santo,
Dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.

Dame acierto al empezar
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén.

 

FORTALECIENDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 25 de Mayo de 2015 Lunes 8ª semana de tiempo ordinario

 

Eclesiástico 17,20-28: Retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia

Salmo responsorial: 31: Alegraos, justos, y gozad con el Señor.

Marcos 10,17-27: Vende lo que tienes y sígueme

 

Martes 26 de Mayo de 2015 Martes 8ª semana de tiempo ordinario

 

Eclesiástico 35,1-15: El que guarda los mandamientos ofrece sacrificio de acción de gracias

Salmo responsorial: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

Marcos 10,28-31: Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna

 

Miércoles 27 de Mayo de 2015 Miércoles 8ª semana de tiempo ordinario

 

Eclesiástico 36,1-2a.5-6.13-19: Que sepan las naciones que no hay Dios fuera de ti

Salmo responsorial: 78: Muéstranos, Señor la luz de tu misericordia.

Marcos 10,32-45: Mirad, estamos subieno a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado

 

Jueves 28 de Mayo de 2015 Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

 

Génesis 14, 18-20: Sacó pan y vino

Salmo responsorial: 109, 1. 2. 3. 4: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec

1 Corintios 11, 23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Lucas 9, 11b-17: Comieron todos y se saciaron

 

Viernes 29 de Mayo de 2015 Viernes 8ª semana de tiempo ordinario

 

Eclesiástico 44,1.9-13: Nuestros antepasados fueron hombres de bien, vive su fama por generaciones

Salmo responsorial: 149: El Señor ama a su pueblo.

Marcos 11,11-26: Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos. Tened fe en Dios

 

Sábado 30 de Mayo de 2015 Sábado 8ª semana de tiempo ordinario

 

Eclesiástico 51,17-27: Daré gracias al que me enseñó

Salmo responsorial: 18: Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Marcos 11,27-33: ¿Con qué autoridad haces esto?

 

 

SANTÍSIMA TRINIDAD

Primera lectura  Dt 4, 32-34.39-40  “El Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro".

Salmo Responsorial  Sal 32  “Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad”.

Segunda lectura  Rm 8, 14-17  “Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos haga gritar: ¡Abba! (Padre)”.

Evangelio  Mt 28, 16-20  “Bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo".

DIOS ES AMOR

            En la  vida hay realidades que superan los conocimientos humanos, haciéndonos ver nuestra limitación. Cuantos ha buscado por ejemplo ser jóvenes por siempre, pero los años corren y uno se va haciéndose mayor aunque no quiera; también hoy celebramos uno de los misterios absolutos de nuestra fe cristiana de la Santísima Trinidad, en la cual: el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios también, son iguales, pero al mismo tiempo totalmente distintos y no hay más Dios que “Uno”. Nuestro entendimiento quiere entenderlo pero no es posible en su totalidad.

            Al celebrar el  misterio de fe que es la Santísima Trinidad, surgen espontáneas preguntas como éstas: ¿Quién es Dios? ¿Qué imagen tenemos de él? ¿Qué significa  hoy para nuestro mundo, para el hombre actual, para mí? Adelantemos ya que la respuesta acertada será imposible si no escuchamos a Jesucristo, el revelador del rostro de Dios al cumplirse el tiempo señalado para el proyecto salvador.

            Ante esto algunos rechazan sin más la idea de Dios, son los ateos, que prefiere la materia como su dios, otros afirman que hay muchos dioses, son los politeístas que también era practicado en muchas culturas, hay otros que divinizan la naturaleza y despersonifican a Dios y al hombre en una fusión con la idea de reencarnación. Otros como los budistas afirman que hay un dios bueno y un dios malo. Finalmente están los monoteístas que afirman que solamente hay un solo Dios.

 

             Esto no significa que no exista. ¿Quién puede medir la cantidad de amor de una madre a un hijo? ¿Quién puede medir y pesar el amor verdadero entre dos personas? El que no podamos medir el amor, no quiere decir que no exista.

            Ante estas aproximaciones, la presencia de Cristo ha sido fundamental en nuestra fe cristiana, nos mostró un Dios distinto y sorprendente en su bautismo donde se vio claramente la presencia del >Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Con sus enseñanzas Jesús nos dejó claro la realidad de las tres personas en Dios lo que conocemos como Santísima Trinidad.

 

            En labios de Jesús las tres personas divinas no aparecen lejanas y hieráticas sino realizando el plan de salvación humana. El Padre nos expresa su amor dándonos a su Hijo, Cristo Jesús, que muere y resucita por la redención del hombre pecador. Y el Hijo envía desde el Padre al Espíritu de ambos para la santificación, adopción filial y guía de los creyentes hasta la plena verdad y posesión de Dios. Por eso el misterio de la Trinidad, un solo Dios en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, es el fundamento de nuestra esperanza, la fuerza de nuestro caminar y el contenido básico de nuestra profesión de fe, el credo del pueblo de Dios.

            El bautismo, sacramento de la fe, nos introduce en el círculo trinitario mediante nuestro nacimiento a la vida de adopción filial por Dios, como lo testifica su Espíritu dentro de nosotros: somos hijos de Dios, por tanto herederos también, Y coherederos con Cristo (2a lect.). En el texto de esta segunda lectura aparece la Trinidad no en formulación técnica o definición abstracta, sino actuando dinámicamente en nuestra vida. De tal suerte que podemos experimentar personalmente, en la fe y en el amor, nuestra
relación familiar de hijos respecto de Dios-Padre, Dios-Hijo Y Dios-Espíritu Santo. Los grandes cristianos de todos los tiempos, santos y místicos, son testigos de esta profunda Y gozosa espiritualidad trinitaria en que está inmerso el creyente, debido a su adopción filial por el Padre, que se concreta y conciencia en el don de su Espíritu a través de Cristo. Él nos incorporó por el bautismo a su vida nueva
de resucitado. Por todo ello, somos capaces Y debemos vivir según el Espíritu, venciendo las obras de la carne.

            Cuando celebramos el misterio trinitario de Dios estamos celebrando “el ser de Dios”. Ese ser o esencia de Dios está en que “Dios es amor”. El amor es el que hace que “yo, tú y él” se conviertan en un “nosotros”. Por eso mismo, cuando Dios decide crearnos utiliza ese plural divino, “Hagamos al hombre”, y hagámoslo “a nuestra imagen y semejanza”. Hagámoslo no en el sentido de que también el hombre es amor, pero sí “ a semejanza nuestra”, que también pueda amar y pueda convivir con el otro y ambos vivan en comunión de vida y de amor.

            Toda nuestra vida es trinitaria, desde el comienzo de las oraciones, las celebraciones la profesión de fe, en todo tenemos presente la Santísima Trinidad, por ello podamos reconocer la grandeza de Dios y pedir la gracia divinas. Si Dios es amor, que también nosotros sepamos encontrarlo en nuestra fe, en nuestra vida.

 

            Tenemos que ser una comunidad de Amor, como comunidad de Amor es el propio Dios, tres personas y un solo Dios, y lo tenemos que testimoniar en nuestra vida como comunidad parroquial, como hermanos que se aman, que se ayudan, que se perdonan, que se protegen y fortalecen mutuamente; y lo tenemos que testimoniar en nuestra vida matrimonial y familiar, forjando el respeto, la comprensión, la amabilidad y la unión entre padres y madres y entre padres e hijos.

            Como el cuerpo es uno sólo, así tiene que ser nuestra Iglesia. Busquemos la unidad, diversidad de miembros, de personas, diversidad de ministerios, pero una misma finalidad: caminar unidos hacia el encuentro del Padre, con Cristo, por medio del Espíritu.

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

 

¡Oh Dios mío, trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!

¡Oh mi Cristo amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de ti mismo, que identifiques mi alma con todos lo movimientos de tu alma; que me sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida. Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador...

¡Oh fuego consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que él renueve todo su misterio.

Y tú, ¡oh Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el que has puesto todas tus complacencias.

¡Oh mis tres, mi todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a vos como una presa; sepultaos en mi para que yo me sepulte en vos, en espera de ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas. AMÉN

 

FORTALECIENDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Junio

Lunes 01 de Junio de 2015 Lunes 9ª semana de tiempo ordinario

 

Tobías 1,3;2,1b-8: Tobit procedía con sinceridad

Salmo responsorial: 111: Dichoso quien teme al Señor.

Marcos 12,1-12: Agarraron al hijo querido, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña

 

Martes 02 de Junio de 2015 Martes 9ª semana de tiempo ordinario

 

Tobías 2,9-14: Estuve sin vista

Salmo responsorial: 111: El corazón del justo está firme en el Señor.

Marcos 12, 13-17: Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios

 

Miércoles 03 de Junio de 2015 Miércoles 9ª semana de tiempo ordinario

 

Tobías 3,1-11a.16-17a: El Dios de la gloria escuchó la oración de los dos

Salmo responsorial: 24: A tí, Señor, levanto mi alma.

Marcos 12,18-27: No es Dios de muertos, sino de vivos

 

Jueves 04 de Junio de 2015 Jueves 9ª semana de tiempo ordinario

 

Tobías 6,10-11;7,1.9-17;8,4-9a: Dígnate apiadarte de ella y de mí, y haznos llegar juntos a la vejez

Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor.

Marcos 12,28b-34: No hay mandamiento mayor que éstos

 

Viernes 05 de Junio de 2015 Viernes 9ª semana de tiempo ordinario

 

Tobías 11,5-17: Si antes Dios me castigó, ahora veo a mi hijo

Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor.

Marcos 12,35-37: ¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David?

 

Sábado 06 de Junio de 2015 Sábado 9ª semana de tiempo ordinario

 

Tobías 12,1.5-15.20: Bendecid al Señor; yo subo ahora a Dios

Interleccional: Tobías 13,2-8: Bendito sea Dios, que vive eternamente

Marcos 12,38-44: Esa pobre viuda ha echado más que nadie

 

CORPUS CHRISTI

 Primera lectura  Éx 24, 3-8  “Esta es la sangre deja alianza que hace el Señor con vosotros".

 Salmo Responsorial  Sal 115  “Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor”.

