Pensamientos, reflexiones, cosas de aquí y de allá; si tienes algo que contar o compartir, este es tu sitio:

Te pueden responder y tú puedes hacer lo mismo; la única limitación es la educación, no se puede insultar ni herir los sentimientos de los demás; todo lo demás si son opiniones las publicaremos

 

INTOXICATION.

 Voici le texte intégral d'un email que je viens de recevoir.
Son auteur m'a autorisé à vous le passer. J'espère qu'il vous touchera vous aussi.
   
    "Il y a quelques années, à la suite de problèmes professionnels et d'une déception amoureuse, j'ai traversé une très mauvaise passe. J'avais l'impression que mon existence ne signifiait plus rien à mes yeux ni à ceux de mon entourage.
   
    Je n'ai jamais eu la volonté de me supprimer. En tous cas, pas d'un seul coup... Alors j'ai procédé par étapes, en me détruisant à petit feu.

Pour cette lente descente aux enfers, j'ai choisi l'alcool. Une drogue socialement "acceptable".
   
    Pendant longtemps elle a été mon paradis artificiel, ma soupape de sécurité. Chaque fois que mon moral en prenait un coup, moi, j'en buvais un !
   
    En un an, je suis passé de l'état d'être humain à celui d'épave. Au bout de deux ans, j'ai échoué sur un lit d'hôpital. Le diagnostic : Cirrhose.

    J'ai pris toutes sortes de médicaments, suivis toutes les thérapies qu'on me recommandait. Cela a certainement contribué à me remeter sur pied, mais ce qui m'a sauvé, c'est une simple parole, prononcé par un ami Bouddhiste.
   
    Un jour qu'il m'invitait à faire une retraite spirituelle avec lui, je lui ai demandé plein d'ironie :
   
    - Qu'est ce que ta spiritualité pourrait apporter à un alcoolique ?
   
Et il m'a répondu, avec beaucoup de finesse :
    - Une intoxication non alcoolique !
    Aujourd'hui, je suis guéri... et sobre."
     _______________________________
 
    C'est vrai : la joie de vivre est une sorte d'intoxication intrinsèque, c'est un pouvoir interne, une drogue bienfaisante qui prend contrôle du corps et de l'âme. Celui qui s'adonne à la pensée positive ne se détruit pas : il goute chaque jour les joies de cet
te drogue. Il se construit lui-même et emporte partout la source de son bien-être.
   
 "Ce que nous accomplissons à l'intérieur modifie la réalité extérieure."  Otto Rank

INTOXICACIÓN.

 He aquí el texto íntegro de un correo electrónico que acabo de recibir. Su autor me ha autorizado para pasarlo. Espero que os sorprenda a vosotros también.

       “Hace algunos años, a raíz de algunos problemas profesionales y de una decepción amorosa, atravesé una mala crisis. Yo tenía la impresión de que mi existencia no significaba nada para mí ni para los que me rodeaban.

     Yo jamás había tenido la intención de suicidarme. En todo caso no de un solo golpe…. Entonces empecé el proceso por etapas, destruyéndome a fuego lento.

    Por esto descendí lentamente a los infiernos, escogí el alcohol. Una droga socialmente “aceptable”.

 Durante largo tiempo ella fue mi paraíso artificial, mi válvula de seguridad. Cada vez que mi moral recibía un golpe, yo me emborrachaba.

 En un año pasé del estado de ser humano al de un naufrago. Al término de dos años, yo estaba postrado en la cama de un hospital. El diagnóstico, Cirrosis.

 He tomado toda suerte de medicamentos, seguido todas las terapias que me recomendaron. Todo esto ha contribuido ciertamente a ponerme de nuevo depie, pero lo que me ha salvado, es una simple palabra pronunciada por un amigo budista.

   Un día que me invitó a un retiro espiritual, yo le pregunté lleno de ironía: ¿Puede tu espiritualidad aportar algo a un alcohólico?

      Y él me respondió, con mucha finura-elegencia:

    ¡Una intoxicación no alcohólica!

         Hoy yo estoy curado y sobrio.”

 

  Es verdad: la alegría de vivir es una suerte de intoxicación intrínseca, es un poder interno, una droga bienhechora que toma el control del cuerpo y del alma. Aquel que se dedica al pensamiento positivo no puede ser destruido; él goza cada día las alegrías de esta droga. Él se construye a sí mismo y lleva por todas partes la fuente de su buen ser.

“Todo lo que nos ocurre en lo interior modifica la realidad exterior.” Otto Rank