 Segunda lectura  Hb 9, 11-15  “La sangre de Cristo podrá justificar nuestra conciencia”.

Evangelio  Mc 14, 12-16.22-26  “Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre"

 

ESTO ES MI CUERPO, ESTA ES MI SANGRE

 

            Hoy celebramos una de las realidades que sustenta nuestra fe, la presencia real, viva y actual de Jesucristo en la Santísima Eucaristía. Dios ha querido compartir nuestra vida, nuestra historia, esto se ha visto desde el antiguo testamento.

            Desde antiguo Dios realizó muchos pactos con la humanidad, así con Noé, Abraham, con Isaac, con Moisés, era un pacto real de compromiso y promesa.

            El pacto de Dios con el pueblo hebreo queda sellado en el Sinaí, por mediación de Moisés, con la sangre de animales como nos dice en la primera lectura. La nueva alianza se sella también con la sangre; pero aquí la víctima es Cristo, sumo sacerdote  y único mediador de la nueva alianza (2° lectura). Al sello de la sangre se remite Jesús mismo al instituir la eucaristía, nueva pascua y alianza cristianas: Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. La Iglesia da gracias por Cristo convertido en “el pan vivo”. Quien “come de este pan, vivirá para siempre” (cf. Jn 6,51). La Iglesia da gracias por el Alimento y la Bebida de la vida divina, de la vida eterna. En esto está la plenitud de la vida para el hombre: la plenitud de la vida humana en Dios.

            “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” (Jn 5,56).

            No se puede vivir en este mundo sin poner nuestra morada en Cristo.

            No se puede vivir sin Eucaristía.

            No se puede vivir fuera de la “dimensión” de la Eucaristía. Ésta es la “dimensión” de la vida de Dios injertada en el terreno de nuestra humanidad.

            Cristo dice: “Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado, y yo vivo por el Padre, del mismo modo el que me come vivirá por mí” (Jn 6,57). Acojamos esta invitación de Cristo. Vivamos por Él. Fuera de Él no hay vida verdadera. Sólo el Padre “tiene la vida”. Fuera de Dios, todo lo creado pasa, muere. Sólo Él es vida.

            Gracias a Jesús por quedarse con nosotros en la eucaristía y ser nuestro alimento en nuestro peregrinar en esta vida.

            Esta fiesta nos debe  hacernos recordar que necesitamos de Jesús, necesitamos ser saciados por el alimento eterno, hasta llegar a la vida sin fin al lado de nuestro Dios.

 

            No debemos por tanto olvidar que somos pasajeros, vamos peregrinos hacia nuestra morada eterna, y no podremos llegar sin alimentarnos satisfactoriamente.

            Hoy es un día de inmensa alegría y acción de gracias: porque en la Eucaristía descubrimos a Cristo que quiere quedarse con nosotros para siempre, para alimentarnos, para fortalecernos, para que nunca nos sintamos solos. Cristo se nos da en cada Misa, y se queda con nosotros en cada Sagrario del mundo... Y en el sagrario viviente que debe ser el corazón de cada uno de nosotros... Ésta debe ser la fuente más profunda e íntima de nuestra alegría... esta es la fuente de la santidad, nuestra vocación (“Dios con nosotros”). Este es el motor, silencioso y efectivo, que transforma nuestro corazón y la historia de los hombres.

            Que podamos recordad que en cada Eucaristía, el sacerdote pronuncia las mismísimas palabras que pronunció Jesús en la Última Cena. Palabras que debemos escuchar como el gran regalo que Dios nos hace.

            Nos acercamos al altar a recibir el cuerpo y la sangre de Cristo para hacernos uno con Él. ¿Somos dignos? Por supuesto que no. Pero si esperáramos a ser dignos nunca nos acercaríamos. Pero lo hacemos con confianza porque Él nos invita.

            Nosotros que comemos sacramentalmente el Cuerpo y bebemos la Sangre de Cristo nos convertimos en el cuerpo vivo, visible, tangible de Cristo para el mundo.

            Que cada uno, como dice el apóstol, se examine cómo recibe a Jesús en su vida, en su corazón, lo claro está que trae, gozo y alegría un hogar limpio y ordenado, y Jesús quisiera también obrar más si abrimos nuestros corazones de par en par a sus gracias divinas.

            Fue en Lieja, Bélgica en 1246 que se celebró por primera vez la fiesta de Corpus Christi con el esquema preparado por Santo Tomás de Aquino, quien compuso el bello poema “Adorote devote”. La causa inmediata que determinó al papa Urbano IV a establecer oficialmente esta fiesta litúrgica fue un hecho extraordinario ocurrido en 1263 en Orvieto, Italia, cerca de Bolsena, donde se encontraba el papa. Sucedió  que un sacerdote, asaltado por las dudas sobre la presencia real de Cristo en la eucaristía, mientras celebraba la misa vio que la hostia consagrada manaba sangre hasta teñir de rojo el corporal, conservado hoy en la catedral de Orvieto. San Buenaventura y santo Tomás de Aquino fueron delegados por el papa para comprobar la veracidad del milagro.

            Hoy es el momento de revisar nuestras celebraciones eucarísticas y preguntarnos por qué venimos, qué celebramos, cómo lo hacemos, cuál es nuestra participación, qué suponen nuestra asistencia, cómo lo recibimos al Señor.

 

 ORACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO

Jesús mío, dulcísimo,

creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento del Altar,

con vuestro Cuerpo inmaculado,

con vuestra Sangre redentora, con vuestra Alma divina y

con vuestra Divinidad adorable! De vuestra bondad infinita,

espero la gloria celestial.

En unión de todos los Ángeles y Santos del cielo, os amo y os adoro.

Me arrepiento de haberos ofendido y humildemente os pido me perdonéis.

Por la oración milagrosa de María Inmaculada y con Ella,

os ruego, me otorguéis la gracia que os pido en esta novena,

si es para vuestra gloria y santificación de mi alma. Amén.

Bendito y alabado, sea el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.

 

FORTALECIENDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 08 de Junio de 2015 Lunes 10ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 1,1-7: Dios nos alienta hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en la lucha

Salmo responsorial: 33: R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Mateo 5,1-12: Dichosos los pobres en el espíritu

 

Martes 09 de Junio de 2015 Martes 10ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 1,18-22: Jesús no fue primero "sí" y luego "no"; en él todo se ha convertido en un "sí"

Salmo responsorial: 118: Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.

Mateo 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo

 

Miércoles 10 de Junio de 2015 Miércoles 10ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 3,4-11: Nos ha hecho ministros de una alianza nueva, no de código escrito, sino de espíritu

Salmo responsorial: 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro.

Mateo 5,17-19: No he venido a abolir, sino a dar plenitud

 

Jueves 11 de Junio de 2015 San Bernabé apóstol

 

Hechos 11,21b-26;13,1-3: Era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe

Salmo responsorial: 97: El Señor revela a las naciones su justicia.

Mateo 10, 7-13: Id y proclamad que el reino de de los cielos está cerca

 

Viernes 12 de Junio de 2015 Corazón de Jesús

 

Oseas 11,1b.3-4.8c-9: Se me revuelve el corazón

Interleccional: Isaías,12,2-6: Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Efesios 3,8-12.14-19: Comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano

Juan 19,31-37: Le traspasó el costado, y salió sangre y agua

 

Sábado 13 de Junio de 2015 Inmaculado Corazón de María

 

Isaías 61, 9-11: Desbordo de gozo con el Señor

Interleccional: 1Samuel 2, 1. 4-8: Mi corazón se regocija por el Seño, mi salvador.

Lucas 2,41-51: Conservaba todo esto en su corazón

 

 

TIEMPO ORDINARIO

 

DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Ez 17, 22-24  “Ensalzo los árboles humildes".

Salmo Responsorial  Sal 91  “Es bueno dar gracias al Señor”.

Segunda lectura  2 Cor 5, 6-10  “En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor”.

Evangelio  Mc 4, 26-34  “Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas"

 

 EL REINO DE DIOS CRECE

            Hoy el Señor nos presenta en su palabra sobre la realidad de su reino;  nos habla de cómo inicia y va aumentando poco a poco muchas veces sin que nos demos cuenta; así es algo maravilloso, transformador, renovador, siempre en cuando sepamos colaborar con él.  El salmo 91, nos invita a reconocer las grandezas de Dios, a mostrar nuestro agradecimiento por su presencia infinita.

            El reinado de Dios es una realidad oculta e imperceptible en su desarrollo, tan lento que, como en las plantas, nuestro ojo no puede verlo ni nuestro oído percibirlo en el instante en que se está produciendo. Solamente con comprobaciones distanciadas en el tiempo podemos verificar su crecimiento, como nos pasa  con los niños, con las macetas o con los árboles.

            La manifestación plena del reino se pondrá en evidencia con toda su fuerza en la etapa final del mismo. Pero desde ahora está actuando de manera profunda en su crecimiento lento, aunque visible ya en su realidad y en sus efectos desde que lo inauguró Jesús en la línea de salida. Su callada eficacia está asegurada, pero no su espectacularidad triunfalista, que ha de descartarse.

            Llevamos la impaciencia, a veces el cansancio y deseos de abandonar. Después de años de cristianismo y cumplimiento religioso, de ejercicios espirituales y lectura de la biblia, de meditación y oración común y en particular, ¿para qué han servido tantos esfuerzos si todo sigue o parece seguir igual? Uno quisiera ver crecer rápidamente en nosotros mismos y en los demás, por dentro y por fuera, un cristianismo pujante, frondoso y cargado de frutos maduros.

 

            Así vamos cediendo poco a poco al desaliento y la desesperanza, creyendo que estamos perdiendo el tiempo y el esfuerzo. He aquí un desafío constante a la esperanza cristiana. Sin embargo la semilla de Dios tiene un dinamismo silencioso pero imparable, y fructificará con toda seguridad. No le apliquemos criterios de eficacia inmediata, casi violenta, porque ésos no son los baremos que sigue el desarrollo del reino de Dios.

            No todo es fruto de nuestro esfuerzo. La parábola de hoy nos habla de que el hombre duerme por la noche y se levanta por la mañana, mientras tanto la semilla va haciendo su obra. Se rompe el grano, brota el tallo y crece hasta hacerse espiga.

            Dios trabaja mientras el hombre duerme. La semilla tiene fuerza dentro de ella misma. La presencia de Dios en nosotros tiene su propio dinamismo. La gracia va creciendo en nosotros, incluso mientras dormimos. Cada mañana nos levantamos con el alma más empapada de gracia. Mientras nosotros parecemos muertos, Dios va trabajando dentro de nosotros y se va haciendo grande dentro de nosotros. Incluso en aquellos que creen vivir al margen de Dios, Dios no se echa la siesta. El sigue trabajando dentro de nosotros hasta que un día, como la semilla echa sus primeros brotes dentro de nosotros y nos descubrimos habitados por Él, cambiados por Él.

            Dios nos ha dado dones diminutos, pequeños, los ha sembrado en nuestros corazones, y desea que vaya creciendo poco a poco con nuestra colaboración. Así como nos dice la narración:

            Anoche tuve un sueño raro. En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una nueva tienda. El rótulo decía: “Regalos de Dios”. Entré. Un ángel atendía a los compradores.

        -¿Qué es lo que vendes?, pregunté.

        - Vendo cualquier don de Dios.

        -¿Cobras muy caro?

        -No, los dones de Dios son siempre gratis.

        Miré las estanterías. Estaban llenas de ánforas de amor, frascos de fe, macutos llenos de esperanza… Yo necesitaba un poco de todo.

        Le pedí al ángel que me diera una ración de amor, dos de perdón, tres de esperanza, unos gramos de fe y el gran paquete de la salvación.

        Cuando el ángel me entregó mi pedido quedé totalmente sorprendido. ¿Cómo puede estar todo lo que he pedido en un paquete tan diminuto?, le pregunté al ángel.

        Mira, amigo, Dios nunca da los frutos maduros. Dios sólo da pequeñas semillas que cada uno tiene que cultivar y hacer crecer.

        Pidamos hoy al Señor, grande en sus dones para que sepamos reconocer y agradecerle las maravillas del reino que ha sembrado en nuestro interior y así podamos fomentar su aumento con nuestra conversión, coherencia de vida.

 

 ORACIÓN  (Del libro “Oraciones ciclo B”. P. Vicente)

 Señor Jesús:

Las parábolas de la «simiente» y del «grano de mostaza»

nos enseñan que el Reino tiene unas apariencias

y unos principios humildes,

pero su desarrollo es sorprendente.

Nosotros somos el «hombre que echa simiente»,

y que debemos abonar con los valores de:

— AMOR, que se comparte;

— TOLERANCIA, que nos hace respetuosos;

— JUSTICIA, que nos iguala;

— PAZ, que nos acerca y reconcilia;

— LIBERTAD, que nos da responsabilidad;

— ALEGRÍA, que llena de felicidad...

Por eso, podemos decir:

«Feliz el hombre

que no se considera desprovisto de todo valor

y, cultivando sus dones recibidos,

se abre al infinito de Dios que mora en él».

Desde esta actitud

nosotros somos «la tierra que va produciendo la cosecha»,

y, aunque el «grano de mostaza... es la semilla más pequeña»,

estamos seguros que «brota» y «va creciendo», 

cuando nos abrimos a tu gracia y colaboramos con nuestro esfuerzo.

Permítenos, Señor Jesús,

que nuestros «árboles secos» florezcan

y nuestras vidas «echen brotes y den frutos»

de buenas obras. AMÉN.

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 Lunes 15 de Junio de 2015 Lunes 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 6,1-10: Damos prueba de que somos ministros de Dios

Salmo responsorial: 97: El Señor da a conocer su victoria.

Mateo 5,38-42: Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia

 

Martes 16 de Junio de 2015 Martes 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 8,1-9: Cristo se hizo pobre por vosotros

Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor.

Mateo 5,43-48: Amad a vuestros enemigos

 

Miércoles 17 de Junio de 2015 Miércoles 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 9,6-11: Al que da de buena gana lo ama Dios

Salmo responsorial: 111: Dichoso quien teme al Señor.

Mateo 6,1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará

 

Jueves 18 de Junio de 2015 Jueves 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 11,1-11: Os anuncié de balde el Evangelio de Dios

Salmo responsorial: 110: Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor.

Mateo 6,7-15: Vosotros rezad así

 

Viernes 19 de Junio de 2015 Viernes 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 11,18.21b-30: Aparte de todo lo demás, la carga de cada día, la preocupación por todas las Iglesias

Salmo responsorial: 33: El Señor libra a los justos de sus angustias.

Mateo 6, 19-23: Donde está tu tesoro, allí está tu corazón

 

Sábado 20 de Junio de 2015 Sábado 11ª semana de tiempo ordinario

 

2Corintios 12,1-10: Muy a gusto presumo de mis debilidades

Salmo responsorial: 33: Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Mateo 6,24-34: No os agobiéis por el mañana

 

 

DOMINGO XII  DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Job 38, 1.8-11  “Aquí se romperá la arrogancia de tus olas".

Salmo Responsorial  Sal 106  “Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia”

Segunda lectura  2 Cor 5, 14-17  “Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado”.

Evangelio  Mc 4, 35-41  “¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!".

 

JESÚS NO ESTÁ DURMIENDO

            La liturgia de hoy nos presenta una vez más la presencia poderosa de nuestro Dios, cómo Dios tiene dominio no solo sobre el mal, sino también sobre la creación, él los ha puesto sus leyes y puede alterar si así lo conviene. Constatamos así, en la primera lectura (Job 38,1.8-11) que fue Dios quien puso límite a los mares, él trazó por donde ha de recorrer y hasta dónde ha de abarcar.  Es verdad que el agua es de vital importancia para nosotros, sin ella es muy difícil la supervivencia. Hoy el Señor nos presenta cómo las olas se levantaron queriendo hundir la embarcación en donde se encontraba Jesús, entonces con una voz potente Jesús, manda a la calma al mar y al viento y esto los obedecen, vino una gran calma.

            Para nosotros tiene una enseñanza fundamental este hecho, pues en los momentos cuando la sentimos levantarse las olas, debemos de invocar con más insistencia a Jesús, debemos de pedirle también, la fe, la confianza en él. La Iglesia a lo largo de su historia ha experimentado la presencia de Jesús, pues ante las persecuciones y sufrimientos pusieron su fe en Jesús, no abandonaron la barca de la Iglesia tampoco fracasaron, sintieron la fortaleza y el aliento de Cristo que camina con su Iglesia.

            El cristianismo se encuentra hoy en medio de una «fuerte tempestad» y el miedo comienza a apoderarse de nosotros. No nos atrevemos a pasar a «la otra orilla».

            La cultura moderna nos resulta un país extraño y hostil. El futuro nos da miedo. La creatividad parece prohibida. Algunos creen más seguro mirar hacia atrás para mejor ir adelante, muchos retroceden ante las pruebas. Vemos a cada instante familias que terminan mal, fracasos escolares, enfermedades que aquejan al hombre, persecuciones a cada momento, ante esto tenemos que saber que Dios, hasta del dolor puede sacar algo positivo, hasta de los fracasos pueden suscitar valentía y fortaleza en los  corazones. Ante estos hechos podemos invocar ¿Señor no te importa que nos hundimos? Si nuestro grito es oración, está bien, pero si es desconfianza en la providencia, duda y falta de fe en definitiva, tendremos que escuchar el correctivo de Jesús: ¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tienen fe? ¿Qué miedos nos impiden ser más atrevidos para cruzar el lago y llegar a los otros que, tal vez, no nos aceptan?

            ¿Qué parálisis sufre nuestra fe?

            Sería hermoso planificar una actividad que nos pusiera en camino hacia una nueva orilla.

            Ser cristiano, en estos tiempos, es algo extraordinario.

            Mantenerse firme en la fe y remar a contracorriente no está de moda. Son muchos los que han saltado de la barca para hacer su personal travesía por aguas más placenteras.

            "¿Maestro, no te importa que nos hundamos?"

            Los que permanecemos aún en la barca de la iglesia, no siempre muy convencidos, ignoramos el oleaje que la sacude por todas partes y anclados en nuestras rutinas de siempre cerramos los ojos y confiamos en que la tormenta cese sin más.

            Que cada uno de nosotros sepamos reconocer aquellas olas que nos llenan de miedo, y nos sentimos inseguros, parece que vamos a hundirnos y ¿Cómo actuamos frente a todo eso?

            Jesús nos puede sorprender a todos. El Resucitado tiene fuerza para inaugurar una fase nueva en la historia del cristianismo. Solo se nos pide fe. Una fe que nos libere de tanto miedo y cobardía, y nos comprometa a caminar tras las huellas de Jesús. La fe es lo que puede dar respuesta a nuestras inquietudes, y así llevarnos a la presencia salvadora del maestro.

 

ORACIÓN  (Del libro “Oraciones ciclo B”. P. Vicente)

 

Señor Jesús:

También nosotros pensamos a veces que estás «dormido»

ante el «huracán y las olas» que nos hacen tambalear:

— el DINERO y las riquezas, que esclavizan;

— el PRESTIGIO y la vanidad, que nos atraen;

— el TRIUNFO y los privilegios, que nos separan de los demás;

— el PODER y la gloria, que nos gustan;

— las APARIENCIAS y la superficialidad...

En esta situación difícil y complicada, te decimos:

«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»

Sin embargo, nos has enseñado el camino

para vencer la «tempestad» y superarla:

— el DESPRENDIMIENTO de lo material,

— la HUMILDAD y la sencillez en la conducta,

— la SOLIDARIDAD con todos,

— el SERVICIO como estilo de vida,

— la SINCERIDAD y la coherencia...

Por eso, cuando actuamos así:

«el viento cesa y viene una gran calma»,

pero, como no lo hacemos, nos dices:

«¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»

Queremos, Señor Jesús, afrontar las tempestades,

que en este momento se nos presentan.

Sabemos que no estás «dormido»,

sino que confías en nosotros,

para vencerlas siguiendo tu ejemplo.

¡Aumenta nuestra fe y haznos valientes! AMÉN.

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 22 de Junio de 2015 Lunes 12ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 12,1-9: Abrán marchó, como le había dicho el Señor

Salmo responsorial: 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Mateo 7,1-5: Sácate primero la viga del ojo

 

Martes 23 de Junio de 2015 Martes 12ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 13,2.5-18: No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos

Salmo responsorial: 14: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

Mateo 7,6.12-14: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten

 

Miércoles 24 de Junio de 2015 Natividad de San Juan Bautista

 

Isaías 49,1-6: Te hago luz de las naciones

Salmo responsorial: 138: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Hechos 13,22-26: Antes de que llegara Cristo, Juan predicó

Lucas 1,57-66.80: El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre

 

Jueves 25 de Junio de 2015 Jueves 12ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 16,1-12.15-16: Hagar dio un hijo a Abrán, y Abrán lo llamó Ismael

Salmo responsorial: 105: Dad gracias al Señor porque es bueno.

Mateo 7,21-29: La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena

 

Viernes 26 de Junio de 2015 Viernes 12ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 17,1.9-10.15-22: Circuncidad a todos vuestros varones en señal de mi pacto. Sara te va a dar un hijo

Salmo responsorial: 127: Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Mateo 8,1-4: Si quieres, puedes limpiarme

 

Sábado 27 de Junio de 2015 Sábado 12ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 18,1-15: ¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte, Sara habrá tenido un hijo

Interleccional: Lucas 1: El Señor se acuerda de la misericordia.

Mateo 8,5-17: Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob

 

 

 

DOMINGO XIV  DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Ez 2, 2-5  “Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos".

Salmo Responsorial  Sal 122  “Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia”.

Segunda lectura  2 Cor 12, 7b-10  “Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo”.

Evangelio  Mc 6, 1-6  “No desprecian a un profeta más que en su tierra".

 

RECONOCER A JESÚS EN LO COTIDIANO

           Jesús después de haber enseñado y realizado muchos milagros fuera de su patria, ahora vuelve a su pueblo, deseando que también su pueblo reconozca las maravillas de Dios en persona del Salvador; pero esto, no resultará como tal, por la limitación de su fe, no son capaces de ver más allá.  Sus paisanos, no reconocen en Jesús al enviado de Dios, al contrario comienzan a discutirle, ponerle en dudas. Los paisanos de Jesús no pueden superar el escándalo de la encarnación de Dios y quedan atrapados en los condicionamientos de su humanidad. Los prejuicios pudieron más que la evidencia. Ser rechazado no es nunca agradable, pero cuando el rechazo viene de los que son más cercanos y más queridos la herida es mucho más profunda. De suerte que Jesús comentó con pena: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.

            El mal comienzo de Jesús manifiesta las dificultades de la misión del profeta. Así lo ponen de relieve también la primera y segunda lecturas de hoy, en que queda patente la difícil condición del profeta del Señor (Ezequiel) y del apóstol de Cristo (san Pablo). "Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Cuando soy débil, entonces soy fuerte", dice Pablo (2a lect.).

            Jesús se sorprende de todo lo que pasa con sus paisanos, como resultado de su torpeza Jesús no puede mostrarles ninguna vislumbre de la gloria del Reino.  Sus palabras no les transmiten mayor aprecio para el don de la vida.  Sus acciones no les despiertan la esperanza de la vida eterna.  Sus curaciones quedan en el rumbo físico sin tocar el espíritu.  Sus modos de alegría, de humildad, y de cariño caen como el agua de un aspersor sobre el pavimento.  Tiene que dejar a su propia gente desconsolado.  No es tanto que la gente no quiera seguir a él sino que no quiere conocer a Dios.  El rechazo por su propia gente le apenará como la famosa espina en la carne que siente san Pablo en la segunda lectura.  Pero, también como Pablo, sigue adelante llevando el mensaje a otras aldeas.

            Nosotros como creyentes, hemos escuchado mucho de Jesús, hemos participado en muchas celebraciones, pero sigue pasando hoy como en los tiempos de Jesús con sus paisanos, nos cuesta reconocer a Jesús en lo cotidiano, en lo que uno realiza a diario, en la familia, en el trabajo, en la vida persona, en los amigos. Somos hombres que muchas veces nos rebelamos frente a los demás que nos hablan de Dios, muchas veces a pesar de ser hombres que nos decimos creyentes, (como el pueblo de Israel en la primera lectura), también hoy, nos rebelamos contra la palabra de Dios y el mismo Jesús. Quisiéramos una palabra inofensiva, llena de elocuencia, de slogans religiosos, que diera imagen, pero que no comprometiera. ¿Cuáles son las excusas que doy para no sacar las consecuencias?

            Pidamos a Dios que nos aumente la fe, el amor hacia él, para que sepamos, reconocerle y acogerle en nuestra vida. Nos dice el evangelio que Jesús se marchó hacia otras aldeas a seguir enseñando, nosotros no queremos que se vaya Jesús, al contrario queremos escucharle y vivir como él nos enseña.

            Por otro lado nosotros también somos misioneros de Cristo; el anuncio puede ser rechazado. Pero esto no ha de amilanar al profeta pues aún a través de esa aparente debilidad Dios puede obrar, ya que como indicó el Señor a San Pablo la fuerza se realiza en la debilidad. A la hora de cumplir con la misión profética es preciso no escandalizarse ante la falta de éxito humano. Y también es preciso preguntarnos si tenemos la apertura necesaria para acoger el mensaje divino si este llega de un modo inesperado. El ejemplo claro para nosotros son los apóstoles que continuaron la obra de Jesús incluso entregando su vida por muy difícil que esto suponga.

 ORACIÓN  (Del libro “Oraciones ciclo B”. P. Vicente)

 Señor Jesús:

Te extrañaste «de la falta de fe» de tus paisanos

y exclamaste estas duras palabras:

«No desprecian a un profeta más que en su tierra,

entre, sus parientes y en su casa».

También nosotros tenemos experiencias similares,

pero no podemos quedarnos en la lamentación,

sino que debemos revisar nuestra actuación para mejorarla,

porque nuestra vida se desenvuelve en ese marco:

— la FAMILIA, con la que compartimos todo;

— la PROFESIÓN, con la que contribuimos al bien común;

— las AMISTADES, con las que se crean múltiples lazos;

— la PARROQUIA, en la que debemos comprometemos...

Aunque en estos ambientes tengamos problemas

y «desconfíen de nosotros»,

no podemos olvidar que ahí somos «sal y luz»

y esperas nuestro ejemplo y entrega

y «nos hagan caso o no»

somos profetas «en medio de ellos».

Muchas veces, nuestra misma vida

es la que se cierra a la acción apostólica de los demás

y perdemos constantes «oportunidades» que nos ofreces,

para contrastarnos contigo y valorarte.

Queremos, Señor Jesús, reconocerte como único Salvador

y manifestarlo a quienes nos rodean,

superando las dificultades e incomprensiones. AMÉN.

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

Lunes 06 de Julio de 2015 Lunes 14ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 28,10-22a: Vio una escalinata y ángeles de Dios que subían y bajaban y a Dios que hablaba

Salmo responsorial: 90: Dios mío, confío en ti.

Mateo 9,18-26: Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá

 

Martes 07 de Julio de 2015 Martes 14ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 32,22-32: Te llamarás Israel, porque has luchado con dioses y has podido

Salmo responsorial: 16: Yo con mi apelación vengo a tu presencia, Señor.

Mateo 9,32-38: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos

 

Miércoles 08 de Julio de 2015 Miércoles 14ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 41,55-57;42,5-7.17-24a: Estamos pagando el delito contra nuestro hermano

Salmo responsorial: 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

Mateo 10,1-7: Id a las ovejas descarriadas de Israel

 

Jueves 09 de Julio de 2015 Jueves 14ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 44,18-21.23b-29;45,1-5: Para salvación me envió Dios a Egipto

Salmo responsorial: 104: Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Mateo 10,7-15: Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis

 

Viernes 10 de Julio de 2015 Viernes 14ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 46,1-7.28-30: Puedo morir, después de haberte visto en persona

Salmo responsorial: 36: El Señor es quien salva a los justos.

Mateo 10,16-23: No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

 

Sábado 11 de Julio de 2015 Sábado 14ª semana de tiempo ordinario

 

Génesis 49,29-32;50,15-26a: Dios cuidará de vosotros y os sacará de esta tierra

Salmo responsorial: 104: Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.

Mateo 10,24-33: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

 

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Am 7, 12-15  “Ve y profetiza a mi pueblo".

Salmo Responsorial  Sal 84  “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”.

Segunda lectura  Ef 1, 3-14  “Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo”.

Evangelio  Mc 6, 7-13  “Los fue enviando de dos en dos".

 

ENVIADOS POR  CRISTO

            Hoy la liturgia nos presenta la escena de la elección de Dios a sus profetas y seguidores. En el evangelio Jesús envía  a sus apóstoles de dos en dos dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. El envío en parejas da sentido comunitario a la misión y apoya el testimonio de cada apóstol y testigo en el del otro. Por el momento la evangelización esencial que realizan los apóstoles se centra en anunciar la conversión y la inminencia del reino de Dios, así como en los signos de las sanaciones que avalan su predicación. Efectivamente luego contarán las maravillas que obraron con la ayuda de Dios: curaban enfermos, expulsaban demonios, ungían con aceite a muchos enfermos. En definitiva, quien da la efectividad, quien es el protagonista principal en todo acción evangelizadora es el mismo Dios, es obra divina. En la obra de la evangelización no somos nosotros los protagonistas principales, pues no depende de las estrategias puestas o el talento personal ni de las condiciones exteriores que rodean dicho anuncio. Al anunciar el evangelio es preciso poner la confianza entera en el Señor, pues la obra es suya y nosotros somos tan sólo cooperadores. Es lo que significa la exigencia de Jesús de no llevar pan, ni alforja, ni dinero, ni túnica de repuesto. Tales exigencias son símbolos de que la misión de anunciar el evangelio ha de hacerse confiado en el poder de Dios. Cuando pensamos en la evangelización es bastante frecuente pensar en la logística, para la tarea, en los métodos, en las estrategias. Pero todo ellos fallará si no hay, como fundamento una radical confianza en el Señor y la certeza de que se actúa en su nombre.

            Jesús asegura a sus discípulos, que no es necesario llevar sandalias, ni alforjas, ni túnicas de repuestos, quiere decir que tenemos que tener una confianza total, una entrega a su voluntad de una manera total; aunque las cosas son buenas para llevar mensaje divino no ocupan el primer lugar. Mucha gente lo hizo así, dejaron sus posesiones, bienes, dejaron familias y optaron a vivir sirviendo a sus hermanos, en tierras de misión y no hemos escuchado que se hayan arrepentido de todo, al contrario encontraron la mano de Dios, la bendición de Dios en todo momento.  Jesús quiere que sus discípulos, desde sus primeras salidas apostólicas, no pongan sus seguridades en los medios que utilizan, sino en la fe que los inspira y confíen en la acción de Dios. Los resultados de la evangelización no dependen de las inversiones que hagamos en equipos ni en la contratación de personal altamente especializado, sino, en último término, de la acción de Dios, quien es el que hace germinar la semilla de la gracia. Por tanto hermanos  cuando Jesús nos llama, nos hace cambiar ese lugar interior que es nuestro propio yo, nos cambia nuestro modo de pensar y de vivir, para que como dice hoy Pablo: “seamos santos e irreprochables ante él por el amor”. Nos obliga a dar un paso hacia delante, a abandonar nuestro yo, para identificarnos con el yo de Jesús, y representarle ante la gente. Solo quien ha sido capaz de estar con él, de revestirse de él, tiene la posibilidad de ser apóstol. El mensaje es Jesús, no nosotros.

            Ya el papa Francisco en el anuncio del año de la misericordia anuncia que así como los apóstoles llevaron la conversión hacia los demás, también nosotros somos portadores de la gran misericordia de Dios hacia el hombre, de que nuestros hermanos descubran a un Dios misericordioso, amoroso con sus hijos. Que podamos escuchar esa invitación del maestro que sigue eligiendo, sigue enviando a sus hijos según las necesidades de su pueblo.

 

ORACIÓN

 

Señor Jesús:

Llamaste «a los Doce» para «enviarles de dos en dos»

a «predicar la conversión».

También hoy nos sigues enviando al mundo

para anunciar la Buena Noticia a nuestra sociedad concreta:

— CAPITALISTA, preocupada sólo por lo económico;

— CONSUMISTA, preocupada sólo por usar y tener cosas;

— COMPETITIVA, preocupada sólo por destacar y triunfar;

— INSOLIDARIA, despreocupada de los demás y egoísta;

— PERMISIVA, despreocupada de los valores morales y éticos;

— HEDONISTA, esclavizada por el afán de placer...
Como el profeta Amos nos dices:

«Ve y profetiza a mi pueblo...»
Pero, ¿cómo hacerlo en coherencia?,
y descubrimos en el Evangelio el camino:

— Valorar lo ESPIRITUAL y lo trascendente

— poner el acento en el SER, más que en el tener

— defender el BIEN COMÚN por encima de los intereses
particulares

— saber COMPARTIR nuestro tiempo, cualidades...

— actitud definida en la CONDUCTA moral personal

— buscar el AMOR cristiano...

Permítenos, Señor Jesús, convertimos

«para echar muchos demonios»,

esto es, para luchar contra el mal,

mediante el ejemplo y el compromiso apostólico.

AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 13 de Julio de 2015 Lunes 15ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 1,8-14.22: Vamos a vencer con astucia a Israel, porque está siendo más numeroso y fuerte que nosotros

Salmo responsorial: 123: Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Mateo 10,34-11,1: No he venido a sembrar paz, sino espadas

 

Martes 14 de Julio de 2015 Martes 15ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 2,1-15a: Lo llamó Moisés, porque lo había sacado del agua; cuando creció, fue a donde estaban sus hermanos

Salmo responsorial: 68: Humildes, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.

Mateo 11,20-24: El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotras

 

Miércoles 15 de Julio de 2015 Miércoles 15ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 3,1-6.9-12: El ángel del Señor se apareció en una llamarada entre las zarzas

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Mateo 11,25-27: Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a la gente sencilla

 

Jueves 16 de Julio de 2015 Jueves 15ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 3,13-20: Soy el que soy. "Yo-soy" me envía a vosotros

Salmo responsorial: 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Mateo 11,28-30: Soy manso y humilde de corazón

 

Viernes 17 de Julio de 2015 Viernes 15ª semana de tiempo ordinario

               

Éxodo 11,10-12,14: Mataréis un cordero al atardecer; cuando vea la sangre, pasaré de largo

Salmo responsorial: 115: Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.

Mateo 12,1-8: El Hijo del hombre es señor del sábado

 

Sábado 18 de Julio de 2015 Sábado 15ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 12,37-42: Noche en que el Señor sacó a Israel de Egipto

Salmo responsorial: 135: Porque es eterna su misericordia.

Mateo 12, 14-21: Les mandó que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta.

 

 

DOMINGO XVI  DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Jr 23, 1-6  “Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores".

Salmo Responsorial  Sal 22  “El Señor es mi pastor, nada me falta”.

Segunda lectura  Ef 2, 13-18  “Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa”.

Evangelio  Mc 6, 30-34  “Andaban como ovejas sin pastor".

 

ENCONTRAR DESCANSO EN JESÚS.

            Hoy vemos el gesto acogedor de Jesús cuando invita a sus discípulos a descansar al lado de Jesús. Vivimos efectivamente en un mundo lleno de actividades, unos corren en los negocios, otros están pendientes de la hora, otros están en trabajos duros así cada cual tiene sus propias preocupaciones. Esto también de maneras diferentes se ha  introducido en lo religioso, vamos a misa y queremos que ya acabe, ponemos un tiempo limitado a lo divino.

            Hoy podemos contemplar dos actitudes de Jesús: primero, después que los discípulos fueron enviados a los distintos lugares, regresaban con muchas experiencias y Jesús les invita a descansar, a poder recuperar las fuerzas desgastadas, una realidad necesaria para mantener el equilibrio como persona y ser más productivo. El descanso no es una evasión para olvidar las preocupaciones. El verdadero descanso nos libera de nuevo para la vida, el compartir y el amor. El discípulo/a de Jesús está embarcado en una misión de ida y vuelta: trabajo y descanso (acción y  contemplación) son dos polos que se implican en cada uno de nosotros; el uno sin el otro nos crean una alienación y nos producen insatisfacción.  “Y descansar un poco”. Que encontremos sosiego a tanto ajetreo. Que se calmen nuestros nervios. Que se serene nuestro espíritu para encontrarnos con lo esencial que llena de sentido nuestra vida. Más que un lugar determinado el reposo de los discípulos y el nuestro, está junto a una persona, a abrirnos a una presencia.

            En segundo lugar, el Señor se pone a enseñar a los que le habían  seguido, porque vio que andaban como ovejas sin pastor, vio que necesitaban ser instruidos. Algo similar del antiguo Testamento, donde el pueblo necesita conocer a Dios y amarlo, por ello suscita pastores que guíen por los caminos del bien (1ra. Lectura).

            La Iglesia es misionera por naturaleza, está dedicada a llevar el mensaje de Dios, testimoniando esencialmente con la vida, en medio de las actividades cotidianas, muchas veces sufriendo contrariedades y persecuciones. Hace poco hemos sido testigos de la beatificación de un gran obispo del Salvador, MOns. Oscar Romero, que por defender la justicia y el derecho de los pobres ha sufrido el martirio cuando estaba celebrando la santa misa, acaba de terminar la homilía y se preparaba para la consagración y desde la puerta un franco tirador disparó al obispo, atravesó la arteria y a causa del sangrado falleció al instante, era el 1988 en la ciudad del San Salvador (Centro américa). Dio su vida defendiendo la verdad y anunciando el mensaje de Dios.

             En esta misión evangelizadora la Iglesia necesita indudablemente momentos de descanso con Jesús, momentos de encuentro con él, es verdad que el retiro espiritual alienta y alimenta la vida interior, pero sigue siendo necesaria el trato continuo con el Señor, la vida de oración diaria. Donde podemos encontrar sentido a nuestros sufrimientos, gozo en momentos de alegría, consuelo en momentos de dolor y fuerza en nuestros decaimientos. La eucaristía hermanos es una manera de encontrarnos con Jesús, solo así podremos llevar o enseñar con más fruto a los hermanos lo divino. No podemos olvidar que la institución del domingo contribuye a que todos disfruten de un “reposo y ocio suficientes para cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa”

            Es momento de preguntarnos, ¿Cómo es nuestro encuentro con Jesús?, verdaderamente suscita gozo en nosotros el encuentro?

            Que todos pasemos de ser masa sociológica amorfa a ser pueblo de Dios comprometido con la misión de Jesús. Enseñando y viviendo cotidianamente las enseñanzas de Dios.

 

 

ORACIÓN  (Del libro “Oraciones ciclo B”. P. Vicente)

 

Señor Jesús:

Invitaste a los apóstoles a acompañarte:

«Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco».

Eran tantas sus actividades de ustedes

que no encontraban ustedes tiempo ni para comer.

Nuestra vida no puede ser activista,

necesita también de momentos de serenidad

en el ambiente de «un sitio tranquilo y apartado»,

para poder orar, revisar, programar, familiarizamos contigo...

Pero te duele ver la «multitud» y «sientes lástima»,

al comprobar «que andan como ovejas sin pastor...

Nos recuerdas que hay que «enseñar con calma»,

para realizar «una evangelización renovada».

Ante el mundo actual, nos dice el cardenal Willebrands:

«algunos adoptan una actitud fundamentalmente negativa

y de rechazo respecto a los tiempos modernos,

acusados de indiferentismo, increencia, materialismo.

Para ellos, «nueva evangelización»

significa un reinicio después de un fracaso».

Señor Jesús, ayúdanos a descubrir que no es éste el camino,

sino con el realismo de criticar lo negativo,

pero también valorando lo positivo,

uniendo oración y compromiso, contemplación y acción,

convertimos cada uno de nosotros en «pastores,

que nada temen», porque tú nos acompañas,

y nos fortaleces para ser evangelizados y evangelizar. AMÉN

 

 ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

 Lunes 20 de Julio de 2015 Lunes 16ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 14,5-18: Sabrán que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón

Interleccional: Éxodo 15,1-6: Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Mateo 12,38-42: Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará

 

Martes 21 de Julio de 2015 Martes 16ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 14,21-15,1: Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto

Interleccional: Éxodo 15,8-17: Cantaré al Señor, sublime es su victoria.

Mateo 12,46-50: Señalando con la mano a los discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos"

 

Miércoles 22 de Julio de 2015 Santa María Magdalena

 

Cantar de los cantares 3, 1-4: Encontré el amor de mi alma

Salmo responsorial: 62, 2-6.8-9: Mi alma está sedienta de ti, mi Dios

Juan 20,1.11-18: Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?

 

Jueves 23 de Julio de 2015 Jueves 16ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 19,1-2.9-11.16-20b: El Señor bajará al monte Sinaí a la vista del pueblo

Interleccional: Daniel 3,52-56: A ti gloria y alabanza por los siglos.

Mateo 13,10-17: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no

 

Viernes 24 de Julio de 2015 Viernes 16ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 20,1-17: La Ley se dio por medio de Moisés

Salmo responsorial: 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

Mateo 13,18-23: El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto

 

Sábado 25 de Julio de 2015 Santiago apóstol

 

Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2: El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago

Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

2Corintios 4,7-15: Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús

Mateo 20,20-28: Mi cáliz lo beberéis

 

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura  2 Re 4, 42-44  “Comerán y sobrará".

Salmo Responsorial  Sal 144  “Abres tú la mano, Señor, y nos sacias”.

Segunda lectura  Ef 4, 1-6  “Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo”.

Evangelio  Jn 6, 1-15  “Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron".

 

JESÚS SACIA NUESTRA HAMBRE

 

            Estos domingos hemos reflexionado sobre la figura de Jesús que se manifiesta muy cercano a los hombres, como el buen pastor, que está dispuesto a enseñar a la gente que anda como descarriada. Hoy vemos a Jesús multiplicando los panes para saciar el hambre material de la gente que le seguía, Jesús se muestra muy cercano y sensible ante la necesidad de los los hombres. De este modo, contemplamos el capítulo sexto del evangelio de san Juan que nos conducirá al gran discurso eucarístico sobre el pan de vida eterna.

           Jesús a los inicios de su misión había dicho: “no solo de pan vive el hombre… “ él sabe bien lo que la gente necesita en cada momento, si él multiplica ahora no es para buscar reconocimientos o alabanzas, simplemente ha visto la situación real por la cual está atravesando la gente. Para llegar a ellos necesita la colaboración de los hombres, hasta dicen: “denle ustedes de comer”. Finalmente es Felipe quien presenta los cinco panes y los dos peces de esta manera Jesús multiplicará y saciará el hambre de la gente. Llama la atención del crucifijo sin brazos que quedó después de la II guerra mundial ante la situación de dejar así o reconstruirlo finalmente decidieron dejarlo tal como estaba pero con un letrero: “Ustedes son mis brazos”. Muy significativo, pues Dios cuenta ya con nosotros para llegar a sus hijos:

            Cuenta con tu tiempo para llegar a la vida de los demás.

            Cuenta con tus pies para que visites y ayudes.

            Cuenta con tu inteligencia para que enseñes lo bueno, lo de Dios hacia los demás.

            Cuenta con tu afecto y cariño para ayudar al necesitado.

            Jesús todavía necesita nuestras palabras para consolar a los que sufren.

            Jesús todavía necesita nuestro esfuerzo para hacer un mundo más en paz, más fraterno y más justo.

            Jesús además de darnos el pan, nos dice que Él es el pan de vida.

 

Refleja muy bien aquella canción que dice:

            Un niño se te acercó, aquella tarde, sus cinco panes te dio para ayudarte.
            Los dos hicisteis que ya no hubiera hambre. (2 veces).

            También yo quiero poner sobre tu mesa, mis cinco panes que son una promesa,

 

            La gente se ha dado cuenta de lo que era capaz Jesús, lo quieren hacerlo rey, pero él se aleja rápidamente de ellos hacia la montaña.  La multiplicación de los panes lleva como signo:

            El valor mesiánico que tiene Jesús, pues este hecho indica la llegada del reino de Dios hacia los hombres. La gente recuerda a sus antepasados que fueron alimentados en el desierto, pero ven a Jesús más que un profeta.

            El valor eucarístico, pues este milagro es un signo de la presencia real de Cristo como alimento para nosotros. Eleva sus brazos y da la acción de gracias al Padre. Es una manera de alabar al Padre.

            Hay finalmente la referencia eclesial de los panes, pues indica  la condición itinerante del nuevo pueblo de Dios que es la Iglesia, peregrina por el desierto dela vida como el antiguo pueblo de Israel. Si el maná fue el alimento de éste último, el pan de vida, que es Jesús será quien sacie el hambre y la sed del nuevo pueblo a lo largo de los siglos. Repartir el pan eucarístico es y seguirá siendo obra de la Iglesia, lo mismo que la solidaridad con los que padecen hambre del “pan” en sus múltiples formas, es decir, el pan como signo de síntesis de todas las necesidades físicas, afectivas y espirituales.

 

            Hermanos, la eucaristía es el pan que nos sacia nuestra hambre, es el alimento que nos renueva nuestras fuerzas, es el alimento que nos sana, ojalá que cada uno valoremos este gran regalo del Señor y podamos reconocer la presencia real de Jesús y poder así comprometernos a llevar adelante la misión de la salvación del género humano.

 

ORACIÓN

 

Señor Jesús:

Andrés, «el hermano de Pedro, te dijo:

Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y
un par de peces, pero ¿qué es esto para tanta gente?»
Pero los multiplicaste y «se saciaron».
También nosotros te decimos:

Aquí hay unos hombres creyentes, llenos de pobreza y de defectos,
pero, ¿qué podemos hacer ante tantas necesidades?
Porque nuestro mundo siente la urgencia de:

— AMOR, que se convierta en servicio;

— ALEGRÍA, que se patentice en esperanza;

— SOLIDARIDAD, que se exprese en compartir;

— EVANGELIO, que convierta los corazones;

— EUCARISTÍA, que cree comunión...
Únicamente teniéndote como Salvador,
como «el Profeta que tenía que venir al mundo»,
podremos afrontar estos retos del momento presente,
ya que, si aportamos lo poco que somos y tenemos,
«abres tú y sacias de favores a todo viviente».
Por eso, te agradecemos la Eucaristía
y reconocemos agradecidos:

«¡Oh sagrado banquete
en que Cristo es nuestra comida,
se celebra el memorial de su pasión,
el alma se llena de gracia
y se nos da la prenda de la gloria futura». AMEN.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA

 

Lunes 27 de Julio de 2015 Lunes 17ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 32,15-24.30-34: Este pueblo ha cometido un pecado gravísimo haciéndose dioses de oro

Salmo responsorial: 105: Dad gracias al Señor porque es bueno.

Mateo 13,31-35: El grano de mostaza se hace un arbusto, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas

 

Martes 28 de Julio de 2015 Martes 17ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 33,7-11;34,5b-9.28: El Señor hablaba con Moisés cara a cara

Salmo responsorial: 102: El Señor es compasivo y misericordioso.

Mateo 13,36-43: Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo

 

Miércoles 29 de Julio de 2015 Santa Marta

 

1Juan 4, 7-16: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros

Salmo responsorial 33: Bendigo al Señor en todo momento

Juan 11,19-27: Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios

 

Jueves 30 de Julio de 2015 Jueves 17ª semana de tiempo ordinario

 

Éxodo 40,16-21.34-38: La nube cubrió la tienda del encuentro, y la gloria del Señor llenó el santuario

Salmo responsorial: 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mateo 13,47-53: Reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran

 

Viernes 31 de Julio de 2015 Viernes 17ª semana de tiempo ordinario

 

Levítico 23,1.4-11.15-16.27.34b-37: En las festividades del Señor os reuniréis en asamblea litúrgica

Salmo responsorial: 80: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Mateo 13,54-58: ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

 

Agosto

 

Sábado 01 de Agosto de 2015 Sábado 17ª semana de tiempo ordinario

 

Levítico 25,1.8-17: El año jubilar cada uno recobrará su propiedad

Salmo responsorial: 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Mateo 14,1-12: Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús

 

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Primera lectura  Éx 16, 2-4.12-15  “Yo haré llover pan del cielo".

Salmo Responsorial  Sal 77  “El Señor les dio un trigo celeste”.

Segunda lectura  Ef 4, 17.20-24  “Vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios”.

Evangelio  Jn 6, 24-35  “El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mí no pasará sed".

 

JESÚS ES NUESTRO ALIMENTO

 

            Continuamos con   el   discurso de Jesús centrado en el Pan de Vida Eterna. Jesús había saciado el hambre de muchas personas con la multiplicación de los panes  todos habían quedado saciados y muchos le seguían desde ese día : ¿Quién no podría ser capaz de seguir a un hombre que hace prodigios y alimenta? La mayor parte de la población era gente pobre, necesitada de alimentos, con mucha hambre y sed, querían por ello apoyarse en ese hombre que habían visto multiplicar los panes y saciar el hambre. Jesús les ha dado a los judíos pan de comer.  Por esta razón vienen a buscarlo.  Ellos quieren aún más pan para evitar la labor de hacer cosechas año tras año.  No se dan cuenta que el pan que Jesús les obsequió fue sólo una señal de otro tipo de pan infinitivamente más precioso.

            En el antiguo testamento Dios les había dado el pan del maná en el desierto cuando la gente comenzaba a perder las esperanzas y se quejaba de la situación que estaban pasando. Los hebreos habían sido sacados de la esclavitud a que estaban sometidos en Egipto en forma más que prodigiosa (las plagas de Egipto, la división del Mar Rojo, etc.).  Y a pesar de todas esas muestras extraordinarias de la atención divina y del poder magnificente de Dios- al encontrarse en el desierto- comenzaron a protestar. 

            Y a protestar en forma retadora y amarga:

            “Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos”. 

            En el desierto extrañaban la comida en Egipto, la comida de cebollas y otras  mínimas en sustancias nutritivas. Es Moisés que implora a Dios sobre el alimento material, Dios se hace realidad, dándoles el Maná del cielo. Dios muestra su amor al hombre, su atención providente, Dios conoce todas nuestras necesidades mejor que nosotros mismos y verdaderamente se ocupa de ellas.

            Es más: aunque creamos que somos nosotros quienes proveemos para nosotros mismos y para los nuestros, estamos equivocados, pues es Dios Quien nos da la capacidad que tenemos de atender nuestras necesidades.

 

            Jesús dirá no fue Moisés quien les dio el pan del cielo sino mi Padre  celestial. Comienza de este modo a hacer alusión de un alimento que sacia verdaderamente el  hambre de los hombres, es el Pan de la vida eterna, la gente aún más se emociona, quien no quisiera alimentarse de ese pan para estar saciados por siempre?  Pero cuando Jesús comienza a hablarse del pan de su Cuerpo, del Pan Celestial que es su misma carne,  la gente comienza a alejarse, comienzan a dudar de Jesús, muchos le abandonaron.

            Cuantas veces buscamos en la vida solo aquello que nos sacia, solo lo material, cuando veces nos conformamos con lo poco, pero cuando nos pide exigencias abandonamos y nos alejamos.

            Nosotros recibimos el p  an de la vida en la Eucaristía.  Usualmente es un tipo de pan aún más común que el pan blanco.  Sólo es harina mezclada con agua para formar la delgada hostia. Pero que no nos engañemos por apariencias.  Este pan es Jesucristo mismo con todos sus beneficios.  Por supuesto, no es que todos puedan tomar el pan eucarístico con el mismo efecto.  Tenemos que creer en Jesús como el Hijo Unigénito de Dios bajado del cielo para revelar la voluntad del Padre.  Aún más importante tenemos que dedicarnos a vivir como él nos ha enseñado. "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá más hambre y el que cree en mi nunca más tendrá sed.

            Jesús es mucho más que un hombre que hace milagros, da de comer a la gente, sana enfermos, un mago que hace lo "más difícil todavía"… Jesús hizo signos que apuntaban en una dirección mucho más profunda y alta. Todo apuntaba hacia lo alto, hacia Dios. Pero los hombres somos superficie. Nos asustan las profundidades y las alturas. Alimentar el cuerpo es fácil pero llenar el alma, el espíritu…sólo Dios tiene poder para hacerlo. Preguntémonos hermanos, ¿Cómo es nuestra postura ante Jesús? ¿Verdaderamente es él nuestro alimento? Sabemos que él viene personalmente a nuestros corazones cuando recibimos la eucaristía?

            ¿Buscas a Jesús con una confianza firme o solo por conveniencias?

            ¿Trabajamos verdaderamente por el Pan que no perece?

 

 ORACIÓN

TÚ, SEÑOR, ERES EL PAN DE VIDA:

 Sin Ti, nada podemos; Contigo, todo es posible.

 Sin Ti, ¿a dónde vamos? Contigo el cielo esperamos.

 TÚ. SEÑOR, ERES EL PAN DE VIDA:

 Nosotros, solos, no sabemos mirar al cielo,

Con tu gracia, de la tierra, hacemos cielo.

Nosotros, solos, en el hermano, no te vemos,

 Con tu gracia, a nuestro prójimo nos damos.

TÚ, SEÑOR, ERES EL PAN DE VIDA:

Comer queremos de ese PAN,

Vida en el alma queremos tener, Sin tu ayuda,

no puede ser Esforzarse, luchar y saber amar.

DANOS, SEÑOR, DE ESE PAN:

 Con él, en nosotros, habrá, Entrega y generosidad,

Anuncio del Evangelio, Y, en la Iglesia, fidelidad. Amén.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

Lunes 03 de Agosto de 2015 Lunes 18ª semana de tiempo ordinario

 

Números 11,4b-15: Yo solo no puedo cargar con este pueblo

Salmo responsorial: 80: Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Mateo 14,13-21: Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente

 

Martes 04 de Agosto de 2015 Martes 18ª semana de tiempo ordinario

 

Números 12,1-13: Moisés no es como los otros profetas; ¿cómo os habéis atrevido a hablar contra él?

Salmo responsorial: 50: Misericordia, Señor: hemos  pecado.

Mateo 14,22-36: Mándame ir hacia ti andando sobre el agua

 

Miércoles 05 de Agosto de 2015 Miércoles 18ª semana de tiempo ordinario

 

Números 13,1-2.25; 14,1.26-30.34-35: Despreciaron una tierra envidiable

Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Mateo 15,21-28: Mujer, qué grande es tu fe

 

Jueves 06 de Agosto de 2015 Transfiguración del Señor

 

Daniel 7,9-10.13-14: Su vestido era blanco como nieve

Salmo responsorial: 96: El Señor reina, altísimo sobre la tierra

2Pedro 1,16-19: Esta voz del cielo la oímos nosotros

Mateo 17,1-9: Su rostro resplandecía como el sol

 

Viernes 07 de Agosto de 2015 Viernes 18ª semana de tiempo ordinario

 

Deuteronomio 4,32-40: Amó a tus padres y después eligió a su descendencia

Salmo responsorial: 76: Recuerdo las proezas del Señor.

Mateo 16,24-28: ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?

 

Sábado 08 de Agosto de 2015 Sábado 18ª semana de tiempo ordinario

 

Deuteronomio 6,4-13: Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón

Salmo responsorial: 17: Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Mateo 17,14-20: Si tuvierais fe, nada os sería imposible

 

 

 

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

1Reyes 19,4-8: Con la fuerza de aquel alimento, caminó hasta el monte de Dios

Salmo responsorial: 33: Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Efesios 4,30-5,2: Vivid en el amor como Cristo

Juan 6,41-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

 

JESÚS PAN DE VIDA ETERNA

            Continuamos con el discurso de Jesús sobre el pan de vida eterna. La gente no ha entendido sus palabras, no son capaces de reconocerle como tal, comienzan a discutir con Jesús, pues conocen que es hijo de un carpintero, paisano. Jesús es claro al decir: En verdad les digo si el Padre no los atrae, no creerán. Indicando con esto qué importante la fe para poder acoger lo divino, para considerarlo como tal. Hoy vemos a menudo gente que ingresa al templo pero que ni siquiera hacen una simple genuflexión, menos la doble cuando está expuesto el santísimo, es lamentable cuando ves a  gente fomentando bulla dentro de un templo. Parece que no saben quién vive ahí, parece que son conscientes de que está ahí Jesús en el sagrario. Nos podemos parecer a aquellos que discuten con Jesús porque no caben en su mente las enseñanzas divinas, podemos reducir lo divino solo al alcance de nuestras miradas. Hace falta tener fe para que cada cual pueda acoger y reconocer  la presencia divina. El que cree tiene vida eterna, nos dice Jesús. Si Jesús no nos concede la gracia de reconocerle seguiremos con nuestras actitudes muchas veces rebeldes a lo divino, si Jesús no nos da su luz seguiremos caminando por las sombras de la vida, si Jesús no nos alimenta seguiremos con mucha hambre por la vida, si Jesús no nos da su fuerza no tendremos ni voluntad para llevar su mensaje a los hermanos, pues no podemos pretender dar algo que no poseemos. Jesús nos alimenta con el pan de vida pero también nos envía a una misión –como dice el papa- esa es la de alimentar a los demás, la de socorrer material y espiritualmente a los demás comenzando con el mensaje de Dios.

            El protagonista de la primera lectura es el profeta Elías, que en su tiempo defendió en
solitario la fe monoteísta frente al empuje de la idolatría del pueblo y la corrupción de los poderosos. La crisis de fe, propia de su tiempo (s, IX a.C.), le alcanza a él mismo respecto de la misión que el Señor le ha confiado. Quizá se pasó en su celo yavista, haciendo degollar en el torrente Quisón a los 450 sacerdotes del falso dios Baal, después que fracasaron co
n el fuego del sacrificio en lo alto del monte Carmelo.

            Por todo ello el rey Ajab y su esposa Jezabel, adorad ores ambos de los ídolos, como tantos israelitas en el reino del Norte, persiguen a muerte a Elías. El profeta tiene que huir al desierto Allí le espera el ciego sol y la fatiga, el polvo y el sudor, la sed y
el hambre; en una palabra, la dura tentación del desierto. Rechazado por todos, está seriamente tentado a abandonar. Así que al final de la jornada se sentó bajo una retama y se deseó la muerte diciendo: "Basta ya, Señor, quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres".  Pero Dios proveyó a la debilidad de su profeta con pan y agua un alimento tal que con sus fuerzas pudo caminar durante cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, en el Sinaí, al encuentro del Señor. Él lo reintegró de nuevo a su misión al pueblo elegido.

            Así como Dios alimentó a su profeta, hoy en cada eucaristía, en cada santa Misa quiere alimentarnos, quiero que nosotros podamos experimentar el pan de vida eterna para hacer frente a: las dudas de nuestros hermanos, al olvido de lo religioso, al secularismo de nuestros tiempos, igualmente necesitamos para vivir su mensaje en medio del mundo dando testimonio con nuestra vida cristiana. Que siempre sea Jesús quien nos de la energía con  el pan vivo,  el pan de vida eterna para todo el que cree en él.

 

ORACIÓN

Tomado del libro “Oraciones cicla A del P. Vicente Folgado”

Señor Jesús:

«El ángel le dijo a Elías: Levántate, come...
Se levantó Elías, comió y bebió,
y con la fuerza de aquel alimento caminó...»,
nos narra el primer libro de los Reyes.
También tú nos dices: «Yo soy el pan de la vida».
Sin embargo, nosotros seguimos «sentados»,
porque vivimos en una sociedad:

— con falta de ideales profundos,

— con afán de evasión,

— sin reflexión,

— sin responsabilidades,

— tecnificada,

— con angustia existencial,

— masificada,

— materialista,

— sin solidaridad,

—angustiada...

Por eso, queremos «comer tu pan»,
para levantamos y seguir adelante,
y te decimos con Ignacio de Loyola:

«Toma, Señor, y recibe toda mi libertad,

mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad,

todo mi haber y poseer. Tú me lo diste,

a Ti, Señor, lo torno;

todo es tuyo: dispón a toda tu voluntad.

Dame tu amor y gracia, que esto me basta». Amén.

 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 10 de Agosto de 2015 Lunes 19ª semana de tiempo ordinario

 

Deuteronomio 10,12-22: Circuncidad vuestro corazón. Amaréis al forastero, porque forasteros fuisteis

Salmo responsorial: 147: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Mateo 17,22-27: Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos de impuestos

 

Martes 11 de Agosto de 2015 Martes 19ª semana de tiempo ordinario

 

Deuteronomio 31,1-8: Sé fuerte y valiente, Josué, porque tú has de introducir al pueblo en la tierra

Interleccional: Deuteronomio 32,3-12: La porción del Señor fue su pueblo.

Mateo 18,1-5.10.12-14: Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños

 

Miércoles 12 de Agosto de 2015 Miércoles 19ª semana de tiempo ordinario

 

Deuteronomio 34,1-12: Murió Moisés, como había dicho el Señor, y ya no surgió otro profeta como él

Salmo responsorial: 65: Bendito sea Dios, que me ha devuelto la vida.

Mateo 18,15-20: Si te hace caso, has salvado a tu hermano

 

Jueves 13 de Agosto de 2015 Jueves 19ª semana de tiempo ordinario

 

Josué 3,7-10a.11.13-17: El arca de la alianza del Señor va a pasar el Jordán delante de vosotros

Salmo responsorial: 113A: Aleluya.

Mateo 18,21-19,1: No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete

 

Viernes 14 de Agosto de 2015 Viernes 19ª semana de tiempo ordinario

 

Josué 24,1-13: Tomé a vuestro padre del otro lado del río; os saqué de Egipto; os di una tierra

Salmo responsorial: 135: Porque es eterna su misericordia.

Mateo 19,3-12: Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así

 

Sábado 15 de Agosto de 2015 La Asunción

 

Apocalipsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab: Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal

Salmo responsorial: 44: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

1Corintios 15,20-27a: Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo

Lucas 1,39-56: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes

         

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

Proverbios 9,1-6: Comed de mi pan y bebed el vino que he mezclado

Salmo responsorial: 33: Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Efesios 5,15-20: Daos cuenta de lo que el Señor quiere

Juan 6,51-58: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

 

JESÚS VERDADERO ALIMENTO

 

            Seguimos con el gran discurso del Pan de Vida. Pero hoy no solo dice que él es el Pan de Vida, sino que además, afirma que hay que comer de ese pan para tener vida eterna.   Quiso dejar claro el amor infinito de Dios hacia el hombre, pues no solo salvó muriendo en la cruz y resucitando, sino que también quiso quedarse con nosotros, alimentarnos para que podamos llegar a la patria celestial. Si él ha sido capaz de crear todo cuanto existe, si  ha sido capaz de organizar todo, dando una misión específica cómo no podrá ser capaz de quedarse en la santa hostia. Hay muchos que creen así, pero otros dudan, otros incluso no creen, pero Jesús sigue diciendo: yo soy el Pan de vida, “quien come mi Cuerpo y bebe mi sangre, tiene vida eterna”,  pone así como una condición para  llegar al cielo  poder ser alimentados por el mismo Cristo Jesús.  Es más todavía, no dice que “tendrán” vida eterna, sino “tienen” o sea, ya ahora experimentan y gozan de la maravilla de la vida eterna, es verdad que al final de los tiempos será en su plenitud.

            Es importante saber si Jesús es alimento, es pan para nosotros, también es verdad que nosotros debemos ser pan para los demás, debemos darnos a ellos, lo cual se reducirá en el servicio hacia los pobres y necesitados, la búsqueda de la comunión auténtica con los hermanos, con la comunidad eclesial que celebra la eucaristía. Por este motivo afirmó santo Tomás de Aquino que la eucaristía es el signo y sacramento de la unidad.

            Esto es lo que caracteriza a nuestras asambleas, que se pueda notar el calor humano, la comunión y unidad entre todos, para que nuestras reuniones no se conviertan como en una masa que se congrega en la plaza, en el estadio o para ver cine. La eucaristía nos debe ayudar a fortalecer la familia, el trabajo, nos tiene que llevar a tener los mismos sentimientos de Cristo hacia los demás.

            El Evangelio de hoy nos invita a pensar en la Eucaristía. En la última cena Jesús manda a sus discípulos haced lo mismo en memoria suya, hasta que vuelva. No les invita a un mero gesto cultual. De los que se sientan con él a la mesa espera que entreguen la vida en el servicio a los demás, como lo ha expresado de un modo plástico levantándose de la mesa, quitándose el manto, arrodillándose ante cada uno y lavándoles los pies.

 

            En el banquete de la Eucaristía, es Jesús el que se nos da como pan y como vino, su cuerpo y su sangre que nos alimenta a los creyentes. Comer su cuerpo y beber su sangre nos identifica con él y nos da las fuerzas que necesitamos para hacer vida su palabra.

            Acercarnos a comer su cuerpo y beber su sangre puede parecernos algo incluso sencillo. Reconocemos que no somos dignos de recibirle, como el centurión, en nuestra casa. Nos tenemos que acoger siempre a su misericordia. Una misericordia que no tiene límites. Pero entrar verdaderamente en comunión con Jesús significa comulgar con el Evangelio, nuevo modo de ser y de vivir, que nos propone como un verdadero reto. Quien come y bebe con Jesús, pero no comulga con la causa del Evangelio, sigue  los gestos de Jesús, usar la misericordia ante todo con los demás.

            Necesitamos que los hombres vean a la Iglesia, como la “madre de la misericordia”, como “sacramento de misericordia”.  Incluso si de esta manera la Iglesia diera la impresión de mayor debilidad. Es que la fuerza de Dios nunca es el poder, ni la autoridad, ni la ley, ni la represión, ni el castigo o la condena. Eso responde más a las estructuras sociales que a la sacramentalidad de la Iglesia

            Creo que tenemos la obligación de preguntarnos el motivo por el que en nuestras Eucaristías cada vez hay más sitios vacíos. ¿Podemos siempre llamarlas con propiedad celebraciones de la fe? ¿Conectamos de verdad con la necesitad celebrativa de los creyentes de hoy? ¿Sacian nuestra hambre de Dios?

            ¿Qué hago yo para sentir la experiencia de Jesús en mi vida? ¿La comunión que recibo marca mi vida personal? De esta manera que podamos evitar la rutina, el recibir solo por costumbre, verdaderamente podamos prepararnos para recibir a Jesús con plena conciencia y compromiso con nuestros hermanos.

 

 ORACIÓN    (Tomado del libro: “Oraciones ciclo B” P. Vicente Folgado).

 

 Señor Jesús:

¿Cómo agradecerte el don de la Eucaristía?

¿Cómo no valorar tu entrega «para la vida del mundo»?

Nos impresiona tu afirmación:

«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo».

Tu presencia sacramental nos anima

y tu ofrenda, para que «tengamos vida en nosotros»,
nos estimula a desear y necesitar
«la verdadera comida y la verdadera bebida».
Encontramos contigo, para que «habites» en nosotros,
nos permite descubrir que «vivimos por ti».
No sólo nos hablas de alimento y fuerza
para la vida presente, sino que también te das y anticipas
como prenda de eternidad:

«El que come este pan vivirá para siempre».
Señor Jesús, queremos «seguir el camino de la prudencia»,

el valorar la Misa y la Comunión,
como reconocemos en el Prefacio de la Eucaristía,
ya que «con este sacramento
alimentas y santificas a tus fieles,
para que su misma fe ilumine
y su mismo amor congregue
a todos los hombres que habitan un mismo mundo.
Así, pues, nos reunimos
entorno a la mesa de este sacramento admirable,
para que la abundancia de tu gracia nos lleve a poseer

la vida celestial». ¡Gracias por tu amor! AMÉN
 

ALIMENTANDO NUESTRA FE CON LA PALABRA DE DIOS

 

Lunes 17 de Agosto de 2015 Lunes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Jueces 2,11-19: El Señor hacía surgir jueces, pero ni a los jueces hacían caso

Salmo responsorial: 105: Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

Mateo 19,16-22: Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, así tendrás un tesoro en el cielo

 

Martes 18 de Agosto de 2015 Martes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Jueces 6,11-24a: Gedeón, salva a Israel. Yo te envío

Salmo responsorial: 84: El Señor anuncia la paz a su pueblo.

Mateo 19,23-30: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios

 

Miércoles 19 de Agosto de 2015 Miércoles 20ª semana de tiempo ordinario

 

Jueces 9,6-15: Pedisteis un rey, siendo así que el Señor es vuestro rey

Salmo responsorial: 20: Señor, el rey se alegra por tu fuerza.

Mateo 20,1-16: ¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?

 

Jueves 20 de Agosto de 2015 Jueves 20ª semana de tiempo ordinario

 

Jueces 11,29-39a: El primero que salga de mi casa a recibirme, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto

Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Mateo 22,1-14: A todos los que encontréis, convidadlos a la boda

 

Viernes 21 de Agosto de 2015 Viernes 20ª semana de tiempo ordinario

 

Rut 1,1.3-6.14b-16.22: Noemí, con Rut, la moabita, volvió a Belén

Salmo responsorial: 145: Alaba, alma mía, al Señor.

Mateo 22,34-40: Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo

 

Sábado 22 de Agosto de 2015 Sábado 20ª semana de tiempo ordinario

 

Rut 2,1-3.8-11;4,13-17: Dios te ha dado hoy quien responda por ti. Fue el padre de Jesé, padre de David

Salmo responsorial: 127: Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Mateo 23,1-12: No hacen lo que dicen

 

 

 

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura  Éx 16, 2-4.12-15  “Yo haré llover pan del cielo".

Salmo Responsorial  Sal 77  “El Señor les dio un trigo celeste”.

Segunda lectura  Ef 4, 17.20-24  “Vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios”.

Evangelio  Jn 6, 24-35  “El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mí no pasará sed".